La Tercera Parca
Titulo: La Terza Moira
Autor: Federico Betti
Traductor: María Acosta
Copyright © 2020 - Federico Betti
PRIMERA PARTE:
¿PIENSAS QUE ERES AFORTUNADO?
I
Lo que el inspector Zamagni deseaba pero, a decir verdad, nunca se lo habría esperado, era que antes o después, como se suele decir, la madeja se desenredaría. Lo que no sabía era a qué debería enfrentarse. Por el momento, todo lo que tendría que hacer, ayudado por el siempre digno de confianza agente Finocchi, era acabar con lo que había quedado pendiente, es decir recuperar todos los efectos personales de Daniele Santopietro y los objetos recobrados aquí y allá que, de algún modo, tenían que ver con aquel criminal. Y obviamente, una vez reunido todo el material podría comenzar a trabajar sobre esto para extraer algo útil. Todo había comenzado cuando, investigando sobre lo que más tarde sería recordado como el Caso Atropos, se había encontrado de nuevo con la Voz.
Él no se habría dado cuenta si Emma Simoni, su vecina que había pasado por casualidad por la comisaría con algunas exquisiteces para entregar personalmente al inspector, no hubiese reconocido la Voz al teléfono durante la llamada de manos libres al señor Bottazzi de la Asociación Atropos.
Todavía no había conseguido comprender qué tenía que ver ese viejo recuerdo, pero lo único realmente cierto era su determinación para descubrirlo.
Y para hacerlo, de acuerdo con el capitán Luzzi, había comenzado a investigar por todo el material que, de alguna manera, estaba conectado con Daniele Santopietro.
En el fondo, esa historia había comenzado cuando él y Alice Dane, la agente de Scotland Yard de origen irlandés, habían emprendido la caza de ese hombre, por lo que Zamagni, Finocchi y Luzzi pensaban que el material ligado al delincuente pudiese ser un buen punto de partida para la investigación.
Stefano Zamagni, así como el agente Finocchi, recordaba perfectamente qué había ocurrido durante la persecución de Daniele Santopietro: las frases en las paredes que aparecían y desaparecían, las llamadas amenazantes de esa Voz, el automóvil que había explotado, sin considerar que, mientras tanto, Daniele Santopietro, que sabían que era el hombre que estaban buscando, había desaparecido en la nada.
Aquel período fue realmente terrible porque, a todas las vicisitudes de la investigación en curso, se sumaron tres muertes que tocaron de cerca al inspector Zamagni y a quienes trabajaban con él.
El inspector había perdido a su hermana Giorgia, Alice Dane debió volar a Irlanda para asistir al funeral de su hermana Brenda y el agente Finocchi debió enfrentarse a la muerte de su novia Elisabetta en el incendio del piso en el que vivían.
Luego estaba la carta.