Psicología Del Sueño
Juan Moisés De La Serna






PsicologÃ­a del SueÃ±o



Dr. Juan MoisÃ©s de la Serna



www.juanmoisesdelaserna.es (http://juanmoisesdelaserna.es/)



Copyright Â© 2018 Juan MoisÃ©s de la Serna




Prefacio


En este ebook se aborda la importancia del sueÃ±o, especialmente para la salud mental, al igual que se contempla sobre los problemas que acarrea el insomnio, y lo mÃ¡s importante se muestran las Â´Ãºltimas tÃ©cnicas para superarlo.

Todos en algÃºn momento de la vida ha tenido problemas que le ha âllevado a la camaâ los cuales no le han dejado dormir.

En este ebook se trata de ofrecer de forma sencilla los resultados de las Ãºltimas investigaciones sobre esta temÃ¡tica para que pueda aprender a mejorar la calidad de su sueÃ±o y con ello tener una vida mÃ¡s plena.

Un ebook que busca en definitiva que pueda dormir plÃ¡cidamente sus 8 horas de sueÃ±o diarias.




Ãndice




Prefacio (#u3b20bd37-fade-5f81-b3f5-a06766d90400)

CapÃ­tulo 1. Describiendo el sueÃ±o (#ub4386b1f-ab76-5dcd-8187-1474e52519e1)

CapÃ­tulo 2. La utilidad tiene el sueÃ±o (#litres_trial_promo)

CapÃ­tulo 3. Efectos de la privaciÃ³n de sueÃ±o (#litres_trial_promo)

CapÃ­tulo 4. Trastornos del sueÃ±o (#litres_trial_promo)

CapÃ­tulo 5. PsicopatologÃ­a asociada a los trastornos del sueÃ±o (#litres_trial_promo)

CapÃ­tulo 6. Tratando de los trastornos del sueÃ±o (#litres_trial_promo)

Conclusiones (#litres_trial_promo)

Sobre Juan MoisÃ©s de la Serna (#litres_trial_promo)



Dedicado a mis padres




Agradecimientos


Aprovechar desde aquÃ­ para agradecer a todas las personas que han colaborado con sus aportaciones en la realizaciÃ³n de este texto, especialmente a D. Luis Miguel GarcÃ­a Moreno, Profesor Titular de PsicobiologÃ­a en la Facultad de EducaciÃ³n de la Universidad Complutense de Madrid (EspaÃ±a) y a DÂª. Vilma Aho, BiocientÃ­fica, Equipo del SueÃ±o de Helsinki, Instituto de Biomedicina de la Universidad de Helsinki (Finlandia).




Aviso Legal


No se permite la reproducciÃ³n total o parcial de este libro, ni su incorporaciÃ³n a un sistema informÃ¡tico, ni su transmisiÃ³n en cualquier forma o por cualquier medio, sea Ã©ste electrÃ³nico, mecÃ¡nico, por fotocopia, por grabaciÃ³n u otros medios, sin el permiso previo y por escrito del titular del copyright. La infracciÃ³n de los derechos mencionados puede ser constitutiva de delito contra la propiedad intelectual (Art. 270 y siguientes del CÃ³digo Penal).

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âPsicologÃ­a del SueÃ±oâ

Written By Juan Moises de la Serna

Copyright Â© 2018 Juan Moises de la Serna

All rights reserved




CapÃ­tulo 1. Describiendo el sueÃ±o


Si a cualquiera de se le entrevistase por la calle y se le preguntase sobre quÃ© es el sueÃ±o, seguramente dirÃ­a que se trata de un momento de descanso, quizÃ¡s hablarÃ­a sobre que es una necesidad biolÃ³gica que se comparte como seres vivos, o incluso habrÃ­a quien afirmarÃ­a que es una âpÃ©rdida de tiempoâ. En este capÃ­tulo se tratarÃ¡ de desvelar quÃ© dice la ciencia sobre lo que realmente es el sueÃ±o.



<<El sueÃ±o es un proceso fisiolÃ³gico complejo que es esencial para todas las especies animales estudiadas.

En los mamÃ­feros y aves (y algunos reptiles), las fases del sueÃ±o son detectadas por E.E.G. (ElectroEncefaloGrama). El sueÃ±o -o estados similares al sueÃ±o- se ha observado tambiÃ©n en otros animales, como los peces cebra, las moscas de la fruta y nematodos (C. elegans), utilizando para ello criterios de comportamiento.

DÂª. Vilma Aho, BiocientÃ­fica, Equipo del SueÃ±o de Helsinki, Instituto de Biomedicina de la Universidad de Helsinki (Finlandia).>>



Como se puede comprobar, no es algo exclusivo de los humanos, ni siquiera de los mamÃ­feros, como podrÃ­a parecer a simple vista. De hecho, parece ser un mecanismo que viene unido al concepto de la vida, pero Â¿Por quÃ© estÃ¡ ahÃ­?, Â¿Para quÃ© sirve?

Esta ha sido una cuestiÃ³n que se ha preguntado el hombre desde hace mucho, y para lo cual ha planteado multitud de teorÃ­as e hipÃ³tesis explicativas muchas de ellas influenciadas por la cultura del momento.

La mÃ¡s extendida y aceptada es sobre quÃ© sirve para descansar; es evidente que, si alguien estÃ¡ cansado y se va a la cama, vuelve repuesto y con âlas pilas cargadasâ, pero a partir de esta teorÃ­a el resto estÃ¡ todavÃ­a en discusiÃ³n.



<<A pesar de que los humanos gastamos aproximadamente una tercera parte de nuestra vida durmiendo, los cientÃ­ficos del sueÃ±o todavÃ­a no estÃ¡n seguros acerca de por quÃ© tenemos que dormir.

Las principales teorÃ­as actuales formulan la hipÃ³tesis de que se necesita dormir para mantener el equilibrio de la energÃ­a y/o facilitar las redes neuronales para recuperarse de la actividad del estado de vigilia y ayudar en los procesos de aprendizaje y memoria.

DÂª. Vilma Aho, BiocientÃ­fica, Equipo del SueÃ±o de Helsinki, Instituto de Biomedicina de la Universidad de Helsinki (Finlandia).>>



Se trata de algo importante para el organismo a lo que se le dedica la tercera parte de la vida. En un cuerpo donde nada parece al azar ya que cada Ã³rgano y mÃºsculo cumple una funciÃ³n, el que exista un mecanismo de ocupe un tercio del tiempo total de la vida de una persona debe ser cuanto menos importante.

Se ha comprobado como mÃ¡s tarde se ampliarÃ¡ que existen diversos mecanismos biolÃ³gicos y psicolÃ³gicos que parecen producirse de forma acelerada durante el sueÃ±o, y que si no se duerme se llega incluso a poner en riesgo la propia salud de la persona.

Todos han podido dejar de dormir unas cuantas horas por que se tenga que preparar un examen o entregar un trabajo al dÃ­a siguiente, pero si ese lÃ­mite se excede, parece que se bloquea la persona, y es incapaz de aprender nada nuevo, o de terminar la labor que se estuviese realizando, y todo ello porque la naturaleza tiene una gran influencia en la vida, quizÃ¡s mÃ¡s de lo que hasta ese momento se ha percatado.

Para conocer cÃ³mo afecta la naturaleza en la vida diaria, primeramente, hay que conocer cuÃ¡les son sus ciclos, estos van desde los mÃ¡s cortos hasta los mÃ¡s largos, desde el circadiano (24 horas), el lunar (29 dÃ­as), el estacionado (4 estaciones) hasta el anual (365 dÃ­as).

Cada uno de estos tiene su incidencia en el organismo, sobre todo en el sistema endocrino, responsable de la segregaciÃ³n de las hormonas, que afectan directamente al estado de Ã¡nimo y estÃ¡n implicadas entre otras en funciones tan importantes como el crecimiento, todo lo cual va a repercutir en el humor y estado de concentraciÃ³n, que afectarÃ¡ a su vez al rendimiento intelectual y las relaciones sociales.

De ahÃ­ la importancia de conocerlos y tenerlos en cuenta, pues el paso del tiempo no se limita a âtraernosâ un resfriado cuando empieza el otoÃ±o, sino que va mucho mÃ¡s allÃ¡, pudiendo hacernos padecer enfermedades graves como la depresiÃ³n estacional entre otras, pero, por si fuera poco, ademÃ¡s el organismo se va a ver por los cambios externos de la naturaleza, es decir, por los ritmos extrÃ­nsecos, y por ritmos internos del organismo, denominados endÃ³genos.

Dentro de cada uno, existe una serie de procesos que se repiten y suceden de forma cÃ­clica, que van a tener igualmente una gran influencia en el rendimiento y las relaciones sociales. La rama de la ciencia que se encarga de estudiarlos se llama CronobiologÃ­a.

QuizÃ¡s el ritmo interno mÃ¡s evidente, que coincide con el del ciclo dÃ­a-noche, sea el de la vigilia-sueÃ±o de 24 horas; de hecho, el fenÃ³meno del jet lag, que se experimenta cuando se viaja a grandes distancias, es un claro ejemplo de que hay âalgoâ dentro que hace tener un âritmoâ independientemente del tiempo que haga, y que si se produce un desplazamiento y varÃ­a la relaciÃ³n dÃ­a-noche, viÃ©ndose sometido a algunos efectos del reajuste.

Aunque existÃ­an experiencias de jet lag desde que se empezÃ³ a viajar, sus efectos se fueron haciendo mÃ¡s evidentes a medida que los medios aÃ©reos y de locomociÃ³n se mejoraban, acercando localidades que con anterioridad se podÃ­an tardar dÃ­as e incluso semanas en recorrer, llegÃ¡ndose a denominar âel mal del viajeroâ.

El descubrimiento del reloj interno posibilitÃ³ el desarrollo de un campo de investigaciÃ³n que estudia cÃ³mo los ciclos externos, y ahora internos, influyen en todos los Ã³rdenes de la vida cotidiana, tanto en las relaciones sociales, el rendimiento laboral o educativo; o en la salud.

Un ciclo el de sueÃ±o-vigilia que en la mayorÃ­a de coincide con el de oscuridad-luz, siendo durante la noche donde se producen algunos de los fenÃ³menos mÃ¡s importantes para la salud fÃ­sica y mental, como la sobreactivaciÃ³n del sistema inmune, a la vez que se crean las huellas de memoria de lo vivido y aprendido durante ese dÃ­a.



<<El sueÃ±o es esencial para procesos cognitivos tales como la memoria y el aprendizaje, y tambiÃ©n estÃ¡ estrechamente conectado a los sistemas perifÃ©ricos, tales como el sistema inmune y el metabolismo.

DÂª. Vilma Aho, BiocientÃ­fica, Equipo del SueÃ±o de Helsinki, Instituto de Biomedicina de la Universidad de Helsinki (Finlandia).>>



Uno de los procesos mÃ¡s sensibles de la salud es la calidad del sueÃ±o, viÃ©ndose Ã©ste cambiado cuando se estÃ¡ preocupado por algo, igualmente se ha observado cÃ³mo el sueÃ±o puede verse alterado cuando se experimenta alguna psicopatologÃ­a, tal y como sucede con los trastornos del estado de Ã¡nimo, en especial con el trastorno por depresiÃ³n mayor y el trastorno de ansiedad.

Por otra parte, se conoce desde hace tiempo que las mujeres son mÃ¡s sensibles a padecer estos trastornos del estado de Ã¡nimo, especialmente con respecto a lo que se refiere a la depresiÃ³n.

Pero Ã©sta relaciÃ³n entre el estado de Ã¡nimo no parece ser igual durante toda la vida de la mujer, si no que va cambiando en funciÃ³n de su ciclo de fertilidad, que se concentra en tres perÃ­odos principalmente, antes de la menarquÃ­a (o del primer sangrado de origen menstrual), durante la etapa de fertilidad femenina, y la menopausia (en que se detiene la menstruaciÃ³n).

Siendo la mujer especialmente sensible a estos trastornos del estado de Ã¡nimo durante la segunda fase, que suele ser la mÃ¡s longeva, abarcando desde la pubertad hasta la madurez tardÃ­a, pero Â¿Se puede encontrar relaciÃ³n entre las distintas fases, el estado de Ã¡nimo y la calidad del sueÃ±o?

Esto es precisamente lo que se trata de averiguar con una investigaciÃ³n llevada a cabo conjuntamente desde el Departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias, Instituto Nacional de Salud; el Departamento de FisiologÃ­a, la Unidad de InvestigaciÃ³n del SueÃ±o, Universidad de Turku; el Departamento de ObstÃ©trica y GinecologÃ­a y el Centro del CorazÃ³n, Hospital Universitario de Turku; el Departamento de NeurofisiologÃ­a ClÃ­nica, Hospital del Distrito de Pirkanmaa; el Departamento de FisiologÃ­a, Universidad de Helsinki; el Departamento de PsiquiatrÃ­a de la Adolescencia, Hospital Central Universidad de Helsinki junto con la Facultad de Medicine, Universidad de Tampere (Finlandia) cuyos resultados han sido publicados en la revista cientÃ­fica B.M.C. Psychiatry.

En el estudio participaron sesenta y una mujeres, separadas en tres grupos, once, entre 20 a 26 aÃ±os (en pleno ciclo menstrual); veintiuna, entre 43 a 51 aÃ±os (en fase pre-menopÃ¡usicas); y veintinueve, entre 58 a 71 aÃ±os (en plena fase menopÃ¡usicas). Con respecto al segundo y tercer grupo, se garantizÃ³ que ninguna de las participantes habÃ­a empleado terapia hormonal durante un aÃ±o previo al estudio.

TambiÃ©n se garantizÃ³ que sÃ³lo se incluyeran participantes que no mostraron ningÃºn trastorno del sueÃ±o especÃ­fico.

A todas las participantes se les administrÃ³ el cuestionario estandarizado B.D.I. para evaluar la presencia de sintomatologÃ­a depresiva, tambiÃ©n se evaluÃ³ la calidad del sueÃ±o a travÃ©s del cuestionario B.N.S.Q. sobre el insomnio subjetivo a travÃ©s de un cuestionario estandarizado sobre el sueÃ±o.

Todas llevaron un diario del sueÃ±o durante tres semanas antes y despuÃ©s del estudio donde debÃ­an de registrar la hora de ir a dormir y la de levantarse.

AdemÃ¡s, se realizÃ³ un anÃ¡lisis de la sangre para evaluar los niveles de estradiol conocida como la hormona esteroide sexual femenina.

Y por Ãºltimo se tomaron datos sobre las primeras fases del sueÃ±o a travÃ©s de la actividad elÃ©ctrica cerebral (E.E.G.), de la conductancia elÃ©ctrica (E.C.G.) y de la mandÃ­bula (E.M.G.).

Los resultados muestran cÃ³mo con respecto a los sÃ­ntomas depresivos evaluados con B.D.I, no se mostraron sÃ­ntomas entre las mÃ¡s jÃ³venes, presentando sintomatologÃ­a leve o moderada en las mujeres pre-menopaÃºsicas y menopaÃºsicas.

Siendo las mujeres mÃ¡s jÃ³venes las que tienen mÃ¡s tiempo de sueÃ±o, con menos interrupciones durante la noche, con menores puntuaciones de insomnio.

Encontrando una relaciÃ³n entre los niveles mÃ¡s elevados de sintomatologÃ­a depresiva con el insomnio, que sufrÃ­an las mujeres pre-menopÃ¡usicas y especialmente las menopÃ¡usicas.

A pesar del esfuerzo de la investigaciÃ³n, son pocas las participantes para poder establecer una correcta relaciÃ³n, ademÃ¡s de necesitar incluir un grupo previo de comparaciÃ³n con mujeres antes de que tengan su primera menstruaciÃ³n.

Dicho lo cual, queda evidenciada la relaciÃ³n entre el estado de Ã¡nimo en mujeres y las alteraciones del ciclo sueÃ±o-vigilia.



Pero si ya era sorprendente descubrir la utilidad del sueÃ±o, aÃºn mÃ¡s misterioso fue observar cÃ³mo dentro del propio sueÃ±o se van sucediendo procesos de forma repetitiva. Uno de los ciclos internos mÃ¡s importantes es el que se produce mientras el cuerpo estÃ¡ en reposo, es el denominado ciclo del sueÃ±o, en el que se suceden dos fases consecutivas bien diferenciadas, la fase de M.O.R. (Movimientos Oculares RÃ¡pidos) y la No-M.O.R.; donde el final de una fase da paso a la siguiente, asÃ­ toda la noche hasta el momento de despertase.

- En la fase M.O.R. tambiÃ©n conocida como fase de R.E.M. (Rapid Eyes Moviment), producen movimientos oculares rÃ¡pidos, y es cuando el cerebro estÃ¡ tan âactivoâ como cuando se estÃ¡ despierto, produciÃ©ndose el sueÃ±o paradÃ³jico, ligero y fÃ¡cil de interrumpir.

Cuando se despierta a una persona en esta fase y se le pregunta sobre el contenido del sueÃ±o, Ã©ste se suele describir como muy vivido, con gran cantidad de detalles y elementos, aunque con ausencia de âlinealidadâ tanto temporal como espacial en la argumentaciÃ³n.

La explicaciÃ³n a esto se encuentra en la desactivaciÃ³n de algunas regiones del cerebro, sobre todo las implicadas con el movimiento de forma que la persona no âactÃºeâ como sujeto dentro de su sueÃ±o, evitando que realice los mismos movimientos del sueÃ±o en su cama.

Otra de las Ã¡reas desconectadas, son precisamente las que tienen que ver con la âlinealidadâ argumental espacio-temporal, de ahÃ­ la falta de conexiÃ³n de las escenas y su aparente âsinsentidoâ.

- En la fase No M.O.R. o No R.E.M., tambiÃ©n conocido como de sueÃ±o lento, no se producen movimientos rÃ¡pidos oculares, en Ã©sta fase el cerebro estÃ¡ âdescansandoâ, teniendo un sueÃ±o profundo y difÃ­cil de despertar, cuando se hace, la persona escasamente recuerda lo soÃ±ado, siendo normalmente prÃ³ximo a la experiencia vivida durante el dÃ­a anterior. En esta fase la actividad neuronal es mÃ¡s bien baja, y el contenido del sueÃ±o estÃ¡ mÃ¡s asociado a las preocupaciones diarias.



<<Durante las fases de sueÃ±o, los cambios en la actividad cerebral se sincronizan a los cambios del sistema nervioso autÃ³nomo y al tono muscular.

DÂª. Vilma Aho, BiocientÃ­fica, Equipo del SueÃ±o de Helsinki, Instituto de Biomedicina de la Universidad de Helsinki (Finlandia).>>



Tal y como cabrÃ­a pensarse de cualquier reloj de pared, en donde con el tiempo debe de ajustarse para corregir el retraso que provoca el mecanismo interno de contrapesos, igualmente el ciclo interno de sueÃ±o-vigilia tiene un mecanismo para reajustarse, para que coincida con el ciclo de dÃ­a-oscuridad, sabiendo que aunque este parezca estable en el tiempo, va cambiando, sÃ³lo hay que recordar que en invierno los dÃ­as son mÃ¡s cortos y las noches mÃ¡s largas, y al revÃ©s, en verano los dÃ­as son mÃ¡s largos y las noches mÃ¡s cortas.

Pero hubo que esperar hasta que el espeleÃ³logo y geÃ³logo francÃ©s Michel Siffre permaneciese durante 12 meses encerrado en una cueva de Clamouse, en el departamento de HÃ©rault, en la regiÃ³n de Languedoc-RosellÃ³n (Francia), para conocer la necesidad de ese mecanismo de sincronizaciÃ³n con las horas del sol.

Los datos recogidos meticulosamente durante cada uno de los dÃ­as que pasÃ³ allÃ­ dentro fueron sorprendentes, al observar cÃ³mo a pesar de permanecer largos perÃ­odos sin luz el citado espeleÃ³logo mantenÃ­a un ritmo constante de temperatura, ingesta o sueÃ±o, de un poco mÃ¡s de 24 horas.

Unos resultados que son difÃ­ciles de observar en una civilizaciÃ³n avanzada como la actual donde todos usan la electricidad ya sea antes de que salga el sol o cuando este se ha ido, y que sigue un ritmo mÃ¡s o menos regular de 8 horas de sueÃ±o, y donde cada poco, el que mÃ¡s o el que menos, estÃ¡ mirando al reloj para saber si llega a tiempo al trabajo o si es la hora de cierre del supermercado.

Similares resultados se obtuvieron en mamÃ­feros confinados en ambientes de laboratorio controlados, donde se suprimÃ­a cualquier tipo de seÃ±al que pudiese informar si era de dÃ­a o de noche.

Datos que constataban la existencia de un ciclo de casi 25 horas que rige la vida, y que de alguna forma se ajusta cada dÃ­a para poder hacer lo mismo a las mismas horas y con ello poder rendir mejor.

Seguro que, si te paras a pensar, casi todos los dÃ­as te levantas a la misma hora, desayunas mÃ¡s o menos a la misma hora, empiezas a tener ganas de comer a medio dÃ­a mÃ¡s o menos a la misma hora, â¦ incluso hay quien presume de la regularidad en cuanto a ir a âevacuarâ todos los dÃ­as a la misma hora; y todo ello por un mecanismo denominado de sincronizaciÃ³n.



<<La sincronizaciÃ³n del sueÃ±o y la vigilia se controla por dos procesos: el ritmo circadiano y la presiÃ³n homeostÃ¡tica del sueÃ±o.

- El ritmo circadiano (circa => cerca de; diano => un dÃ­a) oscila durante el dÃ­a y la noche, el momento de la actividad de los animales diurnos es el tiempo del dÃ­a y el de las especies nocturnas es la noche.

La luz arrastra el reloj maestro en el N.S.Q. (NÃºcleo SupraQuiasmÃ¡tico) del cerebro. El N.S.Q. interviene en la regulaciÃ³n de seÃ±ales neurohormonales y la sincronizaciÃ³n de otros ritmos del organismo, por ejemplo, el sueÃ±o, la alimentaciÃ³n y el metabolismo.

- La homeostasis (homeos => similar; stasis => estado), por definiciÃ³n, trata de mantener el sistema estable y relativamente constante. El proceso homeostÃ¡tico del sueÃ±o mide la necesidad de sueÃ±o, aumentando durante la vigilia y disminuyendo hacia la lÃ­nea basal durante el sueÃ±o.

DÂª. Vilma Aho, BiocientÃ­fica, Equipo del SueÃ±o de Helsinki, Instituto de Biomedicina de la Universidad de Helsinki (Finlandia).>>



Algo que parecÃ­a tan âsencilloâ como irse a la cama y descansar hasta el dÃ­a siguiente, es mÃ¡s complejo de lo que cabrÃ­a esperar, ya que el sueÃ±o tiene un principal papel en el Ã³rgano mÃ¡s complejo del cuerpo, el cerebro, que en un adulto puede contener alrededor de cien mil millones de neuronas; cada una de las cuales, puede estar conectada con otros miles de ellas.

Gracias a esta distribuciÃ³n de los nervios, el cerebro recibe informaciÃ³n tanto del exterior, a travÃ©s de los sentidos, la vista, el oÃ­do, el olfato, el gusto y el tacto; como del interior, percibiendo sensaciones de hambre, cansancio, y dolor, cuando Ã©ste se produce.

Toda esa informaciÃ³n es ordenada, procesada y tenida en cuenta por el cerebro a la hora de tomar las decisiones oportunas. Un Ã³rgano fundamental e imprescindible, desde el que se gobierna el resto del cuerpo, la temperatura, el hambre, el sueÃ±oâ¦, asÃ­ como la conducta externa mediante el control de los movimientos finos y gruesos de los mÃºsculos.

Lo mÃ¡s extraordinario de Ã©ste enigmÃ¡tico Ã³rgano, es que gracias a Ã©l se producen los denominados procesos superiores o cognitivos tales como la atenciÃ³n, la percepciÃ³n, la memoria o el pensamiento, que configura a la especie humana y dentro de ella como individuo, y que permite relacionarse con el medio ambiente que le rodea y consigo mismo.

El cerebro, el Ã³rgano mÃ¡s importante del cuerpo debido a que es quien permite pensar, sentir y actuar, ademÃ¡s de ser desde donde se controla el resto del organismo funciona mediante conexiones elÃ©ctricas y quÃ­micas.

AdemÃ¡s de las inervaciones directas entre estructuras cerebrales, que establecen comunicaciÃ³n entre ellas mediante impulsos elÃ©ctricos, hay que tener en cuenta que existe toda una red de conexiones, mÃ¡s difÃ­ciles de concretar, gracias a las sustancias quÃ­micas que sirven como medio de comunicaciÃ³n, a travÃ©s de las conocidas como neurohormonas, entre las que se encuentran:

- La dopamina que suele estar asociada a la consecuciÃ³n del placer y el deseo sexual, activando el sistema nervioso simpÃ¡tico, necesario para los nuevos aprendizajes, basados en el deseo por conseguir el refuerzo. Altos niveles mejoran la motivaciÃ³n, el buen humor y el deseo sexual. Su inhibiciÃ³n produce desmotivaciÃ³n, indecisiÃ³n, bajada de la libido e incluso depresiÃ³n. Producido desde el Ã¡rea tegmental ventral llega hasta el nÃºcleo acumbes, la amÃ­gdala, el Ã¡rea septal lateral, el nÃºcleo olfatorio anterior, el tubÃ©rculo olfatorio y el neocÃ³rtex.

- La oxitocina, asociada a la empatÃ­a, el deseo sexual y a la conducta paternal, facilitando la formaciÃ³n de vÃ­nculos afectivos. Producido en el nÃºcleo supraÃ³ptico y el nÃºcleo paraventricular del hipotÃ¡lamo hasta llegar a la hipÃ³fisis y de ahÃ­ al torrente sanguÃ­neo.

- La noradrenalina, implicado en la atenciÃ³n, el aprendizaje, la sociabilidad y la sensibilidad a las emociones y deseos de los demÃ¡s. Altos niveles provocan facilidad emocional, hipervigilancia y deseo sexual. Su inhibiciÃ³n produce falta de concentraciÃ³n, desmotivaciÃ³n, depresiÃ³n, pÃ©rdida de libido y reclusiÃ³n en uno mismo.

- La acetilcolina, afecta a la capacidad de retenciÃ³n de la memoria a corto plazo. Niveles altos facilitan el aprendizaje y la memoria. Su inhibiciÃ³n produce problemas de aprendizaje y memoria que pueden llevar a la demencia senil.

- Las endorfinas, pertenecientes al tipo de neurotransmisores opioides, moduladores del dolor, la temperatura, el hambre y la reproducciÃ³n, tambiÃ©n conocidas como las hormonas de la felicidad o la alegrÃ­a. Bajos niveles provocan dificultades para sentir placer y felicidad, y anhedonÃ­a, haciendo a la persona mÃ¡s sensible ante los reveses de la vida.

Pero si se habla del complejo proceso del sueÃ±o y sus consecuencias a nivel neuronal, las neurohormonas mÃ¡s importantes y destacadas son:

- El G.A.B.A. (siglas en inglÃ©s de Acido Gamma-AminoButÃ­rico), responsable de la inhibiciÃ³n de buena parte del resto de los neurotransmisores, favoreciendo la relajaciÃ³n. Niveles altos provoca buena memoria, sedaciÃ³n y sueÃ±o. Su ausencia provoca dificultades para dormir, ataques de pÃ¡nico y estados de ansiedad.

- La adrenalina, que incrementa el pulso cardÃ­aco y la presiÃ³n sanguÃ­nea, y prepara al organismo para situaciones de tensiÃ³n, ya sean agradables o no. Altos niveles de adrenalina provocan fatiga, falta de atenciÃ³n, insomnio, ansiedad e incluso depresiÃ³n. Bajos niveles provocan decaimiento y depresiÃ³n.

- La melatonina, producida por la glÃ¡ndula pineal e implicada en procesos del sistema inmune, el ritmo cardÃ­aco, asÃ­ como en el ciclo del sueÃ±o. Su deficiencia provoca insomnio, depresiÃ³n y aceleraciÃ³n del envejecimiento.

- La serotonina, asociada al apetito y al deseo sexual, importante para la apariciÃ³n del sueÃ±o, la coagulaciÃ³n de la sangre y la apariciÃ³n de migraÃ±as. Altos niveles producen calma y paciencia, sociabilidad y adaptabilidad. Una deficiencia de Ã©ste neurotransmisor puede provocar tristeza, ansiedad, irritabilidad, estallidos de ira, hiperactividad, fluctuaciones del humor, insomnio y depresiÃ³n.

De ahÃ­ que uno de los tratamientos habituales de la depresiÃ³n sea mediante el empleo de I.S.R.S. (Inhibidores Selectivos de la RecaptaciÃ³n de Serotonina) los cuales son los psicofÃ¡rmacos que trabajan bien, aunque pueden producir efectos secundarios como alteraciÃ³n del apetito o de la libido, ademÃ¡s de pesadillas.

Los niveles de serotonina van a afectar en gran medida a la cantidad y calidad del sueÃ±o, pero esta es una relaciÃ³n de doble sentido, es decir, la alteraciÃ³n de la serotonina puede provocar insomnio, pero igualmente, permanecer durante largos perÃ­odos sin dormir va a acarrear importantes cambios hormonales alterando la producciÃ³n de neurohormonas como la serotonina, pero Â¿CuÃ¡nto sueÃ±o se necesita realmente?



<<La necesidad del sueÃ±o no es en realidad una medida fÃ¡cil de determinar. En estudios experimentales, el E.E.G. de los sujetos se puede grabar en el laboratorio del sueÃ±o y su longitud sueÃ±o puede medirse objetivamente. Sin embargo, no hay una forma para cuantificar objetivamente la necesidad real de sueÃ±o.

A pesar de lo cual se puede abordar la necesidad subjetiva del sueÃ±o a travÃ©s de preguntas, por ejemplo, Â¿CuÃ¡nto sueÃ±o sueles necesitar para sentirte renovado y para un buen funcionamiento durante el dÃ­a?, que se utilizan en los estudios epidemiolÃ³gicos. La duraciÃ³n del sueÃ±o de un individuo es determinada tanto por factores genÃ©ticos como ambientales.

Hasta ahora unos pocos genes que se asocian a la duraciÃ³n del sueÃ±o han sido identificados en estudios de poblaciÃ³n humana. Sin embargo, cada uno de estos genes puede explicar una pequeÃ±a parte de la variabilidad entre individuos.

En la mosca de la fruta (Drosophila melanogaster), los cientÃ­ficos han identificado, por ejemplo, un gen llamado Sleepless. Las moscas con una mutaciÃ³n en este gen, sÃ³lo necesitan una quinta parte de sueÃ±o en comparaciÃ³n con el tiempo en el resto de las moscas.

Sin embargo, estos mutantes no parecen dedicar mucho mÃ¡s tiempo a hacer cosas, ya que tambiÃ©n tienen vida Ãºtil considerablemente mÃ¡s corta que las moscas normales (aproximadamente la mitad del tiempo).

La duraciÃ³n en el sueÃ±o humano se ha evaluado en varias poblaciones. En promedio, la mayorÃ­a de la gente tiende a dormir de 7 a 8 horas por la noche. Aunque la duraciÃ³n media del sueÃ±o ha disminuido durante las Ãºltimas dÃ©cadas.

Parece ser, que tambiÃ©n hay quien de forma natural duerme poco y sobrevive bien a lo largo de su vida con sÃ³lo unas pocas horas de sueÃ±o por noche. Del mismo modo, algunas personas dicen necesitar mÃ¡s de 9 a 10 horas cada noche para sentirse bien descansados.

DÂª. Vilma Aho, BiocientÃ­fica, Equipo del SueÃ±o de Helsinki, Instituto de Biomedicina de la Universidad de Helsinki (Finlandia).>>



El sueÃ±o, aunque parezca un proceso estable en el tiempo va cambiando con la edad en cuanto al nÃºmero de horas que involucra, desde la infancia en donde el sueÃ±o puede requerir hasta la mitad de las horas del dÃ­a, hasta la ancianidad, donde las horas de sueÃ±o seguido se pueden reducir a cuatro o cinco, tras lo cual se despierta, deambula e incluso se pone a leer algo o ver la tele por la noche, antes de volver a conciliar el sueÃ±o durante otras 4 a 5 horas.

Pero si hay una cantidad de horas que va a acompaÃ±ar durante buena parte de la vida, eso va a ser, en la mayorÃ­a de las personas de 8 horas de sueÃ±o al dÃ­a.

Aunque estas horas pueden verse afectadas por muchas circunstancias, como el estrÃ©s o la depresiÃ³n, reduciendo o aumentando estas respectivamente. La duraciÃ³n del sueÃ±o se ha observado que se altera ante la presencia de algunas psicopatologÃ­as.



<<El sueÃ±o cambia con la edad. AsÃ­ se suele dormir entre 14 horas por la noche a la edad de un aÃ±o y entre 9 a 10 horas con 12 aÃ±os.

En los adultos, el envejecimiento disminuye la duraciÃ³n y la calidad del sueÃ±o, y las personas mayores tienden a tener un sueÃ±o mÃ¡s fragmentado (con interrupciones).

TambiÃ©n existen diferencias de gÃ©nero, las mujeres duermen en promedio veinte minutos mÃ¡s que los hombres por noche.

DÂª. Vilma Aho, BiocientÃ­fica, Equipo del SueÃ±o de Helsinki, Instituto de Biomedicina de la Universidad de Helsinki (Finlandia).>>



Pero si se habla de horas de dormir, tambiÃ©n se debe de hacer con respecto a cuÃ¡ndo no se cumple este horario necesario, lo que va a dar cuenta del fenÃ³meno del insomnio.

Seguramente en alguna ocasiÃ³n se haya quedado alguna hora de mÃ¡s sin dormir, o incluso se haya madrugado mÃ¡s pronto de los habitual cuando se tenga algo que hacer, incluso por ocio.

En esos momentos probablemente no se sientan los efectos de la pÃ©rdida de sueÃ±o, pero si se repite esta conducta durante dÃ­as, el sueÃ±o âacumuladoâ va a hacer que se empiece a tener âfallasâ, tanto en la memoria, la concentraciÃ³n, â¦ en definitiva, no sea posible de rendir al 100%.

En ocasiones uno se puede ver obligador a pasar largas horas despiertos, pero ademÃ¡s queriendo rendir al 100%, algo que de forma natural no parece posible, es entonces cuando se recurre a sustancias psicoactivas, que mantienen de forma artificial el rendimiento intelectual.

Tal es el caso de los profesionales de la salud, por ejemplo, los cirujanos en que tienen que hacer una intervenciÃ³n que en ocasiones pueden durar 14 horas, o los mÃ©dicos que pueden âjuntarâ guardias, superando las 20 horas de âdisponibilidadâ para el servicio.

En tales casos, cuando acaba su turno, se sienten tan cansados y agotados por el esfuerzo realizado y el sueÃ±o acumulado que pueden pasar mÃ¡s de medio dÃ­a durmiendo sin interrupciÃ³n.



<<La pÃ©rdida de sueÃ±o podrÃ­a ser definida como el tiempo que un individuo duerme en una cierta noche restado de su necesidad de sueÃ±o natural. La pÃ©rdida de sueÃ±o puede ser causada, por ejemplo, por insomnio, trabajo por turnos, actividades de tiempo libre, enfermedades somÃ¡ticas que afectan el sueÃ±o, etc.

La pÃ©rdida de sueÃ±o se puede acumular si una persona duerme repetidamente menos de lo que necesita.




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