Psicología Del Maltrato
Juan Moisés De La Serna






PsicologÃ­a del Maltrato



Por

Dr. Juan MoisÃ©s de la Serna



Copyright Â© 2017



www.juanmoisesdelaserna.es (http://juanmoisesdelaserna.es/)




Prefacio


En este e-book se aborda una de las problemÃ¡ticas mÃ¡s importantes de nuestra Ã©poca, el maltrato, ya sea este fÃ­sico o psicolÃ³gico, desde una perspectiva novedosa.

Este e-book ayudarÃ¡ a conocer una realidad de la que escasamente se habla mÃ¡s allÃ¡ de los cÃ­rculos de especialistas en salud y seguridad, y que abarca a todo el ciclo de la vida.

El maltrato y los abusos en sus diversas formas van a marcar de forma diferencial a cada individuo, a pesar de los esfuerzos que se realizan por parte de las autoridades por frenar lacras sociales como la violencia de gÃ©nero.




Ãndice


Prefacio (#ulink_bf3dfdfe-4bae-51f3-adbb-ba13ec8f4089)

Ãndice (#ulink_7da172f3-8b75-5d03-b542-50450a594f7b)

Agradecimientos (#ulink_602b2a9c-e615-5a4c-aed5-853b7a27df91)

Aviso Legal (#ulink_54a584c8-3175-5134-9240-12bd251cd612)

CapÃ­tulo 1. Definiendo el Maltrato (#ulink_de803418-4509-5503-987d-b77f9c3f29bd)

CapÃ­tulo 2. Maltrato Infantil (#ulink_c71b3856-c752-5de6-a828-a3ada3a0f6c6)

CapÃ­tulo 3. Maltrato en la Adolescencia (#litres_trial_promo)

CapÃ­tulo 4. Maltrato en Adultos (#litres_trial_promo)

CapÃ­tulo 5. Maltrato en Ancianos (#litres_trial_promo)

Conclusiones (#litres_trial_promo)

Sobre Juan MoisÃ©s de la Serna (#litres_trial_promo)






Dedicado a mis padres




Agradecimientos


Aprovechar desde aquÃ­ para agradecer a todas las personas que han colaborado con sus aportaciones en la realizaciÃ³n de este texto, especialmente al Instituto Nacional de EstadÃ­stica de EspaÃ±a; a DÂª Virginia Mora, Experta en Violencia y Trauma; a DÂª MarÃ­a Manrique de Lara Ochoa, Coach de Empleo, Personal y Educativo, y a D. Pedro JosÃ© Horcajo Gil, MÃ¡ster en PsicologÃ­a General Sanitaria (Doctorando en PsicologÃ­a Forense: eficacia de un programa de tratamiento a hombres condenados por maltratar a sus mujeres).




Aviso Legal


No se permite la reproducciÃ³n total o parcial de este libro, ni su incorporaciÃ³n a un sistema informÃ¡tico, ni su transmisiÃ³n en cualquier forma o por cualquier medio, sea Ã©ste electrÃ³nico, mecÃ¡nico, por fotocopia, por grabaciÃ³n u otros medios, sin el permiso previo y por escrito del editor. La infracciÃ³n de los derechos mencionados puede ser constitutiva de delito contra la propiedad intelectual (Art. 270 y siguientes del CÃ³digo Penal).

DirÃ­jase a C.E.D.R.O. (Centro EspaÃ±ol de Derechos ReprogrÃ¡ficos) si necesita fotocopiar o escanear algÃºn fragmento de esta obra. Puede contactar con C.E.D.R.O. a travÃ©s de la web www.conlicencia.com o por el telÃ©fono en el 91 702 19 70 / 93 272 04 47.



Â© Juan MoisÃ©s de la Serna, 2017




CapÃ­tulo 1. Definiendo el Maltrato


El maltrato es una situaciÃ³n a la que cualquiera puede verse sometido en un momento determinado, ya sea en su domicilio, puesto de trabajo, o simplemente paseando por la calle.

Cuando el maltrato se recibe dentro del Ã¡mbito familiar suele denominarse violencia domÃ©stica o intrafamiliar. Uno de los problemas con respecto a la violencia domÃ©stica es que escasamente se denuncia, debido a la proximidad emocional entre agresor y vÃ­ctima.

Con respecto a la violencia domÃ©stica, el agresor es cualquier persona que ejerce violencia fÃ­sica o psicolÃ³gica sobre cualquier otro miembro del nÃºcleo familiar (descendientes, ascendientes, cÃ³nyuges, hermanos, etc.) no entrando en esta categorÃ­a la violencia de gÃ©nero, la cual se define como aquella ejercida por parte de un hombre sobre una mujer con la que comparte o ha compartido lazos afectivos.

Si nos fijamos en los resultados ofrecidos por Google, sobre las tendencias de bÃºsqueda del tÃ©rmino de violencia domÃ©stica, en sus distintas acepciones alrededor del mundo desde el 2004 hasta el 2017, se puede comprobar que el primer paÃ­s mÃ¡s preocupado sobre ello, es Angola, seguido de Uganda y Puerto Rico; quedando para la posiciÃ³n diecisÃ©is Estados Unidos, y ocupando la posiciÃ³n nÃºmero cincuenta y dos EspaÃ±a de los sesenta y un paÃ­ses que componen el resultado de Google, siendo la Ãºltima posiciÃ³n ocupada por Italia.

Esto no refleja el nÃºmero de casos de este tipo de violencia en funciÃ³n del paÃ­s, si no las veces que este tÃ©rmino ha sido buscado, esto es, puede haber un paÃ­s en donde se dan pocos casos de violencia domÃ©stica pero la poblaciÃ³n estÃ¡ muy sensibilidad, con lo que tendrÃ¡ muchas bÃºsquedas en Google al respecto.

O al revÃ©s, una poblaciÃ³n en donde la violencia domÃ©stica estÃ© institucionalizada y en cambio exista una escasa conciencia de este problema, y casi no se produzcan bÃºsqueda sobre ello.

A resaltar que entre los veinte primeros puestos de paÃ­ses que buscan este tÃ©rmino, catorce provienen del continente americano.

Igualmente seÃ±alar que de forma global se ha producido una caÃ­da del uso de dicho tÃ©rmino con los aÃ±os, quedando en el 2017 por debajo del 50% de las bÃºsquedas que se realizaban en el 2004.

Si se realiza un anÃ¡lisis acumulado de tendencia de bÃºsqueda en Google estacional, se puede observar cÃ³mo es en los meses de febrero, marzo, septiembre y octubre se realizan mÃ¡s bÃºsquedas relacionadas con la temÃ¡tica de la violencia domÃ©stica; mientras que en los meses de julio, agosto, diciembre y enero es cuando menos bÃºsquedas se realizan al respecto.

Los datos sobre violencia domÃ©stica provenientes del I.N.E. (Instituto Nacional de EstadÃ­stica) de EspaÃ±a, sobre la Violencia DomÃ©stica y Violencia de GÃ©nero desde el 2011 hasta el 2015 (Ãºltimo informe publicado en junio del 2016) muestran una paulatina disminuciÃ³n de casos pasando de siete mil setecientos cuarenta y cuatro en 2011 a siete mil doscientos veintinueve en 2015.

En mujeres las reducciones mÃ¡s destacadas se dan en el rango de edad de 70 a 74 aÃ±os, donde se pasa de ciento noventa y tres casos en 2013 a ciento ochenta y siete en 2015; por el contrario, los aumentos mÃ¡s destacados en mujeres se dan entre las menores de 18 aÃ±os, pasando de setecientos cuarenta y cuatro casos a ochocientos noventa y cuatro.

En hombres, la reducciÃ³n mÃ¡s destacada se produce entre los 20 a 24 aÃ±os, pasando de ciento sesenta y siete casos en 2013 a ciento cuarenta y dos en 2015; mientras que el aumento mÃ¡s destacado se produce entre los menores de 18 aÃ±os, pasando de cuatrocientos sesenta y cinco casos en 2013 a quinientos noventa y dos en 2015.

El perfil de la vÃ­ctima de la violencia domÃ©stica en 2015, fue mujer (63,0%), nacida en EspaÃ±a (el 83,6%) menores de 18 aÃ±os (el 20,6 %).

El perfil del agresor de violencia de gÃ©nero en el 2015 es de un hombre (75,0%), nacido en EspaÃ±a (83,9%), con una edad inferior a 50 aÃ±os (86,9%).

Con respecto a la relaciÃ³n entre vÃ­ctima y agresor, en el 2015 las relaciones paterno filiales ocupan el 65,1% de las denuncias por violencia domÃ©stica, de los cuales el 28,7% fue la madre la vÃ­ctima; el 11,1% fue el padre y el 25,3% fueron los hijos.

Tal y como se ha seÃ±alado, a pesar de los datos recogidos y analizados todavÃ­a existe mucho de la violencia domÃ©stica que no es denunciado precisamente por la proximidad entre la vÃ­ctima y el agresor, ya sea porque exista una relaciÃ³n afectiva o de dependencia. AsÃ­ es difÃ­cil que un anciano denuncie a un nieto, aun cuando se produzca una agresiÃ³n por parte de este.

A medida que se dÃ© mÃ¡s visibilidad a estos casos, y sobre todo la posibilidad de denunciar, los datos recogidos serÃ¡n mÃ¡s prÃ³ximos a los reales.

A pesar de lo anterior, se ha de prestar especial atenciÃ³n al perfil de la vÃ­ctima para poder establecer mecanismos de denuncia y ayuda; y por otra parte con respecto al perfil del agresor para implementar medidas de prevenciÃ³n.



<<Ante un acontecimiento estresante o una situaciÃ³n de naturaleza excepcionalmente amenazante o catastrÃ³fica (catÃ¡strofes naturales, accidentes, atentados terroristas, agresiones, malos tratos, abuso o agresiÃ³n sexual, tortura, secuestro, etc.) vivido ya sea de forma directa o indirecta, se produce en las vÃ­ctimas un sentimiento de miedo intenso, indefensiÃ³n, amenaza y pÃ©rdida de control que tendrÃ¡ unas consecuencias traumÃ¡ticas en la persona que lo sufre.

Cuando ha ocurrido un episodio Ãºnico, el trauma o daÃ±o psicolÃ³gico habitualmente cursa en fases. En una primera fase hay una primera reacciÃ³n de sobrecogimiento y embotamiento generalizado, que se caracteriza por lentitud en las reacciones y mecanismos de negaciÃ³n. Es lo que se denomina estado de âshockâ. En una segunda fase, aparecen fuertes reacciones emocionales de dolor, rabia, impotencia, culpa, miedo que alternan con periodos de profunda tristeza y abatimiento. Por Ãºltimo, pueden aparecer las reexperimentaciones del suceso de forma espontÃ¡nea o ante estÃ­mulos relacionados. Estas reacciones pueden dar lugar al T.E.P. (Trastorno de EstrÃ©s Post-traumÃ¡tico).

Cuando la situaciÃ³n de violencia se hace crÃ³nica en el tiempo, como ocurre en el abuso sexual o maltrato infantil y en la violencia de gÃ©nero, las vÃ­ctimas pueden presentar alteraciones en la personalidad en cuanto a su capacidad para relacionarse y a su propia identidad. Esto es lo que se ha denominado Trauma complejo.

Es importante seÃ±alar tambiÃ©n que, en ocasiones, puede ocurrir un daÃ±o psicolÃ³gico ante situaciones que aparentemente no son traumÃ¡ticas pero que la persona las vive como tal debido a sus propias caracterÃ­sticas personales, momento evolutivo, consecuencias para su vida, etc.>>

Virginia Mora, Experta en Violencia y Trauma.



Al respecto comparto mi experiencia, mientras realizaba un taller de BioenergÃ©tica, dentro de las actividades programadas de un congreso internacional de estudiantes de psicologÃ­a donde presentÃ© una ponencia.

El taller consistÃ­a en realizar una prÃ¡ctica colectiva empleando la tÃ©cnica de la BioenergÃ©tica, la cual presupone que tenemos unas defensas âactivasâ que permiten llevar una vida ânormalâ a pesar de los acontecimientos traumÃ¡ticos vividos.

La tarea consiste en mantener una postura el mayor tiempo posible, parecida a las que se usan en yoga. Se espera que cuando el organismo se agote, baja sus âdefensasâ y aflora cualquier conflicto o trauma.

Ãramos un reducido grupo de unas diez personas, que una a una iba âcayendoâ de cansancio, tras lo cual debÃ­an de compartir su experiencia con el resto.

En un momento determinado, una de las alumnas se dejÃ³ caer y empezÃ³ a golpear los cojines que habÃ­a en el centro del cÃ­rculo que formÃ¡bamos los participantes, a la vez que gritaba, âÂ¿Por quÃ©?; TÃ­o, Â¿Por quÃ© a mÃ­?â.

Evidentemente por su expresiÃ³n corporal y sus palabras estaba de alguna forma rememorando un acontecimiento traumÃ¡tico, probablemente un abuso infantil, pero a la hora de compartir su experiencia en el grupo prefiriÃ³ no hacerlo, poniÃ©ndose serie y rÃ­gida, y siguiendo como si nada hubiese pasado.

De esta manera, la chica habÃ­a âsubidoâ sus defensas, segÃºn la teorÃ­a BioenergÃ©tica, lo que le permitÃ­a tener una vida ânormalâ, ajeno al sufrimiento que habÃ­a sido capaz de rememorar en ese ejercicio.

Con ello quiero resaltar que a pesar del tiempo que transcurra, si no se trata en terapia, determinados eventos del pasado, como el haber sufrido maltrato o abuso durante la infancia, van a estar ahÃ­, afectando a cualquier edad, e influyendo en la vida sin que la persona sea consciente de ello.



<<Â¿Por quÃ© se produce el trauma?

El trauma o daÃ±o psicolÃ³gico ocurre a consecuencia de que el suceso negativo que ha experimentado la persona desborda su capacidad de afrontamiento y de adaptaciÃ³n. Cuando nos enfrentamos a una situaciÃ³n que nos genera de forma abrumadora dolor, miedo, vergÃ¼enza, indefensiÃ³n o pÃ¡nico bien sea por su intensidad, por el momento vital en el que ocurre o porque no exista posibilidad de defenderse o de huir de la situaciÃ³n que nos daÃ±a, el sistema de defensa del organismo puede verse colapsado y no es capaz de procesar adecuadamente lo ocurrido ni de elaborar una respuesta de control. Debido a lo cual, el sistema de defensa se mantiene en un inadecuado estado de alerta permanente que va a provocar que ante cualquier estÃ­mulo relacionado con la situaciÃ³n traumÃ¡tica se disparen las mismas reacciones a nivel fisiolÃ³gico, cognitivo, comportamental y emocional que se pusieron en marcha ante el acontecimiento traumÃ¡tico. >>

Virginia Mora, Experta en Violencia y Trauma.



Uno de los problemas con respecto al trauma y cÃ³mo afrontarlo es la falta de denuncia por parte de la vÃ­ctima, ya sea porque tema las consecuencias del agresor o porque este sea un familiar o persona prÃ³xima a la familia.

En ocasiones, es el propio profesional de la salud quien se ve imposibilitado a ofrecer una âsoluciÃ³nâ mÃ¡s allÃ¡ de ayudar a la persona a sobrellevar su situaciÃ³n.

Tal y como tuve la oportunidad de comprobar hablando con una colega, docente universitaria de un paÃ­s iberoamericano que ademÃ¡s recibÃ­a en terapia a personas de barrios desfavorecidos.

Ella me narraba cÃ³mo estaba atendiendo a una madre de una menor, la cual era abusada por su padre, una situaciÃ³n de la que no podÃ­a âsalirâ, pues no querÃ­a abandonarle, ni contaba con medios o recursos para independizarse y dejar todo aquello atrÃ¡s.

Mi compaÃ±era me contaba con resignaciÃ³n lo limitado de su intervenciÃ³n, mÃ¡xime cuando ni siquiera era a la menor a la que atendÃ­a sino a su madre. Una situaciÃ³n âsin salidaâ en la cual la madre sufrÃ­a por los abusos de su hija sin poder âhacer nadaâ.



<<Â¿CÃ³mo se trata el trauma?

La intervenciÃ³n psicolÃ³gica con las personas que han sufrido un trauma va a depender en gran medida del enfoque y abordaje terapÃ©utico que utilice cada profesional.

Diferentes autores especializados en trauma como Pierre Janet, Van del Kolk o Herman, establecen la necesidad de abordar la intervenciÃ³n por fases.

En una primera fase de EstabilizaciÃ³n, el objetivo serÃ¡ la reducciÃ³n o eliminaciÃ³n de sintomatologÃ­a postraumÃ¡tica. Se trata de dotar a la persona de recursos y herramientas para la regulaciÃ³n y autocontrol emocional, aprendizaje de estrategias de afrontamiento y fortalecimiento de sus recursos personales. En definitiva, tiene que ser una fase de empoderamiento.

En una segunda fase nos centraremos mÃ¡s en una intervenciÃ³n sobre el hecho traumÃ¡tico. Se trata de superar la fobia al recuerdo, procesando adecuadamente lo vivido de tal forma que pueda ser âengranadoâ en la narrativa biogrÃ¡fica de la persona. La memoria traumÃ¡tica suele estar fragmentada, sin narrativa, con recuerdos sensoriales de gran impacto y sin integraciÃ³n. El objetivo por tanto es integrar. En esta fase pueden utilizarse tÃ©cnicas como el E.M.D.R. (Eye Movement Desensitization and Reprocessing) que estÃ¡n demostrando una gran eficacia en el abordaje del T.E.P y otros trastornos derivados de una situaciÃ³n traumÃ¡tica.

Finalmente, se trata de consolidar la integraciÃ³n, facilitar el duelo y reconectar a la persona de nuevo con su ambiente consiguiendo una adaptaciÃ³n Ã³ptima a su vida diaria y en sus relaciones interpersonales.>>

Virginia Mora, Experta en Violencia y Trauma.



El maltrato pues va a convertirse en una fuente importante de estrÃ©s en el mundo emocional algo que no va a afectar a todo el mundo por igual ya que va a depender mucho del desarrollo de la inteligencia emocional que se tenga, pero especialmente de la resiliencia.



<<Existen personalidades mÃ¡s resistentes al estrÃ©s y por tanto a la traumatizaciÃ³n, que se caracterizan por tener un adecuado control de las emociones, valoraciÃ³n positiva de sÃ­ mismo, estilo de vida equilibrado y contar con apoyo social entre otras caracterÃ­sticas.

Es a lo que nos referimos cuando hablamos de las capacidades de resiliencia o resilientes de una persona, la capacidad de los seres humanos sometidos a los efectos de una adversidad, de superarla e incluso salir fortalecidos de la situaciÃ³n.>>

Virginia Mora, Experta en Violencia y Trauma



Si bien el tÃ©rmino de resiliencia surgiÃ³ del testimonio de los supervivientes de los casos mÃ¡s extremos a los que se puede someter a una persona, tal y como fueron los campos de concentraciÃ³n nazi en la Segunda Guerra Mundial.

En donde se analizÃ³, por quÃ© unos habÃ­an sobrevivido y otros no, y de los supervivientes, por quÃ© unos conseguÃ­an "rehacer su vida" y otros estaban sumidos en la desesperaciÃ³n; y eso que todos habÃ­an vivido los mismos horrores de la guerra.

De este anÃ¡lisis y de testimonios como el de Viktor Frankl, quien desarrollÃ³ la logoterapia como mÃ©todo de afrontamiento de estas situaciones; es de donde surgiÃ³ esta especie de "fÃ³rmula" para sobreponerse a cualquier adversidad; algo que parece estar ligado con el carÃ¡cter de la persona, pero tambiÃ©n con su forma de pensar y de ver la vida.

La resiliencia es una capacidad que se puede aprender y desarrollar, y que tiene un papel fundamental a la hora de proteger a la persona, ya que todo el mundo estÃ¡ expuesto al estrÃ©s diario, pero con un desarrollo adecuado de la resiliencia se puede aprender a superar las dificultades que vayan surgiendo, por ello es importante enseÃ±arlo a los pequeÃ±os en edades escolares, con lo que ayudar a prevenir los efectos provocados por el abuso o maltrato que puedan experimentar en su vida.

El boom de los aÃ±os ochenta sobre la PsicologÃ­a Emocional, y en concreto de su rama mÃ¡s aplicada de la inteligencia emocional, ha permitido el desarrollo de todo un vocabulario tan especÃ­fico que a veces no se estÃ¡ familiarizado con todos ellos, como es el caso de la Resiliencia, que puede ser entendida como el conjunto de capacidades y habilidades personales que tiene a disposiciÃ³n el individuo para hacer frente a las situaciones mÃ¡s difÃ­ciles como en los casos de abuso o maltrato y salir âvictoriosoâ de las mismas.

Aunque algunos lo han identificado con una cualidad personal con la que se nace, algo asÃ­ como el carisma, mayoritariamente se considera que se puede entrenar y mejorar, permitiendo asÃ­ tener las herramientas adecuadas para superar hasta las circunstancias mÃ¡s difÃ­ciles de la vida, pero Â¿A partir de quÃ© edad es adecuado entrenar la Resiliencia?

Esto es precisamente lo que ha tratado de responder un estudio realizado por la Universidad de Hong-Kong cuyos resultados han sido publicados en la revista cientÃ­fica Universal Journal of Health.

En el estudio participaron doscientos cincuenta y siete estudiantes de instituto, teniendo el 86% entre los 16 a 20 aÃ±os; y el resto mÃ¡s de 20 aÃ±os, de los cuales la mitad eran chicas.

A todos se les administrÃ³ una serie de cuestionarios para conocer su nivel de estrÃ©s, si existÃ­a sintomatologÃ­a fÃ­sica asociada al estrÃ©s, la presencia de depresiÃ³n, el nivel de autoconfianza, autoestima y optimismo del estudiante.

Los resultados informan que la mitad de los participantes consideran que tienen una adecuada resiliencia unido a un buen nivel de autoestima y de autocontrol personal.

En cuanto a la comparaciÃ³n en funciÃ³n del gÃ©nero, se encontraron mayores niveles de ansiedad y estrÃ©s con una menor percepciÃ³n social entre las estudiantes.

Con respecto a los hijos de familias monoparentales que se corresponde con el 10% de los participantes, se observÃ³ que mostraban menores niveles de resiliencia y de autoestima comparado con el resto de sus compaÃ±eros.

Los resultados son cuanto menos preocupantes, debido a que la mitad de los estudiantes tienen una baja resiliencia, algo que se puede entrenar y que resulta muy Ãºtil tanto para aumentar la autoestima como el desempeÃ±o acadÃ©mico, ademÃ¡s, y tal y como mencionan los autores, una escasa resiliencia puede acarrear un trastorno del sueÃ±o, asociado a la ansiedad, asÃ­ como otros trastornos psicosomÃ¡ticos.

El estudio destaca que son jÃ³venes en formaciÃ³n, y al igual que se preocupan desde el centro educativo de que hagan deporte porque estÃ¡n desarrollÃ¡ndose fÃ­sicamente, tambiÃ©n serÃ­a conveniente establecer programas de enseÃ±anza de resiliencia, con lo que mejorar su inteligencia emocional y con ello hacerles mÃ¡s competentes a la hora de afrontar el estrÃ©s y la ansiedad, algo que por otra parte parece afectar en mayor medida a las chicas, aspecto que a pesar de haber sido encontrado en otros estudios anteriores no parece estar todavÃ­a suficientemente explicado.

Por tanto, el desarrollo de la resiliencia es una vÃ­a fundamental de apoyo a las vÃ­ctimas de maltrato y abuso ya que las ayuda a sobrellevar las situaciones de estrÃ©s vividas, y con ello a superar en la medida de lo posible dichas experiencias con lo que âcontinuarâ con su vida sin que se produzcan traumas que condicionen su modo de verse a sÃ­ mismo o de relacionarse con los demÃ¡s.

Lo ideal serÃ­a que dentro de la familia o la escuela se ayudase al menor a desarrollar la resiliencia, de forma que estuviesen preparados para âsoportarâ cualquier tipo de agresiÃ³n durante su vida, reduciendo asÃ­ los efectos psicolÃ³gicos asociados al abuso o maltrato recibido.




CapÃ­tulo 2. Maltrato Infantil


La personalidad se va construyendo durante la infancia, un perÃ­odo crÃ­tico incluso para las emociones. Si pensamos que es precisamente en estos momentos cuando el individuo se va conformando se ha de entender que el medio ambiente donde vive es fundamental para un correcto desarrollo.

A edades tempranas la opiniÃ³n, correcciÃ³n e incluso reprimendas es la forma en que pueden educar los padres; papel que se amplÃ­a a los profesores con el tiempo; y a los compaÃ±eros a edades de preadolescencia y adolescencia.

La privaciÃ³n de una estimulaciÃ³n adecuada puede estar en la base de un desarrollo incompleto por parte del menor, de ahÃ­ que en la infancia sea positiva cuanta mayor estimulaciÃ³n se requiera para aumentar las posibilidades de desempeÃ±o posterior.

Pero si bien, la estimulaciÃ³n positiva va a ayudar al menor Â¿QuÃ© pasa cuando se les castiga o se les dice eso de "eres tonto"?, Â¿Hasta quÃ© punto son susceptibles las emociones de los pequeÃ±os?




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