Depresión
Juan Moisés De La Serna






DEPRESIÃN

Cuando la Tristeza se Vuelve PatolÃ³gica



Dr. Juan MoisÃ©s de la Serna



www.juanmoisesdelaserna.es (http://www.juanmoisesdelaserna.es/)



Copyright Â© 2017




Prefacio


En la vida se suceden los acontecimientos, hechos positivos y negativos, que van a influir en nuestra forma de pensar y comportarnos, pero tambiÃ©n en cÃ³mo nos sentimos.

La tristeza normalmente proviene de una pÃ©rdida o de un acontecimiento que sentimos negativo, o simplemente porque no se han cumplido nuestras expectativas.

Esta tristeza puede ser pasajera, durando horas, dÃ­as o incluso semanas, pero cuando esta tristeza se alarga en el tiempo y cambia nuestra forma de sentir, pensar y actuar, puede que estemos ante un problema mÃ¡s grave, la DepresiÃ³n.




Ãndice


Prefacio (#ulink_5229c8c0-8aa0-5f96-9226-d56be89cf638)

Ãndice (#ulink_f4b352b8-9181-571c-94a1-05f43525e44d)

Agradecimientos (#ulink_371613c6-1aab-5883-b6a5-6b322d97865f)

Aviso Legal (#ulink_09cd15ea-b68f-56c1-8c52-f419ffcb6e43)

CapÃ­tulo 1. Tristeza (#ulink_8108b9a6-7a0a-51c5-a8f2-e904c765871c)

CapÃ­tulo 2. Duelo (#ulink_0588a0fa-300e-5359-9a97-fb4e5196e0b2)

CapÃ­tulo 3. Distimia (#ulink_5f14b13c-fa8e-5dfd-8c73-5eb410aac01c)

CapÃ­tulo 4. DepresiÃ³n Estacional (#ulink_82426fa4-1e28-5316-9d17-8b69d8c3a394)

CapÃ­tulo 5. DepresiÃ³n PostParto (#litres_trial_promo)

CapÃ­tulo 6. Trastorno de DepresiÃ³n Mayor (#litres_trial_promo)

CapÃ­tulo 7. Origen de la DepresiÃ³n (#litres_trial_promo)

CapÃ­tulo 8. Tratando la DepresiÃ³n (#litres_trial_promo)

CapÃ­tulo 9. Familia y DepresiÃ³n (#litres_trial_promo)

Sobre Juan MoisÃ©s de la Serna (#litres_trial_promo)


Dedicado a mis padres




Agradecimientos


Aprovechar desde aquÃ­ para agradecer a todas las personas que han colaborado con sus aportaciones en la realizaciÃ³n de este texto, especialmente a DÂª Mayca MarÃ­n Valero, psicÃ³loga y responsable de la FormaciÃ³n en la FederaciÃ³n EspaÃ±ola de PÃ¡rkinson y a D. FerrÃ¡n PÃ¤drÃ³s BlÃ¡zquez, profesor de la Universidad Michoacana de San NicolÃ¡s de Hidalgo (MÃ©xico).




Aviso Legal


No se permite la reproducciÃ³n total o parcial de este libro, ni su incorporaciÃ³n a un sistema informÃ¡tico, ni su transmisiÃ³n en cualquier forma o por cualquier medio, sea Ã©ste electrÃ³nico, mecÃ¡nico, por fotocopia, por grabaciÃ³n u otros medios, sin el permiso previo y por escrito del editor. La infracciÃ³n de los derechos mencionados puede ser constitutiva de delito contra la propiedad intelectual (Art. 270 y siguientes del CÃ³digo Penal).

DirÃ­jase a CEDRO (Centro EspaÃ±ol de Derechos ReprogrÃ¡ficos) si necesita fotocopiar o escanear algÃºn fragmento de esta obra. Puede contactar con CEDRO a travÃ©s de la web www.conlicencia.com o por el telÃ©fono en el 91 702 19 70 / 93 272 04 47.



Â© Juan MoisÃ©s de la Serna, 2017




CapÃ­tulo 1. Tristeza


Uno de los problemas que con mayor asiduidad se puede ver en consulta es en relaciÃ³n con las emociones, ya sean por sobre activaciÃ³n, en el caso del estrÃ©s y la ansiedad o por su inhibiciÃ³n, en el caso de la tristeza y la depresiÃ³n.

Pero no se trata Ãºnicamente de que las personas estÃ©n mÃ¡s sensibles hacia estos problemas, y por ello acudan con mayor frecuencia a consulta psicolÃ³gica, sino que tambiÃ©n son los problemas mÃ¡s comunes que se sufren, mucho mÃ¡s que cualquier otro trastorno del Ã¡mbito de la salud mental.

La tristeza es un estado por el cual la persona deja de sentirse âplenaâ o al menos ânormalâ, considerada como una de las emociones bÃ¡sicas, junto con la felicidad o el miedo.

Son muchos los motivos que pueden generar tristeza, desde la pÃ©rdida de un ser querido, hasta el no haber logrado una meta ansiada, pero quizÃ¡s el mÃ¡s grave es por la presencia de una enfermedad, sobre todo si esta es incurable o crÃ³nica.

La relaciÃ³n entre la salud fÃ­sica y la mental hace tiempo que dejÃ³ de estar en discusiÃ³n. Cuando alguien sufre un mal fÃ­sico, esto va a tener un efecto directo sobre su estado de Ã¡nimo, y este sobre el resto de los Ã¡mbitos de la persona, incluida su forma de relacionarse consigo mismo y con los demÃ¡s.

Cuando uno se siente mal, por ejemplo, por sufrir una enfermedad crÃ³nica, esto puede alterar de forma significativa su estado de Ã¡nimo incluso pudiendo llevar al paciente a tener una depresiÃ³n

Pero cuando aparecen los sÃ­ntomas de la depresiÃ³n la situaciÃ³n empeora, ya que los efectos que estos tienen sobre la salud son importantes, al reducir la calidad de vida de la persona, con una mengua del estado de Ã¡nimo, pero tambiÃ©n del sistema inmunitario, lo que permite entrar al paciente en un cÃ­rculo vicioso.

Cuanto peor estÃ¡ fÃ­sicamente, peor se siente psicolÃ³gicamente, y cuantos mÃ¡s sÃ­ntomas depresivos sufra, su cuerpo va a responder peor y por tanto en vez de facilitar la recuperaciÃ³n va a perjudicarla.

Las consecuencias de este cÃ­rculo vicioso es un agravamiento de la sintomatologÃ­a, empeorando la calidad de vida del paciente, haciendo que sea menos tolerante a lo que le sucede y con ello que tenga un peor pronÃ³stico, en comparaciÃ³n con otro que no tenga asociado estos sÃ­ntomas depresivos.

De ahÃ­ la importancia de detectar los primeros sÃ­ntomas de la depresiÃ³n, para poder tratarlos cuanto antes para que no avance y perjudique mÃ¡s a la salud del paciente. Una de las dificultades al respecto es precisamente en el tratamiento, ya que en ocasiones el farmacolÃ³gico es incompatible con la enfermedad crÃ³nica, por lo que habrÃ¡ que centrarse exclusivamente en el psicolÃ³gico, pero Â¿CuÃ¡ntas personas que sufren una enfermedad crÃ³nica tienen depresiÃ³n?

Esto es precisamente lo que tratar de dar respuesta con una investigaciÃ³n el Departamento de EnfermerÃ­a de Salud Comunitaria, Colegio Universitario Al Farabi; la Facultad de EnfermerÃ­a, la Universidad de Jordania; la Faculta de EnfermerÃ­a, Universidad del Rey Saud y el Centro de CÃ¡ncer del Rey Hussein (Jordania) recientemente publicado en el 2014 en la revista cientÃ­fica Psychology.

En el mismo participaron ochocientos seis pacientes, de los cuales el 45% eran mujeres. Todos ellos venÃ­an padeciendo una enfermedad crÃ³nica como mÃ­nimo desde los seis Ãºltimos meses, ya fuese esta una diabetes tipo II, artritis reumatoide, enfermedades cardiovasculares, cÃ¡ncer o enfermedades pulmonares.

Se excluyeron del estudio quienes ya tenÃ­an historial de problemas de salud mental previos.

Se emplearon seis cuestionarios traducidos al Ã¡rabe, el Multidimensional Scale of Perceived Social Support para analizar la percepciÃ³n de apoyo social de los pacientes, el Beck Depression Inventory-II (B.D.I-II) para evaluar la presencia de sÃ­ntomas depresivos, el Psychological Stress Measure (P.S.M.) para evaluar los niveles de ansiedad, el C.O.P.E. Inventory para evaluar el manejo del estrÃ©s, el Life Orientation Test (L.O.T.-R.) para los niveles de optimismo y el Satisfaction with Life Scale para los niveles de satisfacciÃ³n con su vida.

Los resultados indican que la mitad de los pacientes con enfermedades crÃ³nicas muestran sÃ­ntomas depresivos, de ellos el 27% son leves y el 31% moderados.

Igualmente, estos pacientes muestran bajos niveles de optimismo en la mitad de los casos, con una habilidad moderada para el manejo del estrÃ©s, a pesar de lo cual cuentan con niveles elevados de satisfacciÃ³n con su vida, niveles moderados de estrÃ©s, y bajos niveles de percepciÃ³n de apoyo social.

Hay que recordar que estos resultados han sido obtenidos mediante cuestionarios contestados por los propios pacientes, de ahÃ­ que algunos resultados sean mejores de lo que cabrÃ­a esperar como con la satisfacciÃ³n de la vida o los niveles de estrÃ©s.

Una de las limitaciones del estudio es precisamente la poblaciÃ³n objeto de anÃ¡lisis, es decir, Ãºnicamente se tuvieron en cuenta los pacientes de una poblaciÃ³n muy concreta como eran los habitantes de Jordania, un pueblo con una cultura, religiÃ³n e idiosincrasia muy particular, lo que hace que se precise de nueva investigaciÃ³n al respecto para poder comprobar si los resultados se mantienen en otras poblaciones.

Igualmente, el haber reunido dentro del grupo de estudio a pacientes con diagnÃ³sticos de enfermedades graves tan dispares, y con tan diverso pronÃ³stico, como el de diabetes junto con el de cÃ¡ncer, puede haber afectado a los resultados.

SerÃ­a mejor escoger un Ãºnico grupo de enfermos crÃ³nicos y observar el nÃºmero de ellos que padecen sÃ­ntomas depresivos, ya que la informaciÃ³n obtenida al respecto tendrÃ­a mayor validez ecolÃ³gica.

Otra de las limitaciones del estudio provendrÃ­a de la exclusiÃ³n de los pacientes con enfermedades crÃ³nicas que ademÃ¡s padecen alguna psicopatologÃ­a, lo que agravarÃ­a aÃºn mÃ¡s el pronÃ³stico.

A pesar de las limitaciones comentadas el estudio muestran un Ã­ndice elevado de pacientes crÃ³nicos con sintomatologÃ­a depresiva, en ocasiones no diagnosticada ni tratada, lo que va en detrimento de la calidad de vida del paciente.

Dada la importancia de la depresiÃ³n en la salud, ya sea al sufrir o no una enfermedad crÃ³nica, pues afecta al desempeÃ±o en todo lo que hacemos, desde las ciencias mÃ©dicas se ha investigado sobre los factores que podrÃ­an estar favoreciendo o protegiendo a la persona de sufrir una depresiÃ³n, y en caso de padecerlo, que ayuden a superarlo.

La red social de apoyo ha sido una de las estimadas como fundamentales tanto a nivel preventivo como para favorecer su recuperaciÃ³n, en caso de caer en depresiÃ³n.

Igualmente se conoce que existen otras circunstancias que pueden favorecer la depresiÃ³n, como es la ruina econÃ³mica, una pÃ©rdida afectiva e incluso del trabajo, etc.

Estos desencadenantes pueden generar un perÃ­odo razonable de âdueloâ, o cronificarse y convertirse en una verdadera depresiÃ³n mayor.

Hay que tener en cuenta que la depresiÃ³n cuenta con tres componentes, el afectivo, el comportamental y el cognitivo, factores que estÃ¡n estrechamente interrelacionados de forma que se llega a autoalimentar formando un cÃ­rculo vicioso difÃ­cil de romper sin ayuda terapÃ©utica especializada.

En cuanto al caso de este tercero, los pensamientos se vuelven catastrÃ³ficos, pesimistas y sin soluciÃ³n a la situaciÃ³n actual.

Pero cuando una persona estÃ¡ expuesta a una realidad desfavorable, los pensamientos catastrÃ³ficos coinciden con su realidad, por lo que sale reforzado sus pensamientos y con ello favorecerÃ¡ la apariciÃ³n de la depresiÃ³n, entonces Â¿Existe relaciÃ³n entre la depresiÃ³n y el nivel econÃ³mico?

Eso es precisamente lo que se puede responder gracias a un informe publicado por el departamento de Salud del gobierno de Puerto Rico (EE. UU.), desarrollado durante el 2013.

En el mismo se analizan distintos factores que pueden estar influyendo en la presencia de la depresiÃ³n, el cual ha sido realizado dentro de un proyecto mÃ¡s amplio para detectar conductas de riesgo entre la poblaciÃ³n segÃºn el programa The Behavioral Risk Factor Surveillance System (B.R.F.S.S.).

Para ello se realizÃ³ una encuesta telefÃ³nica a una muestra de seis mil habitantes que representa el 0,21% de la poblaciÃ³n total, todos ellos mayores de 18 aÃ±os, mayoritariamente hispana (98,5%), siendo el 64% mujeres.

Igualmente se recogieron datos por tramos de edad, el nivel educativo de los participantes y sus ingresos econÃ³micos.

Los resultados muestran que las personas en el tramo de los 45 a 54; y los 55 a 64 aÃ±os, son los que mÃ¡s sufren depresiones, llegando a niveles del 25.7% y 30.7% respectivamente, muy por encima de los niveles de los mÃ¡s jÃ³venes entre 18 a 24 aÃ±os, del 5.9%.

Igualmente muestran que las personas que tienen menos estudios (sin escolaridad terminada) presentan mayores niveles de depresiÃ³n, frente a los que finalizaron los estudios universitarios, obteniendo porcentajes del 21.3% frente al 14,4% respectivamente.

El informe ademÃ¡s separa a los encuestados en seis tramos en funciÃ³n de sus ingresos, lo que permite observar la relaciÃ³n entre los aspectos econÃ³micos y la presencia de depresiÃ³n, siendo los que mÃ¡s lo sufren los que obtienen ingresos inferiores a 15000 dÃ³lares, con un 23,2%, frente a los que tienen ingresos mayores a 75000 dÃ³lares, con un 9,2%.

Una de las limitaciones de este estudio, y caracterÃ­stico de la forma de recoger datos a travÃ©s del telÃ©fono, es que quedan excluidas ciertas poblaciones que por un motivo u otro no disponen de lÃ­nea telefÃ³nica, y por tanto queda sesgado el estudio, al dejar una parte de la poblaciÃ³n sin investigar, probablemente con bajos recursos econÃ³micos.

Otra limitaciÃ³n es que los resultados no distinguen entre el tipo de depresiÃ³n que padece, ya sea depresiÃ³n mayor o distimia, ademÃ¡s los datos tal y como estÃ¡n presentados no permiten realizar comparaciones entre grupos, que posibiliten profundizar mÃ¡s en las diferencias encontradas entre los grupos en funciÃ³n de las variables analizadas.

A pesar de las limitaciones anteriores, hay que destacar la importancia de los resultados al mostrar el perfil de aquellas personas que estÃ¡n mÃ¡s expuestas a sufrir depresiÃ³n, el bajo nivel educativo, una edad entre los 45 a 64 aÃ±os y unos escasos ingresos econÃ³micos.

Por el contrario, las personas que parecen estar mÃ¡s protegidas de sufrir depresiÃ³n son los jÃ³venes entre los 18 a 24 aÃ±os, los que tienen estudios universitarios, y los que ganan entre 35000 a 49999 dÃ³lares, y mÃ¡s de 75000 dÃ³lares.

Por tanto, y respondiendo a la cuestiÃ³n inicial, parece que sÃ­ existe relaciÃ³n entre la depresiÃ³n y el nivel econÃ³mico, pero esta no es una relaciÃ³n directa, de a mÃ¡s dinero menos depresiÃ³n, tal y como se comprueba entre los que ganan entre los 50000 a 74999 dÃ³lares que sufren un porcentaje de depresiÃ³n similar al de niveles anteriores, en concreto asemejÃ¡ndose a los que cobran entre 25000 a 34999 dÃ³lares.

Aunque el estudio no entra en valoraciones teÃ³ricas sobre las explicaciones al respecto, parece lÃ³gico pensar que la preocupaciÃ³n por la carencia de dinero puede ser determinante, asÃ­ como el acceso a una mayor y mejor cantidad de recursos que podrÃ­an prevenir y paliar la apariciÃ³n de los primeros sÃ­ntomas de la depresiÃ³n antes de que esta se cronifique.

Cuando uno piensa en dinero y la depresiÃ³n no suele hacerlo en el coste para la sociedad en la que vive, sino mÃ¡s bien en la persona que lo sufre, pero no es ese el planteamiento que se hacen desde las administraciones pÃºblicas que buscan optimizar sus recursos priorizando sobre dÃ³nde van destinados el dinero entre los distintos servicios y departamentos que se encuentran a su cargo, ya sea en inversiÃ³n de materiales como de personal para poder dispensar con mayor eficacia sus servicios.

El trastorno de depresiÃ³n mayor afecta principalmente a la salud psicolÃ³gica del paciente, pero tambiÃ©n al resto de sus actividades diarias, la gana de comer, o la capacidad de tener un sueÃ±o reparador, pero sus efectos se extienden tambiÃ©n a sus familiares, compaÃ±eros y amigos.

Lo normal es observar una disminuciÃ³n en el rendimiento acadÃ©mico o laboral, que en el caso de una mayor severidad de este trastorno puede llevar a la persona a perder su puesto de trabajo, sus amigos e incluso su pareja.

Actualmente existen diversos mÃ©todos de intervenciÃ³n terapÃ©utica desde la psicoterapia, hasta la farmacolÃ³gica pasando por la terapia electro convulsiva, cuando no responde adecuadamente a la farmacolÃ³gica.

Cada una de estas intervenciones requiere de un personal especializado, el desarrollo de una tecnologÃ­a y un centro donde se administra, lo que va sumando "gastos" para la administraciÃ³n, pero Â¿CuÃ¡l es el coste de la depresiÃ³n en el primer mundo?

Esto es precisamente lo que ha tratado de averiguar desde la Escuela de Medicina de Hannover, junto con la Universidad Goethe de Frankfurt y la Universidad Jena Friedrich-Schiller (Alemania) cuyos resultados han sido publicados en el 2014 en la revista cientÃ­fica Depression Research and Treatment.

En el estudio intervinieron setenta mÃ©dicos de la red sanitaria alemana, los cuales realizaron una reevaluaciÃ³n de sus pacientes diagnosticados con depresiÃ³n, a la vez que les informaban del estudio y recogÃ­an su consentimiento para participar, al final fueron seiscientos veintisÃ©is pacientes, siendo el 75,7% mujeres, a los que se les tomÃ³ medidas en tres momentos, en el momento de preguntar sobre su participaciÃ³n, a los 6 meses y al aÃ±o.

De cada participante se recogieron cinco datos, la medicaciÃ³n que recibÃ­an, las visitas al mÃ©dico general, las visitas al especialista, la psicoterapia que recibÃ­an y el nÃºmero de hospitalizaciones, siendo su coste extraÃ­do de unas tablas estandarizadas estimadas por la Oficina de EstadÃ­stica Federal de Alemania.

Los resultados muestran que el coste medio por paciente con depresiÃ³n mayor durante un aÃ±o es de 3813â¬, no existiendo diferencias significativas en el coste entre hombres y mujeres.

Lo que en cifras macroeconÃ³micas supone un gasto anual en Alemania en pacientes con depresiÃ³n mayor de 15.6 billones de euros.

Cantidad que a los autores les parece excesiva, a pesar de ser el trastorno psicolÃ³gico mÃ¡s frecuente entre los pacientes que acuden a consulta. De ahÃ­ que los autores del estudio sugieran realizar mayores intervenciones tanto en la detecciÃ³n temprana de la enfermedad como de bÃºsqueda de nuevas y mejores tÃ©cnicas y terapias con los que reducir el nÃºmero de consultas, y sobre todo el coste total de la atenciÃ³n recibida por los pacientes con depresiÃ³n mayor.

Aunque los resultados son reveladores, no informan sobre si son mÃ¡s o menos costosos que otras enfermedades mentales, e incluso que otras afecciones fÃ­sicas que se atienden, con lo que no se puede estimar si se trata de un gasto excesivo o no para las administraciones, ni si se tiene que priorizar sobre otras enfermedades debido a su elevado gasto.

Todo lo anterior muestra cÃ³mo no se trata de un problema menor, por sus implicaciones tanto en lo que respecta al paciente, y su salud, como en el aspecto econÃ³mico.

Pero para poder establecer un diagnÃ³stico y su posterior tratamiento, lo primero que hay que hacer es distinguirlo de otros fenÃ³menos emocionales en donde existe una tristeza, pero que no llega a desencadenar la DepresiÃ³n Mayor.




CapÃ­tulo 2. Duelo


Se denomina duelo a la reacciÃ³n de tristeza tras la pÃ©rdida de un ser querido y el decaimiento del Ã¡nimo, este se entiende como un paso ânormalâ en las personas que tienen un vÃ­nculo afectivo con el fallecido.

Una de las discusiones mÃ¡s encendidas entre los profesionales de la Salud Mental a la hora de afrontar la reforma del manual de referencia para el diagnÃ³stico y tratamiento (D.S.M.-V) ha sido con respecto a la forma de abordar la temÃ¡tica del duelo.

El D.S.M.-V va siendo periÃ³dicamente revisado por los expertos, realizando inclusiones de nuevas psicopatologÃ­as y excluyendo otras.

En la Ãºltima versiÃ³n, la quinta, han sido pocos los cambios realizados pero muy polÃ©micos. Uno de los mÃ¡s destacados fue con respecto a la consideraciÃ³n del duelo, como ente propio o como parte de la depresiÃ³n.

El duelo es una etapa, que pasa la persona cuando pierde a un ser querido, con anterioridad en algunos paÃ­ses este se ve reflejado en una vestimenta distinta y en actos como el velatorio.

El duelo tiene una parte importante de vivencia personal, pero tambiÃ©n social, donde se recibe el apoyo y consuelo de los familiares y allegados, asÃ­ como su pÃ©same.

Cuando una persona experimenta el duelo, va a sentirse decaÃ­da, triste, sin ganas de hacer nada, perdiendo incluso el sentido de lo que hace... algo lÃ³gico y normal dentro de la sociedad.

El problema es que estos tambiÃ©n son sÃ­ntomas de la depresiÃ³n o, como en psicopatologÃ­a se denomina, Trastorno de DepresiÃ³n Mayor.

Algunos expertos han seÃ±alado que, si comparten los mismos sÃ­ntomas, es porque se trata del mismo problema de salud. Otros, en cambio, lo diferencian debido a que existe una "causa que lo justifica".

Otra de las polÃ©micas al respecto es sobre cuÃ¡nto debe durar el duelo. En algunas tradiciones, se establece que el luto sea por un periodo de un aÃ±o, en otras sociedades es de escasamente siete dÃ­asÍ¾ pero una cosa es el duelo y otra el luto.

El primero hace referencia al estado de Ã¡nimo del familiar, mientras que el luto es una muestra social, que varÃ­a de paÃ­s en paÃ­s, y que puede llegar a durar aÃ±os. El luto de por sÃ­ no va a implicar ningÃºn riesgo a la salud de la persona, por lo que la extensiÃ³n del mismo no supone ningÃºn problema, siempre que se sigan los convencionalismos sociales.

Con anterioridad al D.S.M.V, se establecÃ­a que, si el duelo excede los dos meses, debe ser atendido clÃ­nicamente como DepresiÃ³n Mayor. Actualmente no se respeta ese periodo mÃ­nimo de dos meses, por lo que puede ser diagnosticado y tratado desde el momento en que aparezca la sintomatologÃ­a recogida para la DepresiÃ³n Mayor.

Con este cambio se trata de dar respuesta cuanto antes a un problema de salud mental tan importante y extendido como es la depresiÃ³n, sin necesidad de esperar los dos meses preceptivos como se hacÃ­a antes.

Por ello, el duelo, ha sido entendido como un âsimple trÃ¡nsitoâ por el que todos debemos pasar cuando perdemos a un ser querido, pero hay que âvigilarloâ para ver que los sÃ­ntomas no sean tan importantes que estÃ©n escondiendo un verdadero Trastorno de DepresiÃ³n Mayor.

Hay que tener en cuenta que, en cualquier caso, para superar el duelo es fundamental contar con el apoyo social de familiares y amigos que entiendan la situaciÃ³n y atiendan a la persona mientras estÃ¡ pasando por ese duelo, para que lo haga de la forma adecuada.




CapÃ­tulo 3. Distimia


La mayorÃ­a de nosotros hemos tenido en algÃºn momento de nuestras vidas una mala racha, una etapa en la que no tenemos ganas de hacer nada, nos sentimos apÃ¡ticos y abatidos, cualquier problema nos supera y no âlevantamos cabezaâ, pero con el tiempo todo se va solucionando y recuperamos nuestro estado anterior. Sin embargo, si sientes que este estado se mantiene durante aÃ±os, es posible que se estÃ© sufriendo un trastorno denominado distimia.

La distimia es un tipo de trastorno del estado de Ã¡nimo, donde la persona experimenta sÃ­ntomas depresivos crÃ³nicos, de duraciÃ³n superior al aÃ±o en el caso de niÃ±os y adolescentes, y a dos aÃ±os en los adultos. Se considera que tiene un inicio temprano si se presenta antes de los 21 aÃ±os y tardÃ­o si es posterior.

Es un trastorno con sÃ­ntomas leves o moderados y no tiene suficiente intensidad para ser considerado un episodio depresivo, requisito para diagnosticar un Trastorno Depresivo Mayor.

SegÃºn el Estudio ESEMeD-EspaÃ±a. realizado conjuntamente por la Unidad de InvestigaciÃ³n y Desarrollo; Centro de Salud Mental Sant Joan de DÃ©u; Sant Boi de Llobregat, y la Unidad de InvestigaciÃ³n en Servicios Sanitarios. Instituto Municipal de InvestigaciÃ³n MÃ©dica. Barcelona (EspaÃ±a) cuyos resultados han sido publicados en el 2006 en la revista cientÃ­fica Medicina ClÃ­nica.

La distimia es el tercer tipo de trastorno mental mÃ¡s frecuente en la poblaciÃ³n espaÃ±ola, afectando a casi un 1,5% de los ciudadanos cada aÃ±o, y al contrario que en otros trastornos psicolÃ³gicos, existen importantes diferencias en cuanto a la distribuciÃ³n en la poblaciÃ³n por gÃ©nero de la distimia, afectando hasta cinco veces mÃ¡s a las mujeres que a los hombres.

Las causas de la distimia no estÃ¡n todavÃ­a suficientemente clarificadas, atribuyÃ©ndose a una alteraciÃ³n de un determinado tipo de neurotransmisor denominado serotonina, responsable de manejar las emociones y los juicios de valor; igualmente podrÃ­an estar en su origen situaciones de estrÃ©s continuadas y factores de personalidad.

Entre las quejas mÃ¡s frecuentes que llevan a una persona a la consulta mÃ©dica por este motivo nos podemos encontrar con los siguientes signos de distimia:

- Estado de Ã¡nimo deprimido o irritable (en el caso de niÃ±os y adolescentes).

- PÃ©rdida de interÃ©s por las cosas que antes resultaban placenteras.

- Sentimientos de culpa, minusvalorÃ¡ndose a sÃ­ mismo.

- PercepciÃ³n de sÃ­ mismo como âtristeâ o âdesanimadoâ.

- Persistencia de dicho estado durante mucho tiempo.

A todo lo anterior, ademÃ¡s el diagnÃ³stico debe explorar la presencia de los siguientes sÃ­ntomas de distimia:

- Alteraciones del apetito (puede presentarse en exceso o en defecto).

- Escasez de energÃ­a y fatiga.

- Baja autoestima.

- Dificultad para concentrarse y para tomar decisiones.

- Alteraciones del sueÃ±o (puede presentarse en exceso o en defecto).

- SÃ­ntomas crÃ³nicos y persistentes, mÃ¡s leves que los de la depresiÃ³n.

Como se puede deducir, la distimia es una enfermedad silenciosa, con una sintomatologÃ­a leve que puede llegar a pasar desapercibida, siendo en muchos casos, difÃ­cil establecer su comienzo; ademÃ¡s, antes de poder establecer el diagnÃ³stico de distimia hay que descartar otras causas que pueden estar detrÃ¡s, como problemas fÃ­sicos (como el hipotiroidismo) o un origen mÃ©dico (al estar consumiendo algÃºn tipo de medicamento que justifiquen dicho estado).

Igualmente, hay que prestar especial cuidado para diferenciarlo de otros trastornos con sÃ­ntomas parecidos, como el trastorno depresivo breve recurrente o el trastorno de personalidad depresiva:

En el primero se experimentan mÃºltiples trastornos depresivos a lo largo de la vida, pero estos son episÃ³dicos y aislados, y muestran una sintomatologÃ­a mÃ¡s grave.

Con respecto al trastorno de personalidad depresiva, Ã©ste es un rasgo permanente de la persona, luego se puede diagnosticar la distimia si ha tenido un inicio tardÃ­o.

A pesar de lo indicado con anterioridad, hay que resaltar que la distimia suele presentarse junto con otros trastornos tanto fÃ­sicos como psicolÃ³gicos. Entre los primeros estarÃ­a el dolor crÃ³nico, la fibromialgia y el sÃ­ndrome de colon irritable; entre las enfermedades mentales, se suele presentar junto con depresiÃ³n mayor en el 40% de los casos, denominÃ¡ndose entonces depresiÃ³n doble; pero tambiÃ©n puede ir acompaÃ±ada de Trastornos de Ansiedad, especialmente del Trastorno por Crisis de Angustia.

Una vez obtenido el diagnÃ³stico oportuno hay que establecer el tratamiento orientado a que la persona recupere un estado de Ã¡nimo ânormalâ, tal y como tenÃ­a antes de que padeciese distimia.

Entre las acciones que se pueden llevar a cabo para prevenir la distimia podemos destacar:

- Realizar diariamente algÃºn tipo de actividad deportiva moderada, aunque sÃ³lo sea pasear, preferentemente al aire libre.

- Llevar un sistema de comidas adecuado, en el que se eviten los excesos o las dietas prolongadas.

- Mantener un nivel moderado de actividad (trabajo/estudio) diaria, evitando situaciones de estrÃ©s, en el que la persona se pueda sentir Ãºtil con aquello que hace.

- Cuidar las relaciones sociales, ya sean familiares o de amistad, consolidando relaciones emocionales duraderas y de calidad.

- Dormir alrededor de ocho horas diarias, tiempo que puede variar en funciÃ³n de la edad, teniendo en cuenta que debe ser el suficiente para recuperarse y poder rendir adecuadamente al dÃ­a siguiente.




CapÃ­tulo 4. DepresiÃ³n Estacional


Es normal sentir somnolencia y decaimiento los primeros dÃ­as, cuando se cambia de estaciÃ³n, sobre todo al entrar en la Ã©poca del frÃ­o; pero si estos y otros sÃ­ntomas permanecen puede que nos encontremos ante una DepresiÃ³n Estacional.

Seguramente habrÃ¡ sentido alteraciones en su organismo en algunos momentos del aÃ±o, sobre todo ante los cambios de estaciones, aunque normalmente lo achacamos a la disminuciÃ³n de la temperatura o al aumento de la humedad, cuando nos acercamos al invierno; o a una subida de temperatura y reducciÃ³n de humedad cuando se acerca el verano.




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