Psicología Animal
Juan Moisés De La Serna






PsicologÃ­a Animal



Descubre quÃ© papel juega en nuestra vida



Por

Juan MoisÃ©s de la Serna



Copyright Â© 2017



www.juanmoisesdelaserna.es (http://www.juanmoisesdelaserna.es/)








PreÃ¡mbulo


En este libro se va a presentar desde la perspectiva psicolÃ³gica una aproximaciÃ³n al reino animal, mostrando las diferencias y semejanzas con los humanos.

Igualmente se comentarÃ¡ cÃ³mo se trabaja con experimentaciÃ³n para la bÃºsqueda de la cura de enfermedades y el tratamiento de trastornos.

Para por Ãºltimo ofrecer una aproximaciÃ³n a la terapia con animales para distintas psicopatologÃ­as.


Ãndice

PreÃ¡mbulo (#ulink_33777349-c4dd-5cdc-90f7-98b5b509cb37)

Ãndice (#ulink_3f519ffc-8d6e-5897-8999-3fae15a120dc)

Agradecimientos (#ulink_6af3cceb-c87e-5f50-9134-2ae936bd9560)

Aviso Legal (#ulink_b4a2e40d-e586-599b-a640-ea7a30d21878)

CapÃ­tulo 1. Â¿QuÃ© nos diferencia de los animales? (#ulink_f381c3a4-68c8-5844-8960-8e95f525b9a9)

CapÃ­tulo 2. La psicologÃ­a de los animales (#litres_trial_promo)

CapÃ­tulo 3. El modelo animal en la salud humana (#litres_trial_promo)

CapÃ­tulo 4. Terapia con animales (#litres_trial_promo)

Conclusiones (#litres_trial_promo)

Sobre Juan MoisÃ©s de la Serna (#litres_trial_promo)


Dedicado a mis padres








Agradecimientos


Aprovechar desde aquÃ­ para agradecer a todas las personas que han colaborado con sus aportaciones en la realizaciÃ³n de este texto, especialmente a DÂª Noa Calleja BÃ¡rcena, directora de Equura Terapias Ecuestres.




Aviso Legal


No se permite la reproducciÃ³n total o parcial de este libro, ni su incorporaciÃ³n a un sistema informÃ¡tico, ni su transmisiÃ³n en cualquier forma o por cualquier medio, sea Ã©ste electrÃ³nico, mecÃ¡nico, por fotocopia, por grabaciÃ³n u otros medios, sin el permiso previo y por escrito del editor. La infracciÃ³n de los derechos mencionados puede ser constitutiva de delito contra la propiedad intelectual (Art. 270 y siguientes del CÃ³digo Penal).

DirÃ­jase a C.E.D.R.O. (Centro EspaÃ±ol de Derechos ReprogrÃ¡ficos) si necesita fotocopiar o escanear algÃºn fragmento de esta obra. Puede contactar con C.E.D.R.O. a travÃ©s de la web www.conlicencia.com o por el telÃ©fono en el 91 702 19 70 / 93 272 04 47.



Â© Juan MoisÃ©s de la Serna, 2017





CapÃ­tulo 1. Â¿QuÃ© nos diferencia de los animales?


A pesar de que compartimos mucho con los animales, a lo largo del tiempo se han ido acumulando datos que muestran las caracterÃ­sticas diferenciadoras de la especie humana con respecto al resto. Estas diferencias no son exclusivas de la especie humana, pero sÃ­ se conforma un cuadro irrepetible por la conjugaciÃ³n de las mismas que le hace distinto al resto del reino animal.

Del estudio y anÃ¡lisis de las semejanzas y diferencias entre el ser humano y el resto de los seres vivos se encarga una rama de la psicologÃ­a denominada PsicologÃ­a Comparada, la cual ha evolucionado de los datos recogidos por el naturalismo para compararlos e integrarlos con los obtenidos por otras ramas de la psicologÃ­a, tratando de descubrir lo que hace genuino a la especie humana, si es que hay algo.

Algunos autores defienden que lo que realmente hace Ãºnico a los humanos es la combinaciÃ³n especÃ­fica de las caracterÃ­sticas que los definen, por sÃ­ solas, estas se pueden observar en otros animales, de forma aislada e incluso en ocasiones mostrando mayores desarrollos que en los humanos, por ejemplo, los humanos pueden correr rÃ¡pidos, pero esto queda muy por detrÃ¡s de lo que pueden hacer otros animales como los guepardos; y asÃ­ con multitud de casos en la naturaleza.

Otros autores indican que en los humanos se ha producido un salto cualitativo y no tanto acumulativo de caracterÃ­sticas individuales, esto es, la capacidad de pensar y razonar, parecen ser exclusivamente humanas, al nivel de abstracciÃ³n que se ha alcanzado.

Es cierto que en algunos animales superiores como en primates se ha observado comportamiento deductivo, pero este desarrollo ha sido comparado con el de un niÃ±o de dos aÃ±os, a partir de esta edad, no existe parangÃ³n en la naturaleza sobre el desarrollo cognitivo humano.

A continuaciÃ³n, se muestran algunos casos, que, aunque no son exclusivos de la raza humana, en su conjunto si lo hace diferente del resto de los animales y lo define como especie.




*El tiempo de GestaciÃ³n


De media en humanos es de 9 meses, no es de los mÃ¡s largos dentro de los mamÃ­feros, por ejemplo, los elefantes pueden llegar hasta los 22 meses. Pero hay una caracterÃ­stica distintiva de los bebÃ©s, con respecto al resto del mundo animal, y esto es la dependencia que Ã©ste tiene para sobrevivir, la cual se extiende durante aÃ±os.

El cerebro es uno de los Ã³rganos que todavÃ­a no tiene totalmente formado el bebÃ© en el momento de nacer, durante los primeros aÃ±os de vida va a experimentar una serie de cambios tan importantes como son:

- Durante la etapa fetal entre el segundo y cuarto mes de vida, el cerebro ha sufrido un proceso de proliferaciÃ³n neuronal, seguido de otro de selecciÃ³n neuronal, donde se ha producido la apoptosis, es decir, una muerte neuronal programada, sobreviviendo Ãºnicamente la mitad de las neuronas que habÃ­a. Tras Ã©sta etapa, el cerebro va a mantener el nÃºmero de neuronas durante el resto de su vida. Al menos Ã©sta es la creencia que se tenÃ­a antes de descubrir la neurogÃ©nesis, es decir, la capacidad del cerebro de formaciÃ³n de nuevas neuronas, las cuales se pueden producir de forma limitada durante toda la vida incluso en etapas adultas.

- El proceso de mielinizaciÃ³n neuronal, el cual consiste en recubrir los axones neuronales, que es la parte encargada de conectarse con otras neuronas, lo que facilita la interconexiÃ³n entre ellas. Ãste proceso se lleva a cabo en momentos diferente segÃºn la regiÃ³n donde se produzca, asÃ­ se inicia en las Ã¡reas primarias sensoriales y motoras, concluyendo aproximadamente en la pubertad con la mielinizaciÃ³n de las Ã¡reas de asociaciÃ³n frontales y parietales.

- El incremento de las conexiones neuronales, facilitado precisamente por la mielinizaciÃ³n, y que tiene mucho que ver con las experiencias que va viviendo el bebÃ©, y que van a conformar su cerebro. La expresiÃ³n âLos niÃ±os son como esponjasâ, pues lo absorben todo, habla precisamente de Ã©sta capacidad de aprendizaje de un cerebro en formaciÃ³n que se nutre de todo tipo de informaciÃ³n proveniente de su entorno.

- El aumento del tamaÃ±o del cerebro, que en el primer aÃ±o de vida se ha duplicado y en el segundo aÃ±o se ha triplicado con respecto al tamaÃ±o de la cabeza del bebÃ© al nacer.

- La neuroplasticidad, en donde las neuronas que previamente son indiferenciadas, van especializÃ¡ndose en el procesamiento de un determinado tipo de informaciÃ³n, estableciendo conexiones con sus "vecinas", conformando asÃ­ las regiones de procesamiento especializado como el Ã¡rea visual, auditiva, sensitiva o motora.

Todo Ã©ste proceso de maduraciÃ³n cerebral va a irse produciendo de forma paulatina a medida que va desarrollÃ¡ndose el organismo.

Pero Ã©ste desarrollo a pesar de que tiene mucho de programaciÃ³n biolÃ³gica, es decir, una base genÃ©tica que va estableciendo los pasos por los que el cerebro va a ir pasando, puede estar facilitado o entorpecido, gracias a la estimulaciÃ³n materna, incluso durante el embarazo, al menos asÃ­ lo afirma una investigaciÃ³n realizada desde la Universidad de Helsinki (Finlandia), cuyos resultados han sido publicados en la revista cientÃ­fica Proceedings of the National Academy of Sciences.

En el estudio participaron treinta y tres mujeres, a la mitad de las cuales las hicieron oÃ­r repetidamente durante el dÃ­a una pseudopalabra, es decir, una palabra inventada que no existe en su idioma, mientras que la otra mitad no escuchÃ³ nada nuevo.

DespuÃ©s del nacimiento al bebÃ© se le evaluÃ³ empleando un electroencefalograma, que registra la actividad elÃ©ctrica del cerebro, encontrando que los bebÃ©s del primer grupo eran capaces de reconocer las pseudopalabras, lo que indicarÃ­a cierta capacidad de aprendizaje y memoria.

Con esto los autores quieren resaltar la importancia de la estimulaciÃ³n temprana en el desarrollo cognitivo, incluso antes del nacimiento, durante la gestaciÃ³n.




*La maternidad


La mayorÃ­a de los animales, nada mÃ¡s nacer son capaces de ponerse en pie sobre sus patas y andar, o de nadar sin ninguna dificultad cuando son acuÃ¡ticos, pero, Â¿QuÃ© pasa con los humanos?

El bebÃ© humano es uno de los mÃ¡s indefensos y dependientes, precisando de cuidado y atenciÃ³n hasta mÃ¡s allÃ¡ de la pubertad antes de ser independiente y autosuficiente; el momento de dejar su casa, con un trabajo con el que mantenerse, es el que se podrÃ­a equiparar al de la independencia de los animales, que en la mayorÃ­a lo hace sin que haya pasado mucho tiempo desde que naciÃ³, y en los humanos a veces se prolonga hasta los 30 aÃ±os, pero Â¿Por quÃ© es esto asÃ­?

Algunos autores han definido a la especie humana como aquella que estÃ¡ mÃ¡s indefensa durante mayor tiempo, asÃ­ cuando nacen precisan del cuidado y la atenciÃ³n de sus semejantes, de protecciÃ³n ante los depredadores de otras especies, o incluso de sus congÃ©neres. Pero si bien este es un proceso natural, como en todos los animales, en la especie humana se ve extendido del tiempo, mÃ¡s allÃ¡ que en otras especies.

AsÃ­ a las pocas horas, dÃ­as, o semanas las crÃ­as ya pueden caminar, saltar o nadar libremente, pero los seres humanos tienen que estar continuamente auxiliados hasta que se consiga un desarrollo neuromotor y cognitivo suficientemente habilidoso para poder emprender el camino de independencia.

En estas primeras etapas de dependencia, los miembros de la comunidad o los progenitores, van a ser los que se encarguen de proporcionar cuidado y alimento a los bebÃ©s.

Tarea que en muchas culturas ha sido encargada a la madre, la cual desempeÃ±arÃ¡ durante aÃ±os esta labor formÃ¡ndose un vÃ­nculo muy importante tanto a nivel cognitivo como emocional denominado dÃ­ada madre-hijo, pero Â¿QuÃ© efectos conlleva una madre con problemas mentales?

Esto es lo que se ha tratado de averiguar con una investigaciÃ³n realizada desde la Universidad de Maryland (EE.UU.), cuyos resultados han sido publicados en la revista cientÃ­fica Psychology.

En el estudio participaron ciento trece madres, con edades comprendidas entre los 29 a 54 aÃ±os, que asistÃ­an con regularidad para recibir terapia psicolÃ³gica en el propio centro de investigaciÃ³n, e igual nÃºmero de sus hijos con edades comprendidas entre los 12 a 18 aÃ±os.

Se realizaron tres evaluaciones; dos a la madre, la primera, midiendo la presencia de traumas psicolÃ³gicos, mediante el cuestionario estandarizado denominado T.S.I. (Trauma Symptom Inventory); y la segunda mediante el cuestionario estandarizado denominado P.P.Q. (Parenting Practices Questionnaire), donde se hacÃ­a referencia al estilo parental empleado en la educaciÃ³n y relaciÃ³n con sus hijos; con respecto a los adolescentes se valorÃ³ la presencia de sÃ­ntomas depresivos, empleando para ello el cuestionario estandarizado B.D.I. (Beck Depression Inventory).

El anÃ¡lisis al comparar los datos obtenidos con las pruebas anteriores, entre la presencia de traumas en la madre y su estilo parental, frente a la presencia de sÃ­ntomas depresivos en los adolescentes, mostrÃ³ relaciones positivas significativas entre que las madres obtuviesen altas calificaciones en traumas y estilos estrictos parentales con una mayor presencia de sÃ­ntomas depresivos entre los adolescentes; y al contrario, bajos niveles de traumas en las madres, y un estilo parental mÃ¡s flexible correlacionaron significativamente con una menor presencia de sintomatologÃ­a asociada a la depresiÃ³n en adolescentes.

Una de las ventajas con respecto a este estudio, es que busca las implicaciones de la diada madre-hijo, mÃ¡s allÃ¡ de los primeros meses e incluso aÃ±os de vida, al analizar y participar en la investigaciÃ³n los hijos adolescentes de estas madres.

Entre las limitaciones, comentar que se trata de una poblaciÃ³n muy especÃ­fica de estudio, la americana, por lo que se requiere de nueva investigaciÃ³n en otras localidades para comprobar si se obtienen similares resultados.

Igualmente, al limitar la investigaciÃ³n a la relaciÃ³n madre-hijo, se estÃ¡ obviando los posibles efectos que tiene la figura paterna tanto en interferir o facilitar dicha relaciÃ³n, por lo que se precisarÃ­a de incorporar en este mismo anÃ¡lisis a la pareja para comprobar sus consecuencias.




*Las emociones


La informaciÃ³n proveniente del exterior va a pasar por un primer tamiz, en el cual el sistema lÃ­mbico debe de âdar el visto buenoâ antes de ser consciente.

En Ã©ste sistema la amÃ­gdala juega un papel destacable, para identificar si los estÃ­mulos entrantes representan algÃºn tipo de peligro o no, y de serlo pone en marcha al organismo para que pueda dar lo antes posible una respuesta de huida, quitÃ¡ndose de en medio o de freezing, quedÃ¡ndose helado, intentando que ese peligro no le vea.

AlegrÃ­a, tristeza, rabia, culpa, son sentimientos que van a âteÃ±irâ la forma de ser y pensar, y en definitiva guiar el comportamiento, de hecho, la publicidad busca precisamente incidir en las emociones del consumidor, asociÃ¡ndolas con un determinado producto o servicio, de forma que cuando vea Ã©ste, recuerde la emociÃ³n que le provocÃ³ el anuncio y con ello tenga una mayor predisposiciÃ³n a adquirirlo.

Pero el mundo de las emociones, y por tanto la influencia del sistema lÃ­mbico va mucho mÃ¡s allÃ¡ de servir como filtro o para âsentirâ emociones, ya sean estas positivas o negativas, ademÃ¡s juega un papel fundamental en la atenciÃ³n, el aprendizaje o la toma de decisiones.

- La atenciÃ³n se ve inmediatamente captada por aquellos estÃ­mulos afectivamente cargados, frente a los âneutrosâ, ademÃ¡s de entre ellos, se atiende antes y con mÃ¡s intensidad a los que tienen una carga negativa, es decir, aquellos que pueden suponer un peligro para la persona y, por ende, requieren de una respuesta mÃ¡s inmediata para su supervivencia.

Una vez captada la atenciÃ³n, por parte del estÃ­mulo afectivo, es mÃ¡s fÃ¡cil que se aprenda, o que se estÃ© dispuesto a tomar la decisiÃ³n, por lo que se trata de un proceso bÃ¡sico, necesario y previo a cualquier otro, que se produce de forma âinstintivaâ, sin poder elegir aquello que llama la atenciÃ³n o no, aunque con posterioridad si se puede decidir, una vez que se sea consciente de lo que sucede alrededor, seguir prestando atenciÃ³n o dejar de atenderlo.

- El aprendizaje, cuando se piensa en ello, se suele hacer en los estudios âregladosâ, donde se debe uno sentar delante de un libro para âengullirâ lo allÃ­ escrito. Lejos de ser algo monÃ³tono y repetitivo, se puede aprender âde todoâ, no sÃ³lo nombres, datos y fechas que es lo que se denomina conocimiento explÃ­cito, sino tambiÃ©n a cÃ³mo realizar las cosas, por ejemplo, conducir, conocimiento implÃ­cito. Todo lo anterior puede ser estimulado en un ambiente afectivo afable, agradable y positivo, o entorpecido, cuando no se dan las condiciones anteriores.

AdemÃ¡s de lo anterior, cualquier situaciÃ³n que se haya vivido o que alguien haya contado, va a quedar fuertemente registrada y por tanto aprendida, cuando Ã©sta va acompaÃ±ada de estÃ­mulos cargados afectivamente. Por ejemplo, casi todo el mundo puede describir multitud de detalles que se produjeron alrededor de aquellos acontecimientos positivos, como por ejemplo la boda, el nacimiento del primer hijo...; aspectos que por muchos aÃ±os que pasen, estarÃ¡n âtan vÃ­vidos como el primer dÃ­aâ.

Igualmente, un acontecimiento desagradable como un robo, un accidente de trÃ¡fico... va a hacer que se recuerden esos momentos y los detalles de las circunstancias que lo rodearon, durante mucho tiempo.

De ahÃ­ que a veces a las personas les cueste superar el duelo, por un familiar o amigo perdido, ya que tiene vÃ­vidos recuerdos de todo aquello durante largo tiempo, lo que le provocarÃ¡ un daÃ±o psicolÃ³gico continuado.

- La toma de decisiones, lejos de ser algo âfrÃ­o y calculadorâ, en que se busca el mÃ¡ximo beneficio para la persona, estÃ¡ mayoritariamente influido por el mundo emocional de la misma. Si se piensan en las grandes decisiones de la vida, con que pareja se comparte, quÃ© estudios se realizan, dÃ³nde se adquiere la viviendaâ¦, se puede uno âautoengaÃ±arâ pensando que era la mejor opciÃ³n y por eso se eligiÃ³, pero si se reflexiona sobre ello, se puede dar cuenta que existieron multitud de aspectos emocionales, implicados en dichas decisiones; ya sean sentidas por uno mismo, como aconsejadas por personas que se estiman y valoran.

Aspecto que queda constatado en un estudio realizado conjuntamente por la Universidad de Cambridge (Inglaterra), la Universidad de Radboud y la Universidad M.C. St. Radboud (Noruega) cuyos resultados han sido publicados en la revista cientÃ­fica Frontiers in Human Neuroscience en donde se realiza una exhaustiva revisiÃ³n de los artÃ­culos publicados sobre la toma de decisiÃ³n hasta la fecha.

En el mismo se analizaron los distintos factores que influyen a la hora de decidir entre varias opciones, prestando especial atenciÃ³n a la influencia social del contexto como modulador de las propias decisiones, ya sea desde el aprendizaje de conductas y valores dado por el aprendizaje social, como por fenÃ³menos como la presiÃ³n grupal, el conformismo social, la cooperaciÃ³n y estrÃ©s social entre otros, todo ello modulado por el campo de las emociones.

Las emociones son parte de la vida, sea uno consciente o no de ello, estÃ¡n presentes en cada una de las acciones y decisiones que se toman, de ahÃ­ la importancia de su estudio.

Entre los teÃ³ricos de las emociones, existen dos principales corrientes, aquellos que consideran a las emociones como un concepto univoco e inseparable que se extiende desde los afectos positivos hasta los negativos, en un continuo; y aquellos que lo consideran como un concepto multidimensional, compuesto por elementos cognitivos, conductuales y fisiolÃ³gicos.

La emociÃ³n puede considerarse como un estado particular del sujeto, que le permite percibir y responder al medio ambiente (al modo del arousal). Simplificando, se podrÃ­a considerar tres estados posibles, el positivo (alegrÃ­a o felicidad), el neutro (indiferencia) y el negativo (tristeza, displacer o infelicidad); se tratarÃ­a por tanto de un modo de percibir y responder ante el ambiente; cuando este estado se hace crÃ³nico, pasa a considerarse como un ârasgoâ de la personalidad, es decir, el individuo lo convierte en su modo habitual de respuesta, ante la estimulaciÃ³n interna o externa.

Cuando los estados emocionales se hacen crÃ³nicos, se âdesajustanâ, aparecen desviaciones anÃ³malas del procesamiento emocional, que van desde la acentuaciÃ³n de rasgos ansiosos o fÃ³bicos, a patologÃ­as como el trastorno por ansiedad generalizada o el trastorno de depresiÃ³n mayor.

Otra aproximaciÃ³n a la emociÃ³n, es considerarla como un procedimiento adaptativo de reacciÃ³n cognitiva, fisiolÃ³gica y conductual ante la estimulaciÃ³n ambiental o interna que puede ser positiva o negativa; por tanto, la emociÃ³n influye tanto en los pensamientos, como en el organismo y la conducta.

Entre las funciones de la emociÃ³n se destaca: coordina el sistema de respuesta conductual; modifica la jerarquÃ­a de conductas; proporciona mecanismos de comunicaciÃ³n y vinculaciÃ³n social; detiene o retiene brevemente los procesos cognitivos; facilita el almacenamiento y recuperaciÃ³n de informaciÃ³n.

Se pueden distinguir dos procesos implicados en el procesamiento de la emociÃ³n, la percepciÃ³n y experiencia emocional; asÃ­ el primero implica un procesamiento cognitivo de bajo nivel, donde se percibe y evalÃºa el estÃ­mulo emocional; mientras que el segundo implica un procesamiento cognitivo de alto nivel, en el que se contextualiza lo percibido, y se interpreta segÃºn las experiencias previas.

Estos parecen ser procesos independientes, por lo que el procesamiento de la percepciÃ³n emocional puede o no involucrar una experiencia emocional.

Con respecto a la relaciÃ³n entre cogniciÃ³n y emociÃ³n, han sido tres las posturas principales que se han adoptado; asÃ­ por un lado hay quien defiende que, en determinadas circunstancias, las emociones bloquean y anulan la cogniciÃ³n, siendo precisamente las habilidades y capacidades afectivas, el rasgo que caracteriza a los humanos, en comparaciÃ³n con el simple procesamiento matemÃ¡tico o categorial de datos que sucede en un ordenador.

La postura opuesta defiende que aquello que define a los humanos y por tanto lo hace diferente de los animales, son los procesos cognitivos superiores, dejando relegadas las emociones a procesos secundarios, irracionales y casi siempre equÃ­vocos, propios de los animales. Una tercera postura, seria aquella que considera ambos procesos cognitivos como independientes, pero que en determinadas circunstancias trabajan de forma conjunta.

La existencia del circuito emocional-perceptual-memorÃ­stico en el cerebro humano estÃ¡ ampliamente consensuado, en donde la amÃ­gdala tiene un papel crucial registrando las ocurrencias de los estÃ­mulos emocionales. AsÃ­ la informaciÃ³n con contenido emocional tiene significativamente mÃ¡s probabilidad de ser mejor almacenada y recuperada frente a la informaciÃ³n con contenido neutro.

La extensa conexiÃ³n entre la amÃ­gdala y las regiones visuales extraestriado y del hipocampo, permite a la amÃ­gdala modular su funcionamiento y facilitar la funciÃ³n perceptiva y mnÃ©mica en esas Ã¡reas.

Sin embargo, hay evidencias que indican que el aprendizaje emocional asociado con la amÃ­gdala estÃ¡ limitado temporalmente, y que los efectos posteriores sobre la memoria podrÃ­an deberse a la participaciÃ³n de otras regiones del cerebro, como la corteza orbitofrontal.

SegÃºn lo comentado anteriormente, se estarÃ­a ante un circuito de procesamiento emocional, que contrastarÃ­a con la vÃ­a de procesamiento cognitivo especifica. En el circuito emocional los estÃ­mulos parecen ser analizados automÃ¡ticamente de forma mÃ¡s ruda y rÃ¡pida, siguiendo una estrategia configuracional, se trata de una comunicaciÃ³n simplificada, pero con informaciÃ³n de gran relevancia, necesaria para la supervivencia y el desarrollo adecuado dentro del nicho ecolÃ³gico.




Конец ознакомительного фрагмента.


Текст предоставлен ООО «ЛитРес».

Прочитайте эту книгу целиком, купив полную легальную версию (https://www.litres.ru/pages/biblio_book/?art=40850837) на ЛитРес.

Безопасно оплатить книгу можно банковской картой Visa, MasterCard, Maestro, со счета мобильного телефона, с платежного терминала, в салоне МТС или Связной, через PayPal, WebMoney, Яндекс.Деньги, QIWI Кошелек, бонусными картами или другим удобным Вам способом.


