La Mitomanía
Juan Moisés De La Serna






La MitomanÃ­a



Descubriendo al Mentiroso Compulsivo



Dr. Juan MoisÃ©s de la Serna



www.juanmoisesdelaserna.es (http://www.juanmoisesdelaserna.es)



Copyright Â© 2015




Prefacio


A veces nos encontramos en la vida con personas que nos dicen algo que luego resulta no ser cierto, eso puede que no deje de ser una anÃ©cdota; pero cuando las mentiras son constantes, puede que estemos ante un mitÃ³mano, es decir, una persona que miente casi compulsivamente, tambiÃ©n conocido como mentiroso patolÃ³gico.

Con este texto aprenderÃ¡ en quÃ© consiste, cÃ³mo diferenciarlo de otros casos que muestran sÃ­ntomas parecidos de mentiras y cÃ³mo tratar este problema.



Objetivo:

El objetivo del libro es dar a conocer la problemÃ¡tica de la adicciÃ³n a la mentira y sus consecuencias tanto en la persona que lo sufre como en los que le rodean.

Para ello se analiza la mentira, cÃ³mo surge y cÃ³mo diferenciarla de la patologÃ­a; igualmente se dan recomendaciones sobre cÃ³mo tratar a dichas personas.

Todo ello explicado con un lenguaje claro y sencillo, alejado de los tecnicismos, explicando cada concepto, de forma que pueda servir como una verdadera guÃ­a.



Destinatarios:

- Profesionales de la salud que se tienen que enfrentar ante la atenciÃ³n de una patologÃ­a de este tipo, donde la persona normalmente no quiere ni puede dejar de mentir.

- A parejas y familiares que sufren las consecuencias de las mentiras constantes del mitÃ³mano, para que sepan cÃ³mo afrontar esta situaciÃ³n.

- A cualquier persona interesada en saber cÃ³mo la mentira puede afectar a la vida y quÃ© hacer cuando esta se convierte en una patologÃ­a.



A continuaciÃ³n, se detallan cada uno de las temÃ¡ticas principales de esta obra:

- El origen de la mentira: Existen distintos tipos de mentiras, en funciÃ³n del objetivo o la intenciÃ³n del que la dice, aprende a distinguirlas.

- La mentira entre los pequeÃ±os: Los niÃ±os aprenden a mentir desde muy jÃ³venes, pero para ello han de desarrollar la TeorÃ­a de la Mente, infÃ³rmate sobre quÃ© es esta teorÃ­a y cuando surge.

- La mentira en la tercera edad: Los ancianos en ocasiones mienten, queriendo o sin querer, descubre cÃ³mo diferenciarlo.

- El diagnÃ³stico de la mentira patolÃ³gica, la mitomanÃ­a: Aprender a detectar las mentiras, y conocer cuÃ¡ndo estas han traspasado de lo normal a lo patolÃ³gico es fundamental para poder establecer el diagnÃ³stico oportuno.

- Tratamiento de la mitomanÃ­a: En este apartado se aborda uno de los aspectos mÃ¡s controvertidos de la intervenciÃ³n clÃ­nica con mitÃ³manos, ya que no todos los profesionales comparten la idea de que se les pueda realmente ayudar a dejar de mentir.


Cosas siempre en la vida, tenemos que ocultar

pero nunca una mentira, deberÃ­amos pronunciar.



No es una cosa por otra, la que hay que decir

ni engaÃ±emos a nadie, si pretendemos salir.



Pongamos atenciÃ³n, cuando estamos hablando

pues mentir sin intenciÃ³n, nos acabara pesando.



Â¿QuÃ© es mentir? me pregunto, es no decir la verdad

es engaÃ±ar a los otros, diciÃ©ndoles falsedad.



Â¿Y quÃ© sacamos con ello?, quizÃ¡s mucho creamos

pero es malo hacerlo, aunque nunca lo pensamos.



AMOR




Indices


Prefacio (#ulink_70903f5f-6c0a-5aa6-b70c-b98d996d44cf)

Indices (#ulink_c1de8c77-c0f9-5f9b-8918-374a92ea5a0c)

Agradecimientos (#ulink_09862ba6-dca8-54ca-84b5-6ddd3f5a701a)

Aviso Legal (#ulink_5cd04c8d-41fc-56d6-bddc-5c161d360e6f)

CapÃ­tulo 1. Â¿QuÃ© es la mitomanÃ­a? (#ulink_d5344a8a-89b9-531e-8fc5-dbc3a1bfba9f)

CapÃ­tulo 2. SÃ­ntomas de la mitomanÃ­a (#litres_trial_promo)

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CapÃ­tulo 3. DiagnÃ³stico de la mitomanÃ­a (#litres_trial_promo)

CapÃ­tulo 4. Tratamiento de la MitomanÃ­a (#litres_trial_promo)

Otros E-Books de Juan MoisÃ©s de la Serna (#litres_trial_promo)

CapÃ­tulo 5. Consejos para prevenir la mitomanÃ­a (#litres_trial_promo)

CapÃ­tulo 6. FundaciÃ³n Universitaria Behavior & Law (#litres_trial_promo)

CapÃ­tulo 7. Conclusiones (#litres_trial_promo)

Sobre Juan MoisÃ©s de la Serna (#litres_trial_promo)

Â¿Le puedo pedir un favor?

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Dedicado a mis padres




Agradecimientos


Aprovechar desde aquÃ­ para agradecer a todas las personas que han colaborado con sus aportaciones en la realizaciÃ³n de este texto, especialmente a D. Bernardo Ruiz Victoria, director del programa Victoria sobre tratamiento de adicciones y a D. Rafael LÃ³pez, Director de la FundaciÃ³n Universitaria Behavior & Law




Aviso Legal


No se permite la reproducciÃ³n total o parcial de este libro, ni su incorporaciÃ³n a un sistema informÃ¡tico, ni su transmisiÃ³n en cualquier forma o por cualquier medio, sea Ã©ste electrÃ³nico, mecÃ¡nico, por fotocopia, por grabaciÃ³n u otros medios, sin el permiso previo y por escrito del titular del copyright. La infracciÃ³n de los derechos mencionados puede ser constitutiva de delito contra la propiedad intelectual (Art. 270 y siguientes del CÃ³digo Penal).

DirÃ­jase a C.E.D.R.O. (Centro EspaÃ±ol de Derechos ReprogrÃ¡ficos) si necesita fotocopiar o escanear algÃºn fragmento de esta obra. Puede contactar con C.E.D.R.O. a travÃ©s de la web www.conlicencia.com o por el telÃ©fono en el 91 702 19 70 / 93 272 04 47.



Â© Juan MoisÃ©s de la Serna, 2015

Primera ediciÃ³n: Diciembre del 2015

Texto Revisado: Mayo del 2016

ASIN: B01A6XJ6S2

DepÃ³sito Legal: COI-157-2015




CapÃ­tulo 1. Â¿QuÃ© es la mitomanÃ­a?


La mitomanÃ­a, tambiÃ©n denominada pseudologÃ­a fantÃ¡stica, hace referencia a un trastorno psicolÃ³gico, por el cual la persona afectada, denominada mitÃ³mano o mentiroso patolÃ³gico, tiene una conducta repetitiva del acto de mentir, lo que le proporciona una serie de beneficios inmediatos, como admiraciÃ³n o atenciÃ³n. Hay que aclarar que el tÃ©rmino âmitomanÃ­aâ tiene tambiÃ©n otro significado y se refiere a una tendencia a admirar exageradamente a una persona o cosa, pero aquÃ­ nos centraremos en el aspecto patolÃ³gico de su significado.

Desde el Ã¡mbito clÃ­nico se ha tratado como un tipo especial de adicciÃ³n, denominado adicciÃ³n comportamental o conductual, donde se sienten sÃ­ntomas similares a la adicciÃ³n a sustancias, como el alcohol o el tabaco, pero en este caso, se trata de una adicciÃ³n a un comportamiento determinado, el de mentir.

A diferencia de otras adicciones como en la cleptomanÃ­a, en donde se produce un robo compulsivo sin buscar el enriquecimiento personal; en la mitomanÃ­a puede existir o no intenciÃ³n de engaÃ±ar o estafar, aunque el verdadero fin es deformar la realidad para contar una historia personal mÃ¡s llamativa.

Al principio esas narraciones logran su efecto, cautivando a quien le escucha, obteniendo atenciÃ³n, respeto y hasta admiraciÃ³n, que es lo que en definitiva mantiene esta conducta, ademÃ¡s del miedo a ser descubierto.

A pesar de que el mitÃ³mano hace todo lo posible por no ser desenmascarado, cuando esto sucede y se comprueba la naturaleza falsa de sus historias, el mitÃ³mano obtiene el efecto contrario al deseado, es decir, sus conocidos y amistades tienden a rechazarlo y a aislarle, al sentirse engaÃ±ados.

Los familiares que ya conocen su tendencia a mentir dejan de tenerle en cuenta a la hora de tomar decisiones y no le prestan demasiada atenciÃ³n sobre aquello que relata.

A cualquiera de nosotros se puede acercar un desconocido y contar aspectos de su vida que pueden parecernos llamativos o curiosos, pero cuando te encuentras con la misma persona en varias ocasiones, y en cada una de ellas cuanta una historia diferente. Es fÃ¡cil empezar a sospechar de la veracidad de lo que cuenta.

Pero cuando en las historias nos incluye a nosotros, con anÃ©cdotas que supuestamente hemos vivido juntos, ahÃ­ sÃ­ que no hay duda, estÃ¡ mintiendo y ademÃ¡s descaradamente, en algo que es comprobable que nunca vivimos.

Este es el proceso por el que suelen pasar los mÃ¡s allegados, amigos y conocidos, que, en pocas veces de encontrarse con el mitÃ³mano, son capaces de comprender la problemÃ¡tica de este, siendo la consecuencia mÃ¡s directa, la inmediata pÃ©rdida de credibilidad de todo lo que diga, convirtiÃ©ndose en una persona de la que no hay que fiarse.



El cÃ­rculo vicioso de la mentira

Las mentiras por falsificaciÃ³n u omisiÃ³n pueden surgir de forma espontÃ¡nea como una manera de evitar un castigo o para excusar una falta de puntualidad o de cumplimiento de alguna tarea encomendada. Llegar tarde a una cita o no tener preparado el trabajo solicitado el dÃ­a anterior pueden ser situaciones propicias para que surja la mentira.

Los beneficios inmediatos que provocan estas mentiras pueden ser el detonante de un refuerzo para repetir dichas conductas; al observarse que cuanto mÃ¡s se repite menos tareas debe cumplir.

Existe una lÃ­nea muy fina, entre un comportamiento buscando el beneficio inmediato y la conducta adictiva, ya que la segunda se adquiere por la repeticiÃ³n, pero sobre todo por la sensaciÃ³n de impunidad que deja a quiÃ©n miente.

El adicto, aunque quiera, no puede dejar de mentir, pues se ha convertido en una parte de su forma de comportarse y relacionarse con los demÃ¡s, llegÃ¡ndose a sentir indefenso si no adorna la verdad con mentiras que la hagan mÃ¡s interesante.

Como cualquier adicciÃ³n, todos estamos expuestos a que pueda surgir la ocasiÃ³n, la diferencia dependerÃ¡ de la formaciÃ³n de valores de la persona de saber que aquello que hace no es correcto y sobre todo de ponerle freno para que no vaya a mÃ¡s.

La situaciÃ³n que puede originar un comportamiento mitÃ³mano suele estar relacionada con el estrÃ©s, cuando la persona se encuentre en un momento comprometido y piense en recurrir a la mentira como una salida fÃ¡cil a dicha tensiÃ³n; precisamente esa liberaciÃ³n que va a sentir cuando salva la situaciÃ³n con la mentira va a ser el motivo para que se vuelva a repetir en otras ocasiones.

No existe un patrÃ³n sobre donde serÃ¡ la primera vez, ni cÃ³mo se mantendrÃ¡, pero si es cierto que si la persona se encuentra en un ambiente donde dicha conducta es normal, aceptada o justificada serÃ¡ mÃ¡s fÃ¡cil que se repita, por ejemplo, en el grupo de amigos, donde puede hasta que sea tomado como una gracia las continuas mentiras de uno de sus miembros.

Aunque los familiares y amigos son los que mÃ¡s expuestos estÃ¡n a estas mentiras, tambiÃ©n son los que antes se dan cuenta de las mismas, precisamente por la convivencia con el mitÃ³mano, ya que conocen de su vida y sobre todo ven la inconsistencia de sus mentiras a lo largo del tiempo. Es por ello que las mayores âvÃ­ctimasâ son aquellas que se encuentra esporÃ¡dicamente, sin que vuelva a ver una relaciÃ³n con ella

Cuando el beneficio buscado es Ãºnicamente el de provocar admiraciÃ³n en el otro, no tiene mayores consecuencias, pero si sobre esa base se fundamenta una relaciÃ³n, cuando la persona se dÃ© cuenta de las mentiras va a tender a abandonar al mitÃ³mano, pues se habrÃ¡ roto la confianza que se supone debe regir en toda relaciÃ³n.

Si una vez detectadas por los familiares y amigos las mentiras no son cortadas a tiempo, pueden reforzar al mitÃ³mano a seguir con esa actuaciÃ³n, al no encontrar freno a su conducta adictiva. La forma de proceder pues serÃ­a enfrentar al mitÃ³mano a la verdad, y exponerle las consecuencias de ello, especialmente sobre sus relaciones personales.



La mentira en la infancia

Hay que tener en cuenta que la mitomanÃ­a requiere de cierto grado de desarrollo por parte de la persona, principalmente en lo que se ha venido denominando como TeorÃ­a de la Mente.

Esta teorÃ­a da cuenta de cÃ³mo, cada uno de nosotros somos capaces de saber que las otras personas tienen sus propias formas de pensar, diferentes a las nuestras.

Esto que parece una obviedad, no es tal en los niÃ±os, que requieren de cierto nivel de desarrollo para entender que lo que Ã©l piensa es distinto de lo que piensan otros.

La TeorÃ­a de la Mente, da cuenta de un fenÃ³meno que se creÃ­a exclusivo de la raza humana en comparaciÃ³n con otras especies animales, por el cual una persona es capaz de entender que la otra tiene sus propios gustos y formas de pensar, lo que le ayuda a predecir su comportamiento; siendo el engaÃ±o la forma mÃ¡s fÃ¡cil de evidenciar esta teorÃ­a.

Si soy capaz de engaÃ±ar al otro, es que sÃ© lo que va a pensar esa persona y yo me anticipo para beneficiarme de ello.

Un comportamiento que se creÃ­a exclusivo de los humanos, hasta que se comprobÃ³ cÃ³mo tambiÃ©n lo exhibÃ­an primates superiores, mÃ¡s prÃ³ximos evolutivamente a nosotros.

La caracterÃ­stica principal es que uno, llega a saber, entender y comprender que es un individuo diferente del otro, con una forma de pensar y, sentir y actuar propia. Y que los otros, son individuos como el, pero con sus propios pensamientos sentimientos y formas de actuar. Esto que parece muy simple permite una consecuencia, que se produzca la mentira.

Si yo puedo anticipar el pensamiento del otro, o su forma de actuar, puedo tratar de manipularlo para conseguir un beneficio al respecto.

SimplificÃ¡ndolo mucho, si yo sÃ© cÃ³mo piensas tÃº, y quiero algo de ti, puedo hacerte creer una falsedad para conseguirlo.

Por ejemplo, al atribuirme algÃºn hecho realizado por otro, pero que quiero que el que estÃ¡ delante, crea que lo he hecho yo.

Tal y como se ha enunciado, esta capacidad de mentir a otros, y de conseguir de los demÃ¡s lo que uno quiere, se ha visto tanto en primates como en otras especies animales, como forma de engaÃ±ar a sus semejantes o a otras especies.

Actualmente desde la zoologÃ­a y la biologÃ­a en general, existen multitud de ejemplos de "engaÃ±os" dentro del reino animal, algo que no estÃ¡ aceptado por todos, que el engaÃ±o sea suficiente para determinar que existe TeorÃ­a de la Mente.

Pues hay que distinguir, que, por ejemplo, algunos animales usan el camuflaje para mimetizarse con el ambiente donde se encuentran y no ser vistos por sus presas, el mayor ejemplo de ello serÃ­a el camaleÃ³n.

Igualmente, otros animales usan colores vivos para seÃ±alizar que son venenosos, cuando en realidad no lo son, evitando de esta forma ser presa fÃ¡cil, tal es el caso de algunos invertebrados que âcopianâ los colores de especies venenosas.

A pesar de que en ambos casos se busca âengaÃ±arâ a los depredadores, no se considera que se estÃ© mintiendo como tal, ya que ni existe una TeorÃ­a de la Mente ni una intencionalidad consciente de ello.

Los niÃ±os por su parte, tampoco tienen esa intencionalidad a la hora de expresar lo que quieren o desean, con el tiempo y la prÃ¡ctica van desarrollando tanto las habilidades lingÃ¼Ã­sticas como cognitivas, lo que les va a permitir a estos poder mentir, en cuanto adquieran la TeorÃ­a de la Mente.

Hay que tener en cuenta que, a diferencia de los adultos, los pequeÃ±os no expresan las mentiras de la misma forma. Un estudio analiza el tipo de mentiras en pequeÃ±os entre los 6 a 12 aÃ±os para tratar de comprender por quÃ© se producen estos.

Lo primero que hay que aclarar sobre esta cuestiÃ³n es el concepto de mentira infantil, hay que tener en cuenta que para que sea una âautÃ©ntica mentiraâ tiene que tener una serie de elementos, como es la intencionalidad de engaÃ±ar al otro, y para ello tiene que existir una diferenciaciÃ³n entre lo que yo pienso y lo que el otro piensa.

Esto que en adultos es evidente, no se desarrolla plenamente en los niÃ±os hasta los 6 a 8 aÃ±os, en que se conforma la TeorÃ­a de la Mente, esto es, el niÃ±o aprende que es una persona individual, con pensamientos y sentimientos propios, y que los demÃ¡s tienen su propia forma de pensar. Con esta premisa es posible llevar a cabo el engaÃ±o, para que el otro piense lo que nosotros queremos, comoâ¦ âYo no he sidoâ o âNadie me lo dijoâ.

Igualmente hay que establecer una distinciÃ³n entre el tipo de mentira, entre la antisocial y la prosocial. La primera da cuenta de las mentiras que se dicen para conseguir lo que uno quiere o evitar castigos, y aunque pueden observarse a partir de los 2 aÃ±os y medio, estas mentiras no se mantienen en el tiempo, y son fÃ¡ciles de detectar.

Las segundas, las prosociales, tratan de que el otro se sienta bien con su mentira, es lo que en adultos se denomina âmentiras piadosasâ, por ejemplo, cuando el pequeÃ±o dice a su madre que algo âestÃ¡ ricoâ a pesar de estar algo quemado, sobre esta existe menos investigaciÃ³n al respecto, pero Â¿CuÃ¡ndo un padre debe de preocuparse por las mentiras de su pequeÃ±o?

Esto es precisamente lo que se ha tratado de explorar conjuntamente desde el Departamento de EducaciÃ³n y Counselling PsicolÃ³gico, Universidad McGill (CanadÃ¡) y el Departamento de PsicologÃ­a, Facultad John Jay, Universidad de la Ciudad de Nueva (EE.UU.), cuyos resultados han sido publicados en la revista cientÃ­fica Journal of Experimental Child Psychology.

En el estudio participaron setenta y nueve pequeÃ±os con edades comprendidas entre los 6 a 12 aÃ±os, de las cuales treinta y seis fueron niÃ±as.

A todos ellos se les hizo pasar por una situaciÃ³n prediseÃ±ada denominada Paradigma del regalo decepcionante, en el que se le pide al pequeÃ±o que evalÃºe una serie de objetos como deseables o no.

Tras realizar unas tareas, un colaborador le da un regalo, una caja cerrada que han de abrir, en ocasiones va a contener algo deseable para el pequeÃ±o y otras, que no son de su preferencia (situaciÃ³n decepcionante). En todos los casos el colaborador le pregunta si le gustÃ³ el regalo.

En la segunda situaciÃ³n, la decepcionante, se observa si el pequeÃ±o quiere cambiar el regalo, dice que no le gusta o dice que le gusta, este Ãºltimo se considera una mentira prosocial, dicha para no disgustar al colaborador.

Igualmente, se les realizÃ³ una prueba para conocer hasta quÃ© punto tenÃ­an desarrollado la TeorÃ­a de la Mente, ademÃ¡s de un test de Stroop (donde se presentan palabras de distintos colores, unas veces se ha de leer la palabra independientemente de color y otras el color independientemente de la palabra, la dificultad se presenta ante palabras como NEGRO escritas en rojo, o VERDES escritas en azul) para observar la flexibilidad mental, y para concluir una prueba de memoria de trabajo evaluado mediante la subescala de Digit Span de la prueba de inteligencia estandarizada Wechsler Intelligence Scale for ChildrenâFourth Edition.

Los datos informan de que no existen diferencias significativas entre los resultados obtenidos entre niÃ±os y niÃ±as.

En mÃ¡s de la mitad de los casos (59,5%), los pequeÃ±os mostraron mentira prosocial, los cuales ademÃ¡s tenÃ­an significativamente un mayor desarrollo tanto en la TeorÃ­a de la Mente, como en cuanto a memoria de trabajo se refiere.

A pesar de la claridad de los resultados, los autores no entran a valorar por quÃ© unos niÃ±os tienen un mayor o menor desarrollo de la TeorÃ­a de la Mente que otros, ni tan siquiera si existe relaciÃ³n entre esta y la edad del pequeÃ±o.

Igualmente, y a pesar de que se trata de una situaciÃ³n prediseÃ±ada, la observaciÃ³n natural, es decir, en su casa o con sus amigos, puede proporcionar mayor informaciÃ³n al respecto que la que se obtiene en el laboratorio.

Por Ãºltimo, indicar que aquellos niÃ±os que muestran mentira prosocial parece ser que son los mÃ¡s desarrollados en las habilidades cognitivas evaluadas, por lo que hay que replantearse el concepto de mentira como algo negativo, por lo menos en lo que se refiere a la mentira prosocial o la mentira piadosa.

Quedando para prÃ³ximas investigaciones la comparaciÃ³n entre los dos tipos de mentira, para saber si se produce a la misma edad o son independientes entre sÃ­, porque estÃ©n sustentados por procesos diferentes.

Hay que tener en cuenta que al igual que otras conductas, los pequeÃ±os aprenden de los progenitores a cÃ³mo comportarse, y son estos, quienes en las primeras etapas pueden ir âmoldeandoâ al pequeÃ±o.

AsÃ­, si los adultos le rÃ­en la mentira, el pequeÃ±o aprenderÃ¡ a que aquello que hace âes buenoâ, o al menos âno es maloâ, con lo que es mÃ¡s probable que lo repitan.

TodavÃ­a recuerdo un cuento que me contaron de pequeÃ±o a este respecto, el cuento del lobo y el pastorcillo, el cual busca transmitir a los pequeÃ±os lo inadecuado de la mentira.

Se trataba de un pastorcillo que vivÃ­a en un pueblo, encargado de cuidar a las ovejas y de dar la voz de alerta si se acercaba algÃºn peligro.

AsÃ­, el pastorcillo que se reÃ­a de todos, cuando daba el aviso âQue viene el loboâ, y todos se prestaban a defenderse con miedo; a la tercera vez que lo hizo, que era precisamente cuando habÃ­a visto que en efecto venÃ­a el lobo, nadie le creyÃ³, y atacÃ³ al ganado que cuidada el pastorcillo.

Es decir, en este simple cuento se transmite, que, si se miente mucho, los demÃ¡s acabarÃ¡n por no prestarle atenciÃ³n y no le creerÃ¡n, incluso cuando diga la verdad.

Esto que se transmite desde la infancia, es precisamente lo que sucede en la realidad, pero de la cual el pequeÃ±o no es consciente hasta que se la enseÃ±an.

Lo que es capaz de aprender de sus progenitores, ademÃ¡s de las destrezas que vaya adquiriendo con el desarrollo cognitivo y con la experiencia con los demÃ¡s, va a ir conformando la TeorÃ­a de la Mente, la cual es tan necesaria para los pequeÃ±os.

Hasta ahora, esta teorÃ­a se creÃ­a universal e igual para todos, es decir, todos los niÃ±os independientemente de lo que hiciesen, o donde viviesen iban a desarrollar la TeorÃ­a de la Mente en el mismo momento, debido a un proceso evolutivo preprogramado del individuo, pero un reciente estudio lo cuestiona.

La investigaciÃ³n transcultural permite comprender si existen fenÃ³menos psicolÃ³gicos constantes a pesar de la distancia y sobre todo de la cultura, o estos se ven influidos por el paÃ­s en donde se desarrolle el individuo.

La TeorÃ­a de la Mente surge en los mÃ¡s pequeÃ±os por su experiencia y por el propio desarrollo cognitivo asociado, aunque Ã©ste no es un proceso que evolucione a la misma "velocidad" en todo el mundo ya que depende del paÃ­s donde se encuentre.

Al menos asÃ­, lo afirma un estudio realizado conjuntamente por el Centro de InvestigaciÃ³n de la Familia, Universidad de Cambridge (Inglaterra), la Facultad de EducaciÃ³n, Universidad de Kioto (JapÃ³n) y el Departamento de Humanidades, Universidad de Pavia (Italia).

En el estudio participaron doscientos sesenta y ocho escolares con edades comprendidas entre los 5 a 6 aÃ±os, de tres paÃ­ses diferentes, Inglaterra, Italia y JapÃ³n, realizÃ¡ndose comparaciones entre ellos con los resultados obtenidos sobre la TeorÃ­a de la Mente.

A todos los participantes se les pasÃ³ por la lectura de dos textos âThe Nasty Surpriseâ y âThe Chocolat Storyâ, en donde se trata el engaÃ±o entre personajes de fÃ¡bula, para evaluar si el pequeÃ±o puede comprender cÃ³mo se produce la mentira, preguntÃ¡ndole cÃ³mo se sentirÃ­a el personaje engaÃ±ado y porquÃ©.

Igualmente, se les evaluÃ³ en su desempeÃ±o lingÃ¼Ã­stico a travÃ©s de la escala estandarizada denominada Wechsler Preschool and Primary Scale of Intelligence (W.P.P.S.I.-III).

Los datos sugieren que los niÃ±os ingleses obtienen mejores resultados que los japoneses y que los italianos.

Los autores indican que la superioridad en los resultados de la cultura occidental (inglesa e italiana) sobre la oriental (japonesa) tiene su origen en la distinta forma de ver la vida y de afrontarla, lo que explicarÃ­a estas diferencias en la TeorÃ­a de la Mente.

Mientras que la âsuperioridadâ del sistema inglÃ©s frente al italiano, se debe a que en el primero la incursiÃ³n del pequeÃ±o en el sistema educativo se hace antes, por lo que, ante la misma comparaciÃ³n de edad, de 5 a 6 aÃ±os, el niÃ±o inglÃ©s ya ha recibido suficiente estimulaciÃ³n que favorece un mayor nivel de desarrollo de la TeorÃ­a de la Mente frente al niÃ±o italiano, que no ha tenido casi experiencia acadÃ©mica favorecedora al respecto.

Lo que evidencia distintos niveles de TeorÃ­a de la Mente en funciÃ³n del paÃ­s donde se viva, pero sobre todo del sistema educativo en el que se ve inmerso desde pequeÃ±o.

Aunque hasta ahora hemos destacado el papel de la TeorÃ­a de la Mente como necesaria para que se pueda producir una mentir, tal y como se comenta en el estudio, la importancia de conocer la TeorÃ­a de la Mente va mÃ¡s allÃ¡, ya que Ã©sta ademÃ¡s se relaciona con el Ã©xito acadÃ©mico y social del pequeÃ±o, sobre el que se cimienta las experiencias positivas que le van a ayudar a un mejor desarrollo futuro.

Ãste estudio abre la puerta a la comprensiÃ³n del fracaso escolar y de la necesidad de revisar los modelos educativos de cada paÃ­s, para proporcionar no sÃ³lo un conocimiento adecuado a los alumnos sino tambiÃ©n un ambiente adecuado de motivaciÃ³n y de desarrollo cognitivo como es la TeorÃ­a de la Mente, debido al importante papel que Ã©ste va a jugar en otras Ã¡reas de la vida futura del pequeÃ±o.

Hay que tener en cuenta que la mentira, tal y como se ha indicado se va âconstruyendoâ en sociedad desde pequeÃ±o, donde el menor aprende sobre las consecuencias de decir la verdad o no.

Una de las capacidades mÃ¡s Ãºtiles para nuestro desarrollo en sociedad es la posibilidad de detectar falsas creencias tanto en uno mismo como en los demÃ¡s.

Se considera que un niÃ±o tiene desarrollada esta habilidad denominada TeorÃ­a de la Mente cuando es capaz de detectar los pensamientos propios y de los demÃ¡s, y compararlos con la realidad, dÃ¡ndose cuenta de cuando se produce un engaÃ±o.

Esta habilidad la desarrollamos como parte de la socializaciÃ³n, por el cual somos capaces de identificar el lenguaje vernal y no verbal de los demÃ¡s y descifrarlo adecuadamente con lo que darnos cuenta de si nos engaÃ±an, o de poder engaÃ±ar nosotros mismos a otros.

Esta habilidad que se desarrolla entre los 3 a 6 aÃ±os y que vamos perfeccionando a lo largo de nuestra vida, permite a aquellos que la tienen poder pensar en lo que al otro le gusta, quiere y cree, como persona independiente de nosotros.

Antes de que esta capacidad surja los pequeÃ±os piensan que todos los demÃ¡s saben, creen y quieren lo mismo que Ã©l, no siendo capaz de establecer una clara diferencia entre el mundo mental interno y el externo. Precisamente, esta falta de separaciÃ³n entre el mundo interno y el externo es uno de los principios en los que se basan aquellos que determinan que esta falta de desarrollo se ve sobre todo en los pequeÃ±os con trastorno del espectro autista.




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