El Corazón Del Tiempo
Amy Blankenship






El CorazÃ³n del Tiempo

Serie del GuardiÃ¡n del CorazÃ³n de Cristal

Libro 1



Author: Amy Blankenship


Translated by Gladys de Contreras



Copyright Â© 2012 Amy Blankenship

English Edition Published by Amy Blankenship


Spanish Edition Published by TekTime

All rights reserved.










La Leyenda del CorazÃ³n del Tiempo

Los mundos pueden cambiar pero las verdaderas leyendas nunca se desvanecen.

La oscuridad y la luz han batallado constantemente desde el principio de los tiempos. Los mundos se forman y aplastan debajo de los pies de sus creadores, pero la necesidad constante del bien y del mal nunca ha sido cuestionada. Sin embargo, a veces un nuevo elemento emerge, la Ãºnica cosa que ambas partes quieren, pero que sÃ³lo uno puede tener.

ParadÃ³jico por naturaleza, el GuardiÃ¡n de CorazÃ³n de Cristal es la Ãºnica constante que ambas partes se esfuerzan por alcanzar. La piedra cristalina tiene el poder de crear y destruir el universo conocido, sin embargo, puede terminar con el sufrimiento y el conflicto en un mismo aliento. Algunos dicen que el cristal tiene mente propia, otros dicen que los dioses estÃ¡n detrÃ¡s de todo.

Cada vez que el cristal ha aparecido, sus guardianes siempre han estado dispuestos a defenderlo de quienes lo usarÃ­an de forma egoÃ­sta. Las identidades de estos guardianes permanecen inalteradas y ellos aman con la misma intensidad sin importar el mundo o el tiempo.

Una chica se encuentra en el medio de estos guardianes antiguos y es objeto de sus afectos. Ella tiene dentro el poder del cristal en sÃ­. Ãsta es la portadora del cristal y la fuente de su poder. Los lÃ­mites a menudo desaparecen y proteger el cristal lentamente pasa a ser proteger la sacerdotisa de otros guardianes.

Esto es de lo que se nutre el corazÃ³n de la oscuridad. Es la oportunidad de hacer que los guardianes del cristal sean susceptibles y dÃ©biles al ataque. La oscuridad anhela el poder del cristal y tambiÃ©n a la chica como un hombre anhelarÃ­a a una mujer.

Dentro de cada una de estas dimensiones y realidades se encuentra un jardÃ­n secreto conocido como el CorazÃ³n del Tiempo. AllÃ­, una estatua de una joven sacerdotisa humana estÃ¡ arrodillada. Ella estÃ¡ rodeada por una magia milenaria que mantiene su tesoro secreto, oculto y bien preservado. Las manos de la doncella estÃ¡n extendidas como esperando que algo preciado sea puesto en ellas.

La Leyenda dice que ella estÃ¡ esperando que la poderosa piedra conocida como el GuardiÃ¡n del CorazÃ³n de Cristal vuelva a ella.

SÃ³lo los guardianes conocen el verdadero secreto detrÃ¡s de la estatua y cÃ³mo Ã©sta llegÃ³ a existir. Antes de que los cinco hermanos inhalaran sus primeros alientos, sus ancestros, Tadamichi, y su hermano gemelo, Hyakuhei, protegÃ­an el corazÃ³n del tiempo durante su Ã©poca mÃ¡s oscura. Por siglos, los gemelos protegieron el sello que previno que el mundo humano se mezclase con el reino demonÃ­aco. Esta era una tarea sagrada y tanto las vidas de los humanos como de los demonios debÃ­an mantenerse a salvo y en secreto una de la otra.

Inesperadamente, durante su reinado, una pequeÃ±a banda de humanos accidentalmente cruzaron hacia el mundo del demonio debido al cristal sagrado. Durante un tiempo de agitaciÃ³n sus poderes causaron una ruptura en el sello que habÃ­a separado las dimensiones. El lÃ­der del grupo humano y Tadamichi se habÃ­an rÃ¡pidamente convertido en aliados, haciendo un pacto para cerrar la ruptura en el sello y mantener los dos mundos bloqueados el uno del otro para siempre.

Pero durante esa Ã©poca, Hyakuei y Tadamichi se habÃ­an enamorado de la hija del lÃ­der humano.

En contra de los deseos de Hyakuhei, la ruptura habÃ­a sido reparada por Tadamichi y el padre de la chica. La fuerza del sello habÃ­a sido multiplicada por diez, separando el peligroso triÃ¡ngulo amoroso para siempre. El corazÃ³n de Hyakuhei estaba destrozado, hasta su propio hermano de sangre Tadamichi lo habÃ­a traicionado asegurÃ¡ndose de que Ã©l y la sacerdotisa estuvieran separados eternamente.

El amor puede transformarse en la cosa mÃ¡s malvada una vez que se pierde. El corazÃ³n roto de Hyakuhei se convirtiÃ³ en ira maliciosa y celos causando una batalla entre los hermanos gemelos, terminando con la vida de Tadamachi y separando sus almas inmortales. Esas astillas de inmortalidad crearon cinco guardianes nuevos para tomar el control sobre el sello y protegerlo de Hyakuhei, quien se habÃ­a unido a los demonios dentro del reino demonÃ­aco.

Prisionero dentro de la oscuridad, Ã©l se habÃ­a transformado, Hyakuhei expulsÃ³ todo pensamiento de proteger el corazÃ³n del tiempo, en lugar de eso, Ã©l se enfocÃ³ en hacer desaparecer el sello por completo. Sus largos rizos de medianoche, llegÃ¡ndole mÃ¡s abajo de sus rodillas y un rostro que pertenece sÃ³lo a los mÃ¡s seductores, esconden el verdadero mal que se encuentra dentro de su apariencia angelical.

A medida que comienza la guerra entre las fuerzas de la luz y la oscuridad, una luz azul cegadora es emitida por la estatua santificada seÃ±alando que la joven sacerdotisa ha renacido y el cristal ha resurgido en el otro lado.

A medida que los guardianes son atraÃ­dos a ella y se convierten en sus protectores, la batalla entre el bien y el mal verdaderamente comienza. De ahÃ­ la entrada a otro mundo donde la oscuridad es dominante dentro del mundo de la luz.

Â´Ãsta es una de sus muchas aventuras Ã©picas...



CapÃ­tulo 1 "Recuerdos Destrozados"



"Â¡Kyoko!"

El grito de rabia de Toya se escuchaba por todo el bosque circundante. A medida que el sonido de su grito desesperado se desvanecÃ­a, todo se convertÃ­a en un silencio mortal, mientras que todos los ojos estaban puestos en el prÃ³ximo movimiento de Hyakuhei.

Nadie pudo haberlo detenido. Todo habÃ­a pasado muy rÃ¡pidamente para que alguien reaccionara. Lo que pasÃ³ habÃ­a paralizado de miedo a los cinco guardianes. No podÃ­an creer que se habÃ­an unido como los protectores del guardiÃ¡n del corazÃ³n de cristal para luchar con Hyakuhei sÃ³lo para que Ã©l ganara, sÃ³lo para perder a la Ãºnica persona que todos ellos amaron y protegieron.

AllÃ­, flotando en el medio del campo de batalla, su peor pesadilla se hizo realidad.










Hyakuhei sostuvo a Kyoko contra Ã©l, mientras Ã©ste miraba hacia abajo en su rostro aterrorizado. La mitad inferior de su cuerpo habÃ­a empezado a fundirse con el suyo, justo como Ã©l lo habÃ­a planeado. Estaba tratando lentamente de devorarla a ella y al GuardiÃ¡n del CorazÃ³n de Cristal en su cuerpo y el vacÃ­o dentro de su alma. Todos los que observaron pudieron ver la corrupciÃ³n del Cristal mientras brillaba con la oscuridad nacida del mal.

Las manos de Kyoko estaban contra el pecho de Hyakuhei, mientras ella se alejaba frenÃ©ticamente de Ã©l, tratando con todas sus fuerzas de liberarse de este seÃ±or guardiÃ¡n convertido en demonio, sÃ³lo para que riera de ella.

Hyakuei estaba lleno de un poder que corrÃ­a por su piel y sangre, esos dÃ©biles intentos de ella por escapar lo entretenÃ­an enormemente. Su largo cabello de tono Ã©bano nadaba alrededor de ellos, como sÃ­ tuviera vida propia. Los extremos sedosos de los mechones medianoche se tejieron detrÃ¡s de Kyoko como una cinta de hierro para ayudar a someter su pequeÃ±o cuerpo contra el de Ã©l.

Sus piernas le picaban como si se formara hielo por toda su piel, como si un millÃ³n de alfileres la pincharan a la vez. Ella no querÃ­a caer en el frÃ­o y el oscuro vacÃ­o que era su alma. Ella podÃ­a sentir todos los demonios ahÃ­ esperando por ella. Mientras mÃ¡s era arrastrada dentro de su cuerpo, mÃ¡s frÃ­o se iba volviendo. Sus piernas le picaban como si se formara hielo a lo largo de su piel, como si un millÃ³n de alfileres la pincharan a la vez.

Ella sabÃ­a que si no hacÃ­a algo rÃ¡pido, estarÃ­an todos perdidos. PodÃ­a ver a los cinco hermanos que la habÃ­an protegido los Ãºltimos dos aÃ±os, quedÃ¡ndose ahÃ­ observando.

Todos ellos querÃ­an ayudarla, pero estaban muy asustados como para hacer algÃºn movimiento mientras ella seguÃ­a siendo usada como escudo.

Ella no querÃ­a perder a este traidor de los guardianes. Ãste era su propio tÃ­o Â¿por quÃ© se habÃ­a puesto en contra de sus sobrinos desde hace tanto tiempo? Los ojos verdes esmeralda de Kyoko se voltearon para bloquear al enemigo en su temerosa ira. Esto no podrÃ­a estar pasando, no despuÃ©s de todo lo que ella habÃ­a pasado, era su culpa.

Sus ojos se estrechaban en la mirada fija y oscura de Hyakuhei. Ella habÃ­a traÃ­do el Cristal a este mundo y ella lo sacarÃ­a de este mundo asÃ­ tuviera que llevarlo con ella al infierno.

Kyou se quedÃ³ a no mÃ¡s de 20 metros y en una furia cegadora sacÃ³ rÃ¡pidamente su espada de destrucciÃ³n "Hakaisha". A Ã©l no le gustaba el pensamiento de que su tÃ­oâ¦ su enemigo, estuviera tocando la Ãºnica chica humana a la que Ã©l habÃ­a llegado a respetar. Ella se veÃ­a peligrosamente frÃ¡gil en los brazos de un hombre enfurecido, la pelea era ahora de la pureza contra la maldad.

El seÃ±or del reino guardiÃ¡n, Kyou, el mayor de los hermanos, no podÃ­a hacer nada sin que Kyoko sufriera en el proceso. Secretamente, Ã©l sabÃ­a que el poder del Cristal no podÃ­a lastimarlo porque Ã©l habÃ­a usado un hechizo para bloquear todos los hechizos antes de la batalla. Ãl habÃ­a estado preparado en caso de que Hyakuhei hubiera tratado de usar el GuardiÃ¡n del CorazÃ³n de Cristal en su contra.

Pero esto no lo habÃ­a anticipado. Ãl no querÃ­a que Kyoko saliera lastimadaâ¦nunca, no mientras Ã©l tuviera el poder de prevenirlo.

Ãl no luchÃ³ cuando los fantasmas oscuros y demonÃ­acos enviados por Hyakuhei, salieron de la tierra, como si vinieran de una pesadilla oculta y envolvieron su letal cuerpo para someterlo. Kyou vio a Toya mirar la furia ardiente en los ojos plateados de su hermano menor.

Hyakuhei habÃ­a atrapado a Toya en un ataque de fantasmas demonÃ­acos, tratando de mantenerlo a raya pero Toya seguÃ­a luchando con venganza hacia ellos. En su interior, Kyou estaba agradecido por las restricciones puestas a su hermano porque sin ellas, Toya hubiera atacado sin importar las consecuencias. SÃ³lo la mirada de Kyoko en tal peligro habÃ­a empujado a Toya mÃ¡s allÃ¡ del punto de quiebre.

Kyou podÃ­a sentir el poder protector de Toya intensificarse con cada latido, junto con su poder y el poder de sus hermanos.

Ni a diez pies de distancia, los ojos azul hielo de Kotaro se abrieron sorprendidos. Ãl no querÃ­a ver a Kyoko lastimada, pero no podÃ­a hacer nada para impedirlo. Sus brazos estaban sangrando por la batalla y sus piernas no estaban en la mejor forma. Mientras luchaba por mantenerse de pie, Ã©l estaba tan dÃ©bil que ni podÃ­a atacar en ese momento, luchando contra el dolor. Su mente todavÃ­a se congelaba de miedo por la chica que amaba mÃ¡s que nada.

"No te atrevas a lastimarla o yo te cazarÃ© hasta en el infierno, Hyakuhei", Kotaro murmurÃ³ con voz ronca, revelando sus colmillos afilados mientras sus ojos azules ardÃ­an con su necesidad de represalia. El aire a su alrededor parecÃ­a cobrar vida de venganza mientras los escombros volaban formando un cÃ­rculo a su alrededor gracias a sus poderosos vientos.

Kamul tenÃ­a miedo, pero ver a Kyoko luchando en los brazos de Hyakuhei lo habÃ­a hecho reaccionar. Polvos multicolores brillaban en sus ojos enfurecidos. Sin pensar en las consecuencias, Kamul corriÃ³ directamente hacia Hyakuhei con sus garras expuestas y un coraje inimaginable nacido de su amor por la sacerdotisa y visto por todos.

Los demonios sombrÃ­os de Hyakuhei, lo repelieron, golpeando su cuerpo contra la dura suciedad y lanzando escombros.

Kaen atrapÃ³ a Kamui fuertemente, el fuego salÃ­a de sus pies mientras saltaba colocÃ¡ndose a salvo, cuidando siempre al guardiÃ¡n mÃ¡s joven durante la batalla. Con Kamui en el suelo y fuera de peligro, Kaen mirÃ³ a Hyakuei con furia y se mantuvo de pie entre el guardiÃ¡n mÃ¡s joven y el peligro.

Suki estaba de rodillas, aÃºn sosteniendo a su padre en sus brazos. Su cuerpo ahora sin vida y su odio por Hyakuhei hervÃ­a dentro de ella por matar a Sennin. Su mirada ahora se fijaba en Kyoko, deseaba que ella pudiera salvar a su mejor amigo del mismo frÃ­o destino en el que cayÃ³ tan sabio anciano.

Shinbe se puso de pie en actitud protectora en frente de Suki, bloqueando su cuerpo de la vista de Hyakuhei. El viento proveniente de la rabia de Kotaro, soplÃ³ el cabello azul medianoche de Shinbe sobre su rostro, dÃ¡ndole una expresiÃ³n de hechizo a sus ya conocidos ojos amatistas. Su preocupaciÃ³n por Kyoko se intensificaba a medida que Ã©l sentÃ­a el poder del Cristal aumentar.

"No..." la palabra lo dejÃ³ como si el viento repentinamente lo hubiera noqueado. Shinbe sabÃ­a que si Hyakuhei obtenÃ­a el poder completo del guardiÃ¡n de corazÃ³n de cristal, ambos mundos estarÃ­an en gran peligro. Una lÃ¡grima escaldada corrÃ­a por su mejilla, mientras sentÃ­a que su corazÃ³n se destrozaba, con el hecho de que no podÃ­a hacer nada. "...Kyoko."

Hyakuhei mirÃ³ a su alrededor a los enemigos que se habÃ­an interpuesto en su camino por tanto tiempo, la propia descendencia de su hermano. Ãl sabÃ­a que ellos tenÃ­an miedo de atacarlo porque Ã©l ahora mantenÃ­a a Kyoko como escudo y podÃ­a sentir la rabia formÃ¡ndose a su alrededor.

Sus alas de Ã©bano se expandieron, creando un fondo oscuro detrÃ¡s de Ã©l, mientras sus ojos igualmente oscuros encerraban a la chica entre sus brazos. "Ellos tratan de protegerte", expresÃ³ con una voz calmada y relajada, como si no estuvieran en el medio de una batalla sino viÃ©ndola desde afuera.

Ãl podÃ­a sentir que el guardiÃ¡n sagrado del corazÃ³n de cristal estaba aÃºn visible en el centro de su pecho desnudo. Su amor por los guardianes que peleaban para protegerla era lo Ãºnico que evitaba que el cristal se hundiera por completo en el cuerpo de Ã©l y que le diera el poder que deseaba.

La pureza de ese amor era su poder y ella lo estaba usando para tratar de alejarlo del cristalâ¦ Ã©l podÃ­a sentirlo. Pero Ã©l tambiÃ©n podÃ­a sentir el poder que ya estaba corriendo por sus venas, y sÃ³lo lo hacÃ­a querer mÃ¡s.

Sus ojos se suavizaron por un momento mientras le susurraba como si hablara con un amante, "No es suficiente"

Hyakuhei decidiÃ³ que usarÃ­a el poder que ya habÃ­a obtenido del cristal en contra de Kyoko para destruir el lazo de amor que rodeaba al pequeÃ±o grupo. Ãl sabÃ­a que tenÃ­a que detenerla porque sÃ³lo su poder ya era tan fuerte como el del cristal que una vez ella llevÃ³ dentro de sÃ­. El mismo cristal que una vez le permitiÃ³ sentir amor sÃ³lo para despuÃ©s arrancarle ese amor cruelmente.

Ãl atrajo el rostro de Kyoko a la suya y le dio un suave beso sobre sus labios inocentes. MirÃ¡ndola a sus tempestuosos ojos verdes, Ã©l entrÃ³ a su mente usando el poder del guardiÃ¡n de corazÃ³n de cristal.

Hyakuhei buscÃ³ entre sus recuerdos el de los guardianes a quienes tanto amaba para quitÃ¡rselos. Al robar los recuerdos de las personas por las que ella luchaba debilitarÃ­a su poder y fortalecerÃ­a el de Ã©l.

Kyoko no podÃ­a pestaÃ±ear. Ella sintiÃ³ sus garras maliciosas dentro de su mente tratando de destruir sus recuerdos arrancÃ¡ndole la razÃ³n de esta pelea y tratando de arrancarle el amor. Sus amigos, todos ellos, ella no lo permitirÃ­a.

Kyoko sintiÃ³ que su control se quebraba, dejÃ¡ndole sÃ³lo una cosa que podÃ­a usar en contra de Ã©l, y esa cosa era aquello que Ã©l intentaba tomar y destruir. Sus ojos destellaron de rabia, la cual ya no se encontraba reprimida. Ella colocÃ³ sus manos en sus suaves rizos de medianoche y juntÃ³ sus frentes, temblando con una oleada de poder.

Su voz atravesaba el silencio del campo de batalla, ella gritÃ³. "Â¿Lo deseas con tanta fuerza? Â¡AQUÃ! Â¡TÃ³malo!"

Los ojos dorados de Kyou brillaron intensamente, mientras el miedo lo atravesaba cual cuchillo caliente. Â¿QuÃ© estaba haciendo la sacerdotisa? Ãl sabÃ­a que algo estaba terriblemente mal y sintiÃ³ que sus poderes psÃ­quicos lo llamabanâ¦ le urgÃ­an para escuchar y ver Â¡antes de que fuera demasiado tarde! Ãl combatiÃ³ ese poder y entrÃ³ en la mente de Kyoko, tratando de ver quÃ© estaba pasando. Ãl habrÃ­a caÃ­do de rodillas con lo que vio si no hubiera tenido a los demonios sombrÃ­os tan envueltos a su alrededor manteniÃ©ndolo inmÃ³vil.

Las imÃ¡genes y los sonidos estarÃ­an grabados en su mente para siempre y Kyou de alguna forma sabÃ­a que nunca serÃ­a capaz de alejar los sentimientos que lo invadÃ­an. Porque al mirar dentro de sus recuerdos, Ã©l se dio cuenta que Kyoko habÃ­a escondido el amor que tenÃ­a por Ã©l como tambiÃ©n el que tenÃ­a por sus hermanos. Ãl podÃ­a ver cada toque, sentir cada emociÃ³n acariciÃ¡ndolo y cada lÃ¡grima escondida, destruyÃ©ndolo tal como si fuera ella.

Kyou tambiÃ©n estaba estremecido hasta el alma por la premura, mientras se daba cuenta que Kyoko tenÃ­a mÃ¡s poder del que nadie hubiera pensado; un poder del que ni siquiera ella estaba consciente. Ãl podÃ­a ver y sentir cada recuerdo, mientras pasaba de su mente a la de Hyakuhei, como si le dispararan directo al corazÃ³n de donde nunca lo liberarÃ­a.

AÃ±os de amor, tristeza y sacrificio, todo entregado en un instante.

LÃ¡grimas de tristeza corrÃ­an por las mejillas de Kyoko, mientras entregaba a la mente de Hyakuhei cada recuerdo, amistad, dolor y sentimientos secretos que tenÃ­a por cada persona que luchÃ³ con ella. Era la Ãºnica arma que le quedaba.

InstantÃ¡neamente, la maldad de Hyakuhei estaba desestabilizada. Todo el mundo sintiÃ³ el cambio de poder, mientras el cristal empezÃ³ a cambiar su brillo, de una luz oscura a una luz blanca cegadora y las apariciones sombrÃ­as que sometÃ­an a Toya y a Kyou se desintegraban en el aire.

Kyoko vio como el Ã¡ngel de la oscuridad estaba confundido, su pÃ¡lido y perfecto rostro se distorsionaba con el dolor.

Apenas se sintiÃ³ liberada, Kyoko estirÃ³ ambas manos y tomÃ³ el cristal sacÃ¡ndolo de su carne. Ella sabÃ­a que debÃ­a hacerse porque ya podÃ­a sentir su mente libre de la lucha y con los recuerdos que no querÃ­a perder. Las lÃ¡grimas cristalinas corrÃ­an por sus manchadas mejillas.

Ella habÃ­a entregado sus recuerdos para poder salvarlos a todos. RÃ¡pidamente, antes de perder el pensamiento, ella sostuvo al GuardiÃ¡n del CorazÃ³n de Cristal contra su pecho, paralelo a su corazÃ³n.

Mirando a Toya y a Kyou saltando directamente hacia ella, ella susurrÃ³ "RecuÃ©rdenme., por favor. EncuÃ©ntrenme".

La Ãºltima cosa que Kyoko alcanzÃ³ a ver, mientras su vista se oscurecÃ­a, fue a los dos gritando su nombre y tratando de alcanzarla. Uno tenÃ­a los ojos lÃ­quidos y dorados y el otro fundidos y plateados, luego su mundo se oscureciÃ³.

Kyou sentÃ­a que Kyoko se desvanecÃ­a y pensÃ³ que ella estaba muriendo. Ãl saltÃ³ al unÃ­sono con Toya, tratando desesperadamente de alcanzarla cuando todo cambiÃ³, como si una gota de agua hubiera caÃ­do sobre la superficie de su mirada. De Kyoko emergÃ­an olas y de repente se desvaneciÃ³ en el aire. Luego Hyakuhei gritÃ³ con rabia mientras se desvanecÃ­a tambiÃ©n.

La mente de Kyou se acelerÃ³ mientras el grito de su hermano que se habÃ­a unido al de Ã©l se detuvo de forma abrupta, como si ese sonido hubiera sido cortado con el parpadear de un ojo, allÃ­ Ã©l supo que Toya se habÃ­a desvanecido tambiÃ©n. Kyou descendiÃ³ con gracia al lugar que tenÃ­a sÃ³lo un segundo antes de desarrollar el objetivo previsto. Su mirada furiosa brillÃ³ a su alrededor en total negaciÃ³n. Todos se habÃ­an desvanecido.

Kyou sintiÃ³ la adrenalina corriendo por sus venas y mezclÃ¡ndose con su sangre de guardiÃ¡n. Ãl habÃ­a visto y sentido todo, Ã©l ahora poseÃ­a todos sus recuerdos. Kyoko habÃ­a entregado todo su ser para salvarlos, y en el Ãºltimo segundo Ã©l habÃ­a escuchado su deseo. Ella probablemente no sabÃ­a lo que habÃ­a hecho pero se los habÃ­a llevado a todos dejÃ¡ndolo a Ã©l atrÃ¡s.

El hechizo que habÃ­a lanzado a su alrededor para evitar que el cristal sagrado fuera usado contra Ã©l, le habÃ­a impedido ir a donde quiera que los otros se hubieran ido. Con tan sÃ³lo el susurro de un par de palabras, ella habÃ­a tomado todo de Ã©l.

Su cuerpo se mantuvo alto y orgulloso. El largo cabello plateado que llegaba sus rodillas revoloteaba a su alrededor y la seda blanca de su camisa temblaba con la brisa como si estuviera de pie en el ojo de alguna tormenta invisible que encajaba con la tormenta furiosa dentro de su corazÃ³n atormentado.

Su apariencia era como la de un Ã¡ngel majestuoso, poderoso y perfecto, mientras contemplaba el desÃ©rtico campo de batalla. Hasta que Ã©l llevÃ³ su mano a su mejilla, atrapando una lÃ¡grima solitaria y de color carmesÃ­, que ni siquiera Ã©l habÃ­a tenido el poder de detener.

La visiÃ³n de Kyou nadaba como plumas doradas haciendo remolinos junto a Ã©l provenientes de las alas que habÃ­an brotado a su alrededor en un vasto resplandor dorado, revelando su verdadera identidad por primera vez en su vida eterna.

La Ãºnica herida que dejÃ³ la batalla fue el corte que apareciÃ³ a travÃ©s de su corazÃ³n, un corazÃ³n que nadie pensÃ³ que Ã©l poseÃ­a. Su mirada se fijÃ³ en la estatua de la doncella que se encontraba sÃ³lo a unos pocos pies de distancia, luego suspirÃ³, "Kyoko, no te he abandonado. La distancia de mÃ¡s de mil aÃ±os no es suficiente para evitar que vuelva a encontrarte".










CapÃ­tulo 2 "El Lado Opuesto"



Al otro lado del CorazÃ³n del Tiempo, dos aÃ±os despuÃ©s y mÃ¡s de mil aÃ±os hacia el futuro.

La carta fue dirigida al Santuario de Hogo. El abuelo Hogo mirÃ³ el elegante sobre que el mensajero le habÃ­a entregado, mientras lo llevaba a la mesa donde Ã©l habÃ­a estado tomando el tÃ©. Antes de que tocaran la puerta, habÃ­a estado disfrutando de la paz y quietud de la casa que usualmente era muy activa.

Todos habÃ­an salido por la tarde. Tama estaba en el salÃ³n de juegos con unos amigos, y Kyoko habÃ­a ido a la biblioteca a estudiar, mientras la Sra. Hogo se habÃ­a ido a comprar los vÃ­veres.

Con un pequeÃ±o cuchillo que tomÃ³ de la mesa, el abuelo deslizÃ³ cuidadosamente el filo por el sobre enmarcado en oro. TomÃ³ y sacÃ³ una carta notariada en papel, un papel resistente enmarcado en oro y luego comenzÃ³ a leer. Mientras mÃ¡s leÃ­a, mÃ¡s se abrÃ­an sus ojos de par en par. Era una beca, una beca completa para ir a una escuela muy costosa en las afueras al otro lado de la ciudad.

"Universidad K.L." Su vieja voz mostrÃ³ asombro por primera vez en muchos aÃ±os. Mientras leÃ­a que todo serÃ­a costeado, incluso el cuarto donde ella se quedarÃ­a y estaba firmaba por el fundador de la escuela usando sus iniciales K.L.

El rostro envejecido del abuelo mostraba la sonrisa mÃ¡s brillante de toda su vida. Kyoko iba a estar mÃ¡s que feliz. Ãl sabÃ­a que ella habÃ­a estado preocupada de que por faltar tanto a la escuela, ninguna academia la aceptarÃ­a, y ahora estarÃ­a asistiendo a una que habÃ­a superado a cualquier otra academia de la regiÃ³n.

FrunciÃ³ el ceÃ±o de forma pensativa, era muy difÃ­cil entrar a esa escuela ya que sabÃ­a que todo el que habÃ­a aplicado no habÃ­a tenido Ã©xito. TambiÃ©n se rumoreaba que tenÃ­a muy pocos estudiante debido a que los requisitos de inscripciÃ³n eran tan exigentes. Â¿CÃ³mo habÃ­a sido aceptada en un lugar donde ni siquiera habÃ­a ingresado una solicitud?

Su mente viajÃ³ al pasado dos aÃ±os atrÃ¡s. A Kyoko le habÃ­a tomado un tiempo volver al ritmo de las cosas, despuÃ©s de que habÃ­a regresado a casa tan desorientada. Todos se sintieron confundidos a su regreso, porque ella no recordaba nada del tiempo en que estuvo ausente.

La familia Hogo sabÃ­a a donde habÃ­a ido, porque ella habÃ­a viajado de atrÃ¡s hacia adelante en el portal del tiempo muchas veces. Kyoko era la que de pronto tenÃ­a amnesia sobre ese tema.

Ella ni siquiera recordaba a Toya. Pero para el abuelo no habÃ­a problema, porque era mejor si ella se olvidaba del guardiÃ¡n del cruce del tiempo de todas formas. Era mejor si ella olvidaba todo lo relacionado al otro lado y el peligro que habÃ­a traÃ­do.

Sus ojos se entristecieron por un momento. SÃ­, la familia sabÃ­a casi todo lo que habÃ­a pasado, porque Kyoko viajaba entre mundos, iba y venÃ­a y mientras estaba en este mundo, los ponÃ­a al tanto de los Ãºltimos acontecimientos. Ãl tambiÃ©n podÃ­a decir que ella habÃ­a callado mucho de lo que no querÃ­a que ellos supieran. Cosas que ahora nunca sabrÃ­an porque ella habÃ­a olvidado esos secretos.

Incluso despuÃ©s de que su hermano menor Tama le hubiera contado mucho de lo que sabÃ­a; ella sÃ³lo habÃ­a sacudido la cabeza y bajado la mirada. Ella sÃ³lo recordaba haber estado sola en el otro mundo, un mundo lleno de monstruos.

El abuelo afinÃ³ sus labios mientras reflexionaba. Ãl sabÃ­a que las cosas estaban bien, porque Kyoko dijo que recordaba algo acerca de que el GuardiÃ¡n del CorazÃ³n de Cristal entrÃ³ a su cuerpo de nuevo, y luego todo terminÃ³. DespuÃ©s de un par de semanas, ella se habÃ­a metido de lleno en sus tareas escolares y estaba obteniendo excelentes calificaciones y ahora todo eso habÃ­a valido la pena. El abuelo oyÃ³ que se abrÃ­a la puerta principal y sonriÃ³ aÃºn mÃ¡s.

Besando la carta como si fuera un amuleto de la buena suerte, Ã©l vio como su nieta entraba en la cocina. A Kyoko le iba a encantar esto.



Tres semanas despuÃ©s...

Los ojos dorados miraban como la chica del pasado se acercaba a la academia. Ãl la habÃ­a encontrado y de alguna forma harÃ­a lo correcto esta vez. Ãl sintiÃ³ que su escudo humano se resbalÃ³ por un momento mientras sus ojos ardÃ­an como oro lÃ­quido, al recordar todo lo que habÃ­a pasado ese fatÃ­dico dÃ­a en medio del campo de batalla.

Los rayos del sol de la maÃ±ana que entraban por la ventana albergaban una extraÃ±a sombra detrÃ¡s de Ã©l como una imagen de alas. Ãl alzÃ³ sus garras y estrechÃ³ los ojos, mirando como las garras regresaban a su manto humano.

Mirando con sus ojos hechizados a la sacerdotisa, Ã©l calmÃ³ sus poderes internos. Ya era hora, y con la pureza de Kyoko, Ã©l tambiÃ©n sintiÃ³ el despertar de la maldad a su alrededor. La inconclusa batalla comenzarÃ­a pronto. Esta vez Ã©l no cometerÃ­a los mismos errores.

Kyoko mirÃ³ hacia el gran edificio. Para ella se veÃ­a casi como un gran castillo de algÃºn pasado desconocido. Ella sonriÃ³ para sÃ­ misma; no podÃ­a evitarlo, aÃºn estaba muy feliz despuÃ©s de saber lo de la beca y por el hecho de que ella vivirÃ­a allÃ­.

Se volteÃ³ para mirar a Tama. Ãl habÃ­a sido una gran ayuda al venir y ayudarla con sus maletas y a instalarse. Kyoko estaba contenta porque habÃ­a hablado con su mamÃ¡ y su abuelo cuando estaba en casa y habÃ­a podido despedirse allÃ¡. Ahora ella se sentÃ­a casi mareada con esta gran libertad y respirÃ³ profundamente para saborearla.

"Kyoko, Â¿te vas a quedar parada ahÃ­ todo el dÃ­a, o vamos a ir a buscar tu habitaciÃ³n?" Tama se quejÃ³, aunque la vista tambiÃ©n lo impresionÃ³. Ãl mirÃ³ hacia arriba con asombro al arco gigantesco que llevaba a las puertas principales.

Kyoko sostuvo el mapa en sus manos y apuntÃ³ al enorme edificio que conectaba el lado derecho de la academia. "Ese debe ser el edificio correcto". Ella se volteÃ³ y le hizo un guiÃ±o a Tama. "Gracias por ayudarme esta maÃ±ana".

Tama sonriÃ³, sintiÃ©ndose un poco avergonzado. "De nada Kyoko, despuÃ©s de todo me deshago de ti por un tiempo, y eso es pago suficiente". Ãl se agachÃ³ y se fue tratando de escapar de ella mientras se morÃ­a de risa.

Kyoko empezÃ³ a perseguirlo pero parÃ³ a mitad de camino, sintiendo que unos ojos la miraban.

Mientras la brisa soplaba su cabello castaÃ±o alejÃ¡ndolo de su rostro, ella mirÃ³ al edificio preguntÃ¡ndose quÃ© ojos la acariciaban, pero no podÃ­a ver a nadie. Ella habÃ­a sido capaz de percibir cosas extraÃ±as en los Ãºltimos aÃ±os, y sabÃ­a sin duda alguna que alguien estaba ahÃ­ vigilÃ¡ndola. Ella casi podÃ­a sentir que la tocaban.

PensÃ³ que habÃ­a visto movimiento en una ventana alta, pero al inspeccionarla de cerca vio que estaba vacÃ­a. Kyoko lanzÃ³ un suspiro al darse cuenta que esos sentimientos extraÃ±os se habÃ­an ido. Ella suavemente mordiÃ³ su labio sopesando la decepciÃ³n de irse. RindiÃ©ndose, finalmente se encontrÃ³ con Tama cuando entrÃ³ a los dormitorios. Ambos se paralizaron al mirar a su alrededor.

"Ese lugar es asombroso", susurrÃ³ Tama, mientras se inclinaba y aÃ±adÃ­a con una voz seria. "DeberÃ­as conservar ese mapa, conociÃ©ndote te vas a perder aquÃ­â.

Kyoko parecÃ­a no escucharlo mientras sus ojos miraban el pasillo principal. La habitaciÃ³n en la que ellos se encontraban era de al menos tres pisos de alto, con escaleras que serpenteaban su camino a los otros pisos en forma de espiral. Por un lado, habÃ­a una librerÃ­a enorme, mientras que el otro lado parecÃ­a un Ã¡rea recreacional, y directamente en el medio habÃ­a una lÃ¡mpara gigantesca colgando del techo abovedado.

"Realmente odiarÃ­a ver eso caer", dijo ella mientras movÃ­a la cabeza.

Debajo habÃ­a Ã¡reas para sentarse con muebles lujosos. Ya habÃ­a estudiantes despiertos y ocupados haciendo cosas, aunque era muy temprano en la maÃ±ana. Ella querÃ­a estar aquÃ­ tan temprano como fuera posible, y ya eran las 7:30 a.m. MirÃ³ rÃ¡pidamente el papel, preguntÃ¡ndose a donde se suponÃ­a que debÃ­a ir.

QuejÃ¡ndose, ella mirÃ³ por encima de su hombro a Tama y seÃ±alÃ³ hacia arriba por las escaleras de espiral frente a ellos. Ellos tenÃ­an cuatro maletas entre los dos debido a que Kyoko estaba mudÃ¡ndose y estaban muy pesadas.

Tama se descorazonÃ³. "Tienes que estar bromeando". Ãl soltÃ³ la manija de la maleta mÃ¡s grande sabiendo que las ruedas del fondo no ayudarÃ­an esta vez. "Tengo sÃ³lo 12 aÃ±os por favor".

Ella levantÃ³ sus hombros en seÃ±al de determinaciÃ³n.

Kyoko se sorprendiÃ³ cuando una voz masculina que venÃ­a de atrÃ¡s de ella preguntÃ³, "Â¿Es usted la seÃ±orita Kyoko Hogo?"

Ella instantÃ¡neamente se volteÃ³ diciendo: "SÃ­."

Sus ojos se abrieron de par en par al encontrarse cara a cara con un hombre muy apuesto. TenÃ­a unos sorprendentes ojos azules y un cabello largo y oscuro sujetado en una cola de caballo. Mientras ella miraba con asombro, sintiÃ³ una brisa extraÃ±a acariciar su rostro. Las puntas de su cabello le hacÃ­an cosquillas en las mejillas mientras la brisa lo soplaba.

Ãl le ofrecÃ­a una sonrisa encantadora. Luego, para su asombro, chasqueÃ³ los dedos y dos hombres salieron casi de la nada, tomaron sus maletas y empezaron a subir las escaleras con ellas. Los ojos de Kyoko se abrieron con sorpresa al verlos, pero antes de que pudiera decir algo, el hombre la tomo de la mano, para luego llevarla hasta sus labios, y darle un beso como si fuera un prÃ­ncipe.

"Mi nombre es Kotaro, y no me gustarÃ­a ver a alguien tan linda como tÃº teniendo que cargar algo tan pesado. Ahora, si me sigues te llevarÃ© a tu dormitorio". Manteniendo sus manos juntas, Kotaro sintiÃ©ndose confiado empezÃ³ a subir las escaleras.

El calor repentino que corrÃ­a por sus dedos hasta sus brazos parecÃ­a continuar esparciÃ©ndose por todo su cuerpo, despertando su sangre de guardiÃ¡n. Ese era su secreto. Kotaro le dio un ligero apretÃ³n a su mano sabiendo que ella era a quien Ã©l habÃ­a esperado pacientemente. Ãl se habÃ­a enamorado en el momento en que ella entrÃ³ en la habitaciÃ³n.

Kyoko levantÃ³ su delicada ceja pensando, 'Dioses sÃ¡lvenme de los hombres caballerosos. Â¿En quÃ© me he metido?'

VolteÃ¡ndose, le encogiÃ³ los hombros a Tama que estaba parado ahÃ­ con la boca abierta. Kyoko alzÃ³ la cabeza hacia un lado y alzÃ³ una ceja. "Tama ten cuidado, podrÃ­as atrapar moscas asÃ­". Luego antes de que Ã©l pudiese volver en sÃ­, ella volteÃ³ y siguiÃ³ la figura esbelta del hombre conocido para ella como Kotaro.

Ella mentalmente anotÃ³ un punto para sÃ­, en su pizarra imaginaria, donde secretamente estaba llevando el marcador entre ella y Tama. Lo escuchÃ³ murmurar detrÃ¡s de ella mientras ellos subÃ­an las escaleras y ahora sabÃ­a que ella iba ganando el juego.

Pasaron junto a otro hombre cuando iban bajando las escaleras, y mientras Ã©l pasaba frente a ella, sintiÃ³ que un destello atravesaba su corazÃ³n y su respiraciÃ³n se detuvo. Todos los sonidos desaparecieron mientras Ã©l pasaba en frente de ella casi en cÃ¡mara lenta. Luego todo volviÃ³ a la normalidad mientras su corazÃ³n se calmaba y luego se aceleraba.

Un sentimiento de malestar recorriÃ³ su piel, como si algo le faltara o mÃ¡s bien como si hubiera perdido algo y lo extraÃ±ara terriblemente. Tratando de deshacerse de la extraÃ±a reacciÃ³n, ella ni siquiera volteÃ³ a mirar quiÃ©n habÃ­a pasado en frente de ella, sintiendo que para el momento era mejor no saber.

"Bueno, al menos aquÃ­ hay suficientes hombres por los que te puedes babear" susurrÃ³ Tama haciendo a Kyoko murmurar en su mente.

Al final de las escaleras ella volteÃ³, siguiendo a Kotaro por un pasillo largo, con muchas puertas a ambos lados. Ella asumiÃ³ que esos eran los dormitorios, pero Ã©l nunca se detuvo en ninguno de ellos. Al final del pasillo habÃ­a una puerta que decÃ­a NO ENTRAR. Ella estaba un poco confundida cuando Kotaro y los dos hombres que cargaban sus maletas pasaron a travÃ©s de Ã©sta como si pertenecieran allÃ­, sÃ³lo para volver a subir por otras escaleras.

Tama se acercÃ³ a Kyoko y burlÃ¡ndose dijo, "Creo que te estÃ¡n mandando para el calabozo".

Kyoko le sonriÃ³ mirando sobre su hombro, "Vamos subiendo no bajando tonto".

"Entonces a una habitaciÃ³n frÃ­a en lo mÃ¡s alto de la torre", Tama le dio una palmada por detrÃ¡s de su cabeza.

"Bueno al menos me mantendrÃ© en forma", pensÃ³ mientras llegaban al final de otro juego de escaleras, luego caminaron por otro pasillo pero este era hermoso. LucÃ­a como si el piso estuviera hecho de mÃ¡rmol. Las puertas estaban muy separadas unas de otras. HabÃ­an solo tres cuartos en este pasillo, y ella se preocupÃ³ de que Kotaro no supiera a donde debÃ­a estar ella despuÃ©s de todo.

Kotaro caminÃ³ al Ãºltimo cuarto, pensando que ella debÃ­a ser alguien muy especial porque no habÃ­an muchas personas a las que se les permitiera vivir en este pasillo, y Ã©l sabÃ­a que ese era el mejor cuarto de todo el campus. Ãl se detuvo en frente de la puerta y esperÃ³ a que ella y su joven amigo llegaran.

Kotaro sonriÃ³, estaba nerviosa. Ãl podÃ­a olerlo. Ãl mirÃ³ sus tempestuosos ojos esmeraldas y ya sentÃ­a que su corazÃ³n se tambaleaba, pero por ahora, Ã©l harÃ­a lo que le habÃ­an ordenado.

Ãl levanto la mano con la palma hacia arriba. âAhora me irÃ©, pero si hay algo que necesitenâ¦" Ãl le dio las llaves de su habitaciÃ³n y le dio una mirada que la hizo enrojecer, y de hecho Ã©l se inclinÃ³ galantemente, luego les hizo seÃ±as a los dos hombres para que lo siguieran.

Kyoko y Tama voltearon y los miraron con las cejas levantadas hasta que los perdieron de vista, luego Kyoko volviÃ³ a dar una ojeada a la puerta y jadeÃ³. Justo ahÃ­ sobre la puerta una placa decÃ­a Kyoko Hogo en letras doradas.

Tama golpeÃ³ ligeramente a su hermana en el hombro en forma de burla. "Sabes, puedes atrapar moscas haciendo eso".

Kyoko volteÃ³ los ojos mientras mentalmente borraba el punto que se habÃ­a dado antes. Tomando la llave, abriÃ³ la puerta cautelosamente espiando el interior.

Los ojos de Tama se agrandaron tanto como platos y se hizo camino a travÃ©s de ella. "Â¡No puede ser! Este cuarto es casi tan grande como toda nuestra casa". Su asombrada voz se hizo eco en el silencio. "PodrÃ­as abrir un maldito club nocturno en este sitio".

âEntonces Â¿Te gusta mi calabozo?" Kyoko agregÃ³ el punto otra vez a donde pertenecÃ­a.

*****

Dos horas despuÃ©s, mucho despuÃ©s de haberle agradecido a Tama y haberlo despachado, Kyoko estaba parada en el baÃ±o colocando sus cosas en la repisa. Ella ojeÃ³ de nuevo la baÃ±era la cual era suficientemente grande como para cinco personas.

Gimiendo, ella imitÃ³ las palabras de su hermano menor, "Â¡No puede ser!"

Ella podÃ­a sentir los pelos de la nuca de punta preguntÃ¡ndose si todo era un error. "Si", susurrÃ³ a sÃ­ misma. Alguien se presentarÃ­a en cualquier momento para decirle que empacara sus cosas. Ella sabÃ­a que estaba en el cuarto equivocado.

Kyoko caminÃ³ hacia atrÃ¡s y observÃ³ alrededor de la habitaciÃ³n. La cama era la mÃ¡s grande que habÃ­a visto, y estaba ya tendida con un edredÃ³n esponjoso. La habitaciÃ³n era hermosa, pintada de morados y azules pasteles que hacÃ­an juego con la alfombra y la cama. HabÃ­an salpicaduras de color rojo intenso aquÃ­ y allÃ¡, y un armario suficientemente grande como para perderse dentro.

Ella entrÃ³ a la sala donde todo era negro y dorado, estaba equipada con todo lo que una persona pudiera querer. Ya habÃ­a revisado la cocina, estaba totalmente equipada. Kyoko negÃ³ con la cabeza por enÃ©sima vez. "No puede ser". Ella se mordiÃ³ el labio inferior preguntÃ¡ndose quÃ© iba a hacer ahora. Era sÃ¡bado en la maÃ±ana y las clases no empezaban hasta el lunes.

âBueno, no me puedo esconder aquÃ­ todo el dÃ­aâ, se murmurÃ³ a sÃ­ misma.

SintiÃ©ndose como si estuviera espiando donde no se suponÃ­a que debÃ­a, Kyoko se dirigiÃ³ hasta la puerta y asomÃ³ la cabeza al pasillo. Al no ver a nadie, saliÃ³ y cerrÃ³ la puerta detrÃ¡s de ella, luego en silencio caminÃ³ hacia las escaleras que se dirigÃ­an hacia abajo.

Y una vez mÃ¡s tuvo ese sentimiento de ser observada y le dio escalofrÃ­os en su espina dorsal, pero siguiÃ³ caminando sin atreverse a mirar a su alrededor.

'Ella puede sentirme', pensÃ³ Kyou. Tal vez sus poderes no estaban enterrados tan profundamente como Ã©l temÃ­a. Ãl sabÃ­a incluso el segundo exacto en el que ella habÃ­a salido de la habitaciÃ³n y oliÃ³ su constante esencia, saboreÃ¡ndola.

El recuerdo de su esencia parecÃ­a refrescar otros recuerdos. "Pronto sacerdotisa, descubriremos tus poderes otra vez. Puedes elegir esconderlos pero no por mucho tiempo". Ãl se apoyÃ³ contra la pared del pasillo, sus ojos dorados la seguÃ­an hasta que la perdÃ­an de vista.

*****

Kyoko se sintiÃ³ mÃ¡s tranquila una vez que llegÃ³ a la planta baja. Ella notÃ³ que ahora estaba entre gente de su edad. Suspirando y sacudiÃ©ndose el sentimiento extraÃ±o que tuvo arriba, Kyoko se quedÃ³ ahÃ­ perdida en sus pensamientos por un momento mÃ¡s.

Ella no podÃ­a soportar cuando sus sentimientos la golpeaban de esa forma. A veces, ella deseaba no poder percibir nada. Ella lo puso en lo mÃ¡s lejos de su mente mientras miraba alrededor de la gran planta baja del edificio. "Necesito un interruptor de apagado y encendido para esta cosa", murmurÃ³, todavÃ­a pensado acerca de la extraÃ±a vibra que habÃ­a tenido hace un momento.

Ella mirÃ³ hacia la librerÃ­a, y luego rÃ¡pidamente mirÃ³ atrÃ¡s hacia el otro lado, decidiendo que ella querÃ­a saber mÃ¡s acerca de esa Ã¡rea primero. Hacer ejercicio ha sido hÃ¡bito de ella desde que tiene memoria, y querÃ­a que se mantuviera de esa manera. Por los Ãºltimos dos aÃ±os, ella habÃ­a tomado clases de cualquier tipo de artes marciales, y le encantaba la libertad de movimiento que le daba a su cuerpo flexible.

Atravesando las habitaciones de recreaciÃ³n, ella notÃ³ que habÃ­a muchas Ã¡reas de ejercicio allÃ­. En uno de los gimnasios mÃ¡s grandes, podÃ­a ver a travÃ©s del vidrio. Ella no podÃ­a evitar detenerse a mirarlos por un momento. Dos personas parecÃ­an que estaban teniendo una pelea con espadas. Al oÃ­r el sonido de los metales chocando, alzÃ³ una ceja. AcercÃ¡ndose a la puerta de la habitaciÃ³n, se asomÃ³ para escuchar.

"No estÃ¡s prestando atenciÃ³n Suki". El que vestÃ­a de negro hablÃ³ con una voz masculina burlona mientras se detenÃ­a y palmeaba al otro en la parte baja del cuerpo.

Kyoko no podÃ­a ver la cara de ninguno porque vestÃ­an un equipo protector.

"Â¡Shinbe!" dijo una muy enfurecida y femenina voz. Luego sin advertencia, la persona caminÃ³ hacia adelante y le dio una palmada en la cabeza o mÃ¡s bien lo golpeÃ³ en la cabeza con la espada de esgrima, y luego ella sacudiÃ³ el escudo de su cabeza.

Kyoko estaba sorprendida de ver una melena larga y marrÃ³n cayendo por la espalda de la chica mientras ella se dirigÃ­a hacia el otro hombre y lo apuntaba con fuerza en el pecho con su dedo, moviendo una ceja. "Es difÃ­cil pelear en serio cuando eres tan coqueto".

Shinbe se quitÃ³ su sombrero sonriendo. En seÃ±al de rendiciÃ³n, Ã©l puso ambas manos en el aire y retrocediÃ³. "Disculpa Suki, pero ahÃ­ estabaâ¦ y tÃº no lo estabas protegiendo".

Sintiendo un hormigueo por toda su piel, Ã©l frunciÃ³ su ceÃ±o y volviÃ³ su mirada lentamente hacia la chica que estaba de pie en la puerta, "Ahem, parece que tenemos un visitante".

Kyoko observÃ³ como la chica llamada Suki se ruborizÃ³ mirando a su oponente para despuÃ©s alejarse de Ã©l y caminar hacia ella con una gran sonrisa.

"Hombres", ella volteÃ³ los ojos antes de darle la mano de forma amistosa, "Hola, yo soy Suki, y esta pobre excusa de hombre es Shinbe", apuntando con el pulgar al hombre que estaba detrÃ¡s de ella, aÃºn sonriendo.

"Suki" exclamÃ³ el joven llamado Shinbe. "Me heriste hasta la mÃ©dula", mientras colocaba ambas manos en su corazÃ³n.

Suki frunciÃ³ su ceÃ±o, "Shinbe, si pudiera herirte tu cerebro ya gotearÃ­a por tus orejas de todos los golpes que te habrÃ­a dado".

Shinbe moviÃ³ sus cejas, "Sabes que me encanta el amor severo que me brindas".

"Te mostrarÃ© amor severo aquÃ­ en un minuto pero no quiero asustar a la nueva chica" le respondiÃ³ Suki.

Kyoko ya le agradaba la chica y sonriendo le tomÃ³ la mano en un fuerte saludo. "Hola, yo soy Kyoko Hogo, pero por favor dime Kyoko".

Ella mirÃ³ al chico parado detrÃ¡s de Suki. "Un placer conocerlos a ambos" HabÃ­a algo en sus ojos que llamÃ³ la atenciÃ³n de Kyoko. Eran sorprendentemente amatista y muy impresionantes. Su cabello le llegaba un poco mÃ¡s abajo de sus hombros y era muy oscuro con reflejos azules. Ãl le recordaba a un cantante de una de esas bandas de rock de los 80's.

Suki sonriÃ³ de oreja a oreja. "Hola, yo he escuchado de ti. Si, yo sabÃ­a que vendrÃ­as hoy. Iba a ir a buscarte en un rato para darte un tour". De repente ella ajustÃ³ la mirada y volteÃ³ la cabeza hacia un lado para mirar a Shinbe con una mirada gÃ©lida, "Yo no harÃ­a eso si fuera tÃº".

Kyoko inclinÃ³ la cabeza para mirar. Efectivamente la mano del chico se habÃ­a detenido a mitad de camino casi tocando el trasero de Suki, y estaba sonriendo con una mirada estrellada.

Shinbe suspirÃ³ y dejÃ³ caer su mano, "Un dÃ­a descubrirÃ© como lo sabes, incluso cuando no estÃ¡s mirando".

Suki solo murmurÃ³, "Â¡Solo lo sÃ©, es todo!" SonriÃ©ndole a Kyoko amablemente dijo, "Ven conmigo, me cambiarÃ© muy rÃ¡pido" Ella tomÃ³ a Kyoko de la mano y la llevÃ³ afuera.

Kyoko le dio una mirada a Shinbe para ver como se despedÃ­a. "Estos dos van a ser muy divertidos" pensÃ³ para sÃ­ misma mientras era llevada al vestidor de damas.

Suki ya podÃ­a decir que le agradaba Kyoko, y por alguna razÃ³n, sentÃ­a que ya la conocÃ­a. "Kyoko, cuÃ©ntame sobre ti mientras me cambio", Dijo mientras caminaba detrÃ¡s de la pared divisoria.

Kyoko se sentÃ³ sintiÃ©ndose completamente cÃ³moda con Suki. "Bueno, vengo de un pequeÃ±o pueblo del otro lado de la ciudad. Y por algÃºn motivo, de la nada, recibÃ­ una carta diciendo que tenÃ­a una beca para venir aquÃ­". Kyoko podÃ­a oÃ­r un "sip" de Suki, entonces ella prosiguiÃ³: "Realmente no sÃ© cÃ³mo recibÃ­ una beca por la que ni siquiera apliquÃ©".

Suki pudo escuchar la pregunta en ese argumento y sonriÃ³, asomando la cabeza por la esquina. "No te preocupes por eso, viniste aquÃ­ del mismo modo que yo". Ella desapareciÃ³ detrÃ¡s del divisor otra vez y aÃ±adiÃ³, "Yo nunca apliquÃ© para acÃ¡ tampoco".

Kyoko frunciÃ³ su ceÃ±o, "Pero Â¿Por quÃ©? Tiene que haber una razÃ³n. Â¿Sabes cuÃ¡l es?"

Suki saliÃ³ ya vestida. Se sentÃ³ para ponerse sus tenis. "SÃ­, Lo he descubierto, bueno, algo de eso sÃ© igual. El chico que es dueÃ±o de esta escuela busca a personas con..." Suki hizo una pausa, inclinando un poco la cabeza, "habilidades Ãºnicas". Ella se encogiÃ³ de hombros aÃ±adiendo, "Tal vez tengas mucho a que acostumbrarte cuando conozcas a los demÃ¡s que viven aquÃ­". Ella sonriÃ³, sabiendo que tenÃ­a razÃ³n.

De repente, Suki se puso de pie y lanzÃ³ un zapato a la puerta del vestuario, sonriendo triunfante cuando escuchÃ³ suaves insultos en el otro lado. RecuperÃ³ el zapato y se sentÃ³ otra vez para volvÃ©rselo a poner. "Entonces, Â¿QuÃ© habilidad tienes?"

El aliento de Kyoko parece detenerse mientras su mente empieza a trabajar. No habÃ­a forma de que alguien aquÃ­ supiera que ella era una sacerdotisa. Ella frunciÃ³ el ceÃ±o ante la culpabilidad de Suki y rÃ¡pidamente mirÃ³ hacia otro lado mientras ella contestÃ³, "ninguna que yo sepa".

Suki levantÃ³ una ceja pero se encogiÃ³ de hombros sabiendo que lo iba a averiguar tarde o temprano. "Vamos. Shinbe estÃ¡ probablemente esperÃ¡ndonos de todas formas". Ella abriÃ³ la puerta y efectivamente, Shinbe estaba ahÃ­ parado suficientemente cerca como para haber estado escuchando lo que habÃ­an hablado. Ãl sonriÃ³ inocentemente, retrocediendo todo el tiempo.

Suki cerrÃ³ la puerta detrÃ¡s de ellos y seÃ±alÃ³ al cartel de la puerta. "Shinbe, Â¿no sabes leer? AhÃ­ dice Vestuario de Damas. Ella le da una mirada de advertencia.

Shinbe se encogiÃ³ de hombros, "Si, por eso estaba parado cerca". Ãl rÃ¡pidamente saliÃ³ del camino cuando ella intentÃ³ golpearlo con la mano. "Suki... soy un hombre... necesito afecto. Â¿Y quÃ© mejor forma de obtenerlo que aprendiendo como funciona la mente femenina?"

"Puedes hacer tu investigaciÃ³n en la bibliotecaâ, dijo Suki entre dientes fuertemente.

Shinbe sonriÃ³. "Querida Suki, cada libro acerca de la mente femenina estÃ¡ vacÃ­o".

Suki sonriÃ³ tambiÃ©n, "Eso es porque todos eso libros en la biblioteca fueron escritos por hombres".

Moviendo su ceja con asombro, Shinbe se acercÃ³, "Exactamente. Planeo en ser el primero en escribir uno que tenga sentido para aquellos como nosotros que poseen testosterona".

Suki le dio a Kyoko una mirada de derrota, luego mirÃ³ su reloj. "Oye, Â¿Tienes hambre? Vamos al restaurante estudiantil para comer primero".

Kyoko asintiÃ³ con la cabeza. Ella habÃ­a estado muy nerviosa para comer esta maÃ±ana, pero con ellos se sentÃ­a como en casa y ahora estaba hambrienta.

Shinbe agitÃ³ su mano en frente de Ã©l, "Â¡Damas primero!" GritÃ³ cuando Suki le dio otro golpe en la parte trasera de la cabeza.

"Yo no fui tan lenta aquella vez Â¿verdad? Ahora guÃ­a el camino" Suki lo mirÃ³ como si lo estuviese acusando. Una vez que Shinbe caminaba a salvo en frente de ellas, ella se acercÃ³ a Kyoko con risa burlona, "Solo recuerda mantenerlo en frete de ti si no quieres que te manosee".

Kyoko no lo pudo evitar. Ella empezÃ³ a reÃ­rse y no se detuvo hasta entrar a la cafeterÃ­a, que para ella se veÃ­a mÃ¡s como una fuente de soda. Sus ojos se agrandaban a medida que se acercaba a Suki. "Sabes, cada vez que doy la vuelta en este lugar, siento que estoy en el lugar equivocado".

Shinbe las guiÃ³ a una mesa cerca de la parte trasera del lugar. Suki y Kyoko se sentaron en una banca y Shinbe se sentÃ³ del otro lado, lucÃ­a como el hombre mÃ¡s inocente del mundo. "Sabes, es difÃ­cil acostumbrarse a este lugar". Ãl le sonriÃ³ a Kyoko haciendo que se iluminarÃ¡n sus ojos amatistas. "He estado aquÃ­ un aÃ±o completo y todavÃ­a no lo descifro".

Suki empujÃ³ el hombro de Kyoko, "Ãl llegÃ³ aquÃ­ de la misma forma que tÃº y yo. Por una invitaciÃ³n abierta". Ella encogiÃ³ los hombros como para decirle a Kyoko que solo lo aceptara y lo disfrutara.

Kyoko se inclinÃ³ hacia adelante con la mirada confundida, "No lo entiendo. Â¿Por quÃ© alguien harÃ­a eso?"

Shinbe asintiÃ³ con la cabeza sabiendo que alguien tenÃ­a que decirle la verdad. "Yo tengo algunas habilidades y Suki tambiÃ©nâ. Ãl encogiÃ³ los ojos guiÃ±Ã¡ndole un ojo. "Todos lo que tienen una beca aquÃ­ la tienenâ. Ãl hizo una pausa buscando la palabra correcta, "Tenemos un don de una forma u otra", Ã©l le levantÃ³ una ceja a Suki, "Â¿Ya le dijiste?"

Suki sacudiÃ³ la cabeza en negaciÃ³n y volteÃ³ hacia donde estaba Kyoko queriendo cambiar el tema, "oye, Â¿quieres una hamburguesa con papas fritas?"

Kyoko asintiÃ³ con la cabeza y se levantÃ³ como si evadiera la pregunta acerca de la beca. "QuÃ©date aquÃ­, ya vuelvo y no te preocupes. Para las personas que tienen beca, la comida es gratis y hasta nos la traen". Suki fue a ordenar la comida, y la dejÃ³ sola con Shinbe.



CapÃ­tulo 3 "Encuentro con Toya"



Shinbe se acercÃ³ con una mirada seria en su rostro, sus ojos amatistas parecÃ­an brillar, "AquÃ­ hay personas normales, y hay personas que tienen becas como Suki y yo. Hay otros con becas, pero todos tenemos algÃºn tipo de habilidad especial, como un poder que las personas normales no tienenâ.

"El mÃ­o es Telequinesis. Puedo mover objetos con mi mente". "Y telepatÃ­a lo cual quiere decir que puedo hablar con otros con mi mente". Dijo Ã©l esas palabras sin emitir ningÃºn sonido, sabiendo que ella podÃ­a oÃ­rlo en su mente.

Los labios de Kyoko se abrieron con sorpresa cuando ella no vio sus labios moverse y su voz se hizo eco en su cabeza. De repente ella sintiÃ³ una sensaciÃ³n cÃ¡lida por todas partes como si su voz debiera estar allÃ­ o algo. Su rostro se relajÃ³ y su mirada se suavizÃ³ mientras lo miraba.

Shinbe tratÃ³ de esconder su curioso ceÃ±o fruncido, cuando Ã©l conectÃ³ su mente con la de ella, justo en ese momento tuvo que poner toda su concentraciÃ³n en cerrar la conexiÃ³n. Era como si su poder quisiera quedarse con ella. Tratando de deshacerse de esa sensaciÃ³n, Ã©l prosiguiÃ³. "TambiÃ©n puedo lanzar hechizos y ademÃ¡s vengo de una larga lÃ­nea de monjes". Se detuvo cuando Kyoko empezÃ³ a reÃ­rse.

Suki regresÃ³ deslizÃ¡ndose al lado de Kyoko sin perderse ningÃºn detalle, "SÃ© que es difÃ­cil de creer, pero Ã©l si viene de una lÃ­nea de monjes". Ella sonriÃ³ y su mirada volviÃ³ a la normalidad otra vez, "Y yo lo he visto lanzar cosas sin tocarlas, y tambiÃ©n es genial en todo tipo de artes marciales".

"QuizÃ¡s deberÃ­amos informarle a la encantadora Kyoko todos mis talentos", dijo Shinbe agresivamente.

Suki volteÃ³ a mirar a Shinbe, "No, no le dirÃ© nada, tÃº eres bueno para Â¡ESO!" Ella lo golpeÃ³ en la parte superior de la cabeza muy fuerte.

"Pero aÃºn asÃ­, Ã©l actÃºa como si fuera solamente humano", una voz sarcÃ¡stica saliÃ³ de la nada y Shinbe se parÃ³ para rÃ¡pidamente dar espacio a la voz.

Kyoko mirÃ³ hacia arriba y sus ojos quedaron enganchados con unos ojos dorados. El dueÃ±o de la voz era mÃ¡s apuesto que cualquiera que ella hubiera visto antes. Cabello largo y oscuro con reflejos plateados que caÃ­an de su cabeza en largas capas. Su piel bronceada parecÃ­a resplandecer con un brillo saludable y su cuerpo era como para morirse. Sus ojos sin embargo, parecÃ­an mantenerla cautiva aunque Ã©l no la miraba directamente.

Suki resoplÃ³ y cruzÃ³ los brazos frente a su pecho, dÃ¡ndole al reciÃ©n llegado una mirada de furia. "Genial, contigo bastarÃ¡ para ahuyentarla".

Shinbe le sonriÃ³ a Suki, luego mirÃ³ a Kyoko para presentarlos, "Ãste es Toya. Toya conoce a Kyoko. Hoy en su primer dÃ­a aquÃ­".

Toya volteÃ³ a mirar a Kyoko, y por alguna razÃ³n la forma en que la estaba mirando, como de arriba a abajo la molestÃ³. Kyoko entrecerrÃ³ los ojos al mirarlo, su primera impresiÃ³n de Ã©l saliÃ³ disparada al cielo.

"AsÃ­ que, Â¿tÃº eres la sacerdotisa?" Toya resoplÃ³ y girÃ³ su cabeza como ignorÃ¡ndola mientras se sentaba.

Los ojos de Kyoko se redondearon al mirarlo y luego ella jadeÃ³. Nadie aquÃ­ sabÃ­a que ella era una sacerdotisa. De hecho, solamente sus familiares mÃ¡s cercanos lo sabÃ­an.

"Â¿CÃ³mo diablos sabes eso?", le gritÃ³ enfurecida de repente.

Toya se estremeciÃ³ sintiendo como su sangre subÃ­a. "MaldiciÃ³n, no grites como una loca. Puedo oÃ­rte bien" refunfuÃ±Ã³ a ella.

Suki y Shinbe se estremecieron y hasta se retrajeron en sus sillas mientras Kyoko y Toya se lanzaban dagas el uno al otro.

Los sentidos de Toya comenzaron a percibir una onda de poder, que venÃ­a con la rabia de Kyoko y se puso tenso, al pensar que tal vez ella sÃ­ tenÃ­a un poco de poder en ese pequeÃ±o y lindo cuerpo, aunque Ã©l estarÃ­a condenado si le decÃ­a algo.

Silenciosamente, Ã©l evaluÃ³ su apariencia. Su cabello castaÃ±o brillaba en la luz alrededor de un hermoso rostro en forma de corazÃ³n. Ella tenÃ­a ojos verdes vibrantes que lo estaban miraban con furia, los cuales calentaron su sangre levemente. A Ã©l le gustaba una mujer con agallas y ella obviamente tenÃ­a muchas, pero por alguna razÃ³n lo puso al borde. Lo que a Ã©l no le gustaba era la forma como lo miraba. Ãl arreglarÃ­a eso muy rÃ¡pido.

La mirÃ³ con mÃ¡s fuerza, tratando de intimidarla. "Â¡TÃº obtuviste una beca, verdad... y ÃL dijo Â¡TÃº eres una sacerdotisa!" Toya vociferÃ³ en su cara, acercÃ¡ndose con cada palabra hasta que estaban casi nariz con nariz. Ãl doblÃ³ sus brazos dentro de sus mangas sueltas y Ã©l se molestÃ³ con ella. "Apuesto a que ni siquiera sabes quÃ© es un demonio", refunfuÃ±Ã³, de repente se dio cuenta que ella se ponÃ­a mÃ¡s bonita cada segundo y eso lo molestÃ³.

Kyoko se estremeciÃ³, y su temperamento se elevÃ³. Ella sabÃ­a quÃ© eran los demonios. Ella los habÃ­a estudiado toda su vida y si su familia tenÃ­a razÃ³n, ella habÃ­a hasta conocido algunos; pero ella no lo podÃ­a recordar. AÃºn asÃ­, a ella no le gustaba la actitud altiva y poderosa de Toya, entonces ella solo alzÃ³ una ceja como si en silencio le preguntara si querÃ­a apostar por eso.

ParecÃ­a que Suki quisiera defender a Kyoko, "Toya, Â¿No puedes ser civilizado por un maldito minuto? Ella solo ha estado aquÃ­ por un par de horas, y antes de que la ahuyentes me gustarÃ­a convencerla de que se quede". Ella se veÃ­a un poco triste de pensar en perder a Kyoko tan rÃ¡pido.

Toya levantÃ³ una ceja en seÃ±al de molestia, mirando a Suki, "Bueno, ni siquiera respondiÃ³ mi pregunta. Â¿Crees que ella pueda manejarlo?" mirando de nuevo a Kyoko.

"Yo puedo manejar lo que sea que pienses arrojarme, imbÃ©cil", Kyoko lo hizo saber, sus palabras comenzaron a helarse.

Suki y Shinbe se miraron el uno al otro. Ellos nunca habÃ­an escuchado a nadie hablarle asÃ­ a Toya con excepciÃ³n de ellos mismos, del dueÃ±o de la universidad y tal vez a Kotaro. Ambos sonrieron, sabiendo que ahora sÃ­ definitivamente les agradarÃ­a esa chica llamada Kyoko.

Un mesero se presentÃ³ en la mesa con una bandeja de comida, y Kyoko cambiÃ³ su atenciÃ³n de Toya a Ã©l. Ãl chico se quedÃ³ mirando a Kyoko por un tiempo un poco largo y sus sentidos empezaron a resonar diciÃ©ndole que algo pasaba. Ella alzÃ³ la mirada hacia unos ojos oscuros que no parecÃ­an encajar con el rostro juvenil del muchacho.

Algo en Ã©l atrajo a Kyoko, aunque ella no sabÃ­a si le agradaba ese sentimiento. Ãl le parecÃ­a agradable pero habÃ­a algo que la incomodÃ³ un poco. Ella parpadeÃ³ tratando de deshacerse del hechizo que el joven tratÃ³ de imponer sin ni siquiera intentarlo. Ese estado de Ã¡nimo se interrumpiÃ³ cuando escuchÃ³ un refunfuÃ±o proveniente de su lado.

Toya sintiÃ³ un frÃ­o recorriendo por toda su piel y le refunfuÃ±Ã³ al sujeto, que parecÃ­a sacarlo de sus casillas. A medida que los ojos del muchacho se concentraban en los de Toya, parecÃ­an cambiar de un negro azabache a un azul plateado mientras se volteaba para irse de la mesa.

Kyoko mirÃ³ confundida a Suki, pero Suki solo se encogiÃ³ de hombros, tomando un bocado de su comida. A su lado, Shinbe tosiÃ³ en su mano, tratando de esconder su extraÃ±o sentido del humor mientras miraba al hombre cruzar rÃ¡pidamente la habitaciÃ³n. Kyoko percibÃ­a algunas vibras extraÃ±as de este hombre, Toya y no iba a descansar hasta que averiguara cuÃ¡l era su problema. Ella se reclinÃ³ en su silla y lo evaluÃ³ por un momento.

Su largo cabello era del mÃ¡s extraÃ±o color de medianoche con gruesos reflejos plateados que lo recorrÃ­an ampliamente, y sus ojos eran hermosos. Ãl era hermoso. "Nota mental para ti misma, golpÃ©ate mÃ¡s tarde por pensar eso". Sus ojos ardÃ­an en polvo dorado, sin duda alguna. Ãl serÃ­a lindo si no fuera por la forma como la miraba.

Suki suspirÃ³. Ella necesitaba hablar con Kyoko acerca de hacer enojar a Toya. Ãl tenÃ­a su lÃ­mite y no era bueno cruzarlo. No era justo que Kyoko no tuviera idea que ella estaba haciendo enojar a un guardiÃ¡n.

"He descubierto que si juegas con fuego a menudo, te quemas", Shinbe se percatÃ³ del silencio en la mesa y fue recompensado con tensas miradas de todos antes de que decidieran ignorarlo.

Toya le robÃ³ otra mirada a Kyoko. Entonces, Â¿Ella es quien se suponÃ­a que Ã©l deberÃ­a estar cuidando? Kyou tenÃ­a que estar bromeando. Kyou le habÃ­a hablado de que ella vendrÃ­a esta maÃ±ana, con una leve advertencia que debÃ­a cuidarla y asegurarse de que estuviera a salvo siempre.

Ãl entrecerrÃ³ los ojos preguntÃ¡ndose ahora acerca del muchacho que hace un momento se habÃ­a acercado a su mesa. La forma en que habÃ­a mirado a Kyoko lo habÃ­a molestado. Â¿Estaba la sacerdotisa realmente en peligro? Â¿Por quÃ© Kyou tomarÃ­a tanto interÃ©s en mantener a salvo a una simple humana? Kyou nunca tratÃ³ a nadie con respecto, entonces Â¿QuÃ© hacÃ­a de este intento de mujer algo diferente?

A veces Toya odiaba el hecho de que Kyou era su guardiÃ¡n designado, pero Ã©l tenÃ­a que admitir que estaba en deuda con Ã©l por aceptarlo. Ãl tambiÃ©n sabÃ­a que cuando Kyou hacÃ­a algo, siempre habÃ­a una buena razÃ³n para ello y eso solo lo hizo preguntarse acerca de la chica llamada Kyoko.

Shinbe, quien notÃ³ que la tensiÃ³n en la mesa se podÃ­a cortar con un cuchillo, mirÃ³ a Suki con los mÃ¡s grandes ojos de cachorro. Sabiendo que podÃ­a hacer a Kyoko sonreÃ­r de nuevo con sus travesuras, empezÃ³ a lucirse.

"Entonces, Suki, Â¿SÃ­ vas a ir conmigo al club esta noche? Es SÃ¡bado por la noche, y odiarÃ­a perder la oportunidad de bailar contigo por bailar con una docena de extraÃ±as". Shinbe se mostrÃ³ poco aturdido al imaginarse bailando con una multitud de mujeres solo para demostrar su punto.

Suki le dio una mirada preguntÃ¡ndose si debÃ­a quitarle esa mirada estÃºpida de su cara con una cachetada, luego volteÃ³ hacia Kyoko. "Kyoko, necesito una chaperona", sonriÃ³ "TÃº irÃ¡s conmigo Â¿verdad? Es muy peligroso ir sola con Ã©l", mientras miraba a Kyoko como si le suplicase.

Las esquinas de los labios de Kyoko se doblaron al ver a Shinbe salir de su aspecto aturdido y guiÃ±arle el ojo a ella de nuevo. "Suki, me encantarÃ­a ir con ustedes. De esa forma podemos formar equipo en caso de que Shinbe se salga de control".

Ambas le dieron a Shinbe una mirada intensa y Ã©l gimiÃ³. Kyoko no pudo resistir reÃ­rse a carcajadas otra vez. A ella en verdad le agradaban estos dos.

Toya mirÃ³ a Kyoko con el rabillo del ojo. MaldiciÃ³n, Se veÃ­a bonita cuando reÃ­a asÃ­. Se quejÃ³ internamente. Â¿De dÃ³nde diablos vino eso? SÃ© desplomÃ³ en su silla, molesto con su pensamiento. "Â¡MaldiciÃ³n!". Ahora Ã©l tendrÃ­a que ir con ellos al club solo para cuidarla. Ella seguÃ­a sonriÃ©ndole a Shinbe y a Suki cuando se dio la vuelta.

Mientras lo miraba, su pulso se acelerÃ³ un poco y su sangre subiÃ³ de temperatura varios grados. Toya se dio cuenta que ella tenÃ­a mÃ¡s poder dentro de sÃ­ ahora que se sentÃ­a feliz que cuando Ã©l la habÃ­a hecho molestar hace un momento. Ãl se sintiÃ³ intranquilo por primera vez en mucho tiempo.

Cuando la risa de Kyoko se detuvo, ella volteÃ³ hacia Suki, "Oye, ni siquiera estoy segura de a cuÃ¡les clases debo ir el lunes o a dÃ³nde ir para saberlo. Â¿Sabes dÃ³nde puedo averiguarlo?"

Antes de que Suki contestara, Toya contestÃ³ la pregunta mirÃ¡ndola de cerca. "A todos los estudiantes becados se les enseÃ±a los mismo. Entonces tÃº, Suki, y Shinbe, junto con los demÃ¡s, estarÃ¡n en las mismas clases. La Ãºnica clase separada serÃ¡ cuando tu estÃ©s con el dueÃ±o". Su voz se tornaba perezosa a medida que se recostaba en su silla.

Kyoko frunciÃ³ el ceÃ±o, "Â¿QuÃ© clase enseÃ±a el dueÃ±o?"

Shinbe contestÃ³ en esta oportunidad, los ojos amatistas de Ã©l se iluminaron con intriga, "Para todos nosotros es diferente. Por eso es que nos enseÃ±a por separado. Ãl nos ayuda con nuestras habilidades especiales". Ãl se inclinÃ³ hacia atrÃ¡s pensativo, luego aÃ±adiÃ³ con una sonrisa, "TÃº, supongo, estarÃ­as fortaleciendo tus poderes de sacerdotisa".

La furia de Kyoko volviÃ³, preguntÃ¡ndose cÃ³mo demonios el dueÃ±o sabÃ­a que ella era una sacerdotisa. La beca no decÃ­a nada al respecto. Ella se habÃ­a ido los Ãºltimos dos aÃ±os, tratando de enterrar los mismos poderes por los cuÃ¡les el dueÃ±o le habÃ­a concedido la beca. Ella querÃ­a llegar al fondo de esto tan pronto como fuese posible.

Mirando a su plato, Kyoko dijo con tensiÃ³n en su voz, "Tal vez esto es un error. Â¿Hay alguna forma de que yo pueda hablar con el dueÃ±o de la academia ahora?

Toya entrecerrÃ³ los ojos. Kyou le habÃ­a dicho que ella probablemente pedirÃ­a verlo, y aunque Kyou nunca querÃ­a ver a nadie fuera de clase, Ã©l le habÃ­a dicho a Toya que la trajera directamente a Ã©l si ella tenÃ­a alguna pregunta.

"Â¿QuÃ© pasa?, Â¿Estas asustada?â Ãl se burlÃ³ y se recompensÃ³ al ver que los ojos de ella se estrechaban de rabia al mirarlo. AsÃ­ que, esta chica pensÃ³ que podÃ­a manejarlo. Pues, serÃ­a divertido observarla, hacerle esa mirada a Kyou. Ãl podÃ­a ver el miedo que ella instantÃ¡neamente podÃ­a transmitir a alguien sin decir una palabra.

"Bien, te llevarÃ© a verlo tan pronto estÃ©s lista", Toya la retÃ³ preguntÃ¡ndose si ella morderÃ­a el cebo.

Kyoko perdiÃ³ parte de su rabia al escuchar esto. Empujando su plato hacia un lado, asintiÃ³ con la cabeza, feliz de llamar a su farol, "Listo cuando tÃº lo estÃ©s". Ella alzÃ³ una ceja al mirarlo.

"'Â¿CuÃ¡l es la prisa?" Toya se puso de pie con una sonrisa. "Puede que quieras disminuir ese temperamento tuyo porque Ã©l lo notarÃ¡", le dijo burlÃ¡ndose de ella, y pensando que no tenÃ­a ni idea en quÃ© se estaba metiendo.

Kyoko entrecerrÃ³ los ojos al mirarlo, luego se puso de pie, mirando a Suki y a Shinbe. "HablarÃ© contigo cuando ya haya terminado, si vienes a buscarme estarÃ© en mi habitaciÃ³n esperando y podremos hacer planes para esta noche". Ella le guiÃ±Ã³ el ojo a Suki, luego volviÃ³ a ver a Toya y aÃ±adiÃ³ con una voz apÃ¡tica. "Eso es si me decido quedar".

Ãl se alejÃ³ de ella molesto y ella lo veÃ­a irse, luego se despidiÃ³ de los otros mirando por encima de su hombro mientras ella lo seguÃ­a. Ella rÃ¡pidamente notÃ³ cÃ³mo los otros estudiantes salÃ­an del camino de Toya apresuradamente y preguntÃ¡ndose acerca de eso. Â¿QuiÃ©n era Ã©l? Â¿El buscapleitos de la escuela?"

Kyoko no le iba a dar la satisfacciÃ³n de correr para ir a su lado, entonces se tomÃ³ su tiempo caminando, a propÃ³sito para quedarse atrÃ¡s. TodavÃ­a un poco molesta con Ã©l se intentÃ³ sonrojar cuando sus ojos se desviaron hacia el trasero de Toya. Mirando su cepillo de pelo en el bolsillo de su pantalÃ³n, y la firme redondez que yacÃ­a debajo, lo cual la irritÃ³ mÃ¡s. Exasperante y lindo, solo era una horrible combinaciÃ³n.

Mentalmente sacudiendo su cabeza, ella continuÃ³ siguiÃ©ndolo, maldiciendo sus errantes ojos. "Hay que ser una completa idiota para pensar que alguien que no puedes soportar es lindo", murmurÃ³. "Molesto, hostil y arrogante tal vez, pero nunca lindo", sonriÃ³, ya sintiÃ©ndose mejor.

Una extraÃ±a sensaciÃ³n de alerta se deslizÃ³ por su espina, sus ojos se dispararon por encima de ella y se engancharon a unos ojos oscuros que estaban penetrando los suyos. El hombre estaba apoyado contra la pared al tÃ©rmino superior de las escaleras, mirÃ¡ndola. Ãl tenÃ­a ondulaciones de Ã©bano en el cabello cayendo por su espalda y sobre sus hombros, y sus ojos de medianoche eran intensos. Ãl era muy atractivo pero ella se sintiÃ³ amenazada.

Ella mirÃ³ hacia otro lado. 'Kyoko debes controlarte. Deja de analizar a todo el que ves', se dijo a sÃ­ misma con severidad incluso mientras intentaba levantar sus ojos esmeralda hacia Ã©l.

"AhÃ­ estÃ¡ la chica mÃ¡s bonita del campus", Kyoko sintiÃ³ un fuerte brazo alrededor de sus hombros y volteÃ³ a ver, recordando la voz del hombre que le habÃ­a mostrado su cuarto mÃ¡s temprano esa maÃ±ana. Ella sintiÃ³ que las puntas de sus cabellos le hacÃ­an cosquillas a su cara como si una brisa de la nada acariciara sus mejillas.

Ella le mostrÃ³ una sonrisa cÃ¡lida pero al mismo tiempo, se hundiÃ³ y se encogiÃ³ alejÃ¡ndose de su brazo. "Kotaro, me alegra verte de nuevo. Gracias por tu ayuda esta maÃ±ana", dijo Kyoko nerviosa, deseando que Ã©l no actuara tan amistoso con ella. Ella pensaba que Ã©l era agradable, pero ella nunca dijo que Ã©l podÃ­a poner su brazo alrededor de ella.

Kotaro no se afectÃ³ al tomar su mano, "Â¿Hay algÃºn otro lugar a dÃ³nde puedo escoltarte, Kyoko?" Ãl miro profundamente sus ojos color esmeralda sabiendo que los habÃ­a visto antes en algÃºn lado. Y tenÃ­a una vaga sensaciÃ³n de que una vez se habÃ­a ahogado feliz en ellos.

Kyoko mirÃ³ hacia las escaleras para ver a Toya que se habÃ­a detenido y dado la vuelta, luciendo molesto otra vez. Ella pudo haber jurado que lo habÃ­a acabado de escuchar murmurarle a ella o a Kotaro, no estaba segura a cuÃ¡l.

Toya no sabÃ­a quÃ© planeaba Kotaro, pero a Ã©l no le gustaba el hecho de que Ã©l actuara tan amistoso con Kyoko. Un profundo gruÃ±ido vino de su pecho mientras le daba una advertencia "Puedo manejarlo Kotaro a menos que quisieras llevarla a ver a Kyou". Ãl le dio a Kotaro una mirada intensa, sabiendo que Kotaro no se acercaba a Kyou a menos que fuera para una clase o que haya sido citado.

Kotaro le soltÃ³ la mano a Kyoko, "Espero que todo estÃ© bien, Kyoko". Ãl mirÃ³ mal a Toya, luego volteÃ³ hacia ella, "AsegÃºrate de tener cuidado con alguna quemadura helada. Si se sale de control, me encargarÃ© de Ã©l por ti". Kotaro mirÃ³ a Toya de una manera arrogante, luego asintiÃ³ su cabeza a Kyoko y se volteÃ³ para bajar las escaleras.

Kyoko escuchÃ³ a Toya quejarse y ella lo mirÃ³ mientras se daba la vuelta y caminaba por el corredor de la misma forma que ella se habÃ­a ido esta maÃ±ana.

Esta vez ella corriÃ³ y se encontrÃ³ con Ã©l justo a tiempo para verlo entrar a la puerta que decÃ­a, NO ENTRAR. Kyoko se preguntÃ³ para dÃ³nde iban. Mientras seguÃ­a su espada rÃ­gida, la posibilidad de que la estaba llevando de vuelta a su propia habitaciÃ³n cruzÃ³ su mente. Cuando de hecho se detuvo en frente de su puerta, Toya volteÃ³ a verla y ella lo mirÃ³ molesta hasta que Ã©l llevÃ³ su mano derecho a la puerta que estaba en frente de la de ella y tocÃ³.

Kyoko estaba en shock. Â¿El dueÃ±o estaba en el cuarto justo en frente de ella? De nuevo, las palabras de su hermano volvieron para atormentarla. "Â¡no puede ser!" sin esperar por una respuesta, Toya abriÃ³ la puerta y la empujÃ³ hacia adentro, delante de Ã©l.

Inmediatamente, Kyoko se volteÃ³ "No sÃ© cual es tu maldito problema pero por favor Â¿podrÃ­as no empujarme?" luego hizo como para ahuyentarlo, "o tocarme. No te he hecho nada". El vello de su nuca se erizÃ³ otra vez cuando notÃ³ que Toya estaba mirÃ¡ndola desde atrÃ¡s.

Los hombros de Kyoko cayeron. Ahora lo habÃ­a hecho. Â¿Siempre tenÃ­a que dar un salto sin pensar en donde estaba o quien podrÃ­a estar observÃ¡ndola?

Toya vio que Kyoko se ponÃ­a tensa y sonriÃ³, bajando su mirada hacia la chica que pareciera ser mÃ¡s pequeÃ±a de repente. "Â¿No querÃ­as hablar con alguien?" Cuando Kyoko no volteÃ³, Toya mirÃ³ a Kyou y entrecerrÃ³ los ojos cuando notÃ³ que estaba apoyado contra la puerta de la sala, mirando a Kyoko como si estuviera en un trance.

'Â¿QuÃ© diablos?', Toya pensÃ³. Â¿Por quÃ© Kyou la estaba mirando como si hubiera visto un fantasma? En cierto nivel, Ã©l no querÃ­a aceptar el sentimiento de celos que causÃ³. Una sensaciÃ³n le recorriÃ³ sus entraÃ±as al querer interponerse entre ellos y bloquear a Kyoko de la mirada de Kyou. Ãl querÃ­a protegerla.

Kyou momentÃ¡neamente se quedÃ³ sin palabras, al ver a Kyoko tan cerca por primera vez en mÃ¡s de mil aÃ±os. El aire a su alrededor tarareaba con la fuerza que Ã©l recordaba, la misma innegable fuerza que lo atrajo a ella en el pasado no se habÃ­a desvanecido.

Sus ojos dorados se fijaron en el guardiÃ¡n detrÃ¡s de ella con una especie de indiferencia distante. "Toya, vete". Un tono peligrosamente amenazante podÃ­a oÃ­rse en su voz.

Un gruÃ±ido se formÃ³ en la garganta de Toya y sus puÃ±os se cerraron por la ira como si un sentimiento creciera y lo atormentara desde algÃºn lugar escondido y profundo de su memoria. Sin decir otra palabra, Toya se dio vuelta y saliÃ³ por la puerta azotÃ¡ndola.

Kyoko vio a Toya salir mientras que su mente daba vueltas entre pensamientos caÃ³ticos. De repente, ella sintiÃ³ el impulso de correr tras Ã©l. Al decidir no ser una cobarde, alzÃ³ su barbilla y se llenÃ³ de coraje para finalmente darse vuelta sin creer lo que estaba viendo.

En lugar del anciano en traje de ejecutivo que ella esperaba ver, se encontrÃ³ de frente con sus ojos de oro ardiente mirÃ¡ndola fijamente, haciÃ©ndola sentir que no podÃ­a mirar hacia otro lado. Su cabello plateado caÃ­a sobre sus hombros y sobre su cuerpo perfectamente esculpido. Ãl era alto y hermoso con un toque de arrogancia rodeando su regio cuerpo y un rostro que podÃ­a solo ser un regalo del cielo.

Kyoko instantÃ¡neamente cerrÃ³ los ojos. Â¿QuÃ© diablos le pasaba? Ella vino a hacer preguntas, no a babear. Cuando ella abriÃ³ sus ojos otra vez, Ã©l estaba mÃ¡s cerca. Ella instantÃ¡neamente dio un paso atrÃ¡s por la nobleza y superioridad que lo rodeaba solo para sentir la solidez de la puerta detrÃ¡s de ella, dejÃ¡ndola sin salida.

Sin darse cuenta de lo que habÃ­a hecho, Kyou empezÃ³ a caminar hacia ella. Pero cuando notÃ³ que se alejaba de Ã©l, Ã©ste alzÃ³ la ceja de forma elegante, extendiendo su mano hacia el sofÃ¡. "Â¿Le gustarÃ­a sentarse seÃ±orita Hogo?" Ãl sabÃ­a que ella tenÃ­a preguntas para Ã©l. EstarÃ­a decepcionado si no fuese asÃ­.

Kyoko tragÃ³ nerviosa, pero con actitud altiva alzÃ³ su barbilla, caminando hacia el sofÃ¡, manteniendo tanta distancia como fuera posible entre ellos, sin nada mÃ¡s que con la esperanza de que su cerebro funcionara normalmente. Interiormente riÃ³ nerviosa.

"Lo primero que quiero saber es, Â¿QuÃ© le hace pensar que soy una sacerdotisa?" Ella lo mirÃ³ con cautela y casi se enloquece cuando Ã©l se sentÃ³ a su lado en el sofÃ¡ en lugar de sentarse en la silla en el otro lado de la mesa de cafÃ©. Kyoko cambiÃ³ de posiciÃ³n mirando hacia Ã©l, evitando alejarse mÃ¡s y mostrarle miedo.

"AsÃ­ que, quiere jugar", Kyou reflexionÃ³ ociosamente, pero rÃ¡pidamente sacÃ³ de su cabeza su pensamiento intrigante. "Â¿QuÃ© te hace pensar que no sabrÃ­a que eres una sacerdotisa?" Ã©l respondiÃ³ con tono de voz tranquila. Ella era tan pequeÃ±a comparada con Ã©l, porque se inclinÃ³ hacia ella para mirar su rostro en forma de corazÃ³n.

Kyoko observÃ³ las facciones de su rostro perfecto buscando algÃºn indicio de emociÃ³n pero se sorprendiÃ³ al no ver ninguno. Ãl era como una escultura de perfecciÃ³n y calma, y eso la irritÃ³ sin fin.

"Â¿Siempre contesta una pregunta con otra pregunta, SeÃ±or?" Ella tartamudeÃ³ sin ni siquiera saber su apellido.

Kyou sonriÃ³ pero solamente en su interior para que ella no se diera cuenta. Bueno, Ã©l podÃ­a decir que ella aÃºn tenÃ­a vida dentro de ella y no estaba decepcionado de eso. SÃ³lo lo hizo querer ver mÃ¡s. "SeÃ±or, pero me puedes llamar Kyou, a menos que te guste mÃ¡s SeÃ±or" MirÃ¡ndola de forma acalorada.

Kyoko le devolviÃ³ la mirada, "Â¿Por quÃ© estoy aquÃ­?" Dijo lentamente y una palabra a la vez, como si estuviera hablÃ¡ndole a un niÃ±o. Eso es, ahora vamos a ver como se libra de Ã©sta. "SeÃ±or, claro" Kyoko murmurÃ³ para ella, sin dejar de mirarlo a los ojos.

Habiendo leÃ­do su mente, los ojos dorados de Kyou brillaron mientras se entrecerraban mirando sus ojos esmeralda-. Ãl se inclinÃ³ un poco mÃ¡s cerca de ella, sabiendo que haciendo eso la intimidarÃ­a. PodÃ­a sentirlo.

"Tus poderes de sacerdotisa son dÃ©biles y sin entrenamiento o sabrÃ­as por quÃ© sÃ© que eres una sacerdotisa", casi la abuchea, perdiendo la compostura por un momento antes de recobrar la calma de nuevo. "Te enseÃ±arÃ© artes marciales junto con el fortalecimiento, lo que te haga falta".

Para Kyoko, lo Ãºltimo que dijo sonÃ³ casi como un insulto. Siendo un poco impetuosa como todos sabÃ­an que era, ella se inclinÃ³ casi quedando cara a cara con Ã©l, y el sarcasmo era fuerte. "Tal vez solo escondo mi verdadero poder, luego cuando encuentro un objetivo digno lo libero". La rabia la volvÃ­a mÃ¡s audaz, o estÃºpida, en el momento no estaba segura cuÃ¡l de las dos.

Kyou se acercÃ³ aÃºn mÃ¡s, profundizando sus labios en los de ella para que su aliento acariciara sus labios. Ãl susurrÃ³ con oscuridad en su voz, "Sacerdotisa".



CapÃ­tulo 4 "Presta AtenciÃ³n".



Kyoko se lanzÃ³ hacia atrÃ¡s, lejos de Ã©l, sintiendo de repente vibras viniendo de Ã©l que no se supone que deberÃ­a sentir. Algo pasaba aquÃ­ y ella sintiÃ³ que era la Ãºltima en saberlo.

"Necesito respuestas", susurrÃ³ nerviosa, mordiendo su labio inferior, esperando poder deshacerse del cosquilleo que Kyou habÃ­a producido. Ella deseÃ³ brevemente poder deshacerse de los impresionantes escalofrÃ­os que se habÃ­an apoderado de su sistema nervioso.

Inhalando su esencia y sintiendo que su sangre se calentaba, Kyou dio un paso atrÃ¡s. Ella habÃ­a visto el pequeÃ±o cuerpo de la chica temblar, pero no de repugnancia. Mirando hacia abajo, Ã©l casi sonriÃ³ cuando vio los brazos de ella como piel de gallina.

"Â¿Por quÃ© estÃ¡s suprimiendo tus poderes? Necesitas estar alerta de tu entorno antes de que el pasado se repita", le dijo con un tono ligeramente arrogante.

Kyoko pasÃ³ saliva, "Â¿QuÃ© quieres decir con eso?" Se puso tensa.

"EstÃ¡s consciente de que hay inmortales aquÃ­ en la escuela Â¿verdad?" Sus ojos brillaban con algo que Kyoko nunca habÃ­a visto, y su voz era Ã¡spera como si estuviera desaprobando. "Los demonios se estÃ¡n acercando a nuestro alrededor mientras hablamos".

Los ojos de Kyoko se abrieron, luego se entrecerraron. Estaba jugando con ella. "Â¿QuÃ© te llevarÃ­a a pensar que hay guardianes y demonios aquÃ­?", exigiÃ³ con una burla de indignaciÃ³n.

En el parpadeo de un ojo Kyou la sostenÃ­a por los brazos y alzÃ¡ndola hacia arriba, su cabeza se acercÃ³ a una pulgada de su cara. Ãl le dijo con furia, "Presta atenciÃ³n".

Kyoko parpadeÃ³, sin creer lo que estaba viendo. Parado en frente de ella no estaba quien estaba hablÃ¡ndole hace un momento. Ella veÃ­a un aspecto con brillo sobrenatural, enojado, ojos dorados, y debajo de ellos estaban los colmillos mÃ¡s blancos, y ella pudo sentir las garras que estaban inconscientemente cavando en sus brazos.

Su cabello se habÃ­a alargado hasta dos veces el largo que tenÃ­a hace un momento y parecÃ­a flotar alrededor de Ã©l como si esperara reconocimiento. Con un grito de espanto, Kyoko logrÃ³ liberarse de Ã©l, y dio un paso atrÃ¡s rÃ¡pidamente, solo para que Ã©l diera un paso amenazante mÃ¡s cerca de ella.

"Â¿Eres un guardiÃ¡n?" tartamudeÃ³ en voz baja.

"Y tÃº eres la sacerdotisa que ya deberÃ­a saber eso", murmurÃ³, acechÃ¡ndola aÃºn cuando sentÃ­a que su furia desaparecÃ­a.

Ella volteÃ³ para correr hacia la puerta e inmediatamente gritÃ³ cuando sintiÃ³ un fuerte brazo sujetÃ¡ndola desde atrÃ¡s.

El cuerpo de Kyou se puso tenso mientras ella luchaba. Ãl la levantÃ³ del piso mientras sus pies pateaban el aire en su intento de escapar de Ã©l. DÃ¡ndole tiempo de darse cuenta que el tratar de liberarse de Ã©l era inÃºtil, Ã©l puso sus labios cerca de su oreja y susurrÃ³, "TÃº te quedarÃ¡s aquÃ­ hasta que seas lo suficientemente fuerte para liberarte de estos brazos sacerdotisa".

Luego la llevÃ³ por el aire solo para arrojarla de nuevo en el sofÃ¡ acolchonado, donde ella cayÃ³ con un leve rebote. Ahora que estaba de nuevo cara a cara con Ã©l, Kyoko lo gritÃ³ furiosa y luego parpadeÃ³ de nuevo cuando se transformÃ³ nuevamente en el hombre con el que ella habÃ­a estado hablando.

Ella lo mirÃ³ con furia, alzando su puÃ±o, "Â¿QuÃ© diablos estÃ¡ pasando?"

Kyou se quedÃ³ de pie calmado en frete de ella, la Ãºnica diferencia esta vez era que sus ojos aÃºn brillaban, "Te quedarÃ¡s aquÃ­", Ã©l se inclinÃ³ hacia ella. "Me dejarÃ¡s entrenarte". Ãl colocÃ³ sus manos en la parte posterior del sofÃ¡, para poder atraparla, "Y esta vez, ganarÃ¡s sin sacrificio" Su nariz casi toca la de ella mientras Ã©l siseaba lo Ãºltimo de su declaraciÃ³n, mostrando su descontento.

Kyoko se echÃ³ hacia atrÃ¡s en el sofÃ¡ tan rÃ¡pido como pudo, Ã©l volviÃ³ a darle una mirada acalorada, pero ella todavÃ­a no percibÃ­a ninguna amenaza viniendo de Ã©l. AÃºn cuando no era humano no habÃ­a tenido intenciÃ³n de hacerle daÃ±o. Ella frunciÃ³ el ceÃ±o al darse cuenta de lo que Ã©l habÃ­a dicho.

"Â¿Esta vez?" Su tono de voz era suave, "Â¿QuÃ© quieres decir con...?" "Â¿Esta vez?"

Kyou respirÃ³ profundamente, "TÃº puedes haber olvidado pero yo no". Su esencia lo rodeÃ³ y sintiÃ³ un dolor familiar alrededor de su corazÃ³n olvidado, pero ella debÃ­a saber la verdad, "Nosotros hemos luchado en el pasado sacerdotisa, y se acercarÃ¡ el momento en el que tendremos que hacerlo de nuevo".

La mirada de Kyoko se suavizÃ³ por un instante, "Â¿QuiÃ©n eres?"

"TÃº guardiÃ¡n. Kyoko, yo sÃ© que has olvidado porque sacrificaste tus recuerdos de nosotros, para poder traer de vuelta al GuardiÃ¡n del CorazÃ³n de Cristal". Su mirada buscÃ³ la de ella y su voz se convirtiÃ³ en un simple susurro "Debes confiar en mÃ­".

Aunque solo la habÃ­a tratado de asustar todo dentro de ella le estaba diciendo que confiara en Ã©l. âYo confÃ­o en ti", tan pronto como susurrÃ³ esas palabras, ella se vio halada hacia sus brazos. Al principio ella se puso tensa, luego al sentir la manta de calor que la rodeaba, ella se entregÃ³ al abrazo relajÃ¡ndose junto a Ã©l en serena confusiÃ³n.

Kyou no lo pudo evitar. Ãl habÃ­a cargado con Ã©l la preocupaciÃ³n del rechazo por mucho tiempo, y escuchar esas palabras le quitÃ³ un peso del tamaÃ±o del mundo de sus hombros. Ãl se aferrÃ³ a ella rodeÃ¡ndose con su esencia mientras acariciaba su cara con su cabello.

"QuÃ©date esta vez", susurrÃ³ Ã©l en un momento de debilidad.

Kyoko podÃ­a sentir la ternura en sus palabras y en sus brazos pero aÃºn asÃ­, Ã©l acababa de asustarla mucho hace un momento y ahora estaba abrazÃ¡ndola cÃ³mo si su vida dependiera de ello. Ella estaba atrapada entre temerle y querer alcanzar y acariciar su suave mejilla.

Estaba llena de preguntas y murmuraba dentro de su pecho, "Quiero recordar lo que dijiste, lo he olvidado. Â¿QuÃ© necesito saber?"

Kyou cerrÃ³ sus ojos dorados sin querer volver aÃºn al mundo real, ella estaba justo donde debÃ­a estar, en sus brazos. Con un suspiro, la liberÃ³ en contra de su voluntad sentÃ¡ndola de nuevo en el sofÃ¡ y luego Ã©l se sentÃ³ a su lado.

Deslizando su mano por su largo flequillo, Kyou respirÃ³ profundamente para calmar sus fuertes instintos. Calmando sus deseos, Ã©l se concentrÃ³ en la pared que estaba en frente y empezÃ³ a decirle a ella lo que querÃ­a que supiera. Escuchar algo no es igual que recordarlo.

"TÃº tendrÃ¡s ayuda. Todas las personas que llegaron aquÃ­ del mismo modo que tÃº, con las becas, las he reunido para ti. Ellos no te recuerdan y tÃº no los recuerdas, pero ellos lucharon contigo en ese entonces y volverÃ¡n a luchar contigo cuando llegue el momento", su voz estaba atada a un poco de los recuerdos del pasado.

Los ojos de Kyoko se abrieron, "Â¿Suki y Shinbe?" Al preguntar cuestionaba Â¿Por quÃ© le creÃ­a tan fÃ¡cilmente?

Kyou asintiÃ³ con la cabeza, "Veo que ya los conociste. Si, estuviste muy cerca de ellos, asÃ­ como Toya quien te protegiÃ³ como ninguno".

"Â¿Toya?" Ella le levantÃ³ una ceja. "Tienes que estar bromeando". Luego aÃ±adiÃ³ mentalmente, "Ni siquiera le agrado".

Kyou suspirÃ³ a regaÃ±adientes, "Toya no ha cambiado en esta vida, Ã©l todavÃ­a es el joven insoportable y testarudo del pasado. Pero sÃ­, Ã©l te protegiÃ³ con mucha determinaciÃ³n y hubiera muerto por tÃ­ si la necesidad hubiera surgido".

Kyoko frunciÃ³ el ceÃ±o, "Â¿Ãl no recuerda?" Ella sintiÃ³ que Ã©l le decÃ­a la verdad y tenÃ­a sentido saber que le faltaba parte de su memoria. Sus ojos buscaron los de Ã©l, queriendo tener ese conocimiento de nuevo.

Kyou negÃ³ levemente con la cabeza, "Yo fui el Ãºnico que no volviÃ³ contigo. Por lo tanto, yo soy el Ãºnico que lleva consigo los recuerdos de lo que pasÃ³. Toya ni siquiera recuerda que es mi hermano".

Kyoko respirÃ³ profundo ante la confesiÃ³n "Â¿hermanos? Â¿QuÃ© pasÃ³ que eres el Ãºnico que recuerda?" Ella debÃ­a saber.

"TÃº renunciaste a tus recuerdos durante la batalla para vencer el mal en nuestro mundo y salvar el GuardiÃ¡n de CorazÃ³n de Cristal. En ese mismo instante, pediste un deseo al cristal ver a todos otra vez. No querÃ­as perderlos. Cuando instantÃ¡neamente desapareciste, junto a los demÃ¡s, incluyendo al enemigo. Los has traÃ­do inconscientemente aquÃ­ contigo".

Ãl suspirÃ³ con pesar. "Yo habÃ­a lanzado un hechizo a mi alrededor que me protegiÃ³ de esos deseos" sus ojos se volvieron distantes como si estuviera reviviendo el recuerdo.

"Te llevaste a todos contigo, sin ni siquiera darte cuenta. Todos renacieron aquÃ­, en tu tiempo, dejÃ¡ndome solo en el pasado". Sus ojos se centraron y se encerraron en ella. "AsÃ­ que sobrevivÃ­ y te esperÃ©". Cuando llegÃ³ el momento, reunÃ­ a todos los que me habÃ­an dejado. Ahora has traÃ­do el cristal contigo, y la malevolencia que lo quiere", su voz se volviÃ³ mÃ¡s oscura, "el mal ya ha empezado a buscarte y yo no lo permitirÃ©".

Kyoko asintiÃ³ con la cabeza tratando de entender, "entonces, Â¿Puedo confiar en todos los que estÃ¡n aquÃ­ de la misma forma que yo?" Ãl le asintiÃ³ con la cabeza y Kyoko continuÃ³, "Â¿Ellos saben algo de esto?"

Kyou negÃ³ con la cabeza, "Ellos sentirÃ¡n un vÃ­nculo y crecerÃ¡, pero aparte de eso, no sÃ© el futuro, solo el pasado. Ellos te protegerÃ¡n como lo hicieron antes. Para eso nacieron, es su razÃ³n para vivir".

Ãl rÃ¡pidamente desviÃ³ la mirada de la de ella que buscaba en sus ojos la verdad de sus palabras relacionadas tambiÃ©n con Ã©l. "AÃºn tenemos tiempo, pero por ahora quiero que dejes de esconder tus poderes de sacerdotisa, y que estÃ©s consciente de tu entorno. Yo te cuidarÃ© y le he dicho a Toya que tambiÃ©n te cuide de cerca".

Kyoko lo mirÃ³ muy de cerca tratando de recordar algo acerca de Ã©l. Ãl parecÃ­a conocerla muy bien. Mirando profundamente en sus ojos ella susurrÃ³ con curiosidad, "Â¿QuÃ© tan cercanos Ã©ramos?"

Una agitaciÃ³n de afecto oculto cruzÃ³ sus orbes doradas antes de que Kyou se tensionara y se alejara de ella. Su exterior relajado volvÃ­a a su lugar, Ã©l gruÃ±Ã³ al mirar hacia la puerta, luego rÃ¡pidamente volviÃ³ a ella. "No repitas lo que te dije porque ellos recordarÃ¡n por sÃ­ solos".

Kyoko saltÃ³ cuando escuchÃ³ que tocaron la puerta fuertemente, luego se abriÃ³ sin permiso.

Toya se habÃ­a empezado a preocupar por la seguridad de la chica y pensÃ³ en interrumpir, con la intenciÃ³n solo de salvarla de la frialdad de la que sabÃ­a que Kyou era capaz. Su mirada fue rÃ¡pidamente atraÃ­da hacia ella mientras entraba.

"Bueno, veo que ella sobreviviÃ³ a su charla", Sus iris brillaban en color plata aÃºn sintiendo que algo no estaba bien. "Si ya terminaste con Kyoko, Suki la estÃ¡ esperando". Toya levantÃ³ sus ojos dorados a Kyou sin darse cuenta de los destellos plateados que empezaban a mostrarse en sus orbes.

Kyou le dio a Toya su usual mirada en blanco y asintiÃ³ con la cabeza en silencio.

Kyoko mirÃ³ a Toya de forma cÃ¡lida, porque ahora que estaba usando sus sentidos, ella podÃ­a percibir que se habÃ­a estado preocupando por ella, aunque no actuara como tal.

"Hubiera dado la vida por ti", las palabras de Kyou volvieron a su mente.

Kyou observÃ³ su comodidad con Toya, y sintiÃ³ un distante pero familiar anhelo, que lo hizo fruncir el ceÃ±o. Ãl recordÃ³ bien este sentimiento, y sus ojos se entrecerraron al mirar al guardiÃ¡n plateado. Â¿Siempre mantendrÃ­a un lazo especial con su hermano que no tendrÃ­a con los otros?

Kyoko se mantuvo de pie, asintiendo con la cabeza se despidiÃ³ de Kyou y le diÃ³ una sonrisa secreta que Toya no pudo ver, luego regresÃ³ con Toya y le agradeciÃ³ con una de sus sonrisas mÃ¡s dulces. "Vamos, no dejemos esperando a Suki". Ella saliÃ³ por la puerta dejando a Toya ahÃ­ parado con un sentimiento de calidez. Un sentimiento que solo la sonrisa de ella podÃ­a causar.

Ãl sacudiÃ³ la cabeza tratando de sacar ese sentimiento, y luego le frunciÃ³ el ceÃ±o a Kyou, notando lo estaba observando intensamente. "Â¿QuÃ©? PreguntÃ³ Toya con un tono de voz fuerte sabiendo que no obtendrÃ­a ninguna respuesta. Al decidir que no valÃ­a su tiempo, Ã©l saliÃ³ por la puerta, cerrÃ¡ndola fuerte detrÃ¡s de Ã©l, y apresurÃ¡ndose para alcanzar a Kyoko.

Toya observÃ³ la espalda de Kyoko mientras ella caminaba rÃ¡pidamente por el pasillo. Debe tener prisa por alejarse de Kyou. Ãl sonriÃ³, acelerando para alcanzarla, lo cual no fue un problema, considerando que era un guardiÃ¡n. Sus pensamientos se oscurecieron un poco, preguntÃ¡ndose si ella al menos sabÃ­a que era Ã©l. Ãl lo dudÃ³ o ella no le hubiera sonreÃ­do como lo hizo.

En la parte superior de los escalones, Kyoko sabÃ­a que Toya la habÃ­a alcanzado porque ella podÃ­a sentirlo detrÃ¡s de ella. SÃ­, ella podÃ­a sentir su poderosa aura, pero era un poco diferente al sentir la de Kyou. Ella cerrÃ³ los ojos solo por un segundo. Buscando el aura Kyoko decidiÃ³ que no le darÃ­a importancia a quÃ© tan malo fuera, su aura era de hecho muy cÃ¡lida y la hacÃ­a sentir entre otras cosas protegida.

Ella entendÃ­a que Toya suponÃ­a ser mÃ¡s joven que Kyou, pero ademÃ¡s podÃ­a sentir el poder escondido dentro de Ã©l. Un poder que de ser aprovechado, podÃ­a hacer que Toya superarÃ¡ a su hermano en un segundo, aunque dudaba que alguno de ellos estuviera consciente de ello. Kyoko estaba disfrutando el uso de sus sentidos, ahora que los habÃ­a activado de nuevo.

"Entonces..." ella volteÃ³ hacia Ã©l, "Â¿DÃ³nde estÃ¡n Suki y Shinbe?"

Toya entrecerrÃ³ los ojos al mirarla ahora que su mentira se habÃ­a descubierto. Â¿CÃ³mo diablos sabrÃ­a Ã©l donde estaban Suki y Shinbe? Ãl solo volverÃ­a por ella para alejarla de Kyou.

"No lo sÃ©", dijo con tono perezoso.

Kyoko frunciÃ³ el ceÃ±o al mirarlo, "Pero tÃº dijiste..."

Toya la interrumpiÃ³. "DeberÃ­as agradecerme por salvarte", le dijo, inclinÃ¡ndose hacia ella para intimidarla.

"Â¿Salvarme de quÃ©?" Kyoko murmurÃ³ en su cara, al no gustarle su actitud. Dios, a veces realmente podÃ­a comportarse como un estÃºpido.

"De Kyou", Toya gruÃ±Ã³ fuertemente de vuelta, apretando su puÃ±o. Ella realmente podÃ­a hacerlo enojar con su linda boca. Â¿Bonita boca? Â¿De dÃ³nde habÃ­a venido todo eso? Ãl se alejÃ³ de ella sorprendido y confundido.

Sorprendida, Kyoko se quedÃ³ mirÃ¡ndolo por un minuto. Ella empezÃ³ a reÃ­rse de Ã©l primero suavemente y luego mÃ¡s fuerte. "Â¿Lo hiciste?" preguntÃ³ ella, tratando de respirar entre risas. "Â¿Por quÃ© lo harÃ­as?" ella apaciguÃ³ su risa y finalmente sonriÃ³ ampliamente, aunque sus ojos aÃºn tenÃ­an una mirada traviesa.

"Eso fue muy dulce. No sabÃ­a que te importaba" arrugando su nariz al mirarlo, tratando de mantener una cara seria.

Toya la mirÃ³ sintiendo que el chiste era sobre Ã©l. "Entonces, Â¿Decidiste si te vas a quedar despuÃ©s de todo, Sacerdotisa?" escupiÃ³ la Ãºltima palabra como si le quedara un mal sabor en la boca.

Kyoko perdiÃ³ su sonrisa, y puso su cara a centÃ­metros de la de Ã©l, mirando fijamente a sus ojos dorados. "Si he decidido, guardiÃ¡n", le dijo alzando una ceja, luego volteÃ³ y se bajÃ³ rÃ¡pidamente por las escaleras riendo.

"Â¡SÃ!" Kyoko exclamÃ³ en silencio y mentalmente anotÃ³ un punto en su lado de la pizarra. "Kyoko uno, Toya cero".

Los ojos de Toya se ensancharon por un instante antes de darse cuenta de que la pequeÃ±a chica lo habÃ­a conseguido. "Â¡Maldita sea!â, siseÃ³ y se apartÃ³ despuÃ©s de ella.

Kyoko estaba casi en la parte inferior de los escalones cuando sintiÃ³ que sus instintos de Sacerdotisa estaba en sobre marcha. Sintiendo a otro guardiÃ¡n ademÃ¡s de Toya, mirÃ³ a su alrededor. La Ãºnica persona lo suficientemente cerca como para causar esa sensaciÃ³n era un estudiante que se encontraba de pie en la parte inferior de las escaleras, mirÃ¡ndola con interÃ©s.

Mirando de cerca, estaba desconcertada con los destellos purpuras que recorrÃ­an su cabello indomable y los ojos mÃ¡s hermosos. Mientras ella miraba aquellos ojos podÃ­a jurar que podrÃ­a ver el brillo de todos los colores apareciendo dentro de sus iris.

Toya ahora permanecÃ­a detrÃ¡s de Kyoko. Al ver que se detenÃ­a de repente, notÃ³ que estaba mirando a Kamui. 'AsÃ­ que ella puede detectar inmortales ahora', pensÃ³ Toya para sÃ­ mismo. Alcanzando, agarrÃ³ su brazo, "Vamos, te voy a presentar".

Toya habÃ­a encontrado un punto dÃ©bil para Kamui tan pronto como habÃ­a conocido al muchacho. Todo lo que realmente sabÃ­a de Ã©l era que no tenÃ­a padres y habÃ­a crecido en un orfanato hasta que Kyou le habÃ­a ofrecido un lugar aquÃ­.

Kyoko se dejÃ³ llevar tirada y medio arrastrada por Toya hacia ese desconocido. Ella podrÃ­a decir que tambiÃ©n era inmortal, pero tambiÃ©n podrÃ­a sentir una bondad increÃ­ble. DejÃ³ que sus sentidos exploraran su aura y encontrÃ³ calidez allÃ­ y una inocencia oculta que pertenecÃ­a sÃ³lo a un niÃ±o.

"Hola Toya, Â¿A quiÃ©n tienes aquÃ­?" Los ojos de Kamui brillaban al observarla con fascinaciÃ³n. Se sentÃ­a como si la hubiera esperado por mucho tiempo, a pesar de que no tenÃ­a idea de quiÃ©n era. Era como si Ã©l la hubiera extraÃ±ado terriblemente. Se sentÃ­a como que de repente podÃ­a respirar de nuevo e incluso inhalÃ³ para probar ese hecho, pero cuando lo hizo captÃ³ su aroma y se percatÃ³ de que le parecÃ­a muy familiar.

Mirando a Toya, le preguntÃ³: "Â¿QuÃ© hicisteâ¦ ir a conquistar una novia?" Kamui sonriÃ³ mientras sus ojos se iluminaban con humor.

"Diablos noâ, murmurÃ³ Toya. "Ella no es mi tipo en absoluto".

"Â¿CÃ³mo lo sabes?" "Nunca has tenido novia". Kamui se riÃ³ en voz alta de su propia broma.

Kyoko tratÃ³ de no reÃ­rse mucho, pero al ver la alegrÃ­a en los ojos de Kamui, con la expresiÃ³n oscura en la cara de Toya lo hizo imposible.

"Esta es Kyoko", Toya se volviÃ³ hacia ella, soltando su brazo como si sÃ³lo recordara que la estaba tocando. "Kyoko, te presento a Kamui. Ãl tambiÃ©n estÃ¡ aquÃ­ en la beca, y estarÃ¡ en las mismas clases en las que tÃº estÃ¡s".

"SÃ­, soy uno de los aprovechadores de aquÃ­", dijo Kamui con una cara seria, causando que Kyoko perdiera la capacidad de sostener la risa que apenas habÃ­a logrado contener en el primer lugar.

Se volviÃ³ hacia Kamui y le extendiÃ³ su mano. Con una sonrisa muy amistosa, manteniendo para sÃ­ su secreto que si Ã©l estaba aquÃ­ en la beca, entonces ella supo que en el pasado Ã©l era su amigo, "Hola Kamui, mucho gusto en conocerte. Â¿CuÃ¡nto tiempo has estado aquÃ­ en la Academia?"

A Kamui ya le gustaba esta agradable muchacha. "Como unos dos aÃ±os. Â¿Y quÃ© estÃ¡ haciendo el impulsivo? Â¿ExhibiÃ©ndote ahÃ­?", mirÃ³ a Toya sonriendo, luego de nuevo en ella, suavizando su sonrisa". El lado travieso de su personalidad saliÃ³ a relucir y tomÃ³ la mano de Kyoko por su cuenta. InclinÃ¡ndose levemente, llevÃ³ su mano suave a sus labios y plantÃ³ un beso apacible en sus nudillos.

Kamui casi se riÃ³ de la mirada provocativa que recibÃ­a de Toya. SÃ³lo un idiota no serÃ­a capaz de ver la atracciÃ³n tan obvia que el otro hombre tenÃ­a para la encantadora Kyoko.

Kyoko se ruborizÃ³ un poco y se riÃ³ con el tÃ©rmino 'impulsivoâ. Viendo a Toya deslumbrado con Kamui, ella sonriÃ³. "En realidad estamos tratando de encontrar Shinbe y a Suki en este momento. Â¿Has visto a alguno...?"

Antes de que Kyoko hubiera terminado, alguien agarrÃ³ su brazo, apartÃ¡ndola de entre Kamui y Toya. Con una mirada rÃ¡pida, Kyoko se encontrÃ³ mirando a Suki que estaba preocupada.

"Â¿Todo saliÃ³ bien Kyoko? Te quedas, Â¿verdad?â Suki sonaba casi suplicando.

Kyoko asintiÃ³ de repente con la cabeza escuchando la voz suave de Kyou susurrando para que ella se quedara. "Yo no voy a ninguna parte". Ella asintiÃ³ con la cabeza sobre el hombro de Suki en lo que Shinbe parecÃ­a tan satisfecho como Suki en su respuesta.

Toya levantÃ³ una ceja con las palabras de Kyoko. Se preguntÃ³ exactamente lo que Kyou le dijo a ella para que fuera tan decidida a quedarse. Ahora estaba actuando tan diferente, casi parecÃ­a feliz. Por lo general, cuando Kyou hablÃ³ con la gente a solas, parecÃ­an inalterados por horas. Incluso el tipo tenÃ­a la habilidad de darle escalofrÃ­os de vez en cuando.

Kyoko tomÃ³ el brazo de Suki y comenzÃ³ por las escaleras, "TÃº tienes que ayudarme a encontrar algo para usar esta noche, si vamos a bailar". Las dos chicas se juntaron, hablando mientras caminaban. Actuaban como si se hubieran conocido desde siempre.

Shinbe, Kamui y Toya vieron a las dos chicas desaparecer por las escaleras. Shinbe le preguntÃ³ a Toya con voz preocupada: "Â¿Sabe ella lo que realmente estÃ¡ pasando aquÃ­?"

Toya observÃ³ los labios de Kyoko moviÃ©ndose mientras hablaba con Suki, "SÃ­, creo que lo sabe". Luego, volviÃ©ndose hacia ellos, cambiÃ³ el tema, "Kamui, Â¿Vienes con nosotros esta noche?"

Shinbe hizo una doble partida. "Â¿Toya? Â¿De verdad vas a venir a bailar?" Su voz sonaba como sorprendido. "No me parece que sea como Toya", pensÃ³ para sÃ­ mismo.

"Oye, me dijeron que la vigilara como un halcÃ³n, asÃ­ que supongo que no tengo otra opciÃ³n ahora Â¿no?" Toya actuÃ³ molesto por lo que pensarÃ­a que estaban haciendo esto en contra de su voluntad. Pero en realidad Ã©l no la querÃ­a perder de vista.

Su impulso golpeÃ³ bajo su piel, como para decirle que la proteja a toda costa, no importaba si se le habÃ­a dicho que lo hiciera o no. No estaba ayudando que ahora Ã©l tenÃ­a una imagen mental de Kyoko moviÃ©ndose alrededor en un golpe rÃ­tmico sugestivo en una pista de baile abarrotada. Hizo que sus instintos protectores surgieran y de repente preferirÃ­a que no se fuera.

Un gruÃ±ido suave saliÃ³ desde la garganta de Toya y sacudiÃ³ su cabeza tratando de deshacerse de esa idea de imaginarse demasiados ojos puestos sobre ella, ojos que no le pertenecÃ­an.

"SÃ­, suena divertido. Yo tambiÃ©n voy", intervino Kamui. "tenemos que hacer algo los fines de semana para apartar nuestras mentes de este lugar". Se sentÃ­a casi exaltado de alivio sabiendo que ahora Kyoko estarÃ­a por esos lados. "AdemÃ¡s necesitamos encontrar una novia para Toya", sugiriÃ³ Ã©l inocentemente.

"Â¿QuiÃ©n dice que necesito una novia? PequeÃ±o imbÃ©cil", Toya gruÃ±Ã³ mientras Kamui se aparecÃ­a en su cabeza. "No sabrÃ­as lo que era una novia si te mordiera el trasero".

Shinbe sonriÃ³, "Creo que soy el Ãºnico aquÃ­ que sabe lo que es una novia, pero te puedo presentar dos vÃ­rgenes si quieres la experiencia". Dio un rÃ¡pido paso atrÃ¡s cuando ambos voltearon y lo miraron de forma amenazante.

Cambiando rÃ¡pidamente el tema, Shinbe asintiÃ³ con la cabeza y luego se deslizÃ³ un poco mÃ¡s cerca de Toya. "Â¿Kyou te ordenÃ³ vigilar a Kyoko?" su mirada se desviÃ³ en la direcciÃ³n en la que ella se habÃ­a ido. "TÃº sabes, Ãºltimamente he sentido un cambio de balance por aquÃ­, como si algo estuviera por suceder. El mal estÃ¡ acercÃ¡ndose. Me pregunto si ella tiene algo que ver con eso". Los instintos de Shinbe casi siempre eran los correctos y eso le preocupaba.

Toya lo habÃ­a sentido tambiÃ©n, y querÃ­a respuestas. "Bueno, no hay momento como el ahora. Â¿Por quÃ© no voy arriba a preguntarle al âcongeladoâ la verdad?" Ãl sabÃ­a que Kyou estaba escondiendo algo y que iba a averiguar quÃ© era.

Antes de que Shinbe pudiera detenerlo, Toya ya habÃ­a sido sacado de las escaleras. Shinbe se retorciÃ³, "Odio cuando estÃ¡n en la misma habitaciÃ³n". Lo he visto, y no es bonito. ActÃºan como hermanos o algo asÃ­". Sus ojos amatista pasaban por las escaleras, viendo a Toya agarrar dos a la vez.

Kamui asintiÃ³ con la cabeza, sabiendo que Kyou le asustaba sobremanera algunas veces. "Mejor Ã©l que yo. Te verÃ© esta noche". Ãl se marchÃ³, dejando a Shinbe parado allÃ­ por su cuenta, todavÃ­a mirando las escaleras.

En lo profundo de la mente de Shinbe, donde sus poderes de guardiÃ¡n se reflejaban en su propio reflejo, se preguntaba por esa sensaciÃ³n tan familiar que tenÃ­a para la sacerdotisa que acababa de ascenderlos. BuscÃ³ la verdad en lo profundo de su alma mientras cerraba los ojos.

Una vez que sus ojos cristalinos se abrieron de nuevo, brillaron con secretos que sÃ³lo Ã©l conocÃ­a.








*****

Kyou se perdiÃ³ pensando en cÃ³mo manejar a Kyoko, ahora que la tenÃ­a donde Ã©l la querÃ­a. Fue bruscamente interrumpido, oyendo golpes en la puerta. Parpadeando un par de veces, Ã©l suprimiÃ³ el impulso de voltear sus ojos dorados, sabiendo que sÃ³lo podÃ­a ser Toya. Kyou dio un vistazo a la puerta, a la vez que se abriÃ³ sin ninguna invitaciÃ³n.

Toya entrÃ³ directamente, buscando al instante su objetivo, y vio a Kyou reclinado en el sofÃ¡. "Â¿QuÃ© demonios estÃ¡ pasando con Kyoko?" planteÃ¡ndolo directamente.

Los ojos de Kyou se alzaron a Toya, pero su rostro no mostrÃ³ interÃ©s en la pregunta.

Toya conocÃ­a los estados de Ã¡nimo de Kyou mejor que nadie y sabÃ­a que ni siquiera lo habrÃ­a mirado si le hubiera dado en un nervio. Descifrar a Kyou era una ciencia para Ã©l. Incluso el parpadeo de un ojo significaba algo cuando se trataba de Kyou. Toya se moviÃ³ para tomar asiento diagonal a Ã©l en un sitio que estaba lleno.

"Vamos, no soy estÃºpido. Si quieres que la proteja, necesitas decirme por quÃ©. DespuÃ©s de todo, los demÃ¡s estÃ¡n por su cuenta, asÃ­ que Â¿Por quÃ© ella es en sÃ­ diferente?" EscupiÃ³, tal disgustado con ese pensamiento. "Ella es sÃ³lo una chica humana insignificante".

Toya agarrÃ³ la mano con garra, que de repente encontrÃ³ agarrÃ¡ndole su garganta, y le mirÃ³ a la enojada cara de Kyou.

"HarÃ¡s lo que yo digo", la voz de Kyou se estremeciÃ³ de rabia.

Los ojos de Toya se estrecharon. Ahora sabÃ­a que habÃ­a algo. "Bien". GruÃ±o y fue recompensado al ser liberado. Vio la rabia de Kyou desaparecer instantÃ¡neamente a medida que regresaba a su lugar diagonal a Ã©l su mÃ¡scara frÃ­a cayendo como un escudo que el apartaba. Toya negÃ³ con la cabeza. "Tienes que decirme por quÃ© ella es tan importante para ' ti '". Puso Ã©nfasis en la Ãºltima palabra.

Kyou en tanto lo acordÃ³. HabÃ­a criado a Toya desde el dÃ­a en que naciÃ³. Ãl habÃ­a sabido que su hermano estaba cerca, al mismo momento que Toya habÃ­a dado su aliento en este mundo y Ã©l lo habÃ­a secuestrado lejos de los padres que no lo habrÃ­an entendido. Era igual que con sus otros hermanos, aunque por un tiempo, Kyou habÃ­a elegido vigilarlos desde la distancia.

Ãl esperaba hacer diferente la personalidad de Toya de alguna manera, pero parecÃ­a que lo habÃ­a seguido a esta vida, sin importar lo que Kyou habÃ­a hecho para tratar de cambiarlo. Lo esencial era que Toya seguÃ­a siendo el mismo, sin importar la vida que llevara. Tal vez pensÃ³ que conocer a Kyoko habrÃ­a provocado recuerdos del pasado, pero su hermano no mostrÃ³ seÃ±ales hasta ahora, sÃ³lo interÃ©s. Los ojos de Kyou se entrecerraron con ese pensamiento.

"Â¿No siente nada por ella?" PreguntÃ³ en un tono que hizo que Toya se retorciera.

"Â¿Se supone que debo hacerlo?" Toya respondiÃ³, sabiendo que realmente sentÃ­a algo por ella, pero no estaba a punto de admitirlo. Doblando sus brazos delante de Ã©l, parecÃ­a molesto como siempre, sin darse cuenta del destello plateado que bailaba en sus ojos dorados.

"SÃ­", vino la respuesta frÃ­a.

"Â¡Maldita sea!" Â¿QuÃ© la hace tan especial para nosotros? Toya alzÃ³ sus manos en exasperaciÃ³n.

La mirada de Kyou desafiÃ³ a la de Ã©l, "Ella es la que hemos estado esperando".

Los ojos de Toya se ensancharon. Tan atrÃ¡s como pudo recordar, Kyou le habÃ­a dicho que tenÃ­an que prepararse para aquel quien llevara el CorazÃ³n de Cristal dentro de ellos. Seguramente, no se referÃ­a a eso. Â¿Por quÃ© un cristal tan poderoso estarÃ­a dentro de una chica tan dÃ©bil? Ãl habÃ­a estado esperando a un guerrero de algÃºn tipo, no una simple chica.

"Ella es la razÃ³n por la que han reunido todos ellos" Sus cejas se levantaron en asombro.

Kyou siempre se habÃ­a abstenido de decirle a Toya sobre su pasado, pero Ã©l le habÃ­a advertido sobre su futuro. "Debes protegerla a toda costa".

La habitaciÃ³n estaba en silencio a medida que la mente de Toya entraba en un montÃ³n de pensamientos. Ãltimamente, Ã©l habÃ­a empezado a sentir el aumento de vibraciones demonÃ­acas en la zona, como si mÃ¡s estuvieran naciendo, y el lado del mal se estuviera fortaleciendo.

"AsÃ­ que ella es la elegida. Â¿QuÃ© mÃ¡s necesito saber?" Se sentÃ­a un poco aliviado sabiendo que era por eso que su hermano se interesÃ³ en Kyoko, pero en este momento no profundizaba en los sentimientos que causaban celos.

Kyou habÃ­a ocultado la verdad durante tanto tiempo, no estaba seguro de que estuviera listo para compartir recuerdos. El pensamiento de la cercanÃ­a de Toya a Kyoko en el pasado no ayudaba del todo. Tal vez fue mejor que algunas cosas fueran olvidadas. Los dos habÃ­an sido inseparables a veces. "Renaciste para protegerla y he vivido mÃ¡s de mil aÃ±os esperÃ¡ndola. Por ahora, eso es todo lo que necesitas saber".

Toya resoplÃ³ suavemente, luego se echÃ³ a reÃ­r de una manera un poco siniestra. "Eso es todo lo que necesito saber Â¿Eh?" RecorriÃ³ sus dedos a travÃ©s de su largo cabello sintiendo una gran necesidad de ventilar algÃºn enojo del cual incluso Ã©l no estuviera consciente. "Â¿Es por eso que la miras con ardor en tus ojos? Dices que estÃ¡bamos unidos... Â¿De verdad estÃ¡s celoso de algo que supuestamente ocurriÃ³ hace mucho tiempo con una chica que probablemente no te voltearÃ­a a mirar?â Toya mirÃ³, ahora con sus ojos fundidos de plata.

Kyou casi gruÃ±Ã­a en esa conjetura de Toya. Hubo momentos en que la percepciÃ³n del chico era asombrosa.

"No pongas a prueba mi paciencia Toya. Con Cristal o no, no tolerarÃ© tus acusaciones o delirios de grandeza en los que se refiere la sacerdotisa. Has sido designado para protegerla, no me importa si te gusta. Tu paciencia estarÃ¡ vigilada y te abstendrÃ¡s de hacer cualquier avance sobre su persona. Â¿EstÃ¡ claro?" Sus ojos eran ahora letales, a medida que se enfocaban en su hermano menor.

Se podÃ­a percibir desconcierto en las palabras de Kyou, y Toya podrÃ­a decir que la conversaciÃ³n estaba terminada, por ahora al menos. Se levantÃ³ y saliÃ³ de la habitaciÃ³n sin una mirada hacia atrÃ¡s u otra palabra. Una vez fuera del apartamento de su hermano se detuvo frente a la puerta de Kyoko. Ãl podÃ­a sentirla dentro de los confines de las habitaciones delante de Ã©l.

LevantÃ³ la mano para golpear la puerta, queriendo estar con ella, pero sabÃ­a que no tenÃ­a una razÃ³n en este momento. MetiÃ³ su mano en lo profundo de su bolsillo y se regresÃ³ para continuar por el pasillo.

Si alguien mÃ¡s hubiera estado en la sala, habrÃ­an visto un brillante contorno de alas plateadas al aparecer a travÃ©s de la espalda de Toya antes de desaparecer desapercibido por el que ahora se conocÃ­a como el guardiÃ¡n de ojos plateados.



CapÃ­tulo 5 "Una advertencia gruÃ±ona"



Kyoko agarrÃ³ una banda de goma del aparador y agarrÃ³ algunos de sus cabellos rebeldes castaÃ±os de nuevo en una cola de caballo, dejando su espalda un poco descubierta como una tenue senda y a su vez larga que recorriera libre por su espalda. Ella se inclinÃ³ cerca para colocarse un toque de rubor y luego se puso de pie, se dirigiÃ³ al espejo de cuerpo entero, y se dio la vuelta examinÃ¡ndose a sÃ­ misma. Suki le habÃ­a hablado de llevar algo de su ropa y Kyoko se sentÃ­a diferente.

La mini falda negra saliÃ³ a relucir cuando se dio la vuelta, mostrando las piernas torneadas debido a todos esos entrenamientos a los que ella se sometÃ­a. La camisa rosa apretada tenÃ­a un encaje negro a lo largo de la espalda, y en el frente una forma de encaje negro en 'V' que llegaba casi a sus pechos. Kyoko sacudiÃ³ su cabeza al exponer ese escote.

Le hizo preguntarse si Suki no era la que iba tras de Shinbe tanto en si como la perseguÃ­a a ella. Recogiendo sus aretes cruzados, se preguntÃ³ por quÃ© habÃ­a accedido a parecerse a un muchacho salvaje. Ella se sorprendiÃ³ de sus pensamientos cuando alguien golpeÃ³ tÃ­midamente en su puerta.

Abriendo la puerta mientras todavÃ­a sujetaba su pendiente, Kyoko sonriÃ³, sintiÃ©ndose mejor viendo que Suki estaba vestida mÃ¡s provocativa de lo que era. "Oh Suki, vas a dejarlos con la boca abierta esta noche", dijo mientras miraba a su amiga de arriba a abajo.

Suki llevaba pantalones de cuero apretados y una tapa azul con mangas largas, mostrando su figura. Kyoko asintiÃ³ con la cabeza, pensando cuÃ¡ntas veces Shinbe serÃ­a abofeteado esta noche.

"SÃ³lo estÃ¡s pidiendo que Shinbe actuÃ© Â¿no es asÃ­?", arqueÃ¡ndole una ceja a su amiga con una sonrisa, brillando en sus ojos esmeraldas.

Suki estaba buscando a Kyoko mÃ¡s de la cuenta, asintiendo con la cabeza en afirmaciÃ³n, "SÃ­, tengo la sensaciÃ³n de que esta noche podrÃ­a ser la Ãºltima diversiÃ³n por un tiempo. "CaptÃ© el rumor de Shinbe que a partir del lunes Ã­bamos a tener que empezar a entrenar mÃ¡s duro que nunca". Sus ojos se iluminaron, "Pero por esta noche, vamos a dar rienda suelta a todo. Te va a encantar este lugar al que vamos a ir. Es enorme y la banda esta noche va a rockear".

Suki mirÃ³ alrededor de las habitaciones de Kyoko, sus ojos se sorprendieron. "Â¡Wow Nunca he estado aquÃ­!", su mirada se dirigiÃ³ de vuelta a la de Kyoko. "A nadie se le permitiÃ³ estar aquÃ­ excepto a Toya. Â¿Te das cuenta de que sÃ³lo Ã©l, tÃº y Kyou estÃ¡n en este piso?" Estaba tan nerviosa por venir a este piso que le habÃ­a pedido permiso a Toya antes de subir a la habitaciÃ³n de Kyoko.

Kyoko sabÃ­a que Kyou querÃ­a tenerla donde Ã©l y Toya la vigilaran mejor. Recordando todo lo que dijo, sabÃ­a que estaba en lo cierto sobre Suki y de ser amigos en el pasado, porque por alguna razÃ³n se sentÃ­a como que a ella la habÃ­a conocido desde hace mucho tiempo.

Ella dio un trago repentino en su garganta, "Tal vez todas las otras habitaciones fueron ocupadas, no sÃ©". Se dirigiÃ³ a la puerta, "Pero sÃ© que quiero divertirme esta noche porque tienes razÃ³n, es probablemente la Ãºltima diversiÃ³n en mucho tiempo".

Su mano en el perno de la puerta se congelÃ³ y ella frunciÃ³ el ceÃ±o, 'alguien estaba allÃ­' Ella sintiÃ³ un escalofrÃ­o arrastrarse por su espalda al saberlo.

Kyoko lentamente abriÃ³ la puerta y mirÃ³ hacia el pasillo. Al no ver a nadie, ella se abriÃ³ paso y Suki la siguiÃ³. Se volviÃ³ y cerrÃ³ la puerta detrÃ¡s de ella, y luego rÃ¡pidamente girÃ³ alrededor para mirar a Suki cuando oyÃ³ un "grito" sorprendida, proveniente de su amigo. AllÃ­, de pie en su puerta estaba Kyou mirÃ¡ndola y no se veÃ­a complacido.

Kyou le dio una mirada a Kyoko y sintiÃ³ que su ira se elevaba. VolteÃ³ su mirada para ver a Suki, con una molestia muy evidente en su rostro.

"DÃ©janos", exigiÃ³ con una voz peligrosamente frÃ­a.

Suki le dio a Kyoko una mirada perpleja, pero rÃ¡pidamente hizo lo que le dijo, ya entendida de ello sin vacilar. Ella por una vez no querÃ­a estar en contra de Kyou, y ademÃ¡s, aquel hombre le daba escalofrÃ­os. Ella habÃ­a sido consciente desde su primer encuentro con Ã©l que era un inmortal muy poderoso y uno al cual no hay que enfrentarse. Ella se alegrÃ³ de que estuviera de su lado y no fuese un enemigo.

Kyoko cruzÃ³ sus brazos delante de ella, decepcionada al ver a Suki perderse rÃ¡pido de su vista. Ahora ella se volviÃ³ para encontrarse a sÃ­ misma bajo la atenciÃ³n de Kyou, y en ese momento Ã©l no parecÃ­a feliz. Ella alzÃ³ una ceja al mirarlo, solo esperando. Cuando solo permaneciÃ³ allÃ­ abriÃ©ndose espacio en sus ojos dorados enojados, sintiÃ³ que su temperamento empezÃ³ a ascender. "Maldito sea Ã©l y su mirada penetrante".

"Â¿QuÃ© he hecho?", se preguntÃ³ finalmente, renunciando a esperarlo para decirle a ella.

Kyou habÃ­a estado molesto cuando habÃ­a sentido la presencia de Suki en el lugar. Luego, cuando los vio salir de su habitaciÃ³n vestida asÃ­, Ã©l sabÃ­a que no era prudente dejar que Kyoko se fuera. No sÃ³lo estaba en peligro por el enemigo, tambiÃ©n estarÃ­a en peligro de cualquier guardiÃ¡n, demonio o humano queriendo aparearse con ella. Kyou se enfureciÃ³ en el mero pensamiento,

"Nadie va a venir a este lugar sin mi permiso, excepto tÃº y Toya, Â¿Entendido?" su voz sonaba como si la estuviera regaÃ±ando.

Kyoko se erizÃ³ pero rÃ¡pidamente recordÃ³ que este es su edificio, asÃ­ que son sus reglas. "Lo siento. Yo no sabÃ­a", ella le dijo honestamente. Sintiendo su propia ira disminuyendo, ella tronÃ³ sus dedos delante de ella. Estaba empezando a inquietarse porque realmente no parecÃ­a mÃ¡s feliz ahora que ella se habÃ­a disculpado.

Kyou dio un paso mÃ¡s cerca de Kyoko. MirÃ¡ndola fijamente, se encontrÃ³ con que casi podÃ­a ver debajo de su camisa. "No me dijeron que tenÃ­an planes esta noche", sintiÃ³ que su estado de Ã¡nimo se oscurecÃ­a en sus palabras y sus ojos resaltaban un poco mÃ¡s brillante, pero no le importaba. Si iba a protegerla, tenÃ­a que saber lo que estaba haciendo. SabÃ­a cÃ³mo actuaban las chicas en el colegio, pero podÃ­a percibir que Kyoko aÃºn estaba apartada, diferente de las otras, inocente.

Kyoko se mordiÃ³ su labio inferior, preguntÃ¡ndose si iba a tener que decirle cada movimiento. "Yo no sabÃ­a que tenÃ­a que decirte que sÃ­ iba a salir", tratÃ³ de mantener su voz tranquila, pero sabÃ­a que tenÃ­a que mantener su postura hacia Ã©l con el fin de tener algo de libertad.

"Voy a salir con Suki y Shinbe esta noche", dijo esas palabras con firmeza, con la esperanza de que no tratarÃ­a de detenerla.

Kyou dio un paso mÃ¡s cerca, sÃ³lo para que ella diera un paso atrÃ¡s de Ã©l para que no tuviera que mirarlo directamente. Ãl sonriÃ³ internamente, a medida que dio otro paso adelante. Ãl literalmente la acorralÃ³ contra la pared, rodeÃ¡ndose a sÃ­ mismo con su aroma.

"Â¿Vestida asÃ­?" su voz sonaba enojado.

Los ojos de Kyoko se abrieron ahora que estaba a sÃ³lo centÃ­metros de ella, y ella lo estaba mirando. Era tan alto. Â¿QuÃ© habÃ­a dicho? Sus ojos se cerraron de forma mÃ¡s aguda. âÂ¿Vestida como?â

"Â¿QuÃ© tiene de malo la forma en que estoy vestida?" se echÃ³ hacia atrÃ¡s contra la pared cuando Ã©l acerco su rostro junto a su oÃ­do. Ella podÃ­a sentir su aliento caliente en el cuello.

"Â¿EstÃ¡s buscando un compaÃ±ero?", susurrÃ³ peligrosamente contra su oÃ­do.

Kyoko estaba repentinamente asustada de aquel guardiÃ¡n de pie delante de ella. Las palabras que habÃ­a pronunciado la hubieran llevado en circunstancias normales a una rabia, pero ahora sÃ³lo la hicieron querer encontrar un rincÃ³n oscuro, apacible para esconderse. Si un alfiler hubiera caÃ­do, habrÃ­a sonado como un trueno entre tanto silencio. Ella se sobresaltÃ³ en si misma cuando oyÃ³ otra voz muy cerca de ellos.

"Kyoko, Â¿EstÃ¡s lista?" Toya se apoyÃ³ en la pared mirÃ¡ndolos. Ãl podÃ­a oler el miedo de Kyoko a tres metros de distancia. Ãl mirÃ³ a Kyou con el ceÃ±o fruncido mientras observaba a Kyoko agacharse bajo su brazo y caminar rÃ¡pidamente hacia Ã©l.

Kyou se enderezÃ³ de nuevo, una vez mÃ¡s luciendo indiferente mientras miraba a Toya pasar entre Ã©l y Kyoko, ocultÃ¡ndola de su vista.

Ahora, dÃ³nde he visto esto antes, pensÃ³ con molestia y luego declarÃ³ frÃ­amente. "Si ella va, tÃº no debes apartarte de su lado". El mÃºsculo de su mandÃ­bula se flexionaba mientras apretaba fuertemente los dientes, no le gustaba el hecho de que Toya la viera vestida con tan poca ropa.

Toya podÃ­a decir que Kyou era serio, y la mirada en sus ojos le dio escalofrÃ­os. "Yo ya sÃ© esto", chasqueando sus dedos luego se volviÃ³ y tomÃ³ la mano de Kyoko en la suya, "Vamos". Se lo pidiÃ³ en voz baja.

Kyoko no iba a discutir con eso, y no le importÃ³ el hecho de que Toya prÃ¡cticamente la estaba empujando frente a Ã©l. âCuanto mÃ¡s rÃ¡pido, mejorâ, pensÃ³. En el momento en que ella querÃ­a mÃ¡s que nada darse prisa, ahora que estaba completamente desgreÃ±ada, prÃ¡cticamente volÃ³ por las escaleras.

Toya dejÃ³ ir su mano tan pronto como supo que estaban fuera de la vista de Kyou. Vio a medida que apretaba el paso un ceÃ±o fruncido arrugando un su frente. HabÃ­a recogido lo que Kyou le habÃ­a dicho. Ãl era un guardiÃ¡n, su oÃ­do estaba excelente. Ãl habÃ­a ido a buscar a Kyoko cuando Suki prÃ¡cticamente habÃ­a volado por las escaleras, casi derribÃ¡ndolo en el momento.

Se enfureciÃ³ con Ã©l por las palabras que habÃ­a oÃ­do Kyou al susurrar en el oÃ­do de Kyoko, y era todo lo que podÃ­a hacer para fingir que no lo habÃ­a escuchado. Nunca tuvo pensamientos de herir a Kyou pero el solo pensamiento de Kyou diciendo tales cosas a Kyoko sacÃ³ lo peor en Ã©l. No habrÃ­a hecho nada para merecer ese tipo de trato.

Toya intentÃ³ de aplacar esa mala sensaciÃ³n que tenÃ­a mientras que se encontraba con los demÃ¡s.

*****

Al entrar en el club, Suki notÃ³ que Kyoko seguÃ­a estando inusualmente callada y finalmente se puso de pie para preguntar: "Â¿QuÃ© era todo eso acerca de Kyou en realidad?"

"Nada en realidad", contestÃ³ Kyoko queriendo no hablar de ello en sÃ­, y luego se acordÃ³ de lo que Ã©l habÃ­a dicho, "Ãl dijo que a partir de ahora, nadie se permitÃ­a estar en ese lugar, excepto Toya y yo". Ella se encogiÃ³ de hombros tristemente entonces notÃ³ que Toya todavÃ­a la estaba observando.

Se preguntÃ³ si habÃ­a oÃ­do lo que Kyou habÃ­a dicho, luego se ruborizÃ³ y rÃ¡pidamente apartÃ³ la vista hacia otro lado no queriendo realmente saber la respuesta a esa pregunta. Esta fue probablemente su Ãºltima noche de libertad, asÃ­ que despejÃ³ su mente y mirÃ³ a su alrededor con la intenciÃ³n de disfrutarla de una manera u otra.

Los ojos de Suki se ensancharon cuando sintiÃ³ unos brazos alrededor de ella desde atrÃ¡s y la halaban hacia alguien fuerte. Torciendo el cuello para que pudiera ver su mirada conectÃ³ con unos ojos amatistas.

Shinbe bajÃ³ la cabeza hasta su cuello, acurrucada en su contra, sonriendo. "Ven a bailar conmigo", hizo seÃ±as con una voz seductora.

"Pero acabamos de llegar", Suki tratÃ³ de alejarlo sinceramente.

"Lo sÃ©", Shinbe le guiÃ±aba un ojo a Kyoko. "QuerÃ­a agarrarte antes de que alguien mÃ¡s lo hiciera". Deliberadamente deslizÃ³ su mano seductora a travÃ©s de su vientre antes de colocarla entre sus brazos para verlo de frente. DÃ¡ndole a Kyoko una mirada maliciosa dijo, "Ella podrÃ­a estar de vuelta".

Suki asintiÃ³ con la cabeza, tratando de ocultar el rubor rojo que al instante aparecÃ­a a travÃ©s de sus mejillas. Shinbe la llevÃ³ a la pista de baile, dejando a Kyoko y Toya de pie allÃ­.

Kyoko sabÃ­a que sus nervios no podÃ­an resistir mÃ¡s y ella se fue al bar pensando que una bebida la relajarÃ­a de alguna forma. Ni siquiera observÃ³ a ver si Toya seguÃ­a. SabÃ­a que le habÃ­an ordenado que la vigilara. No era como si estuvieran en una cita. Casi sentÃ­a lÃ¡stima por Ã©l.

Ella volviÃ³ su atenciÃ³n al tipo detrÃ¡s del bar encogiendo sus hombros diciendo, " Lo que sea el especialâ. Ella sonriÃ³ y asintiÃ³ con la cabeza. Puso uno de veinte en el bar. No tenÃ­a ni idea de quÃ© pedir; ya que Ã©sta era la primera vez que habÃ­a estado en un bar. Ella fingiÃ³ como si lo hubiera hecho mil veces porque lo habÃ­a presenciado muchas veces a travÃ©s de pelÃ­culas y TV. SÃ³lo esperaba que nadie se diera cuenta de su nerviosismo.

Toya llegÃ³ para estar al lado de Kyoko despuÃ©s de notar que el barman la seguÃ­a observando mientras Ã©l le hacÃ­a una bebida. CaptÃ³ la mirada del tipo y gruÃ±Ã³, advirtiÃ©ndole que se apartara. Toya podÃ­a sentir mÃ¡s ojos en Kyoko, otros aparte del barman, y no le gustaba.

Kyoko se dio vuelta cuando su bebida estaba lista y tratÃ³ de sonreÃ­rle al bartender otra vez, a su vez que le agradecÃ­a, pero Ã©l no la miraba a los ojos. "Bueno, eso es extraÃ±o", pensÃ³, pero oyendo a alguien decir su nombre, mirÃ³ por encima del hombro y vio a Kamui llegando. Ella le sonriÃ³, luego tomÃ³ un trago de su bebida, y casi se ahoga con ese fuerte sabor ardiente.










Kamui la vio poner la bebida en el bar casi derramÃ¡ndola. Ãl sonriÃ³ mientras ella sentÃ­a su aliento, jadeando. "Tienes que vigilar a Kyoko, las bebidas aquÃ­ son fuertes". FrunciÃ³ el ceÃ±o al bartender en desaprobaciÃ³n, y luego ella sonriÃ³ cuando parecÃ­a ser capaz de respirar de nuevo.

"No bromeo", Kyoko jadeÃ³, limpiando una lÃ¡grima de su ojo. "Esa bebida esta hecha para matar, Dios", gimiÃ³, parpadeando.

Toya asintiÃ³ con la cabeza a Kamui como si le hubiera dado permiso para hablar con Kyoko. Su mirada vagaba por la habitaciÃ³n notando que los guardianes y humanos no eran los Ãºnicos habitantes dentro de las luces parpadeantes del club. Sus labios se fruncieron sintiendo demonios ocultos dentro de las sombras.

Kamui observÃ³ a Kyoko sonreÃ­r a Shinbe y Suki mientras los veÃ­a bailar. Cuando las luces parpadeaban de rojo a verde y luego azul, un tono azul elÃ©ctrico parecÃ­a rodearla por un instante, causando la visiÃ³n de Kamui cerrarse y otra imagen surgiÃ³.

En su imaginaciÃ³n, podÃ­a ver a Kyoko huyendo de un demonio enorme. A medida que su vista recorrÃ­a la zona, podÃ­a decir en el terreno en que estaba metida cayendo a un gran acantilado. GritÃ³ su nombre para advertirle, pero cuando se volviÃ³ a buscarlo, nunca vio el borde peligroso del acantilado mientras luego tomaba ese paso letal.

Kamui podÃ­a sentir la adrenalina a travÃ©s de Ã©l mientras sus alas brotaban de su espalda con un despliegue de coloridos destellos. Mientras volaba sobre el demonio, le disparÃ³ una explosiÃ³n de fuerza vital furiosa que desintegrÃ³ al demonio en el impacto. Retrayendo sus alas, dejÃ³ que su cuerpo se sumergiera en el acantilado en intento desesperado para llegar a ella.

Al igual que el suelo se acercaba a un ritmo y velocidad alarmante, agarrÃ³ a Kyoko, soltando sus alas y flotando con seguridad en el suelo. Cuando sus ojos esmeraldas se conectaron con los de Kamui le preguntÃ³: "SÃ³lo querÃ­as que te salvara, Â¿no?"

Saliendo de ese trance ligero, sabÃ­a que no podrÃ­a haber sido sÃ³lo un sueÃ±o, de alguna manera, en alguna parte, realmente habÃ­a sucedido. Sus ojos se centraron en ella y Ã©l querÃ­a una vez mÃ¡s sentirla en sus brazos como lo habÃ­a hecho en un extraÃ±o recuerdo.

Kamui se acercÃ³ y le agarrÃ³ la mano, "Vamos Kyoko. Baila conmigo". En el momento en que su mano tocÃ³ la suya, sintiÃ³ que su corazÃ³n se aceleraba con algÃºn sentimiento desconocido. Un polvo brillante de cada color sobresaltÃ³ en sus ojos brillantes.

Ella asintiÃ³ con la cabeza, encantada con la canciÃ³n que estaba sonando y sintiendo ese ritmo que la hacia querer moverse. Se dirigieron directamente a Suki y Shinbe en la concurrida pista de baile.

Toya se volviÃ³ justo a tiempo para ver a Kamui llevarse a Kyoko hacia la pista de baile y frunciÃ³ el ceÃ±o. Recorriendo sus dedos a travÃ©s de sus flecos extravagantes, Ã©l se recostÃ³ hacia atrÃ¡s contra el bar, luchando contra la sensaciÃ³n que tenÃ­a de simplemente tomar a Kyoko y ocultarla del mundo.

"Al menos no es una canciÃ³n lenta", murmurÃ³ entre su aliento y luego apretÃ³ fuertemente los dientes sin creer que esas palabras se le habÃ­an escapado.

Suki y Shinbe estaban pasando un buen rato cuando Kamui y Kyoko se unieron a ellos. Los chicos miraban de frente a las chicas en un rÃ¡pido baile. Kyoko no se habÃ­a divertido asÃ­ en mucho tiempo. Tres canciones mÃ¡s tarde, ella y Suki estaban listos para un descanso. Mientras se dirigÃ­an a la pista de baile, comenzÃ³ una canciÃ³n suave.

Alguien agarrÃ³ a Kyoko por detrÃ¡s, susurrando en su oÃ­do, "Mi turno", y la girÃ³ en sus brazos, lejos de los demÃ¡s, y de vuelta a la pista de baile.




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