Entrevistas Del Siglo Corto
Marco Lupis







Marco Lupis


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tabla de contenidos




1          ENTREVISTAS (#u0a7a7743-dbe8-5c0b-b36a-75dee6252edc)

2          CopyrightÂ© 2017 (#u1d89f115-9f6b-5532-ad3e-997feee67904)

3          IntroducciÃ³n (#u7d6d1495-7c39-5879-aa94-9e0e72e5da93)

4          Subcomandante Marcos (#u4f027504-fdb0-5dac-a575-ceb8f8824137)

5          Peter Gabriel (#u1d5fe02a-f39e-59d6-b6b6-0286321ad3da)

6          Claudia Schiffer (#u4922301a-4b39-580a-9ed7-894b7b085d34)

7          Gong Li (#ub26d1930-2679-51bf-a55a-7c4f4738dfca)

8          Ingrid Betancourt (#ue2ba11f6-c008-5bfd-8afe-db7ddf2180c6)

9          Aung San Suu Kyi (#u4be8a647-63e4-5542-8bf6-668bbe318a65)

10          Lucia Pinochet (#ue58a023d-57ef-5e6b-a6d2-819fb3b6b907)

11          Mireya Garcia (#u5dbb6816-a24e-5820-9d56-af2251fdff92)

12          Kenzaburo Oe (#litres_trial_promo)

13          Benazir Bhutto (#litres_trial_promo)

14          Rey Costantino de Grecia (#litres_trial_promo)

15          Hun Sen (#litres_trial_promo)

16          Roh Moo-hyun (#litres_trial_promo)

17          Hubert de Givenchy (#litres_trial_promo)

18          Maria Dolores MirÃ³ (#litres_trial_promo)

19          Tamara Nijinsky (#litres_trial_promo)

20          Franco Battiato (#litres_trial_promo)

21          Ivano Fossati (#litres_trial_promo)

22          Tinto Brass (#litres_trial_promo)

23          Peter Greenaway (#litres_trial_promo)

24          Suso Cecchi dâAmico (#litres_trial_promo)

25          Rocco Forte (#litres_trial_promo)

26          Nicolas Hayeck (#litres_trial_promo)

27          Roger Peyrefitte (#litres_trial_promo)

28          JosÃ© Luis de Vilallonga (#litres_trial_promo)

29          Baronesa Cordopatri (#litres_trial_promo)

30          Andrea Muccioli (#litres_trial_promo)

31          Xanana Gusmao (#litres_trial_promo)

32          JosÃ© Ramos-Horta (#litres_trial_promo)

33          MonseÃ±or do Nascimento (#litres_trial_promo)

34          Khalida Messaoudi (#litres_trial_promo)

35          Eleonora Jakupi (#litres_trial_promo)

36          Lee Kuan Yew (#litres_trial_promo)

37          Khushwant Singh (#litres_trial_promo)

38          Shobhaa De (#litres_trial_promo)

39          Joan Chen (#litres_trial_promo)

40          Carlos SaÃºl Menem (#litres_trial_promo)

41          Pauline Hanson (#litres_trial_promo)

42          General Volkogonov (#litres_trial_promo)

43          Gao Xingjian (#litres_trial_promo)

44          Wang Dan (#litres_trial_promo)

45          Zang Liang (#litres_trial_promo)

46          Stanley Ho (#litres_trial_promo)

47          Palden Gyatso (#litres_trial_promo)

48          Gloria Macapagal Arroyo (#litres_trial_promo)

49          Cardenal Sin (#litres_trial_promo)

50          General Giap (#litres_trial_promo)

51          Almirante Corsini (#litres_trial_promo)

52          MonseÃ±or Gassis (#litres_trial_promo)

53          Men Songzhen (#litres_trial_promo)

54          Epilogo (#litres_trial_promo)

55          Agradecimientos (#litres_trial_promo)

56          Notas (#litres_trial_promo)











Del mismo autor:









El Mal InÃºtil

Los CanÃ­bales de Mao

Cristo se Detuvo en Shingo

Acteal










A bordo de un helicÃ³ptero del ejÃ©rcito de EE. UU. durante una misiÃ³n

Periodista, fotoperiodista y escritor,       Marco Lupis       fue corresponsal del periÃ³dico       La Repubblica       de Hong Kong.

Nacido en Roma en 1960, trabajÃ³ como corresponsal y se especializÃ³ en todo el mundo, especialmente en AmÃ©rica Latina y el Lejano Oriente, para los principales periÃ³dicos italianos (      Panorama, Il Tempo, Il Corriere della Sera, L'Espresso e La Repubblica      ) y RAI (      Mixer, Format, TG2 y TG3      ). Trabajando a menudo en la zona de guerra, estuvo entre los pocos periodistas que siguieron las masacres seguidas por la declaraciÃ³n de independencia en Timor Oriental, los sangrientos enfrentamientos entre cristianos y musulmanes en las Molucas, la masacre de Bali y la epidemia de SARS en China. Con su correspondencia, ha cubierto durante mÃ¡s de una dÃ©cada toda la zona Asia-PacÃ­fico, con sede en Hong Kong, abriÃ©ndose camino a las islas de HawÃ¡i y a la AntÃ¡rtida. EntrevistÃ³ a muchos protagonistas de la polÃ­tica mundial y especialmente de Asia, como la Premio Nobel de Birmania Aung San Suu Kyi y la Primera Ministra paquistanÃ­ Benazir Bhutto, a menudo denunciando violaciones de los derechos humanos en sus artÃ­culos. Su reportaje tambiÃ©n fue publicado por periÃ³dicos espaÃ±oles, argentinos y estadounidenses.         Marco Lupis vive en Calabria.    




ENTREVISTAS


del siglo corto





Marco Lupis





Encuentro con los protagonistas de la polÃ­tica, la cultura y el arte del siglo XX.





















Traducido por Maximiliana Rey













































EdiciÃ³n Tektime










TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS












CopyrightÂ© 2017


por Marco Lupis Macedonio Palermo de Santa Margherita

Todos los derechos reservados al autor

interviste@lupis.it





































































Primera ediciÃ³n italiana 2017

ISBN:

Copyright       Â©        2018 Tektime

Esta obra estÃ¡ protegida por el Derecho de autor.

EstÃ¡ prohibida cualquier reproducciÃ³n, incluso parcial, no autorizadas.





















"El periodista es un historiador del dÃ­a a dÃ­aâ

Albert Camus





















A Francesco, Alessandro y Caterina



































IntroducciÃ³n









Tertium non datur






























 Era   otoÃ±o en MilÃ¡n, en ese lejano mes de octubre de 1976 cuando, caminando brevemente por Corso Venecia hasta el teatro de San Babila, iba a hacer la primera entrevista de mi vida.  

 TenÃ­a diecisÃ©is aÃ±os y junto con mi amigo Alberto estaba llevando a cabo una transmisiÃ³n de informaciÃ³n desde el tÃ­tulo, no muy original, "Espacio Joven" en una de las primeras estaciones de radio privadas de Italia,           Radio Milano Libera          .  

 Eran aÃ±os realmente fabulosos aquellos, donde todo parecÃ­a suceder y realmente sucediÃ³. AÃ±os maravillosos. AÃ±os terribles. Fueron los           aÃ±os de plomo          , los de la protesta juvenil, de los cÃ­rculos autogestionados, de las huelgas en la escuela, de las manifestaciones que casi siempre resultaron en la violencia. AÃ±os de enorme entusiasmo, llenos de una agitaciÃ³n cultural que parecÃ­a querer explotar, ya que era vivaz, cautivador, todo lo abarcaba.   AÃ±os de lucha, e incluso a veces de las personas que murieron: por un lado, los jÃ³venes de la izquierda, y por el otro los de la derecha. En comparaciÃ³n con hoy en dÃ­a todo era muy simple: o estabas de una parte, o estabas de la otra.           Tertium non datur          . 

 Pero, por encima de todo, fueron los aÃ±os en los que cada uno de nosotros tenÃ­a la impresiÃ³n, y a menudo mucho mÃ¡s que una simple impresiÃ³n, de ser capaz de cambiar las cosas. Tener Ã©xito -y a nuestra manera-           de hacer la diferencia.

 Nosotros, en esa excitaciÃ³n de entusiasmo, cultura y violencia, nos movimos en el mundo real. Navegando para ver. Los bombardeos, las bombas, las Brigadas Rojas fueron un trasfondo constante de nuestra adolescencia - o juventud, dependiendo de la edad - pero en general no nos impresionaron mucho. RÃ¡pidamente habÃ­amos aprendido a vivir de una manera que no era tan diferente de lo que mÃ¡s tarde llegarÃ­a a mÃ­ en los aÃ±os venideros, entre los pueblos que viven en medio de un conflicto o una guerra civil. Su vida se habÃ­a adaptado a esas condiciones extremas, un poco como nuestra vida de entonces. 

 Mi amigo Alberto y yo, la diferencia que realmente querÃ­amos intentar hacer, para esto, armados con un entusiasmo desbordante y mucha, mucha inconsciencia, a una edad en la que los niÃ±os de hoy pasan tiempo publicando autofotos en Instagram y cambiando sus telÃ©fonos inteligentes, leÃ­mos todo lo que se nos cruzÃ³ por delante, participamos en la kermes musical, en ese momento mÃ¡gico en el que el rock naciÃ³ y se extendiÃ³, en mega conciertos en parques, en clubes de cine.  Por esta razÃ³n, con la cabeza llena de ideas y una grabadora en nuestros bolsillos, nos apresuramos al teatro de San Babila en la hÃºmeda tarde de octubre de hace cuarenta aÃ±os. 

 La cita fue por las diecisÃ©is, cerca de una hora antes que iniciara el espectÃ¡culo de la tarde. Nos condujeron a los pasillos subterrÃ¡neos donde estaban los camarines de los actores, hasta aquel reservado para el protagonista. Y allÃ­ nos esperaban para nuestra entrevista, la primera de mi "carrera" como periodista,   Peppino de Filippo. 

 No recuerdo mucho de esa entrevista, y por desgracia, las cintas con las grabaciones de los episodios de nuestra transmisiÃ³n se han perdido, en uno de los muchos movimientos de mi vida. 

 Pero aÃºn recuerdo esa delgada descarga elÃ©ctrica, ese estremecimiento de energÃ­a que precede - lo habrÃ­a entendido sucesivamente mil veces - una entrevista importante.  

 Una reuniÃ³n importante, porque cada entrevista es mucho mÃ¡s que solo una serie de preguntas y respuestas. 

 Peppino de Filippo estaba al final, morirÃ­a hace unos aÃ±os, de una carrera teatral y cinematogrÃ¡fica que ya habÃ­a hecho historia. Ãl nos recibiÃ³ sin dejar de maquillarse, frente al espejo. Ãl fue educado, cortÃ©s y servicial, y fingiÃ³ no sorprenderse al encontrar a dos malditos niÃ±os frente a Ã©l. Recuerdo sus gestos calmados y metÃ³dicos mientras hacÃ­a el truco de la escena, que me pareciÃ³ pesado, denso y muy claro. Pero recuerdo especialmente una cosa: la profunda tristeza de su mirada. Una tristeza que me impactÃ³ intensamente, porque lo percibÃ­ intensamente. Tal vez sintiÃ³ que su vida habÃ­a llegado a su fin, o tal vez era solo la prueba de lo que siempre se habÃ­a dicho de los comediantes, es decir, al hacer reÃ­r a todos, en realidad son las personas mÃ¡s tristes del mundo. 

 Hablamos de teatro, de su hermano Eduardo, por supuesto. Ãl nos contÃ³ cÃ³mo naciÃ³ el escenario, siempre por ahÃ­ con la compaÃ±Ã­a de familia.  

 Salimos despuÃ©s de casi una hora, un poco confundido y con la grabadora de casete llena hasta el final.  

 Esa no fue solo la primera entrevista de mi vida. Fue especialmente cuando me di cuenta de que el trabajo del periodista serÃ­a la Ãºnica opciÃ³n posible para mÃ­. Y fue el momento en el que experimentÃ© por primera vez esa extraÃ±a alquimia, casi una magia sutil que se establece entre el entrevistado y el entrevistador.  





 Una entrevista puede ser la fÃ³rmula matemÃ¡tica de la verdad o una actuaciÃ³n inÃºtil y vanidosa. La entrevista es tambiÃ©n un arma poderosa en manos del periodista, que tiene el poder de elegir complacer al entrevistado o servir y apasionar al lector. 

 En lo que a mÃ­ respecta, la entrevista tambiÃ©n es mucho mÃ¡s; es una confrontaciÃ³n psicolÃ³gica, es una sesiÃ³n de psicoanÃ¡lisis. En el cual tanto el entrevistado como el entrevistador permanecen involucrados. 

Como Marchese de Vilallonga mÃ¡s tarde me dijo, en una de las entrevistas en este libro, "el secreto estÃ¡ en el estado de gracia que se crea cuando el periodista deja de ser tal y se convierte en el amigo a quien se le cuenta todo. TambiÃ©n lo que no le dice a un periodistaâ.

La entrevista es la prÃ¡ctica del arte socrÃ¡tico de mayÃ©utica, la habilidad del periodista para extraer los pensamientos mÃ¡s sinceros del entrevistado, de empujarlo a bajar el guardia, de sorprenderlo mientras cuenta y se cuenta sin filtros. 

No siempre se logra esta magia particular. Pero cuando sucede, entonces nos enfrentamos a una buena entrevista. Algo mÃ¡s que una ida y vuelta estÃ©ril, nada que ver con la imprudente vanidad del periodista que solo seÃ±ala una       primicia      .

En mÃ¡s de treinta aÃ±os de actividad periodÃ­stica conocÃ­ celebridades, jefes de estado, primeros ministros, lÃ­deres religiosos y polÃ­ticos. Pero debo admitir que no es con ellos que he sentido una verdadera forma de empatÃ­a.

Para la formaciÃ³n cultural, y familiar, deberÃ­a haberme sentido de su lado, de la parte de aquellas mujeres y hombres que estaban en el poder, que tenÃ­an el poder de decidir sobre el destino de millones de personas, sus vidas y, a menudo, su muerte. A veces el futuro de pueblos enteros.

Pero nunca ha sido asÃ­. La empatÃ­a, la corriente de simpatÃ­a, la emociÃ³n y la excitaciÃ³n que sentÃ­ cuando conocÃ­ a los rebeldes, los luchadores, los que estaban listos â y lo demostraronâ a sacrificar sus vidas, a menudo tranquila y agradable, por sus ideales.

Eran un jefe revolucionario con el pasamontaÃ±as, se reunieron en una cabaÃ±a en la selva en MÃ©xico, o de una madre coraje que estaba tratando, con dignidad, pero con firmeza, para saber la verdad sobre el horrible final de sus hijos, desaparecidos en el Chile de Pinochet. 

Ellos son los verdaderos poderosos. 





Grotteria, agosto 2017





*****





Las entrevistas recogidas en este libro han sido publicadas, en un perÃ­odo que va desde 1993 a 2006, sobre los periÃ³dicos para los que he trabajado en el curso de los aÃ±os, como enviado o el corresponsal, en su mayorÃ­a de AmÃ©rica latina y el Lejano Oriente: el semanario       Panorama y LâEspresso      , y diarios       Il Tempo, Il Corriere della Sera y La Repubblica       y algunos para la       RAI      .

Mantuve deliberadamente la forma original en la que se escribieron, a veces en la estructura tradicional de la pregunta/respuesta, y otras veces en el mÃ¡s coloquial de los       entrecomillados      .

ElegÃ­ preceder a las entrevistas individuales con una introducciÃ³n que ayudarÃ­a al lector a orientarse en el espacio y el tiempo en el que se crearon.













1





Subcomandante Marcos









Â¡Venceremos! (tarde o temprano)






























Chiapas, MÃ©xico, San CristÃ³bal de Las Casas, Hotel Flamboyant.       El mensaje estaba escondido debajo de la puerta de la habitaciÃ³n:





Es necesario partir hoy a la Selva.

Cita en la recepciÃ³n a 19. 

Llevar botas de montaÃ±a, una manta, 

una mochila y comida enlatada.









Solo tengo una hora y media para armar estas pocas cosas. Mi objetivo es en el corazÃ³n de la jungla. En la frontera entre MÃ©xico y Guatemala, donde comienza la Selva Lacandona, uno de los pocos lugares del mundo completamente inexplorados. Por el momento, solo hay un "operador turÃ­stico" muy especial capaz de llevarme hasta allÃ­. Llama al subcomandante Marcos y la Selva Lacandona es su Ãºltimo refugio.









*****

Lo que, todavÃ­a hoy, probablemente me hace sentir mÃ¡s orgulloso en mi carrera es, sin duda, esta reuniÃ³n con el subcomandante Marcos en la selva         Lacandona         de Chiapas, MÃ©xico, en abril de 1995, por el semanario         Sette         del Corriere della Sera; primer periodista italiano en entrevistarlo (Realmente no sÃ© si acababa de ir a ver al simpatizante y omnipresente Gianni MinÃ  antes), pero mucho antes de que el mÃ­tico subcomandante, con su eterno pasamontaÃ±as negro, dio vida en los aÃ±os siguientes a una especie de autÃ©ntica "oficina de prensa de la guerrilla" quien subÃ­a y bajaba de su refugio en la selva a periodistas de todas partes.

HabÃ­an pasado casi dos semanas desde que, en los Ãºltimos dÃ­as de marzo de 1995, el aviÃ³n de la Ciudad de MÃ©xico aterrizÃ³ en el pequeÃ±o aeropuerto militar de Tuxla GutiÃ©rrez, capital de Chiapas. En la pista rodaban aviones con insignias del ejÃ©rcito mexicano y vehÃ­culos militares apostados en los bordes. En una tierra tan grande como un tercio de Italia vivÃ­an tres millones de habitantes.

La mayorÃ­a de ellos con sangre india en las venas: doscientos cincuenta mil descendientes directos de los mayas.

Estaba en una de las Ã¡reas mÃ¡s pobres del mundo: el noventa por ciento de los indios no tenÃ­an agua potable. Sesenta y tres por ciento eran analfabetos.

Me pareciÃ³ muy claro: por un lado, los terratenientes blancos, pequeÃ±os y ricos. Por otro lado, los campesinos, muchos, y quienes tomaron en promedio siete pesos: menos de diez dÃ³lares por dÃ­a. Para estas personas, la esperanza de sublevaciÃ³n comenzÃ³ el 1 de enero de 1994. Mientras MÃ©xico firmaba un tratado de libre comercio con los Estados Unidos y CanadÃ¡, un soldado encapuchado revolucionario declarÃ³ la guerra al paÃ­s: a caballo, armados con fusiles - algunos reales (pocos), otros falsos, de madera - dos mil hombres del EjÃ©rcito de LiberaciÃ³n Nacional Zapatista ocuparon San CristÃ³bal de Las Casas, la antigua capital de Chiapas, Palabra de la Orden: "Tierra y libertad".

Hoy sabemos cÃ³mo terminÃ³ la primera ronda, la decisiva: los cincuenta mil soldados que fueron enviados con sus vehÃ­culos blindados ganaron la marea de la revuelta. Â¿Y Marcos? Â¿CuÃ¡l fue el final del hombre que de alguna manera habÃ­a revivido la leyenda de Emiliano Zapata, el hÃ©roe de la revoluciÃ³n mexicana de 1910?





*****

7 pm, Hotel Flamboyant: nuestro contacto llega a tiempo. Se llama Antonio, es un periodista mexicano que en la Selva subiÃ³ no una, sino diez, veinte veces. Por supuesto, ahora no es como hace un aÃ±o, cuando Marcos estaba relativamente tranquilo con su familia en el pequeÃ±o pueblo de Guadalupe Tepeyac, cerca de la Selva, armado con un telÃ©fono mÃ³vil, computadora, conexiÃ³n a Internet, preparado para recibir los enviados de tv americana. Hoy nada ha cambiado para los indios, pero para Marcos y su gente todo ha cambiado: despuÃ©s de la Ãºltima ofensiva del gobierno, los lÃ­deres zapatistas realmente tuvieron que esconderse en la montaÃ±a. No hay telÃ©fonos allÃ­, no hay electricidad. Ni caminos: nada.

El       colectivo       (como llaman a estos extraÃ±os microbuses de taxi) corre rÃ¡pido entre las curvas cerradas de la noche. En el interior hay un olor a sudor y tela hÃºmeda. Se tarda dos horas para llegar a Ocosingo, un pueblo a las puertas de la selva. En las animadas calles, las niÃ±as con largo cabello negro y rasgos indios se rÃ­en. Y tantos soldados, en todas partes. Las habitaciones del Ãºnico hotel no tienen ventanas, sÃ³lo una rejilla en la puerta. Parece estar en una cÃ¡rcel. En las noticias de la radio: "Hoy el padre de Marcos ha declarado: mi hijo, el profesor universitario Rafael SebastiÃ¡n Guillen Vicente, 38 aÃ±os, nacido en Tampico, es el subcomandante Marcos".

A la maÃ±ana siguiente tenemos un nuevo guÃ­a. Se llama Porfirio. Ãl tambiÃ©n es indio.

A bordo de su camiÃ³n, se necesitan casi siete horas de baches y polvo para llegar a Lacandon, el Ãºltimo pueblo. AhÃ­ termina el camino de tierra. Y comienza la Selva. No llueve, pero el barro aÃºn llega a las rodillas. Se duerme en algunas barracas en la jungla, a lo largo del trayecto. DespuÃ©s de dos dÃ­as de marcha apretada y agotadora, en la inhÃ³spita jungla, sofocada por la humedad, llegamos a la aldea. La comunidad se llama       Giardin      ; estamos en el Ã¡rea de       Montes Azules      . Casi doscientas personas viven allÃ­. Todos viejos, niÃ±os y mujeres. Los hombres estÃ¡n en guerra. Nos recibieron bien. Pocas personas saben espaÃ±ol. Todos hablan tzeltal, el dialecto maya. "Â¿Encontraremos a Marcos?" Preguntamos. "Puede darse", dice Porfirio.

A las tres de la maÃ±ana nos despertamos con cuidado: debemos irnos, no hay luna, sino muchas estrellas, a media hora de marcha para llegar a una cabaÃ±a. En el interior puedes sentir la presencia de tres hombres. Es todo negro, como sus pasamontaÃ±as. En el retrato provisto por el gobierno, Marcos es un profesor graduado en filosofÃ­a con una tesis sobre Althusser y una especializaciÃ³n al Sorbona de ParÃ­s. Ahora, para romper el silencio en la cabaÃ±a, llega una voz en francÃ©s: "Tenemos solo veinte minutos. Prefiero hablar en espaÃ±ol, si no hay problemas. Soy el subcomandante Marcos. Es mejor no usar la grabadora porque si la grabaciÃ³n fue interceptada, serÃ­a un problema para todos, en primer lugar para usted. Aunque oficialmente estamos en un momento de tregua, en realidad me estÃ¡n buscando en todos los sentidos. PregÃºntame lo que quieras".





Â¿Por quÃ© se hace llamar subcomandante?

Dicen de mÃ­: "Marcos es el jefe". No es verdad Los lÃ­deres son ellos, el pueblo zapatista, solo tengo funciones de responsabilidad militar. Me instruyeron para hablar porque sÃ© espaÃ±ol. Mis compaÃ±eros hablan a travÃ©s de mÃ­. Solo obedezco





Diez aÃ±os de clandestinidad son muchos... Â¿CÃ³mo vives en la montaÃ±a?

Leo. De los doce libros que traje conmigo en la Selva, uno es el       Canto General      , de Pablo Neruda. Otro es el de       Don Quijote      ...





Y Â¿entonces?

Y luego los dÃ­as, los aÃ±os pasan en nuestra lucha. Ver la misma pobreza todos los dÃ­as, la misma injusticia... No puedes quedarte aquÃ­ sin el deseo de luchar, cambiar, aumentar. A menos que seas un cÃ­nico o un hijo de puta. Luego estÃ¡n las cosas que los periodistas generalmente no me preguntan. Y es que aquÃ­ en la Selva, a veces, debemos comer ratones y beber la orina de los compaÃ±eros para no morir de sed en largas transferencias... todo acÃ¡.





Â¿QuÃ© falta? Â¿QuÃ© ha dejado? 





Me falta el azÃºcar. Y un par de medias secas. Siempre mantener los pies mojados, dÃ­a y noche, en el frÃ­o, es algo que no deseo para nadie. Y luego el azÃºcar: es lo Ãºnico que la Selva no te da, tienes que hacer que venga de lejos, para la fatiga fÃ­sica serÃ­a necesario. Para aquellos de nosotros que venimos de la ciudad, ciertos recuerdos son una especie de masoquismo. Repetimos: "Â¿Recuerdas los helados de CoyoacÃ¡n? Â¿Y los tacos de la DivisiÃ³n del Norte? Recuerdos. AquÃ­ si se captura un faisÃ¡n u otro animal hace falta esperar tres o cuatro horas para que estÃ© listo, Y si la tropa estÃ¡ desesperada por el hambre y lo come crudo, al dÃ­a siguiente es diarrea para todos. AquÃ­ la vida es diferente, todo se ve de otra forma... Ah, sÃ­, me preguntÃ³ quÃ© dejÃ© en la ciudad. Un boleto para el metro, una montaÃ±a de libros, un cuaderno lleno de poesÃ­a... y algunos amigos. No muchos, algunos.





Â¿CuÃ¡ndo mostrarÃ¡ su cara?

No lo sÃ©. Creo que nuestro pasa-montaÃ±as tambiÃ©n tiene un significado ideolÃ³gico positivo, corresponde a la concepciÃ³n de nuestra revoluciÃ³n, que no es individual, que no tiene cabeza. Todos somos Marcos con el pasa-montaÃ±as.





Pero para el gobierno, ella esconde su rostro porque tiene algo que esconder...

Esos no entendieron nada. Pero el verdadero problema no es ni siquiera el gobierno, sino las fuerzas reaccionarias de Chiapas, los agricultores y los terratenientes de la zona, con sus "guardias blancas" privadas. No creo que haya mucha diferencia entre la actitud racista tradicional de un hombre blanco de SudÃ¡frica contra un hombre negro y la de un terrateniente de Chiapas en comparaciÃ³n con un indio. AquÃ­ la esperanza de vida para un indio es de 50-60 aÃ±os para los hombres y 45-50 para las mujeres.





Â¿Y los niÃ±os?

La mortalidad infantil es muy alta. Ahora tambiÃ©n le cuento la historia de Paticha. Una vez, hace algÃºn tiempo, al pasar de un Ã¡rea de la Selva a otra, pasamos por una pequeÃ±a comunidad, muy pobre, donde un camarada zapatista siempre nos recibÃ­a con una niÃ±a de tres a cuatro aÃ±os. Llamaron a Patricia, pero su nombre lo pronunciÃ³ como "Paticha". Le preguntÃ© quÃ© querÃ­a hacer cuando fuera grande, y ella siempre me respondiÃ³: "la guerrilla". Una noche la encontramos con fiebre alta. No tenÃ­amos antibiÃ³ticos y habrÃ¡ tenido cuarenta o mÃ¡s fiebre. La ropa mojada se secÃ³ sobre ella como una estufa. Ella muriÃ³ en mis brazos. Patricia no tenÃ­a un certificado de nacimiento. Y no tenÃ­a uno de muerte. Para MÃ©xico nunca existiÃ³, ni siquiera su muerte ha existido alguna vez. AquÃ­, esta es la realidad de los Indios de Chiapas.





El Movimiento Zapatista ha socavado todo el sistema polÃ­tico mexicano, pero no ha ganado.

MÃ©xico necesita democracia y personas por encima de las partes que la garanticen. Si nuestra lucha fuera Ãºtil a alcanzar este objetivo, no habrÃ¡ sido una lucha vana. Pero el ejÃ©rcito Zapatista no se convertirÃ¡ nunca en un partido polÃ­tico. DesaparecerÃ¡. Y el dÃ­a en que esto suceda significarÃ¡ que tendremos democracia.





Â¿Y si esto no sucede?

Militarmente estamos rodeados. La verdad es que difÃ­cilmente el gobierno querrÃ¡ ceder porque el Chiapas y la selva Lacandona en particular, literalmente flotan sobre un mar de petrÃ³leo. Y el petrÃ³leo de Chiapas es la garantÃ­a que el estado mexicano le ha dado a los Estados Unidos por los miles de millones de dÃ³lares que Estados Unidos le ha prestado. No puede mostrarles a los estadounidenses que no tiene el control de la situaciÃ³n.





Â¿Y tÃº?

Nosotros, sin embargo, no tenemos nada que perder. Y la nuestra es una lucha por la supervivencia y por una paz digna.

La nuestra es una lucha justa.













































































2





Peter Gabriel









El duende del Rock






























Cada una de sus actuaciones (raras) el mÃ­tico fundador y lÃ­der de GÃ©nesis confirma que su apetito por todas las formas de experimentaciÃ³n musical, cultural y tecnolÃ³gica es verdaderamente ilimitado.

ConocÃ­ a Peter Gabriel para esta entrevista exclusiva durante el evento musical "Sonoria", tres dÃ­as milaneses completamente dedicados al rock. En dos horas de gran mÃºsica, Gabriel cantÃ³, bailÃ³ y saltÃ³ como un resorte, involucrando al pÃºblico en un espectÃ¡culo que, como siempre, fue mucho mÃ¡s allÃ¡ de un simple concierto de rock.

Al final del concierto me invitÃ³ a subir con Ã©l en la limusina que lo llevÃ³ y mientras corrÃ­amos hacia el aeropuerto me contÃ³ sobre Ã©l, sus planes futuros, el compromiso social contra el racismo y la injusticia junto a AmnistÃ­a Internacional, de su pasiÃ³n por las tecnologÃ­as multimedia y los secretos del nuevo Ã¡lbum, Â«Secret World LiveÂ», que estaba a punto de lanzarse en todo el mundo.





Â¿El fin del racismo en SudÃ¡frica, el fin del apartheid; tambiÃ©n ha sido una victoria del rock?

Fue una victoria del pueblo sudafricano. Pero creo que la mÃºsica rock ha contribuido a este resultado, de alguna manera ha asistido.





Â¿De quÃ© manera?

Creo que los mÃºsicos han hecho mucho para elevar el nivel de conciencia de la opiniÃ³n pÃºblica europea y estadounidense a este problema. Yo tambiÃ©n he escrito canciones como "Biko", para hacer de modo que los polÃ­ticos de muchos paÃ­ses sustentaran las sanciones contra SudÃ¡frica e hicieran presiÃ³n. Estas son pequeÃ±as cosas que no cambiarÃ¡n el mundo, pero marcarÃ¡n la diferencia, una pequeÃ±a diferencia que nos involucra a todos. No siempre son las grandes manifestaciones, los gestos descarados, para obtener lo mejor de la injusticia.





Â¿En quÃ© sentido?

Te darÃ© un ejemplo. En los Estados Unidos hay dos ancianas del Medio Oeste que son los hombres del saco de todos los torturadores de AmÃ©rica Latina. Pasan tiempo escribiendo a los directores de las prisiones, sin respiro. Y al estar muy bien informados, a menudo sus cartas se publican con gran evidencia en los periÃ³dicos estadounidenses. Y asÃ­ como sucede a menudo que los presos polÃ­ticos de los que han difundido los nombres comienzan, casi por milagro, a ser dejados en paz. Quiero decir esto cuando hablo de pequeÃ±as diferencias. Â¡DespuÃ©s de todo, nuestra mÃºsica es como su carta!





Su compromiso contra el racismo estÃ¡ estrechamente relacionado con la actividad de su sello, el Real World, en favor de la mÃºsica Ã©tnica...

Absolutamente. Para mÃ­ fue una gran satisfacciÃ³n reunir a mÃºsicos tan diferentes, de paÃ­ses tan distantes, de China a Indonesia, de Rusia a Ãfrica. Hemos producido a artistas como los chinos Guo Brothers o el paquistanÃ­ Nusrat Fateh. En sus trabajos, como en los de los otros mÃºsicos del Real World, sentÃ­ mucha inspiraciÃ³n. El ritmo, las armonÃ­as, las voces... Desde 1982, despuÃ©s de todo, habÃ­a comenzado a trabajar en esta direcciÃ³n, organizando el festival Bath, que era, despuÃ©s de todo, la primera apariciÃ³n pÃºblica de una asociaciÃ³n que acababa de fundar y se llamaba "Womad - World of Music Arts and Dance". AllÃ­, las personas podÃ­an participar activamente en el evento, jugando en muchas etapas junto con grupos africanos. En resumen, fue una experiencia tan emocionante y significativa que, posteriormente, se repitiÃ³ en muchas partes del mundo: JapÃ³n, EspaÃ±a, Tel Aviv, Francia...





Â¿Es por eso que eres considerado el inventor de World Music?

Real World y World Music son sobre todo una marca comercial, que publica mÃºsica de artistas de todo el mundo para que la mÃºsica pueda llegar a todo el mundo, en tiendas de discos, en radios... Pero espero que esta etiqueta desaparezca pronto, cuando los artistas que me afectan se hagan famosos. En resumen, me gustarÃ­a lo que pasÃ³ con Bob Marley y la mÃºsica reggae: la gente ya no dice "es reggae", dice "es Bob Marley". Espero que, poco a poco, que nadie venga a decir que la mayorÃ­a de mis artistas "Â¿es World Music?"









Ãltimamente has mostrado un gran interÃ©s en las tecnologÃ­as multimedia. Su CD-ROM Â«Xplora1Â» ha despertado un enorme interÃ©s. Â¿CÃ³mo se relaciona todo esto con la actividad del Real World?

En este CD-ROM puedes hacer muchas cosas, incluso elegir las canciones de los artistas individuales haciendo clic en la portada del Ã¡lbum. Pero me gustarÃ­a muchas mÃ¡s cosas de este tipo, porque la interactividad es un medio de hacer que la mÃºsica llegue a las personas que no saben mucho. DespuÃ©s de todo, lo que Real World estÃ¡ tratando de hacer es fundir la mÃºsica tradicional, hecha a mano, por asÃ­ decirlo, con las nuevas posibilidades que ofrece la tecnologÃ­a.





Esto significa que, para ella, la mÃºsica rock ahora no es suficiente en sÃ­ mismo, tiene necesidad de la intervenciÃ³n del oyente. Â¿Te gustarÃ­a que todos tengan en sus manos el producto de rock?

No siempre. Yo, por ejemplo, la mayorÃ­a de las veces escucho mÃºsica en el automÃ³vil, y no quiero necesitar una pantalla o una computadora para hacerlo. Pero cuando estoy interesado en un artista, o si quiero saber algo mÃ¡s sobre su historia, de dÃ³nde viene, quÃ© piensa, quiÃ©n es, luego, con multimedia, tengo un material visual que me satisface. En Resumen, me gustarÃ­a que todos los CDs tuvieran, en el futuro, estos dos niveles de disfrute: ser simplemente escuchado, o venir literalmente "explorado". En "Xplora1" quisimos construir un pequeÃ±o mundo en el que la gente pueda moverse y decidir, tomar decisiones e interactuar con el medio ambiente y con la mÃºsica. Dentro del CD puedes hacer un montÃ³n de cosas. CÃ³mo visitar virtualmente Real World Recording Studios, acceder a muchos eventos (los premios Grammy o el festival WOMAD, entre otros), escuchar piezas de conciertos, volver sobre mi carrera desde el GÃ©nesis hasta hoy y, finalmente, re mezclar mis canciones como lo desee.





E incluso hurgar en su armario, siempre de forma virtual, significa...

Es verdad (      risas      ). Â¡Incluso puedes hurgar en el armario de Peter Gabriel!





Todo esto parece estar a aÃ±os luz de la experiencia de GÃ©nesis. Â¿QuÃ© quedÃ³ de esos aÃ±os? Â¿Alguna vez quisiste, por ejemplo, hacer otra Ã³pera rock como "The Lamb lies on Broadway"? Â¿Y todo superado?

No es fÃ¡cil de contestar. Creo que todavÃ­a estoy interesado en algunas de esas ideas, pero de una manera diferente. En cierto modo, lo que estaba tratando de hacer en el Ãºltimo perÃ­odo con Genesis estaba relacionado con la multimedia. En aquel momento la sensibilidad del sonido fue limitada por la tecnologÃ­a de la Ã©poca. Ahora me gustarÃ­a ir mucho mÃ¡s lejos en este camino...





Volviendo a su compromiso polÃ­tico y humanitario, despuÃ©s del fin del apartheid, Â¿cuÃ¡les son sus otros proyectos en este sentido, las causas de la injusticia en el mundo contra el cual luchar?

Son muchos. Pero ahora mismo, creo que lo mÃ¡s importante es ayudar a las personas a producir testimonios. Por ejemplo, dar a todos la capacidad de fotografiar con una cÃ¡mara o tener herramientas de comunicaciÃ³n, como mÃ¡quinas de fax, computadoras, etc. En resumen, creo que hoy existe la posibilidad de utilizar la tecnologÃ­a de redes de comunicaciÃ³n para fortalecer la defensa de los derechos humanos.









Muy interesante Â¿Puedes dar un ejemplo concreto?

Quiero perseguir objetivos tangibles pequeÃ±os. Por ejemplo, transformar la vida de un pueblo a travÃ©s de estas herramientas de comunicaciÃ³n: conexiones telefÃ³nicas, veinte o treinta computadoras personales, etc. Los "paquetes" de este tipo se pueden instalar en cualquier pueblo del mundo, en la India, en China, en una montaÃ±a... Entonces, en tres o cinco aÃ±os, podrÃ­a enseÃ±ar a la gente sobre esos lugares para convertirse en creadores de informaciÃ³n, administrarlos, trÃ¡talos. Esto permitirÃ­a transformar la economÃ­a de muchos paÃ­ses con un esfuerzo modesto, dÃ¡ndoles la oportunidad de pasar de la economÃ­a agrÃ­cola a la basada en la informaciÃ³n. Sin duda serÃ­a positivo.





Â¿CuÃ¡les son tus planes futuros?

Unas vacaciones (      risas      ) Hemos estado de gira por muchos meses. A veces nos detuvimos, pero creo que necesito escapar. En el recorrido siempre estÃ¡ el estrÃ©s del tiempo, del viaje... y luego la imposibilidad de hacer deporte. Juego mucho tenis, por ejemplo. En cuanto al trabajo, estoy pensando en algo mÃ¡s como el CD-ROM. Por ahora, he terminado mi nuevo Ã¡lbum "Secret World Live", un doble CD grabado en vivo durante el transcurso de esta larga gira. Es, en verdad, el resumen de lo que he hecho hasta la fecha, una especie de antologÃ­a con una sola pieza que podrÃ­a definirse como semi-inÃ©dita, "Across the River". En la parte inferior del Ã¡lbum tambiÃ©n hay una manera de agradecer a todos los que jugaron conmigo en esta agotadora gira. Desde el "habituÃ©" como Tony Levin o David Rhodes a Billy Cobham y Paula Cole, quienes tambiÃ©n me acompaÃ±aron a MilÃ¡n, el primero en la baterÃ­a y la segunda como vocalista.









Â¿Tienes un deseo, un sueÃ±o?

DesearÃ­a que ya existieran los Estados Unidos de Europa.





Â¿PorquÃ©?

Porque ahora estÃ¡ claro que los paÃ­ses pequeÃ±os ya no pueden ser importantes en la economÃ­a mundial. Se necesita un cuerpo que los represente con respecto al resto del mundo, de los mercados futuros, protegiendo su identidad cultural. Es necesario tener una representaciÃ³n econÃ³mica compacta, un sindicato para sobrevivir, para competir especialmente con aquellos lugares donde la mano de obra cuesta poco. Y luego romper esta divisiÃ³n del mundo en dos modelos, el de la Europa blanca, el histÃ³rico, y el de los paÃ­ses pobres para ser explotados. DeberÃ­amos celebrar las diferencias entre las personas de cada paÃ­s, no tratar de hacer que todos sean iguales.









3





Claudia Schiffer









La mÃ¡s bella de todas






























Ha sido la mÃ¡s bonita del mundo, la mÃ¡s paga y, todo sumado, tambiÃ©n la mÃ¡s castigada. "Soy la Ãºnica modelo de la que nunca se ha visto un pechoâ declarÃ³ orgullosa. Incluso su contrato multimillonario con Revlon le prohibiÃ³ mostrarse sin velos.

Al menos hasta cuando dos fotÃ³grafos espaÃ±oles de la agencia Korpa hicieron tambiÃ©n derrumbarse este baluarte, y el mundo entero pudo admirar el perfecto seno al viento de la mÃ­tica Claudia Schiffer. Esas imÃ¡genes dieron la vuelta al mundo y la prensa internacional dio un amplio espacio al evento. SÃ³lo el semanario alemÃ¡n Bunte la puso en la portada vestida. Salvo luego dedicarle, con hipocresÃ­a, muchas pÃ¡ginas interiores, con las fotos a seno desnudo. Y la nueva Bardot protestÃ³ furiosamente, anunciando querellas y solicitudes de daÃ±os astronÃ³micos.

Gracias a algunos contactos privilegiados con el mundo de la moda, decidÃ­ capturar la ola de atenciÃ³n causada por el "escÃ¡ndalo fotogrÃ¡fico" para tratar de entrevistarla para el semanario Panorama. Fue muy complicado, muchas llamadas telefÃ³nicas y luego largas negociaciones con su agente, que prohibiÃ³ todos los intentos de enfoque periodÃ­stico. Pero mi constancia fue pagada y finalmente, en agosto de 1993, tuve la cita: Claudia estaba de vacaciones con su familia, en Baleares, y luego para entrevistarla tenÃ­a que ir allÃ­.

Fue una autÃ©ntica primicia, una entrevista absolutamente exclusiva: la bella Claudia nunca habÃ­a concedido entrevistas a la prensa italiana y sobre todo ningÃºn periodista habÃ­a puesto un pie en su casa de vacaciones, en la intimidad de su familia. AdemÃ¡s, en el lugar donde se tomaron las fotos-escÃ¡ndalo,       Puerto de Andratx      , en la isla de Mallorca, era una discreta pequeÃ±a bahÃ­a al sur de Palma, donde la familia Schiffer tuvo durante muchos aÃ±os, una casa de vacaciones.

Ese aÃ±o Claudia tenÃ­a una razÃ³n mÃ¡s para ir allÃ­ a descansar. Acababa de terminar de actuar en una larga pelÃ­cula documental dedicada a su vida: Claudia Schiffer Special, dirigida por Daniel ZiskÃ¬nd, ex asistente de Claude Lelouch, y filmada en Francia, Alemania y Estados Unidos. El rodaje acababa de terminar y ya todas las televisiones del mundo estaban compitiendo para comprar sus derechos.





Poco antes de irme, conversando con un querido amigo de la Ã©poca, muy rico, de la familia propietaria de una conocida empresa que produce herramientas de trabajo, me permitÃ­ escapar (tal vez alardeÃ© un poco...). Estaba a punto de irme a Palma de Mallorca. Para conocerla. A lo que mi amigo me dijo que no reservara ningÃºn hotel: "Guardo mi yate allÃ­" (una magnÃ­fica vela de treinta y dos metros), inmediatamente me dijo. "Hay cinco marineros mÃ¡s el cocinero que no hace nada, a mi costa, en el puerto de Palma. Â¡Ve allÃ­ asÃ­ los hago trabajar un poco! "Â¡Y mientras te diriges a       Puerto de Andratx       en barco, asÃ­ tambiÃ©n te haces un bonito crucero!â

No lo repita dos veces, y asÃ­ el dÃ­a acordado para la entrevista aterrizÃ³ en el pequeÃ±o puerto deportivo, dos horas de navegaciÃ³n desde Palma de Mallorca, saltando desde el barco de mi amigo. Saludo a los marineros, fui al lugar de reuniÃ³n, programado para las tres y media, en el       CafÃ© de la Vista      , frente al atestado muelle de yates.

Â¡Indudablemente       la entrada en escena       mÃ¡s espectacular de la que un periodista nunca haya gozado, para hacer una entrevista!









*****

Con leve antelaciÃ³n llega un Audi 100 patente DÃ¼sseldorf: son ellos. Delante de dos hombres, en el asiento trasero la inseparable agente Aline Soulier. Un poco de decepciÃ³n: Â¿dÃ³nde estÃ¡ ella? Es sÃ³lo un momento. Una nube rubia aparece detrÃ¡s de Aline y se inclina hacia adelante en el asiento. "Hola, soy Claudia", dice, tiende su mano y sonrÃ­e, una fascinaciÃ³n que aturde, entre Lolita y la Virgen.

Nadie sale del auto. "los paparazzi estÃ¡n en todas partes" susurra el agente en el corto viaje a casa, una Villa baja, de color ladrillo, a un piso. Claudia hace un punto para aclarar que ningÃºn periodista, hasta ese dÃ­a, nunca ha ingresado a la casa Schiffer y hace las presentaciones: "Mi hermanito, mi hermana Caroline, mi madre". Una dama muy distinguida, muy alemana, con el pelo corto y rubio, incluso supera el metro ochenta y un centÃ­metros de su hija.

A la lista falta el padre, abogado a DÃ¼sseldorf, verdadero director en la sombra y artÃ­fice del Ã©xito de la hija, dicen los mejor informados. Â¿QuÃ© le debemos la creaciÃ³n de tal mito de la belleza?





Todo comenzÃ³ en una discoteca en DÃ¼sseldorf...

Era muy joven. Una noche se acercÃ³ el dueÃ±o de la agencia Metropolitana, me pidiÃ³ que trabajara para Ã©l...





Â¿QuÃ© reacciÃ³n tuvo?

"Si es una cosa seria", le respondÃ­, "habla con mis padres maÃ±ana". Ya sabes, hay tantas tÃ©cnicas de abordaje en la discoteca, que podrÃ­a ser una, no demasiado nueva...





Â¿EstÃ¡ relacionado con su familia?

Muy. Es una familia con los pies en el suelo. Mi padre es abogado y mi madre lo ayuda en la administraciÃ³n. No estaban impresionados por mi Ã©xito. Apenas se asombran. EstÃ¡n muy orgullosos de mÃ­, sÃ­, pero para ellos no es mÃ¡s que mi trabajo, y esperan que lo haga lo mejor posible.





Â¿Y sus hermanos no estÃ¡n celosos?

Â¡Pero no! Ellos estÃ¡n orgullosos de mÃ­, mÃ¡s bien. En particular, mi hermano de doce aÃ±os. Luego tengo una hermana que tiene diecinueve aÃ±os y asiste a la universidad, asÃ­ que no hay competencia entre ella y yo. Finalmente tengo un hermano de veinte aÃ±os: un amigo.





Â¿Siempre estÃ¡ aquÃ­ en Mallorca con ellos, de vacaciones?

Desde que era muy joven. Amo este lugar.

Sin embargo, ahora que ha crecido parece tener problemas para caminar por aquÃ­...

En realidad, hay paparazzi en todas partes, en las plantas... es embarazoso. Cada movimiento mÃ­o es observado, estudiado, fotografiado... Â¡No es realmente un dÃ­a festivo, desde ese punto de vista! (      risas      ).





Es el precio de la celebridad...

Eh sÃ­, es cierto, pero a menudo voy en barco con mi madre, con mis hermanos. Me siento tranquila en el mar.





Â¿Exactamente tranquila?

Ah, Â¿por las fotos en topless? Realmente no entiendo cÃ³mo pudo haber sucedido. Estaba en un bote con mi madre y con mi hermana Carolina. EstÃ¡bamos anclados para tomar sol. TambiÃ©n estaba Peter Gabriel, que es un querido amigo mÃ­o...





Lo vimos...

SÃ­, es cierto. TambiÃ©n estÃ¡ Ã©l en esas fotos. De todas formas, prefiero no hablar... En cualquier caso ya he instruido a los abogados por daÃ±os...





Dicen que le gustarÃ­a ser una actriz.

Me gustarÃ­a probar, eso es todo. Propongo los guiones, y cuanto mÃ¡s los leo, mÃ¡s quiero probar... Hoy quiero hacer una pelÃ­cula. Muchas ganas.





Â¿Pero no recitarÃ¡ para Robert Altman, el prÃ³ximo aÃ±o, en "PrÃªt-Ã -porter", dedicado al mundo de la moda?

Es realmente asombroso. La prensa en todo el mundo continÃºa hablando de ello, pero no es absolutamente cierto. Y entonces no querrÃ­a hacer una pelÃ­cula en la que sigo desempeÃ±ando el papel de mÃ­ misma.





Â¿DeberÃ­as elegir entre la supermodelo y la actriz?

El modelado no es para toda la vida. Es un trabajo para chicas muy jÃ³venes, por un par de aÃ±os, como jugar al tenis o nadar... En Resumen, tienes que aprovechar el tiempo que puedas. MÃ¡s tarde tambiÃ©n me gustarÃ­a volver a la Universidad y estudiar la historia del arte.





Siempre dijo que querÃ­a defender su privacidad a toda costa. Convirtiendo esta pelÃ­cula en su vida, en su hogar, en la de sus padres, Â¿no es una contradicciÃ³n?

Yo no lo creo. Los momentos verdaderamente privados se mantuvieron asÃ­. En la pelÃ­cula vemos lo que voluntariamente decidÃ­ mostrar al pÃºblico: mi familia, mis amigos, mis vacaciones, mis aficiones... En resumen, las cosas que amo. Y luego los viajes, los desfiles de moda, los fotÃ³grafos con los que trabajo, las conferencias de prensa...





Â¿Vives entre ParÃ­s y Montecarlo?

Actualmente vivo en Montecarlo, y no pierdo la oportunidad de volver cuando no trabajo: los fines de semana, por ejemplo.





Â¿Viajas siempre acompaÃ±ada de tu agente?

Normalmente no. La necesito cuando tengo que trabajar en paÃ­ses que no conozco. En Argentina, JapÃ³n, Australia o SudÃ¡frica, en esos casos hay muchos fanÃ¡ticos, y luego periodistas, paparazzi...

Â¿Todos estos viajes son aburridos?

No, porque me encanta leer, y con un libro siempre pasa el tiempo, incluso en el aviÃ³n. Â¡Y entonces es un trabajo, no unas vacaciones!





Â¿QuÃ© tipo de libros lee?

Especialmente los libros de arte. Prefiero el impresionismo y el arte pop. TambiÃ©n me encanta la historia, las biografÃ­as de los grandes hombres. LeÃ­ la de CristÃ³bal ColÃ³n. Â¡IncreÃ­ble!





Dijeron que eres mitad Brigitte Bardot y la otra mitad Romy Schneider-Sissi. Â¿Se reconoce en estas dos modelos?

SÃ­. Pero no tanto fÃ­sicamente. Por el contrario, creo que tengo en comÃºn con ellos algunos aspectos del personaje, el estilo de vida ... Me parece increÃ­ble la Bardot, asÃ­ como hermosa: Â¡ quÃ© personaje! Para Romy Schneider entonces tengo algÃºn tipo de adoraciÃ³n. Vi todas sus pelÃ­culas y fue horrible cuando muriÃ³. Con una vida tan desafortunada...





AdemÃ¡s de las desgracias, Â¿te gustarÃ­a ser la nueva Romy Schneider?

Â¡AquÃ­ hay otro buen cumplido! Se parece a esta otra mujer hermosa. Son todos hermosos elogios, pero yo quiero ser sobre todo yo misma. Hago todo para ser yo misma.





Â¿QuÃ© querÃ­as ser cuando seas grande?

No pensÃ© en convertirme en modelo. Yo querÃ­a ser abogada.





Como su padre? 

SÃ­, me habrÃ­a ido voluntariamente a trabajar en su bufete de abogados. Entonces todos mis programas se saltan. Cuando me di cuenta de la suerte que tuve, decidÃ­ rendirme.





Su historia parece un cuento de hadas del siglo XIX. Â¿Y los tiempos difÃ­ciles?

Ellos existen, por supuesto. Pero, por ejemplo, nunca me siento inadecuada...





Â¿CuÃ¡l es el secreto?

Mucha disciplina. Y luego la capacidad de estar con los demÃ¡s. Me gusta estar cerca de las personas Me gusta responder rÃ¡pidamente a los disparos de los medios de comunicaciÃ³n de los periodistas en conferencias de prensa. Es como un desafÃ­o. No tengo miedo, eso es todo.





Â¿SÃ³lo una cuestiÃ³n de disciplina?

TambiÃ©n un gran equilibrio. Y en este sentido es esencial la educaciÃ³n recibida en la familia: me ayudÃ³ mucho. FormÃ³ mi carÃ¡cter dÃ¡ndome seguridad, practicidad y equilibrio. Y no perder el dominio de la situaciÃ³n en los momentos mÃ¡s complejos. Es el mÃ©rito de mis padres si ahora, por ejemplo, puedo hablar en pÃºblico sin timidez.





SegÃºn los medios, sus amores nacen y cambian rÃ¡pidamente, hoy Alberto de MÃ³naco, maÃ±ana Julio Boca. Â¿CuÃ¡l es la verdadera Claudia?

La verdadera Claudia es una niÃ±a con muchos amigos. El PrÃ­ncipe Alberto es uno de estos, otro es Julio Boca. Pero tambiÃ©n estÃ¡n Placido Domingo o Peter Gabriel y muchas otras figuras pÃºblicas. Entonces, cuando aparezco en algunas fotografÃ­as con ellos, la prensa de todo el mundo los transforma inmediatamente en novios. Pero no es verdad.





Â¿Pero en tu futuro hay un novio, un esposo, hijos?

Estoy muy dispuesta a enamorarme, e incluso pronto. Pero por ahora no tengo pareja por la simple razÃ³n de que no estoy enamorada de nadie.





Â¿QuÃ© es lo que mÃ¡s se mira en un hombre?

No tengo un tipo estÃ©tico ideal. Lo primero que miro es el personaje y sobre todo el sentido del humor. A un hombre le pido tener encanto, para conquistarme con la inteligencia, con la cabeza, en fin. QuiÃ©n sabe quÃ© es la ironÃ­a y quiÃ©n puede enseÃ±Ã¡rmela. Si no puedes reÃ­r, en la vida...





Es un reto ser su novio...

Todos los compaÃ±eros de la gente famosa deben tener un carÃ¡cter fuerte. Me encantan los hombres de carÃ¡cter, pero quÃ© tambiÃ©n sean sensibles.





Â¿Tiene sentido de culpa? 

Â¿Es decir?





Bueno, parece que tienes todo: belleza, celebridad, dinero...

Me siento afortunada, sÃ­, agradezco a Dios y a mis padres que me dieron a luz asÃ­. Es por eso que cuando puedo, trato de hacer algo Ãºtil, social.





En la moda, sin embargo, no solo hay buenos sentimientos. TambiÃ©n hay drogas, alcohol, rivalidades...

Las drogas y el alcohol no me interesan. Los celos, sÃ­, pero no los entiendo. Las modelos tienen tantos fÃ­sicos, personajes y mentalidad que, en mi opiniÃ³n, hay lugar para todos. Y luego no es necesario ser hermoso. Cada mujer tiene algo hermoso. Solo necesitamos mejorarlo.





Â¿QuÃ© se necesita para romper?

Especialmente carÃ¡cter, porque hay tantas chicas hermosas en el mundo... Entonces la educaciÃ³n, la personalidad y la disciplina.





Â¿TambiÃ©n la disciplina alimentaria?

No demasiado. No fumo y no bebo alcohol, pero solo porque no me gustan. No como mucha carne porque no creo que sea bueno para la salud, y soy cuidadosa con las grasas. Pero me encanta el chocolate... Â¡Ah! Â¡TambiÃ©n la Fanta, por supuesto! (      risas      ).





Â¿CuÃ¡l es tu relaciÃ³n con el dinero?

No es lo mÃ¡s importante, pero me permitirÃ¡, en el futuro, hacer lo que quiera. El dinero es libertad     .





Â¿QuÃ© significa la palabra sexo para ti?

Â¿Para mÃ­? (      parece realmente asombrada      ).





SÃ­, para usted

Bueno, eso es una cosa natural que ocurre entre dos personas que se aman realmente. Todo estÃ¡ aquÃ­.





Â¿Cree poseer una gran carga erÃ³tica, o, mÃ¡s bien, sensual? 

Absolutamente.





Â¿Absolutamente no? 

Â¡Absolutamente sÃ¬!









4





Gong Li









 Cautivada por la luna 






























A principios de 1996 comencÃ© recientemente mi tarea como corresponsal en el Lejano Oriente y con otros amigos periodistas, estaba visitando a John Colmey, colega del Time en Hong Kong. John me puso en contacto con el gerente de la bella actriz china Gong Li, de quien pude tener una entrevista exclusiva para Panorama, en el set de la pelÃ­cula que estaba filmando, cerca de Shanghai.





*****

En Suzhou, a orillas del lago Tai, a cien kilÃ³metros al oeste de Shanghai, Chen Kaige estÃ¡ a punto de rodar una de las Ãºltimas escenas de su largamente esperada pelÃ­cula,       Temptress Moon,       tres aÃ±os despuÃ©s del Ã©xito en el mundo de       AdiÃ³s a mi Concubina      . Los asistentes se encuentran entre mÃ¡s de doscientos extras en ropa de los aÃ±os veinte que abarrotan el muelle del puerto. Las mujeres usan el caracterÃ­stico cheongsam de seda, algunos seÃ±ores leen sentados en una silla de manos y, en el fondo, los trabajadores del puerto cargan la mercaderÃ­a en el barco a vapor. Se convierte en un gran adiÃ³s: Gong Li, que en la pelÃ­cula es Ruyi, la hermosa y mimada heredera de una rica familia de Shanghai en la que consumen incesto, los ritos opiÃ¡ceos y la traiciÃ³n cruzada, estÃ¡ a punto de salir a Beijing junto con el prometido, Zhongliang: Leslie Cheung, El actor de Hong Kong ya a su lado en       AdiÃ³s a mi concubina      .

En el muelle estÃ¡ el amigo de la infancia Duanwu (interpretado por la promesa del cine taiwanÃ©s Lin ChÃ¬en-Hwa), que siempre ama a Ruyi en secreto: "tienes que pensar: Â¡es la Ãºltima vez que lo veo, la Ãºltima vez!" Â¡Esto debe leerse en su cara, eso es lo que quiero ver! "Chen Kaige, de cuarenta y seis aÃ±os, recomienda una chaqueta de cuero y jeans negros. "Bueno...       Yu-bei...       (      Listo      , ndr) ... Â¡      AcciÃ³n      !Â». Cuando Lin Chien-hwa se vuelve para mirar el barco de vapor que sale, en sus ojos lee el dolor. "Â¡      EstÃ¡ bien      !", gritÃ³ Kaige contento. Es la Ãºltima claqueta del dÃ­a.

DespuÃ©s de mÃ¡s de dos aÃ±os dedicando la reescritura del guion, Kaige estÃ¡ trabajando duro para preparar su pelÃ­cula para el Festival de Cine de Cannes en mayo. NÃºmero uno en el cine chino de la dÃ©cada de 1990, hijo del arte (su padre, Chen Huai'ai, fue un monumento del cine de posguerra), Chen Kaige es famoso por sacar el mÃ¡ximo provecho de sus actores, a veces ejerciendo presiÃ³n sobre su paciencia Y la del gobierno chino, que durante aÃ±os ha prohibido, cortado y censurado sus pelÃ­culas, hasta que tuvo que reconocer, al final, la estatura del maestro del cine contemporÃ¡neo.

La nueva pelÃ­cula       Temptress Moon      , que ha costado hasta ahora seis millones de dÃ³lares, representa en cierto modo el sÃ­mbolo del estado actual del cine chino, entre el liberalismo y la represiÃ³n, proyectado en los mercados mundiales, pero con los pies firmemente plantados en el suelo de la madre patria; cosmopolita y campanilista al mismo tiempo. Y el set de filmaciÃ³n parece un microcosmos de la China contemporÃ¡nea.

Los protagonistas son los mejores que "las tres Chinas" ofrecen actualmente: Hong Kong (Leslie Cheung), TaiwÃ¡n (LÃ¬n Chien) y la RepÃºblica Popular (Gong Li). El director es un intelectual de Beijing y el productor, Hsu Feng, es una ex estrella de cine taiwanesa casada con un empresario en Hong Kong, donde fundÃ³ la pelÃ­cula Tomson en la dÃ©cada de 1970 (y fue ella quien habÃ­a convencido a Kaige ocho aÃ±os atrÃ¡s para traer a la pantalla la novela de Lilian Lee,       AdiÃ³s, mi concubina      ).

Pero si la expectativa para la nueva direcciÃ³n de Kaige es tan grande, son aÃºn mÃ¡s las expectativas del pÃºblico y los crÃ­ticos para la prueba de la actriz de la estrella indiscutible de la pelÃ­cula, Gong Li. Treinta y un aÃ±os de edad, la actriz es sin duda en este momento la mujer china mÃ¡s famosa del mundo. En su pasado hay pelÃ­culas como       Sorgo rosso       (1987),       Lanterne rosse       (1991) y       Addio mia concubina       (1993). Y una larga historia de amor acaba de terminar con Zhang Yimou, su compaÃ±era durante ocho aÃ±os, la directora que la convirtiÃ³ en una estrella mundial y con quien rodÃ³ una Ãºltima pelÃ­cula el aÃ±o pasado,       The Shanghai Triad      .

Pero el Ã©xito de la audiencia occidental no impidiÃ³ que Gong Li permaneciera china al cien por cien.

Al final del dÃ­a en el set, acordÃ³ contar su historia para       Panorama       en esta entrevista exclusiva.









Sigue siendo una gran pelÃ­cula, pero sigue siendo una historia antigua. Eso habla de los aÃ±os veinte en China y no de los hechos de la historia reciente...

Creo que esto depende del hecho de que China ha abierto sus puertas al resto del mundo hace solo unos pocos aÃ±os. Y dado que esto ha sucedido, el cine tambiÃ©n ha disfrutado de una mayor apertura estilÃ­stica y cultural. Seguramente la censura ha jugado, durante aÃ±os, un papel decisivo al abordar los temas y el destino de nuestro cine. Pero tambiÃ©n hay una razÃ³n mÃ¡s artÃ­stica si se puede decir: muchos cineastas chinos piensan que es bueno hacer pelÃ­culas sobre hechos que preceden a la RevoluciÃ³n Cultural. Es una forma de rehabilitar esos hechos y ese pasado. Y tal vez creen que todavÃ­a es temprano para traer a la pantalla, para el pÃºblico internacional, episodios recientes, que todavÃ­a son demasiado frescos y dolorosos en la memoria de todos.





Usted es la mujer China mÃ¡s popular del mundo. Â¿Siente usted la responsabilidad de su papel como Embajadora?

El tÃ©rmino Embajadora me intimida un poco... me parece un tÃ­tulo demasiado grande para mÃ­. Digamos que me siento mÃ¡s bien, a travÃ©s de mis pelÃ­culas, un puente entre nuestra cultura y nuestra historia y las de Occidente. Esto sÃ­: porque, de hecho, creo que usted no sabe mucho acerca de la realidad de China hoy en dÃ­a. Y si mi pelÃ­cula puede servir para hacer que Occidente entienda algo mÃ¡s sobre nuestras vidas, sobre nuestra gente, sobre nosotros, entonces me siento muy orgullosa de ello.





Ãltimamente, sin embargo, la imagen de China en el mundo no es la mejor: ejecuciones en masa, orfanatos de la muerte... Â¿todo esto es verdad?

China tiene muchos problemas, eso seguro. Especialmente cuando se mira sÃ³lo en los eventos negativos olvidando los positivos. Si conoces sÃ³lo las distorsiones de un paÃ­s, estÃ¡ claro que la imagen que tienes estÃ¡ incompleta. Mi paÃ­s es grande, somos mÃ¡s de mil millones de personas, y por lo tanto hay enormes diferencias dentro de China. Y no es fÃ¡cil emitir juicios.





Â¿CuÃ¡ndo decidiste aceptar el papel de Ruyi en Temptress Moon?

Fue casi un caso. O un destino profÃ©tico, porque fue una "tentaciÃ³n" para mÃ­ tambiÃ©n. Me ofrecieron la parte en el Ãºltimo momento, despuÃ©s de que comenzÃ³ la filmaciÃ³n, luego de que una actriz taiwanesa decidiera no continuar. Â¿SabÃ­as que los crÃ­ticos chinos han comparado a       Temptress Moon con Lo que el viento se llevÃ³      ?





Ah, Â¿Y por quÃ©?

No por el contenido. Por la elecciÃ³n de los actores. Chen ha visto docenas de actores para mi papel, asÃ­ como       con el viento       fue descartada una actriz despuÃ©s de la otra antes de elegir Vivian Leigh para el papel de Scarlett O'Hara. AsÃ­ que ya empecÃ© a filmar. Y no fue fÃ¡cil. QuerÃ­an que jugara un personaje completamente diferente de los que suelo hacer: aquÃ­ tengo que ser una chica rica y mimada.





Hoy, el cine chino cruza un momento mÃ¡gico. MÃ©rito de cineastas como Kaige y actores como ella. Pero tambiÃ©n nombres como John Woo o Ang Lee, que trabajan en Hollywood.





Creo que la razÃ³n radica en el hecho de que los cineastas chinos combinan una impecable tÃ©cnica cinematogrÃ¡fica con ese encanto y estilo Ãºnico que pertenecen en nuestra cultura.





Â¿CÃ³mo comenzaste a actuar?





Absolutamente por casualidad Cuando era niÃ±a me gustaba cantar. Un dÃ­a, mi profesor de canto me dijo que fuera con Ã©l a ver el rodaje de un drama televisivo en Shandong. El director era una mujer, lo recuerdo. Cuando me vio, decidiÃ³ que tenÃ­a que participar, asÃ­ que me dio el guion para leer. Fue una pequeÃ±a parte. Pero ella decidiÃ³ que yo era una actriz nacida. Entonces le dijo a mi madre: "Tu hija debe ser actriz". LogrÃ³ convencerla y despuÃ©s de dos meses ingresÃ© a la escuela de actuaciÃ³n en Beijing. Estuve estudiando mucho, recuerdo, comencÃ© a hacer pequeÃ±os papeles y luego...





Usted vive entre Beijing y Hong Kong. Y los periÃ³dicos hablan sobre su nuevo romance con un hombre de negocios de Hong Kong. Â¿Planeas mudarte permanentemente allÃ­?

Yo no lo creo. Me gusta Hong Kong porque es agitado. Y estÃ¡ bien ir de compras. Pero me parece aburrido. Beijing es diferente. La gente se encuentra en la calle y habla contigo, chatea. En Hong Kong, la gente solo piensa en ganar dinero.





Â¿Le molesta el interÃ©s de la prensa por su vida privada?

Creo que es inevitable. Es sobre todo la prensa asiÃ¡tica que a menudo escribe cosas desagradables o inventadas. Los periÃ³dicos occidentales son mÃ¡s correctos.





Â¿Es importante ser hermoso en China tambiÃ©n, para una actriz?

Â¿Me encuentras hermosa?





En Occidente es considerada un sÃ­mbolo sexual. 





Bueno, eso me hace muy feliz. Pero no me siento como un sÃ­mbolo sexual. QuizÃ¡s puedo representar la personalidad o el encanto de la mujer china, que son tan diferentes de las mujeres occidentales.





Â¿CuÃ¡les son los planes para el futuro?

Quiero casarme y tener hijos, creo que la familia es muy importante en la vida de una mujer. Y sin una familia, la verdad de todos los dÃ­as no se puede incluir en el trabajo de uno.





Â¿Y proyectos de cine?

Por ahora, no. Estoy leyendo muchos guiones, pero no puedo encontrar nada que me convenza. No creo que tengamos que aceptar un rol solo para hacer algo.





Â¿TrabajarÃ­as con un director occidental?

Si tuviera una parte adecuada para mÃ­, adecuada para una mujer china, Â¿por quÃ© no?





Â¿Hay algÃºn italiano con quien te gustarÃ­a trabajar?

Â¡Por supuesto, Bernardo Bertolucci!









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Ingrid Betancourt









La pasionaria de los Andes






























Querida Dina, aquÃ­ estÃ¡ la pieza con caja a seguir. Espero que todo estÃ© bien. Hoy (lunes 11) tomo el aviÃ³n de Tokio a Buenos Aires, donde llegarÃ© maÃ±ana, 12 de febrero. A partir de ese momento, siempre estarÃ© disponible por satÃ©lite, incluso en los dÃ­as de la "navegaciÃ³n" antÃ¡rtica. EstarÃ© de vuelta en Argentina alrededor del 24 de febrero, luego continuarÃ© a BogotÃ¡, donde me encontrarÃ© con Bentacourt a principios de marzo.

AvÃ­same si estÃ¡s interesado.

Hasta pronto

Marco









Con este correo electrÃ³nico, que encontrÃ© en una computadora vieja, a comienzos de febrero de 2002 escribÃ­ a Dina Nascetti, una de mis jefas en       el Espresso      , para informarle de mis movimientos. Estuve en JapÃ³n para un informe sobre la tumba de JesÃºs 


 y me estaba preparando para afrontar un largo viaje que me alejarÃ­a de casa durante casi dos meses. El destino final era el lÃ­mite geogrÃ¡fico extremo: la AntÃ¡rtida.

En el camino yo preveÃ­a una parada en Argentina, por un informe sobre la grave crisis econÃ³mica que se apoderÃ³ del paÃ­s sudamericano en esos meses y luego, en el camino de vuelta, Colombia, donde tendrÃ­a que entrevistar a Ingrid Betancourt Pulecio, la polÃ­tica de Derechos humanos colombianos y militantes. En realidad, lleguÃ© un par de dÃ­as antes de lo esperado en BogotÃ¡. Y fue â al menos para mÃ­ â una fortuna. ConocÃ­ a Betancourt el 22 de febrero y exactamente veinticuatro horas mÃ¡s tarde mientras viajaba en coche a Florencia, Ingrid Betancourt desapareciÃ³ en el aire, cerca de San Vicente del CaguÃ¡n. Secuestrada por las guerrillas de las FARC, fue rehÃ©n durante seis aÃ±os.

Si hubiera llegado a Colombia solo al dÃ­a siguiente, nunca la hubiera conocido.









*****

Cabello castaÃ±o suelto en los hombros. Ojos oscuros, como una verdadera colombiana. En la muÃ±eca un brazalete de Ã¡mbar. Y los labios que casi nunca sonrÃ­en.

Tiene pocas oportunidades de sonreÃ­r Ingrid Betancourt, 40 aÃ±os bien llevados, cincuenta kilos bien distribuidos a mÃ¡s de un metro setenta, hoy candidata para el incÃ³modo cargo de presidente de la RepÃºblica del paÃ­s mÃ¡s violento del mundo, Colombia. Un lugar donde todos los dÃ­as hay en promedio setenta vÃ­ctimas asesinadas. Donde, durante cuarenta aÃ±os, se librÃ³ una guerra que, desde 1990, ha hecho treinta y siete mil vÃ­ctimas civiles. Donde mÃ¡s o menos diez personas son secuestradas cada veinticuatro horas. Un paÃ­s que cuenta con la supremacÃ­a del principal productor de cocaÃ­na del mundo y del cual en los Ãºltimos tres aÃ±os han huido mÃ¡s de un millÃ³n de personas.

Sin embargo, no han pasado muchos aÃ±os desde la misma mujer que hoy se sienta frente a mÃ­, en un apartamento anÃ³nimo supe secreto y sÃºper blindado en el centro de BogotÃ¡, chaleco antibalas y mirada nerviosa, sonriendo serenamente, tumbada en una playa de Seychelles, bajo la mirada indulgente del Padre Gabriel de Betancourt, un guapo, educado e inteligente diplomÃ¡tico francÃ©s, enviado a trabajar en ese rincÃ³n del paraÃ­so despuÃ©s de los difÃ­ciles aÃ±os pasados en Colombia.

Exactamente veinticuatro horas despuÃ©s de esta entrevista, mientras viajaba en automÃ³vil a Florencia, Ingrid Betancourt desapareciÃ³, cerca de San Vicente del CaguÃ¡n, al borde de la zona mÃ¡s avanzada de penetraciÃ³n de las tropas colombianas contra los rebeldes de las FARC. Junto con ella, un camarÃ³grafo y un fotÃ³grafo francÃ©s que la acompaÃ±aron para documentar su arriesgada campaÃ±a electoral desaparecieron. Y todo sugiere que esto es un secuestro.

Un giro dramÃ¡tico que, paradÃ³jicamente pero no demasiado en un paÃ­s tan cruel como Colombia, "de repente aumenta las posibilidades de su elecciÃ³n", como observa pragmÃ¡ticamente uno de los eventos colombianos, Gabriel Marcela, profesor de la Escuela de Guerra.





Ingrid Betancourt Pulecio, en este infierno, habÃ­a vuelto a su voluntad. Y no en el ocaso de la vida sino, en sus treintas, en el '90.

Ex miembro del Parlamento, ahora senadora, fundÃ³ un partido llamado       Verde OxÃ­geno      , "para dar un aire limpio a la polÃ­tica colombiana, enfermo de corrupciÃ³n", explica con seriedad. El lema dice: Â«Ingrid es oxÃ­genoÂ». Y en la imagen hay ella, una mÃ¡scara anti moda y globos de colores. Con ciento sesenta mil preferencias, es el mÃ¡s votado del paÃ­s. Pero nadie, tal vez, hablarÃ­a de ella hoy si no fuera por la autobiografÃ­a que sale en estos dÃ­as en Italia. El tÃ­tulo no deja dudas sobre el carÃ¡cter del autor: "Probablemente me maten maÃ±ana".





Â¿Un poco de teatro tal vez?

"La ediciÃ³n francesa se titulÃ³       La rage au coeur - Ira en el corazÃ³n      ", se defiende. "Pero los editores italianos querÃ­an un tÃ­tulo mÃ¡s fuerte, asÃ­ que elegimos este. DespuÃ©s de todo, asÃ­ es como me siento, y esto es lo que pienso todas las maÃ±anas, cuando me levanto y todas las noches, antes de quedarme dormida. Y no creo que haya algo particularmente heroico al respecto. La probabilidad de ser asesinado maÃ±ana es una perspectiva muy real y muy presente para una gran parte de la poblaciÃ³n de este paÃ­sâ.

Los periÃ³dicos la han pintado casi como una Santa.       Paris Match       lo llamÃ³ "la mujer en el visor".       LiberaciÃ³n       "una heroÃ­na".       Le Figaro      , "la pasionaria de los Andes".       Le Nouvel Observateur       escribiÃ³ que "si SimÃ³n BolÃ­var, el       Libertador       de AmÃ©rica Latina, pudiera elegir un heredero, Ã©l la habrÃ­a elegido".

La prensa colombiana, en cambio, han tomado un poco de todo.       La Semana      , la primera revista de informaciÃ³n semanal del paÃ­s, la puso en la portada con el tÃ­tulo "Juan de Arco" (Juana de Arco) y un fotomontaje donde aparece en la versiÃ³n de Pulzella d'Orleans, caballo, armadura y lanza en restos. En realidad, el libro es mucho mÃ¡s mesurado y seco que el tÃ­tulo que lleva y en sus reseÃ±as. Ingrid no se esconde de ser una privilegiada. Hija de la Ã©lite, ha mantenido algunos lujos: montar a caballo una vez a la semana en una finca puesta a disposiciÃ³n por amigos, por ejemplo.

Sin embargo, las ideas no faltan, y no tiene pelo en la lengua en expresarlos. Â«Las FARC, fuerzas Armardas revolucionarias de Colombia, el primer grupo guerrillero del paÃ­s, en 1998, segÃºn cÃ¡lculos prudentes, podrÃ­an contar con una financiaciÃ³n anual de 300 millones dÃ³lares, principalmente de la "financiaciÃ³n" de Droga y el producto de secuestros y extorsiones. Hoy sabemos que pueden contar con una cifra anual que toca quinientos millones de dÃ³lares, mientras que sus pinturas han pasado de quince mil a veintiÃºn mil.

Esta situaciÃ³n, "explica ella," pone al Estado colombiano en una situaciÃ³n de total diferencia de fortaleza en la guerrilla. Para lograr resultados decisivos, calculamos que el gobierno debe ser capaz de tres a cuatro soldados bien entrenados para cada guerrilla, mientras que hoy en dÃ­a puede, como mucho, desplegar una proporciÃ³n de uno, mÃ¡ximo dos soldados para cada miembro de las FARC. Y todo esto con un esfuerzo econÃ³mico que, sin embargo, para mi paÃ­s, es casi sobrehumano. Se estima que desde 1990 el costo de la represiÃ³n es casi diez veces mÃ¡s. Â«Y si al principio representara el uno por ciento del producto interno bruto, hoy excede el dos por ciento, y ahora ha alcanzado la cifra astronÃ³mica de mil millones de dÃ³lares estadounidensesÂ».

Â¿Una mujer exaltada, como la describen sus enemigos, o una mujer que quiere hacer algo por su paÃ­s, como usted dice? Los cÃ­rculos polÃ­ticos en BogotÃ¡ ignoran su candidatura. Pero, por debajo, le temen. Omar, el jefe de sus gorilas, dice: "En este paÃ­s, aquellos que son honestos corren el riesgo de pagar con la muerte". Y usted dijo: "No tengo miedo a morir". El miedo me hace mÃ¡s fuerte.

El primer punto de su campaÃ±a electoral es la lucha contra la corrupciÃ³n. En el segundo se encuentra la guerra civil: "el estado debe lidiar con las guerrillas de la izquierda sin mÃ¡s" concluye "tomando la distancia de las AUC, la derecha paramilitar, que son responsables de la mayorÃ­a de los asesinatos en el PaÃ­s".

Pero, Â¿cÃ³mo vives con amenazas y miedo todos los dÃ­as?

"QuizÃ¡s tambiÃ©n se convierta en un hÃ¡bito". Un hÃ¡bito horrible El otro dÃ­a, "concluye en voz baja," abriendo el correo, encontrÃ© una imagen de un niÃ±o descuartizado. Debajo estaba escrito: "seÃ±ora senadora, para ella, los matones ya les han pagado." Â«Para su hijo nos reservamos un tratamiento especial...Â».

















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Aung San Suu Kyi


Premio Nobel por la Paz 1991




Libre de miedo


























El 6 de mayo de 2002, luego de una fuerte presiÃ³n de la ONU, Aung San Suu Kyi fue liberada. Las noticias dieron la vuelta al mundo, aunque su libertad durÃ³ poco. El 30 de mayo de 2003, mientras estaba a bordo de un convoy con muchos seguidores, un grupo de soldados abriÃ³ fuego, masacrando a muchas personas, y fue solo gracias a la rapidez de los reflejos de su conductor Ko Kyaw Soe Lin si Aung San Suu Kyi tuvo Ã©xito en salvarse a sÃ­ misma, pero fue puesta nuevamente bajo arresto domiciliario.

El dÃ­a despuÃ©s de su liberaciÃ³n en mayo de 2002, a travÃ©s de algunos contactos que tuve con el disidente birmano, logrÃ© hacerle una serie de preguntas para una entrevista "remota" por correo electrÃ³nico.





*****

A las diez de la maÃ±ana de ayer, silenciosamente, los guardias que estaban estacionados frente a la residencia de Aung San Suu Kyi, lÃ­der del disenso democrÃ¡tico birmano, volvieron a sus cuarteles. AsÃ­, con un movimiento sorpresivo, la Junta militar de RangÃºn revocÃ³ las restricciones a la libertad de movimiento del lÃ­der pacifista, "la dama" como la llaman simplemente en Birmania, Premio Nobel de la Paz en 1991, bajo arresto domiciliario desde el distante 20 de julio de 1989.

Desde las diez de la maÃ±ana, luego de casi trece aÃ±os, Aung San Suu Kyi puede abandonar la casa en el lago, comunicarse con cualquier persona, hacer polÃ­tica, ver a sus hijos.

Â¿Pero realmente ha terminado el terrible aislamiento de la "pasionaria birmana"? La oposiciÃ³n en el exilio aÃºn no cree en las declaraciones altisonantes de la junta militar que declarÃ³ su liberaciÃ³n sin condiciones.

IncrÃ©dulos, los exiliados birmanos estÃ¡n esperando. Y rezan. Desde ayer, de hecho, la diÃ¡spora birmana ha celebrado manifestaciones de oraciÃ³n en todos los templos budistas de Tailandia y Asia oriental.

Ella, la       SeÃ±ora      , acaba de regresar a la libertad no perdiÃ³ el tiempo. Inmediatamente llegÃ³ a la sede de su partido en el coche, que la Liga Nacional para la democracia (LND), que en las elecciones de 1990, obtuvo una victoria abrumadora (80 por ciento de los votos), mientras que el partido gubernamental de la unidad nacional se GanÃ³ sÃ³lo diez escaÃ±os en 485. El gobierno militar anulÃ³ el resultado de las elecciones, prohibiÃ³ las actividades de la oposiciÃ³n, reprimiÃ³ violentamente las manifestaciones callejeras y los lÃ­deres de la oposiciÃ³n fueron encarcelados o exiliados. El parlamento nunca fue convocado.





La ediciÃ³n italiana de su autobiografÃ­a se titula "libre de miedo". Â¿Te sientes asÃ­ ahora?

Ahora, por primera vez desde hace mÃ¡s de una dÃ©cada, me siento libre. FÃ­sicamente libre. Libre sobre todo para actuar y pensar. Como explico en mi libro, hace ya muchos aÃ±os que me sentÃ­ "libre del miedo". Desde que me di cuenta de que el abuso de la dictadura aquÃ­ en mi paÃ­s podrÃ­a herirnos, humillarnos, incluso matarnos. Pero ya no nos pueden asustar.





Hoy, tan pronto como estuvo libre, inmediatamente declarÃ³ que no habÃ­a estado sujeta a condiciones y que la junta militar en el poder la autorizÃ³ a ir al extranjero. Â¿De verdad lo crees?

Un portavoz de la junta, en una declaraciÃ³n escrita publicada anoche, anunciÃ³ la apertura de "una nueva pÃ¡gina para el pueblo de Myanmar y para la comunidad internacional". Cientos de presos polÃ­ticos han sido liberados en los Ãºltimos meses, y los militares me han asegurado que continuarÃ¡n liberando a aquellos que, segÃºn dicen, "no representan un peligro para la comunidad". Todos aquÃ­ quieren creer, quieren esperar que este sea realmente el signo del cambio. La reanudaciÃ³n de ese camino hacia la democracia interrumpido bruscamente por la violencia con el golpe de 1990. Pero nunca olvidado en la mente del pueblo birmano.





Ahora que ha sido liberada, Â¿No tiene miedo de ser expulsada, se alejÃ³ de sus seguidores?

Debe quedar claro que no me irÃ©. Soy birmana, renunciÃ© a la ciudadanÃ­a britÃ¡nica solo porque no ofrecÃ­ una disculpa al rÃ©gimen. No tengo miedo Y esto me da fuerza. Pero la gente tiene hambre, entonces tienen miedo y se debilitan.





Usted ha denunciado en forma reiterada y enÃ©rgica la intimidaciÃ³n de los militares contra los simpatizantes de la Liga para la Democracia. Â¿Todo esto continÃºa hoy?

SegÃºn datos que tenemos en nuestro poder solo en 2001, el ejÃ©rcito ha arrestado a mÃ¡s de mil militantes de la oposiciÃ³n por orden de los generales del SLORC. Muchos otros han sido forzados a renunciar a la       Liga       despuÃ©s de ser sometidos a intimidaciÃ³n, amenazas, presiones ilegales para las cuales no hay justificaciÃ³n. La estrategia de acciÃ³n es siempre la misma, capilar: la unidad de los funcionarios del estado desatada en todo el territorio nacional gira "puerta a puerta" para que las casas pidan a los ciudadanos que abandonen la       Liga      . Las familias que se niegan son chantajeadas con el fantasma de la pÃ©rdida de trabajo y, a menudo, con amenazas explÃ­citas. Muchas secciones del partido se han cerrado y todos los dÃ­as el ejÃ©rcito controla el nÃºmero de personas que han renunciado. Esto muestra cuÃ¡nto miedo tienen de la       Liga      . La esperanza en este momento es, para todos nosotros, que todo esto haya terminado realmente.





Â¿La vuelta de hoy, el golpe de efecto de su liberaciÃ³n, la tomÃ³ por sorpresa, o fue algo cuidadosamente preparado y estudiado por los militares para cuestiones de "imagen" internacional?

Desde el 95 hasta la actualidad, el aislamiento de Birmania se ha relajado gradualmente, la Universidad de RangÃºn ha sido reabierta y tal vez el nivel de vida ha mejorado ligeramente; pero la historia de Birmania continÃºa teniendo lugar en una vida cotidiana hecha de violencia, anarquÃ­a y abuso tanto contra los disidentes como contra las minorÃ­as Ã©tnicas (Shan, We, Kajn) en busca de autonomÃ­a, y en general contra la mayorÃ­a de su poblaciÃ³n. Los militares estÃ¡n cada vez mÃ¡s en problemas, tanto en el mercado nacional como internacional. Mientras tanto, continÃºan comerciando con drogas, a menos que puedan reemplazar esta lucrativa fuente de ingresos con otra, igualmente rentable. Â¿CuÃ¡l? La naciÃ³n es prÃ¡cticamente una inmensa caja de seguridad, de la cual solo el ejÃ©rcito conoce la combinaciÃ³n. Y no serÃ¡ fÃ¡cil convencer a los generales de compartir esta riqueza con los otros cincuenta millones de birmanos.





En este punto, Â¿CuÃ¡les son sus condiciones para comenzar el diÃ¡logo?

No aceptaremos ninguna iniciativa, estamos hablando de elecciones celebradas por generales, hasta que se cumpla el Parlamento elegido en 1990. Mi paÃ­s sigue dominado por el miedo. No habrÃ¡ paz real hasta que haya un compromiso real que honre a todos aquellos que han luchado por una Birmania libre e independiente, incluso si con la gran conciencia de que la paz y la reconciliaciÃ³n no pueden alcanzarse de una vez por todas, es por eso que es necesario mÃ¡s y mÃ¡s vigilancia cuidadosa, mayor coraje y la capacidad de desarrollar en nosotros mismos la verdadera resistencia activa y no violenta.





Â¿QuÃ© puede hacer la UniÃ³n Europea para ayudar a los birmanos?

ContinÃºa presionando, porque los generales deben saber que el mundo los estÃ¡ mirando y que no pueden cometer otros actos perversos con impunidad.





*****

Finalmente, el 13 de noviembre de 2010, Aung San Suu Kyi estaba definitivamente liberada. En 2012 obtuvo un escaÃ±o en el parlamento birmano y el 16 de junio del mismo aÃ±o pudo recoger el Premio Nobel de la Paz. Desde que el gobierno finalmente le dio permiso para ir al extranjero, fue a Inglaterra por el hijo que no habÃ­a visto en aÃ±os.

El 6 de abril de 2016 se convirtiÃ³ en Consejero de Estado (Primer Ministro) de Myanmar.

Birmania, hoy Myanmar, todavÃ­a no es un paÃ­s completamente libre y el pasado dictatorial pesa sobre la historia y el futuro de la naciÃ³n. Pero ahora se ha abierto algo mÃ¡s que una esperanza de libertad y democracia en el paÃ­s de las Mil Pagodas.









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Lucia Pinochet









â    Asesinar, torturar y hacer desaparecer      â






























Santiago de Chile, marzo 1999      .

Â«     Â¿Pinochet? Para los chilenos es como un cÃ¡ncer. Un mal oscuro..., doloroso. Sabemos que lo tenemos, pero tememos incluso hablar de ello, pronunciar su nombre. AsÃ­ que terminamos fingiendo que no existe. QuizÃ¡s esperamos quÃ© al ignorarlo, este mal desaparezca solo, sin tener que enfrentarlo...Â». La chica que sirve en las mesas del       CafÃ© El BiÃ³grafo      , un punto de encuentro para poetas y estudiantes, en el pintoresco Barrio de       Bellavista       en Santiago, el barrio de los artistas y los viejos restaurantes, con sus coloridas casas, tendrÃ¡ poco mÃ¡s de veinte aÃ±os. QuizÃ¡s ni siquiera naciÃ³ cuando el general Augusto Pinochet Ugarte, el "Senador vital", como lo llaman aquÃ­, ordenÃ³ "asesinar, torturar y hacer desaparecer" a sus oponentes -como dicen los familiares de los mÃ¡s de tres mil desaparecidos- o mientras Ã©l brindaba un puÃ±o de hierro "para liberar a Chile de la amenaza del bolchevismo internacional", como aseguran sus admiradores. Pero es ella quien quiere hablar conmigo sobre Pinochet, y tiene ideas claras: "AquÃ­ todo es Pinochet. Pros o contras, pero de todos modos en todos los aspectos de la vida de Chile estÃ¡ Ã©l, el general. EstÃ¡ en polÃ­tica, claramente. EstÃ¡ en la memoria de todos, en las historias de mis padres, en los discursos de los maestros en la escuela. Y estÃ¡ en las novelas, en los libros... en el cine. SÃ­, incluso el cine, aquÃ­ en Chile, se hace a favor o en contra de Pinochet. Y nosotros seguimos simulando que no hay.... "

Ya este obstinado viejo caballero, que se enfrenta "con dignidad como soldado" a la justicia britÃ¡nica ("... Â¡pobre viejo!", Me susurrÃ³ el portero del "CÃ­rculo de la Prensa" al oÃ­do, donde los fieles del       vital Senador      , en los aÃ±os oscuros de la dictadura militar, vinieron a "recoger" a los periodistas con problemas, justo detrÃ¡s del palacio de Moneda donde muriÃ³ Salvador Allende, perseguido por el golpe del General), este "pobre viejo" que ahora, en Chile del Tercer Milenio, se convierte en engorroso coloso, ocupando con su volumen cada barrio, cada rincÃ³n de cada calle de esta ciudad, Santiago, que aparece como incierto, plegado sobre sÃ­ mismo.

Y luego Ã©l es el recuerdo viviente de este PaÃ­s, un inmenso recuerdo, entrometido, embarazoso para sus seguidores y acoso a sus detractores. Un recuerdo que se expande pegajoso como un       blob       en las vidas, esperanzas y tristezas, el pasado y el futuro de los chilenos.





En octubre de 1998, cuando se convirtiÃ³ en senador, pocos meses despuÃ©s de dejar el puesto de jefe del ejÃ©rcito, mientras estaba en Londres para recibir tratamiento mÃ©dico, Pinochet fue arrestado y puesto bajo arresto domiciliario. Primero en la clÃ­nica donde acababa de someterse a una cirugÃ­a de espalda, luego en una residencia alquilada.

La orden de arresto internacional la habÃ­a firmado un juez espaÃ±ol, Baltasar GarzÃ³n, por crÃ­menes de lesa humanidad. Los cargos incluyen casi un centenar de casos de tortura contra ciudadanos espaÃ±oles y un caso de conspiraciÃ³n por cometer tortura. Gran BretaÃ±a acababa de firmar la ConvenciÃ³n Internacional contra la tortura, y todos los cargos eran por hechos ocurridos durante los Ãºltimos catorce meses de su rÃ©gimen.

El Gobierno de Chile se opuso inmediatamente al arresto, la extradiciÃ³n y el juicio. Una dura batalla legal estallÃ³ en la CÃ¡mara de los Lores, el mÃ¡s alto tribunal britÃ¡nico, que durÃ³ diecisÃ©is meses. Pinochet reclamÃ³ inmunidad diplomÃ¡tica como ex jefe de estado, pero los Lores lo negaron en consideraciÃ³n de la gravedad de las acusaciones y otorgaron la extradiciÃ³n, aunque con varias limitaciones. Poco tiempo despuÃ©s, sin embargo, una segunda declaraciÃ³n del Lord mismo le permitiÃ³ a Pinochet evitar la extradiciÃ³n debido a sus condiciones de salud precarias (tenÃ­a ochenta y dos aÃ±os en el momento de su arresto), por razones llamadas "humanitarias". DespuÃ©s de algunos controles de salud, el entonces secretario de Relaciones Exteriores britÃ¡nico Jack Straw permitiÃ³ a Pinochet, despuÃ©s de casi dos aÃ±os de arresto domiciliario o en la clÃ­nica, regresar a su paÃ­s en marzo de 2000.





En medio de este intrincado asunto legal internacional, a fines de marzo de 1999, fui a Santiago a seguir la evoluciÃ³n de la situaciÃ³n del periÃ³dico       Il Tempo      , y a conocer a la hija mayor del       vital Senador      , LucÃ­a. La CÃ¡mara de los Lores acababa de negar la inmunidad a Pinochet y el aviÃ³n que, con la esperanza de la familia y los partidarios del general, - tendrÃ­a que traerlo de vuelta a Chile, vino sin Ã©l.

La reacciÃ³n en las calles de Santiago fue inmediata. El 24 de marzo, la capital chilena habÃ­a esperado la sentencia con la respiraciÃ³n contenida, aunque no como una ciudad blindada. Mientras que una buena cantidad de "Carabineros", controlaba los puntos calientes de la capital chilena - el palacio presidencial de la Moneda, las embajadas de Gran BretaÃ±a y EspaÃ±a y las oficinas de las asociaciones pro y contra el       vital Senador       - los chilenos siguieron el evento minuto a minuto a travÃ©s de la cobertura masiva que todas las redes nacionales le dedicaron. La atenciÃ³n se centrÃ³ en un evento histÃ³rico, con enlaces satelitales en vivo desde Londres, Madrid y varios puntos en Santiago, que comenzaron alrededor de las siete de la maÃ±ana y continuaron durante todo el dÃ­a. Un poco menos de una hora despuÃ©s de la decisiÃ³n del SeÃ±or, alrededor de las doce, dos de los periÃ³dicos de la tarde, ellos estaban listos con una ediciÃ³n especial. Uno de ellos se titula asÃ­, efectivamente, en la primera pÃ¡gina de: "Pinochet ha perdido y ha ganado".

En los momentos cruciales de la maÃ±ana, muchos santiagueÃ±os se apiÃ±aban alrededor de los televisores instalados en lugares pÃºblicos, desde McDonald's hasta las tabernas mÃ¡s pequeÃ±as. En una tienda departamental del centro incluso se tocÃ³ la revuelta de los clientes cuando Ã©stos, enfurecidos, agredieron verbalmente al director para obligarlo a sintonizar la televisiÃ³n directamente desde Londres.

Al caer la tarde, la situaciÃ³n, que hasta entonces habÃ­a permanecido en calma, comenzÃ³ a mostrar los primeros signos de tensiÃ³n. A las diecisÃ©is, ahora de Santiago, se registraron los primeros choques entre estudiantes y policÃ­a en el centro de la capital, en la intersecciÃ³n de las calles Alameda   


    y Miraflores, con un presupuesto de unos diez heridos y unos cincuenta estudiantes detenidos.

Muchos apelan a la calma, especialmente por parte de los funcionarios del gobierno. TambiÃ©n las declaraciones amenazantes del general Fernando Rojas Vender, (el piloto que bombardeÃ³ el palacio presidencial de la Moneda), comandante de la Fuerza AÃ©rea de Chile, el fiel FACH, que pÃºblicamente afirmÃ³ el martes que un clima "similar al del golpe de Estado de 1973, habÃ­a sido duramente censurada por el Gobierno, que incluso habÃ­a obligado a Rojas a una rectificaciÃ³n pÃºblica.

Ahora el foco cambiÃ³ a la decisiÃ³n del Ministro de Justicia britÃ¡nico, Straw. Y alrededor de su figura, el aparato de propaganda de los partidarios de Pinochet ya se habÃ­a puesto en marcha, seÃ±alando "hacer de Straw el fin de Lord Hofmann", o desacreditar al ministro britÃ¡nico acusado de haber manifestado, en su juventud, fuerte y pÃºblica simpatÃ­a por la izquierda chilena, durante un viaje a Chile a la edad de treinta y tres aÃ±os. Incluso hubo quienes afirmaron poder proporcionar evidencia de una reuniÃ³n amistosa entre el joven Straw y el entonces presidente Allende, quien lo invitÃ³ a tomar tÃ©.

En resumen, pensÃ© que los temas a tratar, mientras caminaba hacia la casa de LucÃ­a Pinochet, no faltaban.





*****

InÃ©s Lucia Pinochet Hiriart es la hija mayor. Una bella dama, que lleva la edad muy bien, y aÃºn mejor su apellido. Un simple molde de yeso impidiÃ³ que ella tambiÃ©n, al igual que sus hermanos, estÃ© junto con su padre, en Londres. AsÃ­, sin poder preverlo, era su destino quedarse aquÃ­ en Santiago, representar, y sobre todo defender, la figura del Senador, en un momento no fÃ¡cil.

Desde las ventanas abiertas de su hermosa casa en los barrios altos, donde escuchamos las voces de los manifestantes gritando consignas en favor de su padre, junto a sus tres hijos, HernÃ¡n, Francisco y Rodrigo, hablamos durante casi una hora de "temas calientes" de la historia que involucra el destino de su padre, y que, inevitablemente, el futuro de todo Chile.





Â¿QuÃ© piensas de la decisiÃ³n "humanitaria" tomada contra tu padre?

Hubiera preferido que se reconociera que mi padre tenÃ­a inmunidad completa como antiguo Jefe de Estado de un paÃ­s soberano. En lugar de un juicio penal, pasamos a una discusiÃ³n polÃ­tica sobre supuestos casos de tortura, diversos crÃ­menes y genocidio, cediendo a la presiÃ³n de los socialistas y las personas que dicen que quieren defender los derechos humanos.





Â¿HablÃ³ con su padre? Â¿CÃ³mo reaccionÃ³?

Mi padre no estÃ¡ contento con la soluciÃ³n. Le habÃ­an advertido sobre la posibilidad de una decisiÃ³n "humanitaria". Y ciertamente no estaba feliz de que todo estuviera en manos del ministro Jack Straw...





El mismo que visitÃ³ Chile en 1966 y, como se dice aquÃ­, Â¿Fue a tomar tÃ© de Salvador Allende?

SÃ­, y lo sabemos desde hace un tiempo. Basta decir que cuando arrestaron a mi padre en Londres, Straw declarÃ³ que el sueÃ±o de su vida se habÃ­a hecho realidad.





Sin embargo, ahora, desde el nivel legal, hemos pasado a lo humanitario...

Â¡Siempre ha sido todo un hecho polÃ­tico! Hablar de un proceso judicial significa cerrar los ojos, porque en Londres no se debe hablar de tortura, sino solo de inmunidad presidencial y soberanÃ­a territorial.





Muchos comentaristas han observado que esta sigue siendo una decisiÃ³n histÃ³rica, que constituye un precedente jurÃ­dico de considerable importancia. Â¿EstÃ¡s de acuerdo?

Por supuesto, ya que es la primera vez que enfrentamos una situaciÃ³n como esta. Debe tener en cuenta que existen convenciones internacionales desde hace muchos aÃ±os, pero no existe un procedimiento judicial ni un tribunal de justicia que pueda juzgar y posiblemente castigar los delitos contra los derechos humanos. Â¡Entonces el experimento se estÃ¡ haciendo en la piel de mi padre!





Â¿CÃ³mo estÃ¡ el estado general de salud?

No debemos olvidar que tiene ochenta y tres aÃ±os y acaba de pasar por una operaciÃ³n muy difÃ­cil. Ãl se estÃ¡ recuperando lentamente, pero la diabetes no lo deja solo, y todos los dÃ­as tiene que someterse a tratamiento mÃ©dico y controles.





Â¿Teme por su salud, si es extraditado?

SÃ­, porque puede causar un deterioro significativo. Y temo sobre todo por la salud de mi madre. No tenÃ­a ganas de seguir las fases mÃ¡s dramÃ¡ticas de este asunto. Por ejemplo, cuando escuchÃ³ la sentencia del Lord en la televisiÃ³n, tuvo una enfermedad y los mÃ©dicos tuvieron que practicar varias inyecciones para mitigar los cambios de presiÃ³n a los que estÃ¡n sometidos...





Â¿La justicia inglesa te decepcionÃ³?

No, porque creo que esta historia no es una historia en general vinculada a los britÃ¡nicos. MÃ¡s bien, es de aquellos que estÃ¡n en el gobierno ahora mismo en Gran BretaÃ±a. Que, como sabemos, se quedan...





Â¿Crees que incluso en Inglaterra hay partidarios de tu causa?

Muchos ingleses estÃ¡n con nosotros. Me di cuenta cuando estuve allÃ­, recientemente. Mucha gente se me acercÃ³ para mostrarme su solidaridad. Y su oposiciÃ³n al hecho de que, ademÃ¡s, la historia que involucra a mi padre estÃ¡ costando, incluso a ciudadanos ingleses, una gran cantidad de dinero pÃºblico.





En su opiniÃ³n, Â¿Ha actuado el ex presidente Frei con suficiente energÃ­a?

Hubiera preferido una acciÃ³n mÃ¡s enÃ©rgica. Sin embargo, hizo lo suficiente, reconozco esto y lo aprecio. Por supuesto, me hubiera gustado verlo actuar para imponer a la comunidad internacional el respeto que nuestro paÃ­s merece. No es aceptable que posean en el exterior a un ex Jefe de Estado, Senador de la RepÃºblica y ex Comandante en Jefe del EjÃ©rcito.





Si tu padre regresa a Chile, Â¿CÃ³mo vas a celebrar el evento?

Estar en familia. Su regreso a su tierra natal serÃ¡ la fiesta mÃ¡s grande.

Al regresar, volverÃ¡ de inmediato al Senado o, como alguien afirma aquÃ­, para calmar las aguas se retirarÃ¡, durante algÃºn tiempo, en una de sus muchas residencias, en Bucalemu, El MelocotÃ³n o Iquique.

Mire, sinceramente no entiendo por quÃ© su caso es tan agitado, aquÃ­ en Chile. Lo que menos quiere mi padre es ser una fuente de problemas. Y de divisiones y laceraciones en la sociedad chilena. En cambio, lo Ãºnico que desea es que Chile pueda comenzar finalmente hacia una pacificaciÃ³n definitiva y una reconciliaciÃ³n nacional, continuando asÃ­ en el difÃ­cil camino del desarrollo econÃ³mico. Por esta razÃ³n, si lo considera Ãºtil para este propÃ³sito, tambiÃ©n puede decidir no regresar inmediatamente al Senado.





Â¿HablÃ³ del asunto con Ã©l?

No, es mi creencia. Lo que me dijo, sin embargo, es que desea volver, pero sin ser una fuente de problemas. Mi padre quiere representar un factor de uniÃ³n, no de divisiÃ³n.





Â¿Crees que tu padre estÃ¡ dispuesto a someterse a la justicia chilena?

Estoy absolutamente convencida de que estÃ¡ listo para responder cualquier pregunta que la justicia chilena quisiera hacerle. Esto no significa que se sienta culpable. Ãl no siente y sabe que no es culpable. Sin embargo, lo repito, respeto y siempre he respetado a la justicia chilena.





Â¿EstÃ¡s de acuerdo con lo que dijo tu hermano Marco Antonio, es decir, quÃ© durante el gobierno de su padre, se cometieron abusos?

A veces, con mi hermano, utilizamos palabras diferentes, pero siempre he mantenido que, en algunas ocasiones, ocurrieron abusos. No debe olvidarse, sin embargo, quÃ© durante ese perÃ­odo difÃ­cil en la historia torturada de Chile, estaba en curso una verdadera guerra, una lucha subterrÃ¡nea entre dos bandos. Para esto hubo excesos en ambos lados.





Â¿Crees que tu padre deberÃ­a pedir perdÃ³n?

Mi padre no se siente culpable. Y una persona que se siente inocente, Â¿de quÃ© puede pedir perdÃ³n?





Â¿Comparten las recientes declaraciones del General Fernando Rojas Vender de que Chile estÃ¡ preparando un ambiente similar al de los tiempos del Gobierno de Unidad Popular?

El general Rojas solo dijo la verdad. Y es cierto que el paÃ­s se estÃ¡ desmoronando, con la posibilidad de cumplir, a pasos agigantados, un futuro muy incierto y dramÃ¡tico.





Â¿QuÃ© piensas de la actitud de las Fuerzas Armadas con respecto a la detenciÃ³n de su padre? Se habla de un nerviosismo creciente...

Si yo fuera militar y arrestaran a un ex comandante en jefe del ejÃ©rcito de mi paÃ­s en el extranjero, me sentirÃ­a extremadamente indignado. Creo que lo vivirÃ­a como un ataque a la soberanÃ­a de mi patria y una falta de respeto por el EjÃ©rcito. Y tambiÃ©n creo que, hasta ahora, el ejÃ©rcito ha demostrado una gran paciencia. Pero si hubiera sido uno de ellos, quizÃ¡s no haya tenido igual de ello.





Â¿QuÃ© esperas del ejÃ©rcito?

No espero nada. Si no que actÃºen segÃºn su conciencia.









8





Mireya Garcia









Perdonar es imposible






























Mientras la reuniÃ³n del Consejo de Seguridad Nacional aÃºn se desarrollaba en el palacio presidencial de la Moneda, convocada urgentemente por el presidente Frei, una terrible noticia recorriÃ³ Chile, ya sacudido por la contradictoria sentencia en Londres sobre Pinochet, contribuyendo a elevar la ya alta tensiÃ³n general: la noticia del descubrimiento de un nuevo centro de detenciÃ³n ilegal que se remonta al perÃ­odo de la dictadura militar, gracias a las revelaciones del Obispo de Punta Arenas, MonseÃ±or GonzÃ¡lez, donde ya se habÃ­an identificado los restos de cientos de desaparecidos. El centro de detenciÃ³n se encontraba en el extremo norte de Chile, a ciento diez kilÃ³metros de la capital de Arica, en una regiÃ³n desÃ©rtica donde, desde hace mucho tiempo, si se sospechaba su existencia. AsÃ­ se supo que los magistrados locales, durante varias semanas, y en el mÃ¡s absoluto de los secretos, investigaba en el centro. A pesar de la confidencialidad mantenida en el caso por el juez de la tercera secciÃ³n penal de Arica, Juan CristÃ³bal Mera, y gracias a las declaraciones del gobernador local, Fernando NÃºÃ±ez, se sabÃ­a que las fosas comunes con los restos humanos se encontraban en una zona costera del distrito de Camarones. Muy cerca del antiguo cementerio de la ciudad llamado "de fÃ¡cil acceso" por las autoridades.

â   Debemos dejar en claro", puntualizÃ³ el gobernador NÃºÃ±ez a los periodistas, "que las coordenadas geogrÃ¡ficas no son muy precisas, pero sabemos que el juez ya ha verificado la existencia de al menos dos fosos". Sin embargo, en el momento de la eventual exhumaciÃ³n de los restos de los desaparecidos, solicitaremos la presencia del ministro Juan Guzan Tapiaâ.

Las indicaciones que habÃ­an permitido identificar este centro de detenciÃ³n surgieron de algunas revelaciones del obispo GonzÃ¡lez, quien recibirÃ­a la informaciÃ³n del caso "bajo el secreto de la confesiÃ³n", como Ã©l mismo habÃ­a declarado. TodavÃ­a no estaba claro cuÃ¡ntos centros de detenciÃ³n se referÃ­an a esta noticia.

DecidÃ­ entonces profundizar la tremenda realidad de los desaparecidos chilenos, reuniÃ©ndome con el lÃ­der de la AsociaciÃ³n de las familias de los desaparecidos.





*****

Encarcelada, torturada, exiliada. Mireya GarcÃ­a no ha perdido por el camino sÃ³lo su juventud con el golpe de Estado de Pinochet. Su hermano ha desaparecido, desde hace mÃ¡s de un cuarto de siglo. Hoy Mireya es vicepresidenta de la AsociaciÃ³n de familiares de los presos "desaparecidos", y no ha dejado nunca de luchar por la bÃºsqueda de la verdad.

El lugar donde se encuentran, dÃ­a tras dÃ­a, desde hace aÃ±os, estas madres, estas abuelas, cada una con su carga de dolor, cada una con su fotografÃ­a de un hijo, un hermano, un esposo o un sobrino, desaparecieron, es un edificio azul cerca del centro de Santiago. Las paredes del patio estÃ¡n cubiertas con fotografÃ­as de los desaparecidos, para cada una de ellas una foto descolorida y una frase, que repite al infinito la misma pregunta: Â«Â¿DÃ³nde estÃ¡n?Â»       Â«Â¿DÃ³nde estÃ¡n?      Â». De vez en cuando, la pared de fotos y preguntas, todas sin respuesta, es interrumpida por una rosa, una flor.





Â¿QuÃ© recuerdos tienes de esos aÃ±os, del golpe de Estado?

Un recuerdo muy vago. Estaba en casa y simplemente recuerdo haber escuchado mÃºsica militar en la radio. Entonces muchos hombres, en uniforme, en la calle. No acababa aÃºn a darme cuenta que, aquel dÃ­a, la historia de mi paÃ­s, Chile, habÃ­a sufrido un golpe durÃ­simo...





Â¿CuÃ¡ntos aÃ±os tenÃ­a entonces?

Yo era parte de la juventud socialista de ConcepciÃ³n, un pueblo a unos cientos de kilÃ³metros al sur de Santiago. QuerÃ­a estudiar, casarme, tener una familia e hijos... En cambio, todo se apresurÃ³. RÃ¡pidamente, muy rÃ¡pido. Ahora puedo hablar de todo esto con relativa tranquilidad. Pero durante aÃ±os no he podido recordar esos dÃ­as. Ni siquiera con mi familia...

Vinieron a buscarnos una tarde. En casa solo estÃ¡bamos yo y mi hermano... fui arrestada (si asÃ­ se puede decir) y luego torturada. Incluso hoy, francamente, no puedo hablar de esas humillaciones...

Ya no volvÃ­ a ver a mi hermano. MÃ¡s tarde, cuando tuve Ã©xito, con mi familia, en escapar al extranjero, en MÃ©xico, supe que Vicente definitivamente habÃ­a desaparecido. Recuerdo con una terrible angustia saber que tal vez Ã©l todavÃ­a estaba vivo en alguna parte, y yo estaba allÃ­, a miles de millas de distancia, sin poder regresar a Chile, sin poder buscarlo, ayudarlo.





Â¿Fue entonces cuando tuvo la idea de fundar esta asociaciÃ³n?

SÃ­. En MÃ©xico Ã©ramos muchos, exiliados, con parientes borrados del mapa de la dictadura de Pinochet. Organizamos desfiles en las calles. Un arma muy dÃ©bil, contra una dictadura tan feroz, pero al menos la gente comenzÃ³ a interesarse en nosotros. ComenzÃ³ a saber.





Â¿CuÃ¡ndo logrÃ³ regresar a Chile?

TomÃ³ quince aÃ±os. Y aÃºn hoy me siento exiliada. Una exiliada en mi PaÃ­s.





Â¿QuÃ© sabÃ­as sobre el destino de tu hermano?

Muy poco. SÃ³lo que fue deportado en un centro clandestino de detenciÃ³n, tortura, que se llamaba Cuartel BorgoÃ±o y que hoy no existe mÃ¡s. Han destruido todo, con las excavadoras, para hacer desaparecer las pistas y las pruebas.





Â¿Cree que las responsabilidades sean todas de Pinochet?

No. y este es el aspecto increÃ­ble de Chile. En los archivos de los tribunales hay procesos judiciales abiertos contra al menos una treintena de personas, generales, coroneles, polÃ­ticos y simples "peones" de la muerte, que se hicieron responsables de tortura, asesinato y violencias de todo gÃ©nero. Pero el aspecto absurdo de mi paÃ­s es que todos saben que al menos tres mil desaparecieron en la nada, al menos tres mil personas mientras resulta comprobada por los tribunales la desapariciÃ³n de sÃ³lo once de ellos. Es como si un PaÃ­s entero lo supiera, pero volteÃ³ la cabeza hacia el otro lado...





Alguien dice que la justicia no es un concepto universal, sino relativo al momento histÃ³rico, a las condiciones de un paÃ­s... Â¿estÃ¡ de acuerdo?

No, creo que la dignidad, el respeto y la justicia son conceptos universales. De lo contrario, Â¿por quÃ© firmar solemnes declaraciones por los derechos humanos o los tratados contra la tortura?





Â¿CÃ³mo viviÃ³ la historia del arresto de Pinochet?

Fue un continuo cambio de esperanzas y desilusiones. Lo que sucediÃ³ en Londres puso de relieve que Chile sigue siendo un paÃ­s profundamente dividido. Donde los militares aÃºn ejercen un poder fuerte y decisivo en tÃ©rminos de equilibrio polÃ­tico e institucional. Desde otro punto de vista estaba casi sorprendida. Pinochet, en estos aÃ±os, habÃ­a construido su impunidad con una atenciÃ³n casi manÃ­aca. Incluso cambiÃ³ la ConstituciÃ³n para que nadie pueda golpearlo. Y si no serÃ¡ juzgado en el extranjero, estoy segura, Pinochet, aquÃ­, en Chile, nunca serÃ¡ llevado ante un tribunal. Nunca en Chile.




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