La Procedencia
Ruthy Garcia






LA PROCEDENCIA

Una novela de

Ruthy GarcÃ­a


Â©LA PROCEDENCIA by Ruthy GarcÃ­a

Primera ediciÃ³n Ebook e impresa: enero 2018

CorrecciÃ³n y maquetaciÃ³n: Isabel Mata Vicente

isalbamatadiccionario@gmail.com

Todos los derechos reservados.

Queda prohibida la reproducciÃ³n total o parcial de esta obra, su inclusiÃ³n en un sistema informÃ¡tico, su transmisiÃ³n en cualquier formato o por cualquier medio, registro u otros mÃ©todos, sin el permiso previo y por escrito del autor.


Gracias por acompaÃ±arme hasta el final del pasillo, el paseo fue algo perturbador en la primera entrega de âEl Lapsoâ, ahora quiero que me acompaÃ±es tambiÃ©n en esta bÃºsqueda, pero esta vez, el final lo elijo yo.


Palabras de Klaire

Parece que estoy sumida en un nido de recuerdos inconclusos, tengo frescos en la memoria aquellos momentos excitantes junto a Ã©l, era inevitable, Sir Arthur, mÃ¡s que un caballero, fue lo mejor que ha pasado por mi vida, pero de quÃ© manera, era toda una fantasÃ­a. Me vi entre sentimientos contradictorios por cosas que realmente me abruman.

Tampoco sÃ© si seguirÃ¡ siendo asÃ­ toda la vida. Espero que lo que he aprendido en todo este tiempo sea el reflejo de algo verdaderamente emocionante, pero mÃ¡s que todo, algo que haya valido la pena, el pasado se ha mezclado con todo esto.

Esto se ha salido de control, yo, una simple detective con problemas de baja estima, me veo envuelta en una situaciÃ³n un tanto extraÃ±a. Estuve hundida, perdida en un lapso del cual sin querer fui parte y, en cierto modo, tambiÃ©n el centro. No lo niego, aÃ±oro los momentos en que bailÃ¡bamos, extraÃ±o los momentos en los que sus largas conversaciones me giraban el cerebro y me hacÃ­an pensar si todo aquello era real, verdadero. âÂ¿Lo estoy viviendo?, Â¿es un sueÃ±o?, Â¿soy Lara Nova?, Â¿soy Klaire Morgan?â, me preguntaba.

Pero la verdad es que la atrofiada vida que habÃ­a llevado trajo como resultado la aventura de vivir durante esos meses junto a Sir Arthur Paradise, waoo, fue algo increÃ­ble, no puedo negar que sentÃ­ miedo, pÃ¡nico, pero todo aquello era recompensado con sus halagos, con esa vida majestuosa que aparentaba llevar. Si digo que no lo extraÃ±o serÃ­a totalmente hipÃ³crita, Â¿quiÃ©n no extraÃ±arÃ­a los halagos, el trato adecuado de una persona que te ve con unos ojos equivocados? Entre la nostalgia recuerdo a Lara, siempre pensÃ³ que yo era ella, pero realmente no me siento mal del todo, creÃ­ que no iba a poder superarlo, me sometÃ­ a muchos cambios en mi vida, desde bajar varios kilos hasta experimentar una nueva forma de vida, cirugÃ­as, todo para parecerme a ella, para lograr que Ã©l me mirara con esos ojos.

Mas ahora, que enfrento una realidad tan terrible, me doy cuenta que de nada valiÃ³, que ha sido todo un engaÃ±o, que me he engaÃ±ado a mÃ­ misma, pero no importa, la funciÃ³n debe continuar y quÃ© mejor para continuar una funciÃ³n que ver la vida y la verdad a travÃ©s de mis propios ojos, en otros ojos.


Bienvenido a La Procedencia

IntroducciÃ³n

La oscuridad no le dejaba ver bien, subÃ­a los escalones con dificultad entre tan sucio, descuidado y mal olor.

Aquellas escaleras hacÃ­an un ruido inquietante, debÃ­a proceder con cautela. El sigilo era absolutamente necesario, no podÃ­a permitirse ser descubierto.

No se arrepentÃ­a de aquel viaje, estaba a punto de rescatar a la damisela en peligro, poner al chico en un lugar seguro y terminar con aquella pesadilla que amenazaba su posible reivindicaciÃ³n ante Klaire. Si es que se la puede llamar aÃºn Klaire.

Sudaba, parecÃ­a un autÃ³mata, el rostro despavorido con reflejos de desesperaciÃ³n denotaba cansancio.

Si tan solo hubiese podido evitar que su compaÃ±ero fuese herido con aquel artefacto cortante justo en el pecho, tal vez no tendrÃ­a esa rabia que le consumÃ­a, su mano, aquella que sostenÃ­a aquel revÃ³lver, tenÃ­a sangre aÃºn tibia de aquel cuerpo casi moribundo que dejÃ³ escaleras abajo. Lo peor de todo era que no habÃ­a forma de pedir ayuda y tenÃ­a la certeza de que Klaire estaba en peligro, por eso dejÃ³ a su compaÃ±ero, que insistiÃ³ en que estaba bien, prÃ¡cticamente le obligÃ³ a dejarle solo y herido con tal de que pudiera salvar a Klaire, habrÃ­a que ver si podrÃ­a, por las condiciones dadas era posible que ya estuviese muerta.

LogrÃ³ dar con la puerta, estaba cerca, y es cuando vio lo que no querÃ­a ver.

AllÃ­ estaban, a solas, cara a cara, en una conversaciÃ³n que continuaba llenando de pÃ¡nico a quien pudiera escuchar, Â¿un interrogatorio?, en fin... a veces hay cosas que son necesarias.

âMi nombre es Jack Sinclair, los tengo en la mira, les apunto con mi arma, pero rayos, soy incapaz de disparar, les observo desde esta rendija, puedo oÃ­r claramente la discusiÃ³n, mÃ¡s ustedes, lectores, merecen saber cÃ³mo lleguÃ© hasta aquÃ­, cÃ³mo vine para tratar de vengar el daÃ±o hecho a Klaire en el pasado. Soy el policÃ­a forense mÃ¡s reputado de New York y, por quÃ© no tambiÃ©n, el chico mÃ¡s cruel de la escuela secundaria a la que asistiÃ³ ella. Les invito a ser parte de este lapso y su procedencia.


PreÃ¡mbulo

Si tuviste la oportunidad de leer la primera parte de esta historia, seguro que no te serÃ¡ indiferente el hecho de que esta segunda haya sido escrita, era de esperar, por el sorpresivo final que desencadena esa sensaciÃ³n de Â¿elegÃ­ bien?, Â¿fue correcto haber optado por el final uno?, Â¿tal vez debÃ­ elegir el final dosâ¦?, lo entiendo perfectamente, sabemos que el impacto de este secreto escondido fue toda una sorpresa, nadie imaginaba que las cosas resultarÃ­an asÃ­, no por el trastorno de algunos personajes, sino mÃ¡s bien por los sucesos que algunos quieren esconder sobre aquella verdad ineludible acerca de Lara Nova.

Esta segunda lectura es otra madeja de secretos, personajes nuevos e incidentes inesperados, todo entrelazado en una gama de sucesos que implican mucho del pasado de Klaire.

Si âEl lapsoâ fue causa de una sorpresa que dejÃ³ esa sensaciÃ³n de estupefacciÃ³n, de waoo, no me lo esperabaâ¦, âLa procedenciaâ serÃ¡ el desenlace de una historia en la cual creÃ­ste conocer a todos los culpables, pero vuelvo a repetirte esto: la mente sigue siendo un lugar oscuro, tenebroso y desconocido, nadie sabe su principio, nadie conoce su final.


Â«Las mÃ¡s crueles mentiras son frecuentemente dichas en silencioÂ».

Robert Louis Stevenson


CAPÃTULO I

Â¿Madre o vidente?

Desde que recibÃ­ la llamada presentÃ­ que algo no andaba bien, notÃ© a la madre de Klaire bastante nerviosa.

Sus palabras me decÃ­an que estaba desesperada, y se equivocaba, acababa de llamar al tipo menos indicado. No me interesaba para nada involucrarme en ese caso. Pero en fin, hay cosas que te tocan la fibra, como dicen algunos, y esta fue una, la madre fue muy sugestiva cuando me dijo que Klaire confiaba en mÃ­ y que ella misma tambiÃ©n. Me hizo pensar mucho, dar vueltas a la cabeza me hizo crear un mundo paralelo en el cual creÃ­a que no existÃ­a la posibilidad de que yo pudiera defender y tratar de hacer el bien a alguien, en verdad, esto era un agravio, Â¡por Dios!, Â¡rayos!, he sido un hombre sin escrÃºpulos durante mucho tiempo, he sido un ser humano vacÃ­o, he provocado tambiÃ©n que la joven Klaire Morgan, la chica mÃ¡s dulce de la escuela preparatoria, haya llevado una vida totalmente destruida debido a mis equivocaciones y a todo lo que hice para lograr que ella no fuera feliz. Merezco un aplauso como persona destructiva, y no me arrepiento, soy asÃ­, soy Jack Sinclair, soy un hombre decisivo, lo que hago lo hago a conciencia. Es cierto que han pasado los aÃ±os, es cierto que ya no soy el mismo por fuera, pero por dentro sigo siendo yo, es por esto que la ayuda que pretendo otorgar a su madre debe ser entendida por lÃ¡stima, lÃ¡stima por esta seÃ±ora que no tiene en quien confiar, lÃ¡stima que crea en mÃ­. A medida que profundizo y que pasan los dÃ­as me digo: Â¿por quÃ© habrÃ¡ confiado en mÃ­ la seÃ±ora Morgan?, Â¿por quÃ© habrÃ¡ hecho tal cosa?, Â¿acaso Klaire no le ha contado la clase de sujeto que soy?, Â¿acaso no es capaz de entender que soy la Ãºltima persona en este planeta en quien debe creer?â No deberÃ­a confiar en mÃ­, soy un monstruo, soy una persona sin escrÃºpulos, que no atiende a las consecuencias de sus decisiones y con muchas equivocaciones. La vida que he llevado ha sido un vacÃ­o, un negro y cruel vacÃ­o, profundo, un hoyo tenebroso, pero ya saben que me gusta ese hoyo, ese hoyo negro y profundo es mi mundo.


DÃ­as despuÃ©s de la llamada.

âÂ¿Con quÃ© cara puedo estar tocando esta puerta? Bueno, ella me llamÃ³, no creo que vaya a echarme cuando vea que he llegadoâ, piensa mientras llama a la puerta de la casa de la madre de Klaire.

La seÃ±ora Morgan abre, Ã©l ve cÃ³mo busca con la mirada perdida, es evidente que es ciega, sus ojos estÃ¡n totalmente grises, curioso, al igual que su ropa.

âÂ¿Jack?, es usted, Â¿verdad? âSu voz es dÃ©bil, la preocupaciÃ³n la invade.

âSÃ­, soy yo.

La mujer extiende su mano para tomar la de Ã©l, este accede, ella toma esa mano entre las suyas, suspira, pone cara de decepciÃ³n, pero despuÃ©s de casi tres minutos con aquella mano sostenida, sonrÃ­e y le invita a pasar.

âLe pido perdÃ³n si ve algo tirado por la casa, estoy sola, el servicio no regresarÃ¡ hasta el lunes.

Jack se sorprende tratando de encontrar con su vista alguna cosa desarreglada, pero es todo lo contrario, la casa luce como si se hubiese acabado de limpiar. La seÃ±ora Morgan camina Ã¡gilmente hasta llegar a la elegante sala donde unas maravillosas fotografÃ­as adornan las paredes, fotos de Klaire, antes y despuÃ©s de su sorpresiva transformaciÃ³n.

âÂ¿Le gustan las fotos? âJack se sobresalta, âÂ¿cÃ³mo sabe que las estoy mirando?â.

âSÃ­, sonâ¦ hermosas.

âSeamos francos, hay fotografÃ­as horrorosas ahÃ­ âToma asiento con la mirada perdida.

âÂ¿Lo dice en serio?

âÂ¡SiÃ©ntese!, sÃ­, lo digo en serio, mi hija era un monstruo por fuera, pero muy dulce por dentro, hoy es todo lo contrario. Se sometiÃ³ a muchas operaciones para lograr ser una persona distinta, y vaya si lo logrÃ³, me dicen los que la ven que es idÃ©ntica a la difunta Lara Nova.

Jack permanece de pie y se acerca despacio a las fotos, se sorprende ante esas fotografÃ­as, Klaire debe pesar ahora 54 kilos, su larga melena negra hace destacar una piel blanca que es el resultado de mÃ¡s de trece cirugÃ­as plÃ¡sticas y reconstructivas. AdemÃ¡s, por un by pass gÃ¡strico y el tratamiento de Ã¡cido glicÃ³lico que aplicÃ³ a su piel por un largo periodo gastÃ³ los ahorros de toda su vida, todo para intentar ser por fuera a quien creyÃ³ llevar por dentro.

El pasado acaparÃ³ su mente, recordÃ³ aquella maÃ±ana cuando junto a sus locos amigos se burlaba de Klaire.


Un tiempo atrÃ¡s

âEstÃ¡ loca por ti, Â¿viste cÃ³mo se quedÃ³ cuando la ayudaste a levantarse?

âEstÃ¡is locos, la chica es solo una mariposita que no sabe volar... âToma el pitillo de marihuana con dos dedos y fuma intensamente mientras lanza hacia arriba parte del humo.

âPodrÃ­as enseÃ±arle que tiene alas Ã­en sus cÃ³mplices, fuman hierba en la parte trasera de la escuela).

âÂ¿HabÃ©is visto su ropa interior rota? âTodos se rÃ­en a carcajadas a causa de la sustancia que estÃ¡n fumando.

âClaro, lo vieron en Marte... ja, ja, ja. âSe burlan.

Jack regresa a la realidad tras escuchar la voz de la madre de Klaire.

âÂ¿Por quÃ© no se sienta de una vez?

Jack vuelve en sÃ­ y toma asiento frente a la mujer, en todo momento tiene la sensaciÃ³n de que le puede ver.

âÂ¿Puede ver algo, aunque solo sea un poco?

âNo, no puedo ver nada con los ojos, pero puedo sentir con todo mi ser, se sorprenderÃ­a usted de las cosas que puedo saber.

âAh, Â¿sÃ­?, Â¿como quÃ©? âSe muestra incrÃ©dulo.

âComo que la cocaÃ­na es una amiga a la cual le debe fidelidad diaria.

Jack tose por la sorpresa. âÂ¿CÃ³mo sabe esta mujer que consumo esa sustancia?â.

âÂ¿QuiÃ©n le ha dicho eso?

âHay cosas que se saben con solo tocar a las personas, algunos dicen que es un don, me sucede desde que perdÃ­ la visiÃ³n.

âÂ¡Vaya don!

âQue conste que no lo juzgo, es solo que... hubo duda en usted ante mis palabras, debo demostrarle que sÃ© cosas, algo que no entiendo, al tocar a la gente siempre me pasa su vida por delante como una pelÃ­cula. Cuando salgo y camino por la calle, al rozar o tocar por accidente a algunas personas, percibo cosas siniestras. Por eso casi no salgo, solo para visitar a mi doctor, por obligaciÃ³n.

âVamos al grano, mis adicciones no son relevantes, ahora lo que importa es cÃ³mo encontrar a su hija, vine en cuanto he podido, tengo muchas obligaciones.

âDuda de este don. Lo sÃ©, aunque debe considerar la posibilidad de una desintoxicaciÃ³n, eso le harÃ­a bien a su carrera, evadir exÃ¡menes de pruebas de sustancias ilegales no serÃ¡ suficiente, un dÃ­a podrÃ­an sorprenderle, lo perderÃ­a todo, todo, incluyendo su vida, esa vida que paga sus vicios y su desordenada manera de vivir, serÃ­a triste verse obligado a empezar de nuevo, a su edad, sin familia, solo...

Esas palabras fueron como puÃ±aladas, pero debÃ­a ser fuerte, debÃ­a ser fuerte y admitir que tenÃ­a una buena comunicaciÃ³n con su madre. Aquello, aquello que hablaba, debÃ­a ser producto de las revelaciones de Klaire a su querida madre, estaba seguro de que Klaire habÃ­a estado pendiente de su vida durante todo este tiempo, estaba seguro de que conocÃ­a sus cÃ­rculos corruptos, tenÃ­a la certeza de que a Klaire no le era indiferente su vida desordenada.

âÂ¿Quiere que encuentre a su hija o quiere ayudarme con mis adicciones y vicios?

La mujer suspira y se levanta, camina hacia la ventana, sus pies saben cÃ³mo llegar, conoce la casa perfectamente.

âÂ¿Y si le digo que ambas cuestiones?

âNo necesito ayuda.

âEs el primer paso para hundirse en las drogas: la negaciÃ³n.

âSi no me dice lo que quiero saber, creo que no podrÃ© encontrar a Klaire, lo siento, debo irme.

âEspere, Jack, le necesito. Usted es mi Ãºnica esperanza, hace mÃ¡s de siete dÃ­as que no sÃ© de ella, estoy desesperada, la policÃ­a dice que Klaire estuvo en el Sanatorio y que se llevÃ³ al chico Cooper con ella, estoy muy nerviosa, ella estuvo aquÃ­ aquella maÃ±ana. Escuchaba una grabaciÃ³n, era la voz de Bramdtom, decÃ­a cosas muy extraÃ±as relacionadas con su madre biolÃ³gica. Klaire estuvo recientemente intentando dar con el paradero de la familia de ese muchacho, hizo algunos viajes, investigÃ³ algunas pistas, pero nunca lo compartiÃ³ conmigo, usted sabe, las visitas a esta vieja ciega no son muy frecuentes.

âÂ¿Se lo dijo a la PolicÃ­a? Â¿QuÃ© dicen ellos?

âNo les dije nada, no querÃ­a que tildaran de loca a mi niÃ±a bella.

âÂ¿Y cree que es para menos? Mire en lo que se ha convertido su hija por una obsesiÃ³n.

âÂ¿Y usted, en quÃ© se ha convertido por una adicciÃ³n? No existe mucha diferencia entre usted y Klaire. âSe quedÃ³ en silencio y aceptÃ³ que la seÃ±ora Morgan tenÃ­a razÃ³n.

âEstÃ¡ bien, dÃ­game exactamente lo que escuchÃ³.

âNo, no se lo dirÃ©.

âÂ¿Por quÃ©?

âPorque escucharÃ¡ usted sus propias palabras, tenga. âSacÃ³ una grabadora del bolsillo de su chaqueta gris y se la entregÃ³.

Era la grabadora de Klaire.

âÂ¿CuÃ¡ndo se la dio su hija?

âNo me la dio... se la saquÃ© yo del bolsillo aquella maÃ±ana, mientras me saludaba, tambiÃ©n pude percibir que realizarÃ­a un largo viaje.

âÂ¿A dÃ³nde?

âEso no tuve tiempo de sentirlo, todo fue muy rÃ¡pido, apenas tuve tiempo de sacar la grabadora de su chaqueta.

âBien, escuchemos pues, tal vez de esta grabadora salga una luz que nos ayude.

âEso esperoâ¦, espero que asÃ­ sea, Jack.

âPeroâ¦ es evidente que.... podrÃ­amos escuchar cosas privadas de ella, no creo que debamos...

âDeje de hacer suposiciones, Jack, ansÃ­a tanto como yo escuchar quÃ© sale de esa grabadora, mi hija ha desaparecido, en lo menos que pienso ahora es en un respeto innecesario.

Jack se levanta y procurando no rozar a la mujer, se pone a su lado.

âÂ¿No tiene miedo de estar tan cerca de mÃ­?

âNo, no, pero Â¿cÃ³mo supo que me levantÃ©?

âJack, mi oÃ­do es muy fino, la ceguera nos da la oportunidad de desarrollar los demÃ¡s sentidos, los ciegos tenemos buen olfato, un excelente sentido auditivo y...

âBuen tacto.

âSÃ­, sobre todo, por eso lo del...

âLo del "Don".

âSÃ­, eso... el don.

âNo conozco el miedo âdice su boca, pero algo por dentro de Ã©l afirma que sÃ­, que teme profundamente que la mujer descubra al oscuro detective Jack, un tipo sin escrÃºpulos que no le ha vendido el alma al diablo porque no sabe su direcciÃ³n.

âEstÃ¡ bien. âSuspiraâ. MantÃ©ngase alejado de mÃ­, no quiero ver cosas que me desagraden demasiado, no quiero perder la fe en que usted puede encontrar a mi hija.


Mientras tanto, en un lugar desconocido

âÂ¿Piensa continuar con su pÃºtrido silencio? Â¿Ocultar tanto tiempo una verdad tan enorme como esta, fingir estar muerta para luego tratar de hacerse la vÃ­ctima?

âSe equivoca, realmente se equivoca. âSu voz es frÃ­a y calculadora.

âAh, Â¿sÃ­? Â¿QuÃ© me dice de su irresponsabilidad? El joven Bramdtom Cooper tuvo que crecer junto a una familia disfuncional por su culpa, por su abuso con la heroÃ­na, lo que me extraÃ±a es por quÃ© fingir su muerte, Â¿quÃ© perseguÃ­a con todo esto?

âYa le he dicho que me deje en paz.

âÂ¿CreyÃ³ que recluirse en este viejo monasterio serÃ­a la salida? Pues ya ve que no, la encontrÃ©, Â¿sabe algo? El chico Cooper es mi protegido, lo salvÃ© una vez y volverÃ© a hacerlo, aunque sea usted su verdadera madre.

âQuisiera atravesar las paredes y desaparecerâ, piensa. Mira hacia el exterior, sus ojos estÃ¡n inquietos, lo que ve es aterrador.

âDÃ©jeme ir..., por favor, debo irme.

âÂ¿Y dejar de hacer justicia? Â¡No! Primero responderÃ¡ a todo lo que le pregunte y luego la llevarÃ© ante las autoridades, debe pagar por su culpa.

âÂ¿Y quÃ© se supone que debe saber? âSe gira y seca sus ojos llorosos.

âTodo, quiero saberlo todo, todo.

Sus miradas se cruzan, no hay cabida para la empatÃ­a, ambas personas quieren lo mismo, la verdad, una verdad que tal vez no exista.

Desde una esquina, sentado en el suelo, Ã©l los miraba, estaba pasmado por todo lo que escuchaba. Se levanta y decide opinar.

âPor favor, dÃ©jela en paz, no conseguirÃ¡ nada mÃ¡s que empeorar las cosas.

âÂ¿Ahora la ayuda, monje Shaolin? Ha contribuido a que ella permanezca muchos aÃ±os oculta en este lugar, es una verdadera vergÃ¼enza para su clase, para lo que representa, Â¿no es usted un ente de paz?, Â¿quÃ© le sucede?

El hombre mira con fijeza a la mujer acosada, ella busca algo que decir, Ã©l trata de acercarse.

âNo se acerque, por favor, yo... debo enmendar mis errores. âInterviene ella para que el hombre no se aproxime mÃ¡s.

âAsÃ­ me gusta, cooperaciÃ³n, como detective tengo todo el derecho a exigir la verdad, he viajado desde muy lejos para encontrar una respuesta.

âY la tendrÃ¡, solo que...

âLe recuerdo que no hay cabida para la negociaciÃ³n, no serÃ­a correcto, la policÃ­a no negocia con los acusados.

âNo, no quiero negociar, mÃ¡s bien quiero que hagamos un trato.

âÂ¿QuÃ© clase de trato?

âMuy sencillo, le responderÃ© a todo lo que me pregunte, pero usted tendrÃ¡ que contestar tambiÃ©n a mis preguntas, a cambio de una mÃ­a..., una suya, un trueque.

âNo, no... y no, le recuerdo que no estÃ¡ en posiciÃ³n de negociar, soy el detective, usted debe hacer lo que le digo.

âEntonces... vaya preparando su equipo de tortura, no dirÃ© ni una sola palabra si no accede a mi peticiÃ³n.

El hombre se asusta e intenta intervenir en la conversaciÃ³n, la mujer le hace seÃ±as con la mano para que espere.

âEstÃ¡ bien, hecho, lo harÃ©, responderÃ© a sus preguntas, pero le advierto que si no me agrada...

Ella no le deja terminar.

âÂ¡No! Â¡Quien advierte soy yo! Si no coopera, me lanzarÃ© por esa ventana y no obtendrÃ¡ ninguna respuesta.


Â«Cuando eliminas toda soluciÃ³n lÃ³gica a un problema, lo ilÃ³gico, aunque imposible, es invariablemente lo ciertoÂ».

Sherlock Holme


CAPÃTULO II

El diario de Klaire

Con la grabadora en su bolsillo, subiÃ³ al tren con destino a la casa de Klaire. La Ãºltima vez que estuvo en ese lugar fue la segunda vez que conectaron por Facebook, cuando decidieron salir. âMaldito estÃºpido, Â¿por quÃ© fuiste drogado, por quÃ©?, pensÃ³ de nuevo.

Un tiempo atrÃ¡s.

Ella se mostraba tranquila, comieron algo en un restaurante barato del centro de la ciudad, bebieron una cerveza y luego, Jack le propuso cama, ella se molestÃ³ y se alejÃ³ a toda prisa, Ã©l fue tras ella.

âDetente un momento, Klaire, no es para tanto.

âAh, Â¿sÃ­? DÃ©jame decirte que no soy de esa clase de mujer, y lo sabes.

âEstÃ¡s hablando como si te estuviera proponiendo algo indecente. Es algo normal, tener sexo es de humanos, Klaire, rayos, no te estoy pidiendo que robemos un banco, te estoy pidiendo lo mÃ¡s natural entre dos personas que salen y se gustan, que nos acostemos, Â¿quÃ© tiene de malo? âSigue caminando con rapidez detrÃ¡s de ella.

âEstÃ¡s loco, hace aÃ±os que ni siquiera nos hemos visto, me compras unas frituras y luego me das una cerveza creyendo que soy la Klaire de la secundaria la quien tienes enfrente, dÃ©jame decirte que no, que soy otra... muy distinta.

âYa veo... âLa mira de arriba abajo para provocar que se sienta mal por su sobrepeso.

âÂ¡Idiota! âCamina con mucha mÃ¡s rapidez hasta llegar a su edifico, Jack entra detrÃ¡s de ella, que sube con prisa las escaleras, sus gordas piernas han superado un record, jamÃ¡s habÃ­a sido tan veloz.

âÂ¿QuÃ© me dices? Cama, es lo Ãºnico que nos falta en esta hermosa velada.

âÂ¡Cretino! âSigue subiendo y logra asÃ­ llegar ante su puerta, abre la cartera y saca la llave.

Entra y al intentar cerrar, Jack lo impide con un golpe fuerte contra la puerta, entra y la abraza con fuerza ignorando sus claras muestras de enfado.

âÂ¡DÃ©jame, dÃ©jame!

Forcejean por toda la casa, ella consigue agarrar un libro grande y le da un golpe con toda su fuerza, Jack cae inconsciente, mÃ¡s por los efectos de la cocaÃ­na que habÃ­a consumido en el baÃ±o del restaurante que por el golpe que ha recibido.

Â«Me habÃ­an dicho que los libros salvan vidas, ya veo que sÃ­Â» âse dijo Klaire mientras, con la mirada borrosa, Jack la mira desde el suelo, sus ojos vuelven a cerrarse lentamente.

DespertÃ³ con la luz del sol que entraba por una rendija de la cortina, se encontraba tendido sobre el sofÃ¡, tenÃ­a la sensaciÃ³n de haber dormido un largo rato. Era evidente que la chica lo cargÃ³ y lo dejÃ³ allÃ­.

El apartamento de Klaire era un depÃ³sito de libros, la chica se habÃ­a tomado muy en serio los estudios.

Jack se sienta y empieza a pensar sobre su estupidez, se rasca la cabeza y pasa sus manos por la cara, se levanta y camina de un lado a otro.

Â«Eres un desastre cuando te drogas, Jack, eres un maldito idiotaÂ», se dijo a sÃ­ mismo en voz alta.

La voz de Klaire suena suave y clara.

âÂ¿Levantado?

Jack se gira y ruega al infierno que ella no haya escuchado lo que acaba de decir, no quiere mostrar su oscuro secreto a la chica a quien le debe algo de respeto.

âSÃ­, Klaire... yo... âCamina hacia ella.

Evidentemente, ella no escuchÃ³ nada.

âNo te acerques, quÃ©date donde estÃ¡s, quiero que te marches, son las siete de la maÃ±ana, yo me dispongo a partir, tengo mucho que hacer, trabajo, entre otras cosas, cuando regrese no quiero encontrarte aquÃ­, es mÃ¡s, no quiero volver a verte jamÃ¡s.

âÂ¿No hay posibilidad de segundas oportunidades?

âEsta es una segunda oportunidad, Jack, Â¿lo has olvidado? Y no habrÃ¡ una tercera, eres un imbÃ©cil, un cretinoâ¦ âLloraba y tartamudeaba con una pena profunda.

âSoy un tonto, Klaire, un tonto que... estÃ¡ loco por ti. âAhÃ­ iba de nuevo, mentiras, muchas mentiras, su especialidad.

âÂ¡No, no, no caerÃ© otra vez, Â¿sabes jack?, cuando me contactaste por Facebook creÃ­ que... creÃ­ que habÃ­as cambiado, pero me equivoquÃ©, eres un loco, un depravado, un estÃºpido egocÃ©ntrico que solo quiere acostarse con la tonta a la que robÃ³ la virginidad usando sustancias ilegales, con la idiota a la que todos vieron su ropa interior rota, con la insatisfecha e ingenua Klaire Morgan, que ya no recuerda cÃ³mo, cuÃ¡ndo ni dÃ³nde fue tuya.

Esas palabras le apuÃ±alaron el pecho, era la primera vez que los sentimientos de culpa llegaban a la mente de este desordenado hombre, que desde muy joven practicÃ³ la impiedad, la promiscuidad y la penosa fase sin salida de la adicciÃ³n a las drogas.

âKlaire, yo... âEsta vez serÃ­a sincero, esta vez estaba arrepentido, pero ella no le darÃ­a la oportunidad de expresarse, la carga de dolor del pasado era demasiado fuerte, debÃ­a ser cortante e irse.

âTÃº nada, tÃº te vas, y punto. âSaliÃ³ de la casa con la cartera en la mano, su fuerte brazo cerrÃ³ la puerta.

Jack volviÃ³ en sÃ­ al llegar a la estaciÃ³n en la que debÃ­a bajarse, encendiÃ³ la grabadora, pero no pudo escuchar nada importante, eran notas de su trabajo y conversaciones sobre sus investigaciones.

Con la vista perdida, subiÃ³ desde el subterrÃ¡neo, respirÃ³ el ambiente sofocante de la ciudad, caminÃ³ con prisa, estaba cerca de la casa de Klaire, tomÃ³ la misma ruta que el dÃ­a de su fallida cita, se encontrÃ³ ante aquel restaurante y como rutina entrÃ³ para ir al al baÃ±o. Una fuerte dosis de coca por la nariz fue recurso suficiente para volver a recrear las escenas entre ambos.

SaliÃ³ frotÃ¡ndose la nariz y pidiÃ³ algo de comer, parece que habÃ­an cambiado la administraciÃ³n, ya no tenÃ­an las carnes fritas de antes, ahora era todo asado.

âÂ¡Maldita sea! Ahora todos quieren ser light âMuerde un trozo de pan y otro de filete a la plancha, de pie ante la barra, todos lo miran, su camisa casi no se puede abotonar, estÃ¡ algo pasadito de peso.

Pide una cerveza y sonrÃ­e solo, todos le miran extraÃ±ados, aÃºn lleva algo de polvo en su nariz, una de las camareras se acerca.

âSeÃ±orâ¦ Â¿se siente usted bien? âLa mira a la cara, pero solo ve el rostro de Klaire y rÃ­e como un loco mientras mastica y toma tragos de cerveza como un desquiciado.

âÂ¿Que si estoy bien? Claro, Klaire, claro que estoy bien, estamos bien, mÃ­rate, eres la de antes, sabÃ­a que esas fotos de la casa de tu madre eran un fraude, que no eras tÃº.

âÂ¿Quiere que llame a un doctor? âLa camarera insistÃ­a.

âYo soy el doctor, el doctor del amor, Klaire, entrÃ©gate a mÃ­ âAgara a la chica y la besa a la fuerza.

âÂ¡EstÃ¡ loco! âCuando la chica logra soltarse, Ã©l se da cuenta de que no es Klaire, estÃ¡ regresando lentamente de su Ã©xtasis.

âPerdÃ³n, lo siento, no era mi intenciÃ³nâ¦

âVÃ¡yase o llamarÃ© a la PolicÃ­a, lÃ¡rguese. âLe grita el dueÃ±o, que estÃ¡ en el otro lado de la barra.

Jack sale tras pagar la cuenta, inundado de un sudor frÃ­o, con los nervios alterados y la presiÃ³n por los suelos, sus manos tiemblan.

Recorre el mismo camino, aunque las calles habÃ­an cambiado, sentÃ­a que Klaire iba a su lado.

âDebes recuperarla, idiota, es lo Ãºltimo que debes hacer en tu miserable vida de mierda, eres una basura putrefacta, un mal nacido, encuÃ©ntrala, su madre te lo agradecerÃ¡, la mujer estÃ¡ ilusionada con la idea de que eres el Ãºnico que puede encontrarla, no nos decepciones, Jack, tÃº puedes, despuÃ©s de esto, te cortas las venas y desapareces, no te atrevas a morirte de una sobredosis, eso es para estrellas de Hollywood, danos una muerte autÃ©ntica, quÃ© se yo, lÃ¡nzate al tranvÃ­a, ve a una excursiÃ³n de paracaidistas y tÃ­rate al vacÃ­o sin paracaÃ­das, o mÃ¡s genial, Â¿por quÃ© no te ahorcas en Central Park? Hay muchas formas de desaparecer con estilo, muchas, Jackâ. â Se detiene y se enciende un cigarro justo frente al edificio de Klaire, lanza el humo al aire, sus manos dejan de temblar, estÃ¡ mÃ¡s sereno.

En ese momento alguien se acerca y le ataca con fuerza poniÃ©ndole contra la pared, el cigarrillo cae al suelo, se trata del detective Harris, el jefe de Klaire.

âÂ¿QuÃ© diablos haces aquÃ­, parÃ¡sito?

âHey, hey, un momento, suÃ©ltame. âTrata de zafarse, pero no puede, aÃºn estÃ¡ algo mareado.

âÂ¿No te acuerdas de mÃ­? Â¿Te suena la palabra policÃ­a forense de Dallas?

Jack hace esfuerzos para recordar, pero es inÃºtil, habÃ­a trabajado con tantos, y la mayorÃ­a de veces estaba drogado, asÃ­ que ignoraba que ese sujeto habÃ­a sido su compaÃ±ero hacÃ­a mucho tiempo, trabajaron juntos antes de que Jack fuese promovido a jefe de departamento en NY.

Durante una misiÃ³n en Dallas, ambos se encargaron de un caso de asesinato con un gran Ã©xito, pero solo Jack, como siempre, se llevÃ³ los crÃ©ditos, el dinero en efectivo hallado en la escena del crimen y cinco kilos de coca. Su compaÃ±ero era transparente y no participÃ³ de ello, por lo cual Jack hizo que le transfirieran a otra ciudad, fue allÃ­ donde conociÃ³ a Klaire como su pupila.

Klaire estudiÃ³ para ser policÃ­a y resultÃ³ ser una de las chicas mejor preparadas de su promociÃ³n, despuÃ©s siguiÃ³ estudiando para convertirse en detective y realizÃ³ muchas investigaciones relevantes. Harris invierte tiempo y recursos preparÃ¡ndola, la considera su pupila preferida y no pararÃ¡ hasta convertirla en uno de los agentes especiales mÃ¡s reputados de Nueva York.

Por eso fue trasladada a Texas, para que pudiera resolver el caso de la muerte de Lara Nova.

Klaire realizÃ³ diferentes especialidades como detective, la de auxilios psicolÃ³gicos, por ejemplo, entre otras muchas, de ahÃ­ su buen desenvolvimiento con Cooper en la piel de Sir Arthur.

âÂ¡Oye, suÃ©ltame, eh... me confundes!

âNo, Jack, no te confundo, apuesto a que estÃ¡s drogado.

Entonces supo que sÃ­, que ese hombre le conocÃ­a, su vida de exageraciones, extremos y derroches le impedÃ­a retener los rostros de la gente.

âOk, estÃ¡ bien. si me tienes apresado contra esta pared de forma tan oprimente es porque fui muy, muy malo contigo, y no lo lamento, Â¡mira que eres feo!, amigo.

Esto irrita al hombre que se prepara para darle un golpe, pero Jack es Ã¡gil, saca su arma y apunta decidido, sus ojos de loco maniaco asustan al hombre, ya sabe que Jack es capaz de disparar e irse como si nada.

âCÃ¡lmate, Jack.

Ambos ignoran que tienen algo en comÃºn: encontrar a Klaire.

âEstoy calmado, amigo, pero mis manos, ah, ah, ellas no se gobiernan, Â¿sabes?, me encantarÃ­a dispararte a la cara y borrar ese horrible rostro que no recuerdo, pero no puedo, estoy buscando a una vieja amiga, si no fuera por eso, te matarÃ­a, por desperdiciar mi cigarrillo, Â¡idiota! âBaja el arma, la guarda, respira y toma el cigarro del suelo, al que le queda una Ã­nfima llama, exhala y lanza el humo hacia el cieloâ. Estoy vivo, permanezco en mi propio infierno, soy un dios.

El hombre lo mira sintiendo lÃ¡stima de aquella personalidad distorsionada, respira y mÃ¡s calmado se dirige a Ã©l.

âÂ¿QuiÃ©n es tu amiga?

âÂ¿QuÃ© amiga? âFinge ser un despistado para molestarle.

âDijiste que... buscabas a una amiga.

âAh, sÃ­, eso, es una amiga de la secundaria, ha desaparecido, vive aquÃ­, en este edificio.

âÂ¿Klaire? Â¿Buscas a Klaire?

âÂ¿La conoces?

Durante una conversaciÃ³n que durÃ³ unos veinte minutos, se pusieron al tanto de todo, ambos se informaron sobre casi todo lo que sabÃ­an, Jack no le mostrÃ³ la grabadora, no querÃ­a delatar a la madre de Klaire, no quiso mostrar esta evidencia.

âAhora que te he puesto al tanto de todo, quiero... quiero entrar en su apartamento.

âImposible, no puedo permitirlo.

âVamos, ambos queremos que regrese.

âÂ¿QuÃ© encontrarÃ­as que no hayamos ya visto? Hay un equipo de expertos en el caso.

âÂ¿Olvidas quiÃ©n soy? Soy el policÃ­a forense mÃ¡s reputado de NY, mi experiencia es trascendental, lo sabes.

âEstÃ¡ bien âdijo tras pensarlo unos segundos. Jack ignoraba lo desacreditado que estaba en su trabajo, realmente permanecÃ­a en Ã©l porque muchos le debÃ­an favores, si Jack hablara, muchos caerÃ­an, conoce todos los cÃ­rculos corruptos de su departamento policial.

âPero entrarÃ© solo, sabes que trabajo solo.

âNo hay problema, ya las cosas de valor han sido puestas en lugar seguro âdijo insinuando que Jack podrÃ­a robar algo.

âMe alegra, no me gustan las tentaciones en la escena del crimen. âSe intenta mostrar sarcÃ¡stico y divertido al mismo tiempo.

No tardÃ³ nada en entrar en el apartamento. âÂ¿DÃ³nde estÃ¡ el montÃ³n de libros?â Ya no estaban, solo una computadora que enciende, mientras se inicia el sistema, mira con detalle la moderna decoraciÃ³n, sÃ­ que habÃ­a cambiado Klaire, ahora es mÃ¡s que una frustrada mujer, se ha convertido en una vanguardista neoyorkina, en el lugar se respira equilibrio gracias a aquella decoraciÃ³n contemporÃ¡nea, de colores blanco, plata y azul cielo, se refleja clase, estilo y mucha paz.

El vuelve a ponerse ante el ordenador, se sienta, pero el PC reclama una contraseÃ±a y un usuario, lo intenta con algunos.

âA ver, 1234, no, no es ese, el nombre de la madre, va, tampoco, su nombre, tampoco.

Entonces se le ocurre una idea idiota: âSolo me falta poner mi nombreâ, lo puso y se abriÃ³, el PC se iniciÃ³.

Su corazÃ³n latiÃ³ muy fuerte, ella tenÃ­a su nombre como usuario, o le amaba mucho o le odiaba demasiado.

Es cuando ve algunos documentos, uno de ellos es un audio, pone: âDiario de Klaireâ, con nada mÃ¡s y nada menos que casi 1GB de datos. TambiÃ©n estÃ¡ esa aplicaciÃ³n con montones de libros. âAhora lee a travÃ©s de la computadora, cÃ³mo cambian las cosasâ, piensa. âÂ¡Vaya! La chica tiene mucho que decirâ.

Conecta su mÃ³vil al PC y lo descarga.

Luego toma la grabadora y empieza a escuchar tranquilamente las Ãºltimas conversaciones de Klaire antes de desaparecer.

Se levanta mientras escucha, se fija en el telÃ©fono, tiene varios mensajes, empieza a escucharlos. Algunos son de su madre, otros, de su jefe, y uno al final, ese le llamÃ³ su atenciÃ³n, era un mensaje de Petrushka Nova, la madre de la fallecida Lara Nova.

âDetective Morgan, soy Petruska Nova, dÃ­game que todo estÃ¡ bajo control, por favor, dÃ­game quÃ© ha pasado, espero noticias suyas.

El mensaje era de hacÃ­a dos dÃ­as, era el Ãºltimo, copiÃ³ el nÃºmero y lo marcÃ³, era un nÃºmero con cÃ³digo de Ã¡rea ruso, no logra contactar.

En ese momento, la puerta se abre y el jefe de Klaire entra. Jack saca el USB y quita el cable de su telÃ©fono. Por suerte, el documento ya se habÃ­a descargado.

âVeo que estÃ¡ escuchando los mensajesâ¦ Ah, Â¡tambiÃ©n pudo obtener la clave de acceso!

âNo es algo tan difÃ­cil, sus expertos pueden deshabilitar las claves en cuestiÃ³n de segundos, Â¿por quÃ© no lo hicieron?

âPor respeto a su privacidad, su PC es algo muy personal, veo que conoces mÃ¡s de Klaire de lo que creÃ­a.

âTe sorprenderÃ­as ârespondo irÃ³nico.

âHay mensajes recientes, por lo que veo âdice mientras empieza a escuchar el de hace dos dÃ­as.

âSÃ­, se ve que estÃ¡n haciendo un gran trabajo.

âDÃ©jate de ironÃ­as, Jack, no puedes querer encontrar a Klaire mÃ¡s que yo, apareciste en su vida despuÃ©s de mucho tiempo, yo he estado en ella bastante mÃ¡s.

âÂ¿De cuÃ¡l te enamoraste, de la obesa pusilÃ¡nime o del clon de la psicÃ³loga muerta? Ambas parecen muy ardientes, Â¿no crees? âSu sarcasmo era repugnante.

âNo voy a permitir que...

âÂ¡Ya basta, calma! No vamos a pelearnos por ella, Â¿eres capaz de compartir un sÃ¡ndwich, o depende del tamaÃ±o?

âOye, Jack, no sÃ© quÃ© existe entre ustedes, no me interesa, pero una cosa sÃ­ te digo, Klaire es la mujer mÃ¡s honesta, respetuosa y transparente que conozco, lamento que tengas una imagen equivocada de ella, quizÃ¡s eres de las personas que miran a los demÃ¡s a travÃ©s de sus propios espejos. Lo siento, eras una mala persona antes y lamento decir que... ahora, eres un asco.

Esas palabras fueron cortantes y empezÃ³ a reflexionar, se preguntÃ³ en ese mismo instante: âÂ¿QuÃ© clase de monstruo soy?â.


Â«Es un error capital el teorizar antes de poseer datos. Insensiblemente, uno comienza a alterar los hechos, para encajarlos en las teorÃ­as, en lugar de encajar las teorÃ­as en los hechosÂ».

Arthur Conan Doyle


CAPÃTULO III

Visitas

Es terrible tener que admitir, tras varias horas algo sobrio, que ese investigador tenÃ­a la razÃ³n respecto a lo mala persona que yo era.

DebÃ­an seguir juntos en esto, Jack sentÃ­a todo el peso de su culpa y necesitaba encontrar a Klaire, tal vez serÃ­a una forma de cambiar el pasado, y quÃ© mejor manera que siendo duro consigo mismo.

EmprenderÃ­an una bÃºsqueda que les llevarÃ­a al hospital psiquiÃ¡trico, asÃ­ que tomaron un aviÃ³n para estar en Texas lo antes posible.

Los dos hombres hablaban poco.

Jack se puso sus audÃ­fonos durante el viaje para escuchar paso a paso el diario de Klaire, quÃ© entrometido, quÃ© sucio, escuchar la privacidad de esta mujer era lo mÃ¡s bajo que habÃ­a hecho, hasta olvidÃ³ las grabaciones de Klaire a causa de su ansiedad por conocer el pasado de esta sufrida amiga.

En el aviÃ³n, Jack se sentÃ³ al lado de la ventana y mantuvo sus audÃ­fonos puestos para escuchar cosas que le erizaban la piel.

Primera parte del diario de Klaire

(Me siento usada)

âÂ¡Debiste resistir, no tomar ese trago, ni fumar ese cigarro, no haber ido, idiota! Â¿Â¡QuÃ© hacÃ­as como una tonta bailando con Jack Sinclair mientras tu madre estaba en el hospital!? Es el pago de tu culpa, por ser tan torpe, por usar el vestido de graduaciÃ³n, por dejarte llevar por los placeres perversos de un tonto y hermoso hombreâ¦ Â¡Rayos!, ya estÃ¡s llorando otra vez, Â¿no lo superarÃ¡s? Â¡Eres un desastre, Klaire, mÃ­rate, mÃ­rate! Eres lo peor que se puede mostrar a un espejo cada maÃ±ana.

Jack recuerda esa tarde, cuando invitÃ³ a Klaire a comer un helado en el Centro Comercial, la pobre inocente lo miraba como si Ã©l fuera Dios, y Ã©l la miraba como a una presa mÃ¡s a quien devorar.

âNo has probado el helado, anda, cÃ³melo.

âNo, no quiero el helado. âElla tiene el rostro enrojecido.

âPues se derretirÃ¡. Entonces, lo comerÃ© yo.

Ãl agarrÃ³ el vaso, ella tambiÃ©n, sus manos se encontraron, el tocÃ³ sus manos mientras la miraba a los ojos. Los ojos de Ã©l desprendÃ­an fuego. De pronto, sintiÃ³ algo extraÃ±o, Â¿remordimientos?

Justo en ese momento, su compaÃ±ero de viaje le hablÃ³.

âJack, Jack, estÃ¡s como un zombi, parece que estÃ¡ buena la mÃºsica.

âÂ¿La mÃºsica? Ah, sÃ­, la mÃºsica, es que me encanta Pet Shop Boys, siempre lo escucho, esa que dice: All day, all dayâ¦ âtararea.

âBien, espero que esta idea tuya de venir a Texas, al hospital donde estaba Bramdtom, sea efectiva.

âLo serÃ¡, es por donde debieron empezar ustedes, los expertos, pero no, ella desaparece de NY y ustedes se limitan a buscarla en Manhattan, Brooklyn y el Bronx, no fue lo correcto.

âEn eso tienes razÃ³n, empezamos mal, veo que tu cerebro no estÃ¡ tan tostado aÃºn.

âAlgo, estÃ¡ algo tostado, pero en los momentos de lucidez, esos pequeÃ±os espacios entre una y otra dosis de fantasÃ­a, mi mente suele ser mÃ¡s brillante que un diamante.

âCuando te alabas, suenas convincente, ja, ja, ja.

Al llegar a Texas, Jack hace algunas llamadas, insiste en que pasen primero por el Centro de Investigaciones de la ciudad, se encuentra con una vieja amiga, es una secretaria del lugar, la chica mastica chicle de manera desagradable y mira con cierto morbo a Jack, en efecto, coquetean, Ã©l quiere informaciÃ³n.

âVamos, bebÃ©, hace tiempo que papi Jack no te veÃ­a, Â¿dÃ³nde has estado?

âPues aquÃ­ siempre, no hago mÃ¡s que trabajar yâ¦ esperarte âMira al compaÃ±ero de Jack.

âPues no lo parece, te he llamadoâ¦

âÂ¿De veras? Â¿A cuÃ¡l nÃºmero?

Jack titubea, pero enseguida se las ingenia.

âPues al 1-800 sexoâ¦ he pasado aÃ±os buscando tu nÃºmero, no puedo olvidarte, estoy loco por ti.

El compaÃ±ero siente asco, pone cara de repugnancia.

âTal vez podrÃ­amos vernos cuando salga, Â¿quÃ© crees?

âClaro, claro que sÃ­, solo que ando buscando una informaciÃ³n, una amiga se extraviÃ³ y necesito datos, tÃº sabes, algunas cosas.

âÂ¿QuiÃ©n es esa amiga?

âLa novia de Ã©lâ¦ de mi compaÃ±ero. Â¿Sabes?, iban a casarse y ella desapareciÃ³.

âQuÃ© pena, lo lamento, seÃ±or, pero puedo ayudar, dame el nombre de la chica.

âSÃ­, su nombre es Klaire, Klaire Morgan.

âAh, claro, sÃ© quiÃ©n es, es la heroÃ­na de Texas, fue quien descubriÃ³ el horrendo asesinato de la jovenâ¦ Â¿cÃ³mo se llamaba?

âLara Nova.

âSÃ­, esa misma, y el padre del chico Cooper, ella fue la que lo descubriÃ³ todo, solo que despuÃ©s de todo eso, ella se quedÃ³ algo loca, o algo asÃ­, Â¿no? Todos dicen que es prÃ¡cticamente un clon de la muerta.

âEn efecto.

La joven mira al compaÃ±ero.

âLo lamento, no quise decir nada malo de ella, perdÃ³n.

âDescuideâ¦ âMira con odio a Jack, estÃ¡ molesto. Jack sonrÃ­e, lo disfruta.

âYa sÃ© lo que harÃ©, te darÃ© el expediente, lo buscarÃ© y sacarÃ© una copia, te lo darÃ© en una o dos horas.

âÂ¿HarÃ­as eso por mÃ­?

âY mÃ¡s, harÃ© mucho mÃ¡s esta noche, ya lo verÃ¡s âdice mientras acerca su cara a la de Ã©l.

Salen del edificio.

âTe manejas bien con las damas, Jack, siempre consigues lo que quieres.

âNo siempre, mira que me he esforzado por conseguir cocaÃ­na gratis, pero por mÃ¡s que lo intento, no lo logro, estoy en la ruina.

âYa veoâ¦

âEl expediente nos darÃ¡ algunas pistas, es viejo, pero encontraremos cosas que nos llevarÃ¡n a otras, mientras pasan esas dos horas, vamos al hospital.

âBien.

En el hospital.

âDetective, solo les puedo decir que Bramdtom llevaba algunos dÃ­as hablando de cosas muy extraÃ±as y desconocidas, llamamos a Klaire para que tratara de calmarlo un poco, ella vino en cuanto pudo y nos pidiÃ³ permiso para salir un rato con Ã©l, no debimos permitirlo, pero se veÃ­a tan normal, Ã©lâ¦ se veÃ­a bien.




Конец ознакомительного фрагмента.


Текст предоставлен ООО «ЛитРес».

Прочитайте эту книгу целиком, купив полную легальную версию (https://www.litres.ru/pages/biblio_book/?art=40851837) на ЛитРес.

Безопасно оплатить книгу можно банковской картой Visa, MasterCard, Maestro, со счета мобильного телефона, с платежного терминала, в салоне МТС или Связной, через PayPal, WebMoney, Яндекс.Деньги, QIWI Кошелек, бонусными картами или другим удобным Вам способом.


