Marginado : Por Estas Razones.
Lambert Timothy James






Derechos de autor Â© 2014 Jo M. Sekimonyo

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EdiciÃ³n y diseÃ±o de interiores por Tara Casimir

Traducido al espaÃ±ol por Arturo Juan RodrÃ­guez Sevilla

Todas las citas siguen siendo propiedad intelectual de sus respectivos autores. Todo uso de las citas se hace bajo el principio de derechos de autor de uso razonable.

Incluye referencias bibliogrÃ¡ficas e Ã­ndice.

1. 1. Etosismo 2. EconomÃ­a PolÃ­tica Capitalismo Barbarie

4. TeorÃ­a de la abstinencia 5. Common Sense I. TÃ­tulo

ISBN: 978-0-9908674-7-0 (RÃºstica)

ISBN: 978-8-8730473-3-9 (Ebook)




Ãndice


Carta a Mama Vincent (#u0a9f25cd-c0d3-51a7-8662-bee8c1a6aefd)

Prefacio (#u7b188376-4fe9-53a4-b6f3-bab07acdec3c)

Agradecimientos (#u2a530133-2382-509e-ab5a-976503df86e4)

Avant-propos (#ue3bc7ba7-f15a-570c-a729-15be35d7f931)

I. Social (#uee4cadbe-9dc1-5154-aac2-89cb160e319b)

Interludio I (#ud3eda153-8b50-536f-a630-a6bbef8aa75d)

1. IntroducciÃ³n (#u48c2e728-fd16-545c-9789-8624ff97b38a)

2. Kamikaze (#u1d754ab8-0402-580f-8122-eaad02153d05)

3. Veo Gente Pobre (#u321fc0de-5c6f-55a6-8cc2-0c749a0ec164)

4. Gangnam Style (#ua3ac92c4-266e-50fc-9f34-7c603b60edf0)

II. PolÃ­tico (#litres_trial_promo)

Interludio II (#litres_trial_promo)

5. Falsas profecÃ­as (#litres_trial_promo)

6. Corruptibilis (#litres_trial_promo)

7. Mohamed Bouazizi (#litres_trial_promo)

III. EconÃ³mico (#litres_trial_promo)

Interludio III (#litres_trial_promo)

8. Â¡Â¿Say Whaaat?! (#litres_trial_promo)

IV. Cambio de Paradigma (#litres_trial_promo)

Interludio IV (#litres_trial_promo)

9. D.R.I.P. (#litres_trial_promo)

10. Los Diamantes Son Los Mejores Amigos de Una Mujer (#litres_trial_promo)

11. Pulgarcito (#litres_trial_promo)

V. Nuevo Testamento (#litres_trial_promo)

Interludio V (#litres_trial_promo)

12. Estado Actual y Rudo de la Sociedad (#litres_trial_promo)

13. Abracadabra (#litres_trial_promo)

Cielo Alto (#litres_trial_promo)

CÃ­rculo Completo (#litres_trial_promo)

Y Finalmente (#litres_trial_promo)

Notas (#litres_trial_promo)


"Si vas a decir la verdad a la gente, serÃ¡ mejor que los hagas reÃ­r. Si no, te matarÃ¡n".

- Humano




Carta a Mama Vincent


"Hay una tendencia comÃºn a ignorar a los pobres o a desarrollar alguna racionalizaciÃ³n para la buena fortuna de los afortunados."- John Kenneth Galbraith

Querida mamÃ¡ Vincent,

Si esta carta te sorprende, entonces no tienes idea de la profunda impresiÃ³n que nuestro encuentro contigo ha tenido en nuestras vidas desde ese dÃ­a. Ponerle cara al malestar global nos ha impedido a mi esposa y a mÃ­ navegar sin conciencia alrededor del ocÃ©ano de lo abstracto. Le felicito sinceramente por haber asumido toda la responsabilidad de las malas decisiones que ha tomado en su vida, pero serÃ­a una tonterÃ­a creer que sus errores son todo lo que hay en la historia. En realidad, desde su nacimiento, las probabilidades ya estaban en su contra, y sÃ© que esta parte del mundo es despiadada con las madres solteras analfabetas. Vincent podrÃ­a haber sido yo si hubiera caÃ­do en manos de mi madre.

Querida, bajo tu hermosa sonrisa y tu risa alegre, vi un dolor insoportable. TodavÃ­a tienes tu vida por delante. No deberÃ­as ser una figura sin nombre, renunciando a tus grandes sueÃ±os y aspiraciones todavÃ­a. Por otra parte, sosteniendo a Vincent en mis brazos, bajo los ojos vagabundos de los agentes de la ley que pasaban por allÃ­, compartÃ­ por un momento su agonÃ­a y desesperaciÃ³n.

Es conmovedora la forma en que vienes a describir a tu hijo Vincent como tu razÃ³n de vivir. La mayorÃ­a de los jÃ³venes de su edad usan declaraciones tan conmovedoras para referirse al niÃ±o o niÃ±a lindo que llegan a creer que son sus almas gemelas, la misma persona a la que eventualmente dejarÃ¡n por alguna razÃ³n blasfema con poco o ningÃºn remordimiento. Peor aÃºn, es repugnante escuchar a los adultos reducir el significado de la vida al paso efÃ­mero de las emociones. Sin embargo, no puedo ignorar que su realidad en Kenia es muy diferente a la de la gente en mi mundo actual.

Usted nos confesÃ³ que, a veces, se siente desesperada, un paria que se arrastra por las calles de la vibrante ciudad de Nairobi, que ha decidido criminalizar la pobreza. No es de extraÃ±ar que la tolerancia cero de Nairobi hacia los desfavorecidos haya creado el mayor vertedero de pobres de toda la regiÃ³n oriental de Ãfrica, el barrio de tugurios de Kibera. Sin embargo, me rompe el corazÃ³n decir que hay otros Kibera y cosas peores alrededor de este sofocante planeta azul, lo cual tampoco es reconfortante para ustedes. Desde mis viajes, he visto a innumerables madres jÃ³venes con sus hijos mendigando por toda la RepÃºblica DemocrÃ¡tica del Congo y en cada esquina de Addis Abeba, EtiopÃ­a, y hombres con uniformes descoloridos pidiendo monedas en las principales calles de las ciudades en ruinas de los Estados Unidos de AmÃ©rica.

He estado en un viaje de investigaciÃ³n diseccionando las dificultades sufridas por los brasileÃ±os que viven en la Ciudad de Dios, los habitantes de CitÃ© Jalousie en Puerto PrÃ­ncipe, HaitÃ­, antes y despuÃ©s del devastador terremoto, los rumanos en Blagoevgrad, Bulgaria, los rusos agrupados en el gueto de Tver City, perseguidos en Khayelitsha, SudÃ¡frica, y los pobres en la ciudad amurallada de Kowloon, Hong Kong, China. Me ha sorprendido la resistencia de los residentes a la delincuencia y la pobreza de ciudades infectadas como Detroit, EE.UU. y San Salvador, capital de El Salvador. Y es triste decir que alrededor del mundo hay miles de millones de personas como tÃº que pasarÃ¡n toda su vida experimentando la pobreza, el hambre, la falta de hogar y el abuso que muy probablemente ocurrirÃ¡ en las manos de los agentes de la ley.

Tara y yo sabemos muy bien que las pocas facturas en chelines keniatas que les dimos equivalÃ­an a escasas comidas y refugio durante sÃ³lo un par de dÃ­as. DespuÃ©s de lo que tÃº y Vincent probablemente tuvisteis que hacer para sobrevivir, es volver a las mezquinas calles de Nairobi, a merced de otras almas compasivas. Lamentamos profundamente no haber podido rescatarlos a ustedes y a otros de esta pesadilla.

DespuÃ©s de pasar caminando, dando mi cambio a personas cegadas y asfixiadas por la miseria, me preguntÃ© repetidamente, Â¿quÃ© mÃ¡s puedo hacer? Las historias sobre la desigualdad han sido contadas una y otra vez. Sin embargo, decidÃ­ despertar el debate en un nuevo camino que podrÃ­a dar a Vicente y a otros niÃ±os inocentes como Ã©l la oportunidad de una vida decente. Mi mantra es que Vincent no sÃ³lo debe tener un techo sobre su cabeza, sino un hogar, no sÃ³lo agua, sino tambiÃ©n bebidas limpias, no sÃ³lo alimentos, sino comidas saludables, no sÃ³lo un aula, sino una educaciÃ³n de calidad. Y todos estos factores deberÃ­an conducirle finalmente no sÃ³lo a un trabajo, sino al menos a una recompensa de vida universal por sus habilidades y destrezas. Cualquier otra cosa serÃ­a considerada como un fracaso de la humanidad y una tragedia continua.!

Sinceramente,

Jo M. Sekimonyo




Prefacio


Los imitadores de Maharishi han encasillado el capitalismo, el socialismo y el comunismo como maquinaciones econÃ³micas. Las exhaustivas y melodramÃ¡ticas tÃªte-Ã -tÃªtes (cabeza a cabeza) econÃ³micas de estos pomposos bromistas no han sido mÃ¡s que alimento para tontos. Este libro recuerda la verdadera esencia del capitalismo, el socialismo o el comunismo, una encarnaciÃ³n de un credo social, polÃ­tico y econÃ³mico.




Agradecimientos


"Si quieres cambiar el mundo, coge tu pluma y escribe."- Martin Luther King Jr.

Tara y yo nos conocimos en Tampa, Florida; ella se habÃ­a embarcado en una gran carrera que requiere largas horas de pie, pero que le proporcionÃ³ la seguridad financiera con la que sus padres, inmigrantes haitianos, han soÃ±ado. En contraste, yo era un hippie lunÃ¡tico idealista, lo que el viejo encontrÃ³ extravagante. De alguna manera, pude convencerla de que saliera en paracaÃ­das de su estable y brillante vida cotidiana para que se uniera a mÃ­ en el lado oscuro. Â¿QuÃ© se le metiÃ³ en la cabeza para apostar por mÃ­ y las perspectivas de la escuela de postgrado? A medida que las especulaciones diabÃ³licas fueron cobrando fuerza, nos trasladamos a la parte noreste de los Estados Unidos; quÃ© alivio.

Nuestro primer dÃ­a de nieve fue interesante, por no decir mÃ¡s. Fue la primera vez que Tara me dio la mirada de "asesino en serie", sosteniendo un cuchillo afilado, y no dijo una palabra ni por un minuto. Tengan en cuenta que incluso mientras duermo, podrÃ­a hacer un berrinche denunciando la creciente brecha entre los que "tienen mucho" y los que "estÃ¡n en cuclillas" en todo el mundo. Poco sabÃ­a yo que mi adorable esposa estaba harta de mis homilÃ­as y lamentos por el malestar social, polÃ­tico y econÃ³mico mundial, y mÃ¡s; asÃ­ como de mis planes de presentar al mundo lo que creo que es el remedio. Claro, anotÃ© notas en millones de papeles que yacÃ­an como hojas muertas en el piso de nuestra oficina, pero me detuve antes de reunir la energÃ­a y la disciplina para completar un manuscrito. Un amigo de la familia incluso me sugiriÃ³ que pusiera mis ideas en un libro para poder acumular seguidores. Â¿Construir una secta? Una idea absurda, en ese momento. Por mucho que me duela admitirlo, Tara tenÃ­a razÃ³n. HabÃ­a hablado de la charla durante aÃ±os, ya era hora de que yo hiciera la caminata, o en este caso, escribiera el texto.

Â¿Por quÃ© el tÃ­tulo de este libro no es "EconomÃ­a CÃ³dice del diablo"? Bueno, Nassau padre me ganÃ³ a escribir la biblia econÃ³mica del diablo. Â¿ Mariginado? Â¿Jihad econÃ³mica? Tu mente perezosa podrÃ­a estar llegando a una conclusiÃ³n inevitable ahora mismo. Las pÃ­ldoras para el escalofrÃ­o serÃ¡n Ãºtiles en este viaje; este libro excava desafÃ­os de larga informaciÃ³n que generaciones de economistas indolentes y sus seguidores han suprimido o apuntado en la direcciÃ³n equivocada durante dos siglos. No se trata ni de una parodia clandestina ni de una demostraciÃ³n cruel de destreza, sino de una disecciÃ³n genuina y provocadora de nuestro mundo y de la disciplina econÃ³mica.

Aparte de mi enojo y ansiedad, tengo que agradecer a las personas que se sientan a mi lado en los autobuses de los galgos durante mis frecuentes y agotadores viajes de ida y vuelta, y con quienes tuve algunas de las discusiones mÃ¡s memorables de mi existencia. Entre ellos, el jefe de una universidad que tuvo palabras muy duras para el economista del Premio Nobel, Milton Friedman, por provenir de una humilde familia judÃ­a que comenzÃ³ en la ciudad de Nueva York y "se convirtiÃ³ en un gilipollas" (sus palabras). A mi salsa especial de ingredientes, amigos y enemigos que han sido impulsados por el insaciable apetito de probar que mis ideas eran locas; me han ayudado a fortalecer mis argumentos y convicciÃ³n. Los amo, damas y caballeros.

Sobre todo, estoy mÃ¡s que agradecido por mi esposa, mi compaÃ±era en el crimen, por sus tÃ¡cticas excesivas pero efectivas que fueron instrumentales para que yo emprendiera la desalentadora tarea de escribir este libro.




Avant-propos


La relevancia de la economÃ­a heterodoxa estÃ¡ mÃ¡s amenazada que nunca. Ya se han disuelto algunos programas econÃ³micos heterodoxos. Si las instituciones que estÃ¡n inmersas en esta escuela de pensamiento econÃ³mico se mantienen en el mismo camino y no ajustan su meta de producir economistas que aspiran a convertirse en teÃ³ricos exitosos, pensadores, a quienes se les va a convertir en pragmÃ¡ticos consumados, humanos razonables, su papel en esta academia competitiva global se volverÃ¡ obsoleto. El fin de la economÃ­a heterodoxa podrÃ­a ser tambiÃ©n lo mejor para el renacimiento de la institucionalidad o, mejor aÃºn, la adopciÃ³n y difusiÃ³n por parte de las instituciones del etosismo, una corriente moral mÃ¡s lÃºcida y relevante.




Parte I

Social










Interludio I


"Nuestro miedo mÃ¡s profundo no es que seamos inadecuados. Nuestro miedo mÃ¡s profundo es que somos poderosos mÃ¡s allÃ¡ de toda medida. Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que mÃ¡s nos asusta. Nos preguntamos, Â¿quiÃ©n soy yo para ser brillante, hermoso, talentoso y fabuloso? En realidad, Â¿quiÃ©n eres tÃº para no serlo? Eres un hijo de Dios. Que juegues en pequeÃ±o no le sirve al mundo. No hay nada de iluminado en encogerse para que otras personas no se sientan inseguras a tu alrededor. Todos estamos destinados a brillar, como lo hacen los niÃ±os. Nacimos para manifestar la gloria de Dios que estÃ¡ en nosotros. No es sÃ³lo en algunos de nosotros; es para todos. Y mientras dejamos que nuestra propia luz brille, inconscientemente damos permiso a otras personas para hacer lo mismo. Al liberarnos de nuestro propio miedo, nuestra presencia libera automÃ¡ticamente a los demÃ¡s".

Esta inspiradora cita de Marianne Williamson es de su libro Un Retorno al Amor: Reflexiones sobre los Principios de un Curso de Milagros, Harper Collins, 1992. Del CapÃ­tulo 7, SecciÃ³n 3 (pÃ¡gs. 190-191). Aunque Nelson Mandela nunca pronunciÃ³ esta cita en su discurso inaugural de 1994, para mi generaciÃ³n estÃ¡ siempre ligada al hombre. Si hay que decir algo objetivamente acerca de su Ãºnico mandato como Presidente de SudÃ¡frica, su cobarde enfoque del arco iris sobre la disoluciÃ³n del apartheid lo habÃ­a convertido en el campeÃ³n blanco burguÃ©s sudafricano. Y, por supuesto, si uno simplemente trata de mirarlo dentro del contexto de un hombre que pasÃ³ veintisiete aÃ±os en prisiÃ³n sin pedir perdÃ³n a sus amos ni partirle el crÃ¡neo a otro recluso, Ã©l, en esencia, merece ser considerado como una de las figuras mÃ­ticas del poder de la convicciÃ³n que ejemplifica la fuerza de carÃ¡cter requerida en la lucha contra la desigualdad social, polÃ­tica y econÃ³mica. Â¿QuÃ© otra forma mejor de pasar a la siguiente fase de esta expediciÃ³n?




CapÃ­tulo 1

IntroducciÃ³n







"El arte es un intento de integrar el mal."- Simone de Beauvoir

Yo no escucho los discos compactos. Toco viejas melodÃ­as en vinilo. Revisando tiendas de segunda mano en busca de un Sam Cooke, un Wendo Kolosoy, un Thelonious Monk, un Eduardo SÃ¡nchez de Fuentes, un Jimmie Rodgers, un Notorious B.I.G., un Mikhail Glinka, un Mariam Makeba, un Nana Mouskouri, un Fela Kuti, un Claude Debussy, o un Sergei Sergeyevich Prokofiev es tan relajante como el yoga. Atesoro ritmos autÃ©nticos del folklore peruano e instrumentos musicales mongoles mÃ¡s que el funk de un artista pop o una exhibiciÃ³n de cucharas torcidas e inusuales. Cualquier forma de expresiÃ³n que deja de ser una experiencia y se convierte en una forma de arte pierde su divinidad resplandeciente. Con el mismo espÃ­ritu, este libro es una experiencia, no un ejercicio de acrobacia artÃ­stica para recordar que existe.

He sido excomulgado de una larga lista de tiendas de tÃ© y bares bajo la falsa acusaciÃ³n de ser la encarnaciÃ³n de Fernando Lassalle. El pÃºblico en general une errÃ³neamente un examen del statu quo econÃ³mico con una bravura anti-capitalista basada en una paranoia aguda del libro de Karl Marx "Das Kapital". Si no me creen, traten de encender la luz sobre las facetas mÃ¡s feas del capitalismo, y Â¡bam!, serÃ¡n condenados al ostracismo de la sociedad como comunistas. Impulsar una conversaciÃ³n sobre una nueva alternativa robusta al libre mercado sÃ³lo harÃ¡ que te veas asustado con las autoproclamadas reencarnaciones de Marx. Â¿QuÃ© puedes decir de las aburridas peleas de gallos entre las deidades capitalistas de nuestro tiempo? DeberÃ­as estar tan disgustado como yo por estos espectÃ¡culos de payasos que quitan la sustancia de los diÃ¡logos sobre la disparidad econÃ³mica. Mis despotriques pueden convertirse en un tsunami, pero hay acontecimientos en nuestras vidas que, aunque pequeÃ±os, resultan ser muy significativos.

En trÃ¡nsito en el Aeropuerto Internacional Kenyatta de Nairobi, Kenia, esperando mi vuelo de regreso a los Estados Unidos, una vez me preguntaron quÃ© querÃ­a ser cuando creciera. El hombre estaba sentado al otro lado de mi mesa. PodrÃ­a tener mÃ¡s de sesenta aÃ±os. Pude darme cuenta por sus rasgos y su acento que era de Ruanda, una naciÃ³n que los informes de las organizaciones de control han seÃ±alado como la mente maestra de los horrores polÃ­ticos y sociales de mi paÃ­s natal. Pueden comprender mi rabia despuÃ©s de que se me informara de cÃ³mo Ruanda proporcionÃ³ apoyo financiero y militar a grupos sÃ¡dicos de bandidos y, a cambio, Ruanda saqueÃ³ directamente los recursos naturales congoleÃ±os e indirectamente se convirtiÃ³ en un centro de comercio de minerales.

Ese dÃ­a, me perseguÃ­a una pregunta: Â¿cuÃ¡ntos golpes y vidas perdidas tendrÃ­a que soportar la RepÃºblica DemocrÃ¡tica del Congo antes de que el mundo diga lo suficiente? Con un tono de enfado, mi respuesta a su pregunta fue audaz y directa: "Quiero llegar a ser un lÃ­der en la RepÃºblica DemocrÃ¡tica del Congo". Mientras luchaba por reprimir su alegrÃ­a, preguntÃ³ cuÃ¡les serÃ­an mis soluciones para la RDC. DespuÃ©s de todo, mi paÃ­s de origen ha pasado por mÃ¡s de medio siglo de caos econÃ³mico y social. Al principio, yo alegremente expuse mis ideas. Se quitÃ³ las gafas y me pidiÃ³ que elaborara mÃ¡s mi plan. No hace falta decir que cuanto mÃ¡s hablaba, mÃ¡s ingenuo y tonto sonaba. Al final, no fui capaz de articular mi visiÃ³n por la razÃ³n de que nunca pensÃ© seriamente en ello en detalle. Mi plan entero no podÃ­a soportar ningÃºn escrutinio. La conversaciÃ³n casual se convirtiÃ³ en una experiencia humillante y degradante.

Este libro emana de las disciplinas econÃ³micas secuestradas por artistas del escape y matemÃ¡ticos, durante mÃ¡s de dos siglos. Por todas las razones equivocadas, los economistas han volado en millones de pequeÃ±os pedazos los Santos Griales de la clÃ¡sica TeorÃ­a Laboral del Valor y han despojado al humanismo y al mundo real de sus fundamentos teÃ³ricos. Luego se llevaron el dolor de coser algunas de las piezas de nuevo, utilizando patÃ©ticas suposiciones como tiritas. Hay algo de verdad en la acusaciÃ³n del marxista Fred Moseley de que el sistema acadÃ©mico econÃ³mico ha sido construido para recompensar a la gente que se adhiere a la corriente dominante.

El testimonio personal es mostrar la condenatoria verdad universal de que la gente, asÃ­ como las naciones, estÃ¡n mÃ¡s preocupados por sÃ­ mismos hasta que su suerte cambia. Va para el "Ocupar Wall Street" despuÃ©s de que los americanos fueron sacudidos de su sueÃ±o de una casa con una cerca de piquete, y los americanos duros ordinarios vieron sus pensiones totalmente borradas hacia fuera por algunos vagabundos codiciosos. Otro ejemplo cÃ¡ustico es el pequeÃ±o grupo de oligarcas rusos que desde entonces han caÃ­do fuera del favor de Vladimir Putin, que no pueden evitar predicar justicia e igualdad desde su exilio de oro en Londres. Â¿QuÃ© se puede decir de los paÃ­ses europeos que hacen malabarismos con una deuda alucinante superior a su valor (Producto Interior Bruto)? AÃ±Ã¡dase a este cuadro Brasil, Rusia, India y China, los paÃ­ses BRIC, que estÃ¡n arrasando con su crecimiento econÃ³mico por cuenta y riesgo de la madre naturaleza. A este gumbo se suma la generaciÃ³n Ã¡rabe de Facebook, que ya no se contenta con la pequeÃ±a porciÃ³n de su riqueza nacional mientras una minorÃ­a se empalma con el resto, que estÃ¡ intentando cambiar de cartas.

Estos recientes volcanes burbujeantes deben despertar nuestro sentido de que se deben buscar medidas preventivas para romper el statu quo. En el siglo XXI, el discurso de los perezosos economistas "Estaremos bien mientras nos mantengamos en el curso actual y tergiversemos un poco mÃ¡s la vieja rueda del capitalismo", ha perdido desde hace tiempo su potencia y relevancia. Es mÃ¡s que nunca imperativo iniciar una revoluciÃ³n cultural y desarrollar una alternativa real al brutal y primitivo sistema social, polÃ­tico y econÃ³mico imperante, que es el capitalismo.

La ruidosa mezcla en mi mente surgiÃ³ del desafÃ­o ordinario que enfrentaba cada naciÃ³n en este planeta moribundo: injusticia social, polÃ­tica y econÃ³mica (disparidad para cualquier punk). Es el resultado de una dolorosa cruzada para descubrir una forma pragmÃ¡tica de hacer que la brecha sea insignificante. No te quites la peluca todavÃ­a; no estoy totalmente loco, abogando por volver a saltar sobre la silla de montar de cualquiera de los dos caballos muertos. El socialismo y el comunismo han fracasado, pero ahora el capitalismo nos estÃ¡ fallando.

Hay muchos laberintos oscuros elaborados que este libro te llevarÃ¡ a travÃ©s. Creo firmemente que los economistas deben dejar a la religiÃ³n y a la medicina el objetivo principal de descubrir los misterios de lo antinatural y natural mientras nos consuela o abusa de nosotros en el camino. La responsabilidad de la economÃ­a es encontrar remedios para nivelar el exceso y el acaparamiento antes de cualquier vagabundeo cerebral. En cambio, se ha reducido a glorificar la asimetrÃ­a socioeconÃ³mica.

He notado el escepticismo acerca de si alguna forma social, comercial y comercial, y polÃ­tica que no sea el capitalismo alguna vez funcionarÃ­a. Hoy en dÃ­a, la gente no se da cuenta de que el capitalismo era parte de paradigmas basados en normas y prÃ¡cticas sociales bÃ¡rbaras. Es probablemente cierto que cuando un arreglo social domina un campo durante tanto tiempo como lo ha hecho el capitalismo, es mÃ¡s fÃ¡cil olvidar que existen o podrÃ­an construirse otros modelos que abordan objetivos y cuestiones diferentes. DespuÃ©s de que todos empezamos a creer que sÃ³lo hay una manera de hacer las cosas, es el seÃ±uelo mÃ¡s peligroso de todos.

Â¿DÃ³nde estÃ¡ el libro mÃ¡gico para saber cÃ³mo romper el hechizo? Como un toro bravo, para incredulidad de amigos y colegas, interrumpÃ­ abruptamente mi prometedora carrera de prostituciÃ³n intelectual y saltÃ© sobre lo que parecÃ­a ser vagabundeo acadÃ©mico. Mi objetivo inicial era rastrear todo el sistema de comercio desde la contabilidad, las finanzas, la gestiÃ³n, hasta la economÃ­a. Mientras me adentraba en el Ãºltimo tramo planificado de mi viaje, sentÃ­ nÃ¡useas por los "gurÃºs" econÃ³micos que pasaban mÃ¡s tiempo reclamando una correlaciÃ³n incidental para impresionar al pÃºblico en lugar de explicar de manera clara y concisa los mecanismos y remedios sociales, polÃ­ticos y econÃ³micos a los problemas econÃ³micos globales. Lamentablemente, la pereza de estos oradores ha frustrado el punto de vista de la audiencia. Lo que puedo compartir de mi experiencia con cualquiera de ustedes que estÃ© pensando en cuestionar la forma dominante de comercio y comercio de hoy en dÃ­a, el capitalismo, no esperen una bienvenida efusiva; deberÃ­an estar listos para enfrentar el furor de los alucinantes McCarthyistas, como suelo hacer.

He dejado que la clase de perezosos cerebrales descuidados de economistas y polÃ­ticos anden de puntillas alrededor de temas apremiantes. En cambio, usted, el lector y yo estaremos nadando contra el torrente actual. Los capÃ­tulos uno al seis son exhibiciones del caso contra el actual status quo social, polÃ­tico y econÃ³mico - el capitalismo. Si los veo al otro lado del capÃ­tulo siete, por favor sostengan con fuerza mi mano desde el capÃ­tulo ocho hasta el diez, donde me arruino por los fundamentos subliminales del capitalismo. TÃ³mese tu tiempo para digerir el capÃ­tulo once y prepÃ¡rate para una gran bofetada en la cara. En el argumento final, el capÃ­tulo doce sigue la recomendaciÃ³n de James Tobin: "Los buenos trabajos en economÃ­a contienen sorpresas y estimulan el trabajo".

Â¿QuÃ© mÃ¡s? Hice este libro mÃ¡s fÃ¡cil de leer que "Fat Torching" (âQuemaduras de grasaâ). Cada capÃ­tulo debuta con citas que le dan una pista de lo que puede esperar y han interpuesto "interludios" entre lotes para despertar a los jÃ³venes lectores con cortos perÃ­odos de atenciÃ³n, y para aÃ±adir un toque de novedad para los entusiastas de la literatura. Confieso a la gente que espera cartas y nÃºmeros coloridos y a los economistas adictos a la ketamina (modelos matemÃ¡ticos) que lamento sinceramente haberlos defraudado. Una cosa es segura, en ningÃºn momento me he echado atrÃ¡s. Oh sÃ­, y no malgastÃ© mi energÃ­a en el discurso de los economistas del siglo XX. No es necesario tomar muestras de estiÃ©rcol para confirmar que es estiÃ©rcol; el hedor de las falsedades es suficiente para discernirlo como tal.

La idea de escribir un libro se equiparÃ¡ a desnudarse frente a una gran audiencia. Nunca tuve problemas para hacerlo. Pero mis constantes batallas internas a travÃ©s de esta experiencia consistieron en sincronizar mi corazÃ³n con mi mente. Tuve que superar la tentaciÃ³n de ser guiado Ãºnicamente por la pasiÃ³n o la visiÃ³n. Tanto la intensidad como la precisiÃ³n son esenciales en esta empresa para crear un nuevo concepto. Recuerde, en la vida, la pasiÃ³n sin visiÃ³n es un desperdicio de energÃ­a, y la visiÃ³n sin pasiÃ³n es un callejÃ³n sin salida.

Un alma brillante, Swami Vivekananda, a menudo cantada tan elocuentemente: "Toma una idea. Haz que esa idea sea tu vida - piensa en ella, sueÃ±a con ella, vive de ella. Dejen que el cerebro, los mÃºsculos, los nervios, cada parte de su cuerpo, estÃ©n llenos de esa idea, y dejen en paz cualquier otra idea. Este es el camino al Ã©xito".

El mundo podrÃ­a algÃºn dÃ­a conocer la magnitud de los sacrificios que hice para cultivar esta idea que realmente me importa, una soluciÃ³n a la grave injusticia social, polÃ­tica y econÃ³mica mundial. Sin embargo, el ancla de este libro serÃ­a en vano sin proporcionar una alternativa de cuerpo entero al capitalismo, un remedio que podrÃ­a reparar justamente a los economistas socialmente conscientes. Ya es hora de que traigamos de vuelta el anÃ¡lisis dialÃ©ctico sin canalizar viejos demonios econÃ³micos. Sobre todo, espero que este libro estimule a un nÃºmero de personas a discutir y promover la soluciÃ³n propuesta en este libro o creativamente para dar vida a otro camino lejos del capitalismo. Y que William Godwin descanse, por fin, en paz.




CapÃ­tulo 2

Kamikaze







"Soy el hombre mÃ¡s sabio del mundo, porque sÃ© una cosa, y es que no sÃ© nada."- SÃ³crates

Hace unos aÃ±os, mientras caminaba por una desordenada y deprimente calle de Addis Abeba en EtiopÃ­a, la visiÃ³n de una frÃ¡gil madre adolescente y una niÃ±a sucia y dormida envuelta en su espalda con un pequeÃ±o trozo de tela, transportÃ³ instantÃ¡neamente mi mente de vuelta a mi derrota intelectual de "Waterloo" en el Aeropuerto Internacional Kenyatta de Nairobi. Fue entonces cuando me di cuenta: Â¡Eureka! AÃºn asÃ­, en ese dÃ­a, estaba lejos de ser aÃ±os de una montaÃ±a rusa de investigaciÃ³n para articular una cura para la descomposiciÃ³n de las clases sociales que atormentaba a todas las sociedades.

DespuÃ©s de eso, invertÃ­ tiempo, dinero y energÃ­a para tener una idea real de los problemas que la gente enfrenta alrededor del mundo. Con ese fin, Tara y yo viajamos tanto como pudimos, leÃ­mos en abundancia y nos pegamos durante horas a la pantalla de televisiÃ³n viendo documentales. Una de mis cruzadas nos llevÃ³ a travÃ©s de la regiÃ³n subsahariana y oriental de Ãfrica (SSEA), y nos sorprendieron los muchos desafÃ­os de la regiÃ³n, que trascienden las fronteras geogrÃ¡ficas. La caracterÃ­stica principal de la SSEA es una mamba exÃ³tica con dos cabezas: la corrupciÃ³n y la represiÃ³n. Se puede culpar a los gobiernos disfuncionales de la regiÃ³n, que se estÃ¡n utilizando esencialmente como un aparato para consolidar el poder y la riqueza dentro de unas pocas familias gobernantes. En resumen, los servicios pÃºblicos en toda esta regiÃ³n son una broma desastrosa.

Hay muchos dedos que seÃ±alar en el caos organizado de la SSEA; estas prÃ¡cticas de gestiÃ³n abismal son de diseÃ±o de las naciones de la SSEA o se les impone desde el exterior, como sospecho, para impedir tanto interna como externamente.

Mientras recorrÃ­a diferentes ciudades del hemisferio occidental, notÃ© la misma gangrena que encuentro en paÃ­ses africanos o latinoamericanos. En serio, uno pensarÃ­a que el estado de Illinois estaba en Nigeria cuando el ex gobernador Rod Blagojevich fue encarcelado por tratar de vender al cuadragÃ©simo cuarto presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, su antiguo escaÃ±o en el Senado. Los escÃ¡ndalos del BRIC son de proporciones Ã©picas. No soy un gran fanÃ¡tico del fÃºtbol, pero esperaba que los contratistas brasileÃ±os se burlaran de la Copa Mundial de FÃºtbol de 2014, con estadios y puentes sobrevalorados que se derrumbaron antes y durante la fiesta sagrada. Â¿QuÃ© decir del escÃ¡ndalo en la sureÃ±a ciudad china de Hengyang que provocÃ³ la dimisiÃ³n de casi todos los lÃ­deres del Congreso del Pueblo? La prevalencia de la mala gestiÃ³n de los recursos y la autocomplacencia de los dirigentes han dado lugar a niveles de despilfarro financiero sin precedentes en todo el mundo.

"Un paseo casual por el manicomio demuestra que la fe no prueba nada."- Wilhelm Nietzsche

En mi tour du poor monde, (viaje por el mundo pobre) conocÃ­ a estudiantes occidentales dedicados que estaban en o preparÃ¡ndose para viajes misioneros para animar sus currÃ­culos o para aumentar sus posibilidades de ser admitidos en una prestigiosa instituciÃ³n de educaciÃ³n superior. Me he sorprendido a mÃ­ mismo con hermosas fotos de celebridades que figuran en la lista A, o un portavoz de la caridad, que profundamente querÃ­a "salvar a la gente" (aunque a veces a los animales mÃ¡s que a la gente). La locura no es nada comparado con las clases de postgrado sobre compromiso pÃºblico o desarrollo econÃ³mico que he tomado en el mejor lado del mundo, donde encontrÃ© personajes ingenuos que se ven a sÃ­ mismos como obreros milagrosos y benefactores de paÃ­ses del tercer mundo. Por muy talentosos que sean estos individuos, las fallas en su enfoque conceptual es la visiÃ³n intolerante de los desafÃ­os y necesidades de las naciones menos desarrolladas. Basan sus modelos de desarrollo en la profunda pasiÃ³n por el capitalismo y el sentido de superioridad cultural. Esta mentalidad me recordÃ³ el aforismo "si la Ãºnica herramienta que tienes es un martillo, todo empieza a parecer un clavo".

Â¿QuÃ© es mÃ¡s peligroso para las naciones pobres que los occidentales listos? Inmigrantes de paÃ­ses olvidados por Dios; conformistas auto esclavos y adoradores, con poco acceso a las comodidades modernas y al gusto occidental que han adquirido, que se atreven a vocalizar que vivir con un dÃ³lar al dÃ­a es "como es" en sus paÃ­ses de origen. He encontrado una alta concentraciÃ³n de estos estÃºpidos individuos en Inglaterra, donde el relato de Engel sobre las condiciones de vida hace sÃ³lo un siglo me dio escalofrÃ­os. En los Estados Unidos, que no hace mucho era un agujero de mierda con un olor pÃºtrido de racismo, sexismo y fanatismo (el hedor aÃºn persiste en el aire). Por Ãºltimo, si eres uno de esos monos de un rÃ©gimen autoritario represivo que camina por las calles iluminadas de Occidente, encantado por el adictivo sentido de la protecciÃ³n y la libertad y que, sin embargo, tiene la firme convicciÃ³n de que los paÃ­ses en desarrollo necesitan un "hombre fuerte" para la paz y el desarrollo. Antes de leer el resto del libro, arrepiÃ©ntase.

Hay que seÃ±alar que, a lo largo del tiempo, una sociedad dominante siempre se ha hecho con el prestigioso estatus de "excepcionalÃ­simo". AplaudirÃ­a esta intuiciÃ³n y valentÃ­a si sus economistas asumieran las responsabilidades de liderazgo de diseccionar el mundo que nos rodea con precisiÃ³n y, en consecuencia, prescribirÃ¡n intervenciones eficaces que nos elevaran a todos. Â¿QuÃ© tenemos ahora mismo? Un total y humeante desorden global donde la rentabilidad y el Producto Interno Bruto (una forma insensata de medir la mejora de la vida de los ciudadanos) estÃ¡n en el centro de las principales iniciativas. Tengo que subrayar la excusa excesivamente utilizada, la "globalizaciÃ³n", ya que ha aÃ±adido elementos de alcance y velocidad a la mezcla. Â¿QuÃ© decir de la humanidad cuando, una y otra vez, las naciones lÃ­deres hacen la vista gorda ante la imposiciÃ³n de prÃ¡cticas inhumanas, que fueron esclavitud en siglos pasados y ahora el auto desprecio se aÃ±ade a la carga, siempre y cuando les beneficie?

Me enojo cuando los occidentales se sorprenden de que los programas de desarrollo, que son empujados por las gargantas de los paÃ­ses problemÃ¡ticos, no conducen a resultados profetizados. Me enojo mÃ¡s cuando las soluciones para las necesidades de los habitantes se pueden abordar de manera integrada. En cambio, desde sus escritorios en Washington, DC, los druidas econÃ³micos limpian los datos y desarrollan modelos simplificados, que se abstraen de la complejidad de la realidad observable.

Una y otra vez, estudios crÃ­ticos llevados a cabo por expertos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial han arrojado evidencias de la efectividad de los programas de las principales instituciones financieras internacionales. Estas conciencias culpables lamentan cÃ³mo un paÃ­s econÃ³micamente dÃ©bil es tratado como un coma, llevado a la sala de emergencias de una organizaciÃ³n internacional, encerrado en incubadoras financieras desenchufadas y noqueado por una sobredosis adictiva de ayuda, es entonces abusado y golpeado por frenÃ©ticos necrÃ³filos y es usado como campo de pruebas para programas experimentales irracionales de reforma. Dios no lo quiera, una naciÃ³n vegetada muestra cualquier signo de vida despuÃ©s de estas innecesarias cirugÃ­as a corazÃ³n abierto como lo hizo Argentina; estarÃ¡ a merced de feroces buitres que tratarÃ¡n de sacar sus ojos e intestinos.

Â¿CuÃ¡l es el antÃ­doto estÃ¡ndar inyectado en una naciÃ³n que una vez fue considerada como un "estado fallido"? Miremos a HaitÃ­ despuÃ©s de que el huracÃ¡n Sandy azotara esta naciÃ³n vudÃº que ya se tambaleaba socio-polÃ­tico-econÃ³micamente durante un siglo. En primer lugar, fue puesto en cuarentena y bajo la supervisiÃ³n de los ojos espeluznantes de la administraciÃ³n fiduciaria internacional. DespuÃ©s de lo que las naciones poderosas impusieron vÃ­a douceur (elecciones democrÃ¡ticas) a millones de analfabetos, un bufÃ³n carismÃ¡tico cuya idea mÃ¡s brillante fue organizar celebraciones de carnaval en toda la pequeÃ±a porciÃ³n de la isla de La EspaÃ±ola, mientras que las decisiones serias fueron tomadas Ãºnicamente por los emisarios del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional. El crimen social, polÃ­tico y econÃ³mico cometido en HaitÃ­ estÃ¡ lejos de ser un caso aislado; los fondos de asistencia internacional han sido utilizados por naciones depredadoras para extraer ese tipo de concesiones de las naciones lisiadas, que a menudo no estÃ¡n dispuestas a ofrecer en tiempos de buena salud.

Lo que hemos visto en HaitÃ­ y en otros agujeros negros donde se adoptaron esos mismos enfoques es que los remedios produjeron un resultado neto peor que el problema en sÃ­ mismo. Principalmente porque los cleptÃ³manos y los "socios" tÃ©cnicos de estas naciones a menudo implementan dogmas contradictorios y reformas que hacen que los paÃ­ses pobres se queden mÃ¡s rezagados. No deberÃ­a ser el primero en decirles que los hijos de John Maynard Keynes y Harry Dexter White y otras instituciones financieras internacionales actÃºan a capricho de los intereses de sus patrocinadores y de los patrocinadores. Esto, a su vez, conduce a otra ronda de despreciables derroches de recursos y mala gestiÃ³n. Si desea hacerse una idea de la magnitud de este desastre, por favor haga un recorrido por Cite' Jalousie, Puerto PrÃ­ncipe, HaitÃ­, y compÃ¡relo con las villas alquiladas por los "pacificadores" de las Naciones Unidas a unas pocas millas de distancia.

"Predicaba como nunca mÃ¡s volverÃ© a predicar, y como un moribundo a un moribundo."- Richard Baxter

Hoy en dÃ­a, los economistas afirman que sÃ³lo se puede desarrollar una teorÃ­a de una manera puramente entumecida; cualquier fenÃ³meno que no se pueda reconstruir en un modelo matemÃ¡tico se considera ilÃ³gico y destruido. Si en cierto sentido, nada se explica a menos que todo se establezca en un marco de ecuaciÃ³n alucinante, este libro se lee como una carta suicida. No estoy lo suficientemente deprimido como para saltar delante de un tren subterrÃ¡neo o para hacer un viaje a un templo de monje budista. Tengo que dar las gracias a los economistas clÃ¡sicos y prÃ³digos que no se inclinaron por esta limitaciÃ³n y que, desde el punto de vista estÃ©tico, dieron a luz principios esenciales y, desgraciadamente, en la mayorÃ­a de los casos, tratados diabÃ³licos robustos.

En los paÃ­ses del tercer mundo, el contraste entre la miseria y la desesperaciÃ³n de muchos y el nivel de opulencia y despilfarro de unos pocos no es un abstracto complejo, sino mÃ¡s bien una realidad observable en una escala demencial que equivale a una abominaciÃ³n moral. Los reverenciados revisionistas occidentales bajo el paraguas de organizaciones internacionales como el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) sugieren que las pesadillas de los paÃ­ses del tercer mundo no tienen nada que ver con la colonizaciÃ³n. La patÃ©tica excusa se sostiene como la verdad incluso cuando vemos capas sociales postcoloniales que reflejan el sistema de castas heredado del despiadado mÃ©todo explotador de la colonizaciÃ³n. Poco se ha hecho, aparte de imponer a un manÃ­aco jefe de Estado, para ayudar a los marginados a evadir un futuro sombrÃ­o. La antropofagia social, polÃ­tica y econÃ³mica (capitalismo) es un concepto exÃ³geno que no se ajusta a las realidades y potenciales de los paÃ­ses en desarrollo.

En la arena del capitalismo global, la capacidad de una naciÃ³n de competir contra otros de por lo menos el mismo tamaÃ±o predetermina su perspectiva de crecimiento y desarrollo. La RepÃºblica de Burundi y el Reino de BÃ©lgica, dos paÃ­ses de aproximadamente el mismo tamaÃ±o y poblaciÃ³n, no pueden estar mÃ¡s separados econÃ³micamente. El PIB de Burundi es doscientas veces menor que el de BÃ©lgica. Aparte de acumular una deuda superior al pequeÃ±o PIB del Reino, Â¿de quÃ© otra manera logrÃ³ BÃ©lgica esta proeza? Bueno, tenemos que recurrir a hechos histÃ³ricos para explicar la ventaja comparativa de BÃ©lgica sobre Burundi. El rey Leopoldo II de BÃ©lgica habÃ­a ideado un plan diabÃ³lico para acumular riqueza personal y nacional. Mientras los alemanes diezmaban las estructuras socioculturales de Burundi, entre 1887 y 1965, el rey Leopoldo II de BÃ©lgica, y posteriormente BÃ©lgica como naciÃ³n, saqueaba sÃ¡dicamente la riqueza de un territorio ochenta veces mayor, conocido hoy como la RepÃºblica "DemocrÃ¡tica" del Congo. DespuÃ©s de la Segunda Guerra Mundial, Burundi fue arrancado de las garras de Alemania y entregado a BÃ©lgica por la Sociedad de Naciones por soportar una forma lÃºcida de colonizaciÃ³n por su gran vecino.

Los paÃ­ses en desarrollo no son mi Ãºnica fuente de pruebas del desastre mundial. Por un lado, las economÃ­as centralizadas han fracasado al imponer una canasta uniforme de necesidades a las personas, que representan el noventa y nueve por ciento en el fondo. La extinta UniÃ³n SoviÃ©tica implementÃ³ el comunismo correctamente hasta que chocÃ³ contra un muro, literalmente. Mientras que, por otro lado, el libre mercado nos estÃ¡ fallando con una regla poco Ã©tica de la supervivencia del mÃ¡s apto, que atiende a un pequeÃ±o grupo del uno por ciento en la cima. La Ãºnica vez que, en los recuerdos recientes, el Congreso de Estados Unidos se reuniÃ³ de manera bipartidista fue para rescatar a numerosos bancos y compaÃ±Ã­as de seguros estadounidenses "demasiado grandes para quebrar". En contraste, en 2013, el mismo congreso redujo miles de millones de dÃ³lares del programa de cupones de alimentos que habÃ­a mantenido a una porciÃ³n de la poblaciÃ³n de los Estados Unidos por encima del nivel de pobreza.

Al prestar atenciÃ³n a las tarjetas postales de las transacciones financieras globales, deberÃ­a ser capaz de ver cÃ³mo el modelo del capitalismo ha limitado los lucrativos flujos financieros internacionales dentro de las mismas economÃ­as. Otros paÃ­ses se reducen a meros proveedores de materias primas y mano de obra mÃ¡s barata. Sin embargo, la seÃ±ora gorda estÃ¡ a punto de dejar de cantar muy pronto; se estÃ¡ poniendo demasiado gorda para ponerse de pie. En 2010, General Motors cerrÃ³ su planta de Amberes, BÃ©lgica, debido al exceso de capacidad de la industria automovilÃ­stica europea. Posteriormente, otras plantas de diferentes industrias en Europa y NorteamÃ©rica han cerrado sus puertas.

"Koketsu ni irazunba koji wo ezu." (Nada aventurÃ³, nada ganÃ³)- SabidurÃ­a japonesa

Aunque por la doctrina econÃ³mica respectiva, Cuba e Inglaterra estÃ¡n haciendo lo correcto imprudentemente. La evaluaciÃ³n de las dos lÃ­neas de ataques econÃ³micos existentes (pobreza, contaminaciÃ³n, guerra, etc.) sugiere a nuestro sentido de humanidad que ninguno de los dos enfoques es lo correcto. Tuve un rayo de esperanza cuando la antigua UniÃ³n SoviÃ©tica y China decidieron irse de golpe, escapando de la instituciÃ³n penitenciaria comunista, hasta que avanzaron directamente a las instalaciones psiquiÃ¡tricas del capitalismo, Â¡que es una pura forma de locura!

Actualmente, el mundo carece de alternativas sÃ³lidas y, despuÃ©s de mÃºltiples crisis financieras frenÃ©ticas, reconocer la barbarie y los defectos del capitalismo no deberÃ­a ser un pecado mortal. A la luz de hechos recurrentes, la austeridad y el gasto de los cataclismos financieros no han demostrado ser soluciones sostenibles, sino mÃ¡s bien una sÃ¡tira de la clase luchadora. Me permito aquÃ­ decir de la forma mÃ¡s simplista que hay que promover nuevos mercados para rejuvenecer el sistema econÃ³mico mundial, pero al hacerlo, hay que desarrollar nuevas tendencias para evitar el cataclismo final. Este cambio requiere la aplicaciÃ³n de la forma social, polÃ­tica y econÃ³mica apropiada que no sÃ³lo trasladarÃ¡ a los paÃ­ses "pobres" al sistema de comercio internacional, es decir, de los espectadores explotados a los productores y compradores activos, sino que tambiÃ©n romperÃ¡ con los asuntos de los mercados actuales del viejo orden y del Nuevo Orden Mundial.

Por muy creativos que sean los humanos, solÃ­a esperar a que una sÃºper mujer nos salvara a todos. Luego me enterÃ© de que, en 1945, cuando los acorazados y portaaviones estadounidenses y britÃ¡nicos se acercaban al territorio continental japonÃ©s, se pedÃ­a a los jÃ³venes de a pie que hicieran el mÃ¡ximo sacrificio para salvar el imperio del sol naciente: sus vidas. El tono de victimizaciÃ³n construido sobre los ataques atÃ³micos en Hiroshima y Nagasaki romantizÃ³ la audacia de estos jÃ³venes. TomÃ© una ofensa cuando me llamaron kamikaze por mis ataques contra el capitalismo sÃ³lo despuÃ©s de que me enterÃ© de la masacre de Nanjing y de las mujeres forzadas a la esclavitud sexual por parte del ejÃ©rcito japonÃ©s.

Cansado de esperar un silbato que detenga nuestra destrucciÃ³n deliberada, no voy a aburrirle con el mismo llanto que has llegado a asociar con los crÃ­ticos del capitalismo o de las injusticias sociales, polÃ­ticas y econÃ³micas. Para reventar su burbuja, la soluciÃ³n no es ni aumentar el salario mÃ­nimo, ni darle un hueso a un perro, ni construir cuarteles fiscales, kozo Nezumi. Estos dos no son mÃ¡s que remedios econÃ³micos paliativos. Para su deleite o indignaciÃ³n, voy a exponer a sus pocas neuronas restantes a una nueva forma social, polÃ­tica y econÃ³mica que potencialmente transpone las nociones generales impulsando el noventa y nueve por ciento a la cima y cuidando del uno por ciento menos afortunado en el fondo. Y CÃ©sar, usted, el lector, tendrÃ­a que decidir mi destino.




CapÃ­tulo 3

Veo Gente Pobre







"En un paÃ­s bien gobernado, la pobreza es algo de lo que avergonzarse. En un paÃ­s mal gobernado, la riqueza es algo de lo que avergonzarse".- Confucio

En mi opiniÃ³n, el sitio social mÃ¡s espeluznante que existe es el dedicado a M. Night Shyamalan por uno de sus seguidores incondicionales. Para un indio-estadounidense lograr un nivel tan alto de Ã©xito como guionista, productor cinematogrÃ¡fico, director y estrella de Hollywood sin depender del clichÃ© del baile y el canto en el formato cinematogrÃ¡fico de Bollywood es impresionante.

Yo soy, yo mismo, un gran fan de su gran avance y mÃ¡s cÃ©lebre pelÃ­cula The Sixth Sense (El Sexto Sentido) (1999). La taquilla de esta pelÃ­cula sugiere que no hay muchos homo-sapiens que no la hayan visto. Para el resto de ustedes que todavÃ­a vivÃ­an en jaulas en esa Ã©poca, la magnÃ­fica trama estÃ¡ alrededor de un niÃ±o, Cole, que tiene la capacidad de comunicarse con espÃ­ritus que no saben que estÃ¡n muertos. Busca la ayuda de un psicÃ³logo infantil deprimido, un papel desempeÃ±ado magnÃ­ficamente por una de las mayores estrellas de Hollywood en ese momento, Bruce Willis. El buen momento de la pelÃ­cula llega cuando la cÃ¡mara se acerca lentamente a la cara del niÃ±o, entonces desconocido actor infantil, Haley Joel Osment, y Ã©l susurra: "Veo gente muerta", convirtiendo instantÃ¡neamente la lÃ­nea en uno de los eslÃ³ganes mÃ¡s usados de la Ã©poca.

Ha pasado bastante tiempo desde que me vi envuelto en un dilema similar al de Cole. Sin duda, la cruzada en la que me he embarcado me ha llevado a experimentar la vida como nunca pensÃ© que lo harÃ­a. Le aseguro que la vida de un monje ermitaÃ±o aÃºn no me ha parecido atractiva. Debo decir que la expediciÃ³n emocional ha roto las lentes miopes de mi vida, lo que me obligÃ³ a observar lo que me rodeaba, confiando en todos mis sentidos y elevando mi estado de conciencia. DespuÃ©s de introducir nuevas prioridades en mi vida diaria, hoy en dÃ­a, tengo dificultades para dormir toda la noche. Mi mente vuela a kilÃ³metros de distancia en medio de aburridos seminarios y conversaciones. Cuando tienes voces regaÃ±ando en tu cabeza, apuntando a izquierda y derecha, la vida se convierte en una montaÃ±a rusa salvaje. Vine a preguntarme cuando me habÃ­a poseÃ­do el diablo. No puedo permitirme contratar a mi propio psiquiatra descorazonado, menos aÃºn a Bruce Willis (lo intentÃ©). En la meta de exorcizar mis demonios, espero que la fijaciÃ³n de eventos crÃ­ticos en mi vida ordinaria me ayude a rastrear el desencadenante original que condujo a mi obsesiÃ³n por cuidar de los menos afortunados. Â¡No puedo dejar de ver a los pobres!

Los padres de Tara, inmigrantes haitianos, huyeron de la dura vida de la ciudad de Nueva York para criar a su hijo reciÃ©n nacido en el epicentro de retiro de Estados Unidos en el sur de Florida. Desde el momento en que Tara y yo nos conocimos, ella estaba hirviendo para revertir el ciclo migratorio de sus padres y me hablÃ³ de la "Gran Manzana". Cuando aÃ±ades la estrategia de incentivo de mi esposa a la lista de neoyorquinos egoÃ­stas que conocÃ­ en Florida, empiezas a imaginar la ciudad como si fuera la tierra de la leche y la miel; un nirvana donde las oportunidades y la emociÃ³n esperan en cada esquina. Fue una gran decepciÃ³n para mi esposa que no nos mudÃ¡ramos a la ciudad de sus sueÃ±os, sino a un pintoresco pueblito de Massachusetts. IrÃ³nicamente, viajaba rutinariamente a Nueva York para ir a la escuela. El programa de postgrado en el que me matriculÃ© estaba situado en Manhattan, justo en la mezcla de rascacielos histÃ³ricos y no muy lejos del Times Square, que estÃ¡ infectado de turistas las 24 horas del dÃ­a y durante todo el aÃ±o. Aprendiendo de mi experiencia, tengo que advertir a la gente que se estÃ¡ muriendo por conseguir una gran mordida de la "Gran Manzana", antes de mudarse al norte, para escudriÃ±ar la locura de la que la gente mayor y rica estÃ¡ huyendo.

La ciudad de Nueva York es el hogar de los delincuentes financieros mÃ¡s audaces del mundo: la Bolsa de Valores de Nueva York, NASDAQ, y la sede de la organizaciÃ³n internacional mÃ¡s mal manejada, las Naciones Unidas. Con un Producto Interno Bruto estimado mÃ¡s alto que en Arabia Saudita, y casi el doble que en Suiza, ha tenido un multimillonario como alcalde, Michael Bloomberg, y un alcalde multimillonario mÃ¡s grande que la vida de los negros de la ciudad, Sean John Combs alias Puff Daddy. Todo lo glamoroso publicitado sobre el distrito teatral de Broadway y los ostentosamente caros almacenes Bergdorf Goodman; ignoremos por un momento el problema de roedores y baÃ±os de sangre de la ciudad en Brownsville, Brooklyn. Â¿Por quÃ© la ciudad no es capaz de cuidar de los pobres? Mientras empujaba entre la multitud, los que parecÃ­an demasiado ocupados para quedarse quietos, me topaba en cada esquina con los rostros asediados de los pobres. Honestamente me molesta cÃ³mo una ciudad de coloridos personajes sÃºper ricos como Donald Trump no es capaz de encontrar una soluciÃ³n humana para sus menos afortunados, como sugiere la teorÃ­a del goteo.

Encuentro tortuoso salir de la estaciÃ³n central de la ciudad de Nueva York, esquivando a los enfermos mentales que pasan desapercibidos y evitando el contacto visual con aquellos que yacen en el suelo. Este espectÃ¡culo malhumorado me ha convertido en un buen sacerdote que pasa la EucaristÃ­a o, en mi caso, el dinero del almuerzo. Cuando llegÃ³ el invierno, me di cuenta de que cada vez habÃ­a menos mendigos alrededor de mi camino habitual de crucifixiÃ³n. Al fin, pude conseguir una comida decente sin el sentimiento de culpabilidad ardiente alojado en mis entraÃ±as. No pude silenciar mis sospechas durante mucho tiempo y me preguntÃ© adÃ³nde habÃ­a ido la lava de los sin techo a la que me habÃ­a acostumbrado. En realidad, no habÃ­a ocurrido ningÃºn milagro, sÃ³lo el tiempo. A medida que el invierno hace su sombrÃ­a apariciÃ³n, las personas sin hogar tratan de encontrar refugios cÃ¡lidos y, inevitablemente, tienen que retirarse a la invisibilidad.

En 2013, surgieron noticias alarmantes sobre el aumento del nÃºmero de personas sin hogar que llegan a los refugios, y debido a la capacidad limitada de las viviendas, tanto adultos como niÃ±os tuvieron que ser rechazados todas las noches. Â¿QuÃ© decir sobre el nÃºmero de veteranos de los Estados Unidos que no tienen hogar? Si Estados Unidos, actualmente clasificado como la naciÃ³n mÃ¡s rica de la Tierra, no mueve el Cielo y la Tierra para preocuparse por aquellos que han respondido al llamado de servir honorablemente al paÃ­s y abandonar a los seres nobles que han puesto su vida en riesgo para proteger a la naciÃ³n, no puedo pensar en nadie mÃ¡s a quien pueda mostrar empatÃ­a.

En cuanto al tema de la empatÃ­a, el Banco Mundial estima que mÃ¡s de la mitad de los residentes de Mumbai viven en barrios marginales. El "Slumdog Millionaire" (Â¿quiÃ©n quiere ser millonario?) es la forma en que la mayorÃ­a de la gente del mundo occidental tiene un sentido de la vida en Mumbai, y varias escenas de la pelÃ­cula fueron grabadas allÃ­. Mumbai es una ciudad de contrastes, donde viven algunos de los hombres de negocios mÃ¡s ricos del paÃ­s y estrellas de cine de Bollywood. No puedo evitar preguntarme si el arcaico sistema de castas y la arraigada fe religiosa han hecho al indio comÃºn susceptible de aceptar la disparidad en su sociedad como una obra de fuerza divina: el destino. No pude encontrar ninguna protesta pÃºblica contra el presupuesto del programa espacial indio (I.S.R.O) que aumentÃ³ gradualmente hasta los 1.300 millones de dÃ³lares en 2013. Las cifras del presupuesto de 2013 de la I.S.R.O. impulsaron a paÃ­ses como la antigua potencia colonial de la India, el Reino Unido, y uno de los mejores amigos de la naciÃ³n, los Estados Unidos, a recortar el fondo de ayuda a la India. La cantidad es evidentemente pequeÃ±a comparada con el presupuesto del I.S.R.O., pero fue un gran Ã©xito tomado por diversos programas que proveen los servicios necesarios a un estimado de 421 millones de indios pobres. Esta cifra es mÃ¡s alta que en las 26 naciones africanas mÃ¡s pobres. Â¿CuÃ¡l fue la respuesta de la India al recorte de la ayuda? "En realidad no necesitamos la ayuda", dijo P. Chidambaram, ministro de finanzas de la India en ese momento.

En noviembre de 2013, mis amigos indios-americanos celebraron cuando el programa espacial de la India confirmÃ³ que el Mars Orbiter habÃ­a debutado el viaje planeado de diez meses. La sonda india de Marte ha levantado algunas de mis mÃ¡s profundas sospechas. Estuvo orbitando la Tierra durante algÃºn tiempo. Me imagino que los cientÃ­ficos indios se deprimieron mirando los tugurios indios, y decidieron girar sus telescopios. Â¿Es el objetivo real de la misiÃ³n encontrar un nuevo escondite para la Ã©lite india o un vertedero/una soluciÃ³n final para los lugares pobres que habitan como los barrios pobres de Mumbai? Si se trata de esto Ãºltimo, las pocas clÃ¡usulas del acuerdo ratificado entre la RepÃºblica Federal de Nigeria y la India sobre los programas espaciales relativos a los barrios marginales dispersos por Abuja deberÃ­an ser fascinantes.

Ahora trata de buscar en Google la casa mÃ¡s cara en la historia del mundo. Sorprendentemente, no estÃ¡ situado en Manhattan ni en ningÃºn otro lugar de ParÃ­s, pero sÃ­ en Mumbai, India, y estÃ¡ valorado en mÃ¡s de mil millones de dÃ³lares. El rascacielos de veintisiete pisos tiene seis niveles de estacionamiento subterrÃ¡neo, un nivel dedicado a un centro de salud y requiere alrededor de seiscientos empleados para su mantenimiento. Esta gigantesca residencia es el hogar del multimillonario indio Mukesh Ambani, su esposa, sus dos hijos y una hija. No me duele tanto que en una naciÃ³n donde muchos niÃ±os pasan hambre y viven en tugurios, como Ã©l eligiÃ³ gastar mil millones de dÃ³lares construyendo su residencia en tierras que antes eran propiedad de un orfanato. El terreno se destinÃ³ a la educaciÃ³n de niÃ±os desfavorecidos. Supongo que querÃ­a tener una hermosa vista de la ciudad y sus barrios bajos.

Hablando de una hermosa vista, el Golfo de Florida tiene algunas de las playas mÃ¡s inmaculadas del planeta. Cualquiera que desee un estilo de vida urbano y un rÃ¡pido acceso a esplÃ©ndidas playas, la ciudad de Tampa es el lugar adecuado para vivir, debido a su proximidad a la ciudad costera de San Petersburgo. Ahora, cualquier turista va a tener un tiempo encantador deambulando bajo el sol acariciando, probando algo de comida gourmet americana que engorda autÃ©nticamente en el centro de la ciudad y parando en la playa para tomar un helado. Una vez que el sol se pone, es aconsejable que cualquier alma bondadosa evite aventurarse en las cercanÃ­as del centro de la ciudad. Me he encontrado en el centro de la ciudad tarde en la noche, esperando que el autobÃºs de Greyhound me lleve de regreso a Tampa. Juro que la criminalidad no es de lo que la gente tiene que preocuparse. El auge de los sin techo que dejan sus cajas en el suelo, tratando de encontrar refugio alrededor del imponente edificio de la Iglesia CatÃ³lica local y el parque central, es desgarrador. AdemÃ¡s de esa humillaciÃ³n, los sin techo estÃ¡n siendo constantemente acosados por la policÃ­a patrullando, haciendo cumplir lo que yo llamo una tolerancia cero del pobre decreto aprobado por el consejo local. Como tÃ¡ctica para deshacerse de los pobres, una vez arrestados y liberados, se les da un billete de Greyhound para salir de San Petersburgo a cualquier destino de su elecciÃ³n, que suele ser Tampa. Creo que es una de las medidas mÃ¡s creativas y diabÃ³licas que se han tomado para salvaguardar la imagen quijotesca de la ciudad.

Cuando alguien dice imagen quijotesca, por alguna razÃ³n mi mente se centra en la ciudad de Birmania, oficialmente la RepÃºblica de la UniÃ³n de Myanmar. Mi encantadora representaciÃ³n fue, durante mucho tiempo, el resultado de un vÃ­deo filtrado de la boda de la hija del General Than Shwe en 2006. HabÃ­a cadenas de diamantes y toneladas de botellas de champÃ¡n en exhibiciÃ³n. Se estimÃ³ que recibiÃ³ regalos por valor de decenas de millones de dÃ³lares, incluyendo autos y casas de lujo. Recuerdo que envidiaba tanto al novio, que lo veÃ­a vertiendo champÃ¡n sobre una cascada de copas y ayudando a su novia a rebanar en un enorme pastel de bodas. Cuando me enterÃ© de que Aung San Suu Kyi habÃ­a sido liberada de su arresto domiciliario en noviembre de 2010, echÃ© un segundo vistazo al vÃ­deo e investiguÃ© un poco. En el vÃ­deo, los sonrientes invitados, envueltos en la ropa mÃ¡s fina y las joyas mÃ¡s caras, formaban parte de un brutal y sanguinario liderazgo militar que tenÃ­a un fÃ©rreo control del paÃ­s. Este opulento partido estaba sucediendo mientras el nivel de pobreza y represiÃ³n militar de Birmania seguÃ­a aumentando.

Desde entonces, la junta militar ha pasado por una renovaciÃ³n estratÃ©gica. Los cambios quirÃºrgicos son notables; estos tigres han adoptado trajes civiles formales. Su sinceridad es cuestionable. Los miembros de la Ã©lite gobernante siguen siendo los mismos. No creo que renuncien al control de las fuerzas militares birmanas, que es sin duda la fuente de su control sobre el paÃ­s y sus vastos recursos. Hasta ahora, el encanto ofensivo parece estar funcionando. El Aeropuerto Internacional de Yangon estÃ¡ ocupado una vez mÃ¡s desplegando una alfombra roja en el escalÃ³n de los corredores de la potencia mundial y sus escuadrones de jets de ladrones financieros. No me cabe duda de que las fiestas se prolongarÃ¡n durante algÃºn tiempo, aunque en secreto.

El evento me hizo preguntarme, Â¿quÃ© ha pasado con la fiesta mÃ¡s emocionante en los Estados Unidos que no era ningÃºn secreto de ninguna manera? En 2003, al "salir del barco", como muchos de mis compadres estadounidenses calificarÃ­an al reciÃ©n llegado caribeÃ±o y africano como yo, me encontrÃ© con un folleto de eventos del "Mardi Gras" (martes de carnaval) en Nueva Orleans, Louisiana, repleto de imÃ¡genes de jÃ³venes de fiesta y con deliciosos elogios de la gastronomÃ­a de los bayou. Un par de amigos y yo no podÃ­amos esperar a cobrar un montÃ³n de cupones apilados en el folleto. Ni que decir tiene que condujimos hasta la "Gran FÃ¡cil" tan rÃ¡pido y borrachos como pudimos. Milagrosamente, no terminamos en una cadena en Mississippi. La comida y la hospitalidad en Bourbon Street fueron excepcionales. SÃ³lo unos pocos mosqueteros de fiesta podÃ­an jactarse de que cada uno de sus famosos rituales de la calle Bourbon era un triunfo. Digamos que cada vez que salÃ­amos del hotel con cientos de cuentas, siguiendo la sacrosanta tradiciÃ³n de la fiesta, volvÃ­amos a nuestra habitaciÃ³n con las manos vacÃ­as... Â¡GuiÃ±o, guiÃ±o!

En nuestro camino de regreso a Florida, con nuestras mentes todavÃ­a flotando en el cielo, perdimos la rampa del puente Hale Boggs sobre el rÃ­o Mississippi. Cualquiera que haya estado en Nueva Orleans sabe que el puente es la Ãºnica manera de salir de la ciudad. No habÃ­a necesidad de entrar en pÃ¡nico hasta que nos dimos cuenta de por quÃ© las instrucciones del conserje del hotel eran evitar, a cualquier costo, aventurarse fuera del parÃ¡metro turÃ­stico, que estÃ¡ aproximadamente alrededor del Barrio FrancÃ©s. Â¡Oh, SeÃ±or! Por primera vez en nuestra estadÃ­a en Nueva Orleans, la decoraciÃ³n fue motivo de preocupaciÃ³n. Todos nos despejamos rÃ¡pido. No es descabellado decir que, si la policÃ­a hubiera intentado detenernos, habrÃ­an tenido que seguirnos hasta Bourbon Street. No Ã­bamos a hacer ninguna parada en medio de esa jungla.

Para hacernos una idea de nuestro grupo, nos criamos viendo a la familia negra en la serie de Cosby, escenas de la ciudad de Nueva York en la comedia de Eddie Murphy "Coming to America" (viniendo a AmÃ©rica) era demasiado surrealista para ser verdad para nosotros. En otras palabras, procedÃ­amos de familias predominantemente acomodadas que obtenÃ­an mÃ¡s que una parte adecuada de la riqueza en el sistema capitalista "Ã  l'africaine", (estilo africano). A pesar de que tenÃ­amos un nÃºmero considerable de conocidos negros americanos en Tallahassee, Florida, que es una ciudad universitaria clÃ¡sica y una capital de estado serena, esos negros en N'awlins y los proyectos circundantes nos asustaron a todos. DeberÃ­amos haber sabido que habÃ­a algo sospechoso en esta ciudad. Nueva Orleans produjo uno de los grupos de rap mÃ¡s prolÃ­ficos que nos gustaba en esa Ã©poca, y el "Hot Boyz" es uno de ellos. Su prosa rap creativa, su estilo crudo y sus frases pegadizas no pueden venir naturalmente de un lugar de alegrÃ­a y kumbaya; en cambio, es un santuario de dolor y desesperaciÃ³n. Como si esa bandera roja no fuera lo suficientemente visible, los videos musicales iniciales de bajo presupuesto del grupo dieron una vuelta por su mundo, una cornucopia de gente pobre y sucia frente a bloques de viviendas pÃºblicas mal mantenidas.

Tristemente, en estos dÃ­as, algunos optan por ignorar u optar por olvidar el hecho de que mucho antes de que el devastador huracÃ¡n Katrina azotara la ciudad, Nueva Orleans tenÃ­a algunos de los lugares mÃ¡s mierdosos en los Estados Unidos comparables a partes de paÃ­ses del tercer mundo a los que he viajado. Como mis amigos y yo llegamos a descubrir, esos bolsillos vergonzosos de la "Gran FÃ¡cil" estaban magnÃ­ficamente escondidos, fuera de la vista de los estudiantes universitarios borrachos y otros turistas. El huracÃ¡n Katrina sÃ³lo arrasÃ³ con el sucio secreto de la ciudad, y todo Estados Unidos fingiÃ³ estar sorprendido. Realmente, Â¿quÃ© mÃ¡s se puede esperar cuando una alcantarilla sanitaria se desborda? Y ahora que la ciudad del chocolate, como la llamÃ³ el alcalde de Nueva OrleÃ¡ns, Ray Nagin (condenado a diez aÃ±os de prisiÃ³n por soborno, lavado de dinero y otros delitos de corrupciÃ³n), se estÃ¡ reconstruyendo, probablemente estÃ¡ rezando para que sus problemas no vuelvan nunca mÃ¡s, deseando poder declarar a una parte de su antigua persona no residente.

"Puede que en la lista de deseos navideÃ±os de la ciudad de Nueva Orleans no se diga "Persona no-grata", pero ha sido Teodoro Nguema Obiang, hijo del Presidente de Guinea Ecuatorial, estatus en Francia y en la mayorÃ­a de las naciones civilizadas. Francia se exasperÃ³ por la opulencia del prÃ­ncipe negro, y en 2012, se informÃ³ que la policÃ­a francesa decidiÃ³ repentinamente actuar en una demanda anterior presentada por diferentes organizaciones activistas y se llevÃ³ un par de juguetes de Obiang Jr. El posterior visionado de todos los adornos fotografiados en las revistas francesas superÃ³ mi imaginario folie de grandeur, (deliro de grandeza) que incluÃ­a once coches de lujo (dos Bugatti Veyrons, un Maybach, un Aston Martin, un Ferrari Enzo, un Ferrari 599 GTO, un Rolls-Royce Phantom y un Maserati MC12), algunas botellas de ChÃ¢teau PÃ©trus (entre los vinos mÃ¡s caros del mundo) y un reloj de 3,7 millones de dÃ³lares.

Los estadounidenses, que no se dejaron vencer por los franceses, intentaron hacer una mayor mella en la fortuna de Obiang Jr. El pÃºblico se llenÃ³ de noticias de que el Departamento de Justicia de los Estados Unidos presentÃ³ una acciÃ³n de confiscaciÃ³n de 70 millones de dÃ³lares contra Obiang Jr. y voilÃ , otra lista que incluÃ­a un aviÃ³n de Gulfstream, los infames guantes de Michael Jackson y una villa en MalibÃº, California. Â¡Espere un momento! Â¿Al chico todavÃ­a se le permitÃ­a desfilar alrededor de grandes cantidades de dinero en los Estados Unidos despuÃ©s del escÃ¡ndalo que obligÃ³ al Banco Riggs a cerrar? De alguna manera, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos nunca preocupÃ³ al mayor depositante individual del banco en ese momento, con mÃ¡s de 700 millones de dÃ³lares. Â¿QuÃ© hay que hacer con toda esta jugosa historia? El muy joven Teodoro Nguema Obiang, en ningÃºn momento de su imaginaciÃ³n, ha acumulado toda esa fortuna descubierta mientras ganaba un salario de menos de 100.000 dÃ³lares al aÃ±o como ministro de Agricultura y Silvicultura de Guinea Ecuatorial.

Â¿QuÃ© se puede decir de Guinea Ecuatorial para ponerlo todo en perspectiva? El paÃ­s se encuentra entre los paÃ­ses mÃ¡s reprimidos de Ãfrica Occidental, y si tomamos la proporciÃ³n de su poblaciÃ³n que vive con menos de un dÃ³lar al dÃ­a. Esta naciÃ³n de sÃ³lo 700.000 habitantes es al mismo tiempo pobre y rica en petrÃ³leo, un contraste de proporciones Ã©picas. En los sitios de medios sociales hay fotos de altos edificios vidriosos y mansiones presidenciales junto a chozas oxidadas. Cuando se visita la capital del paÃ­s, Malabo, se pueden ver personas que viajan en su llamativo Mercedes Benzes a travÃ©s de los barrios bajos y que intentan perderse los millones de baches de la ciudad y al Jefe de PolicÃ­a del paÃ­s, que estÃ¡ relacionado con el presidente, jactÃ¡ndose de que sus uniformes son confeccionados nada menos que por el cÃ©lebre diseÃ±ador francÃ©s Yves Saint Laurent. Desde la ventana de la habitaciÃ³n de lujo del hotel nuevo en el que se alojÃ³, podÃ­a ver a las familias hacinadas en pequeÃ±as chozas con techo de hojalata.

Y mientras investigaba mÃ¡s hechos, como que uno de cada cinco niÃ±os muere antes de cumplir cinco aÃ±os y menos del cincuenta por ciento de ellos tiene acceso a agua potable limpia, me quedÃ© atÃ³nito al enterarme de que el Comisionado de PolicÃ­a de un pequeÃ±o paÃ­s situado en el centro de la naciÃ³n del Arco Iris de Mandela presentaba, en nombre de su codicioso y pervertido monarca absoluto, una disculpa sincera por dos millones de euros robados, extraÃ±amente en un maletÃ­n, durante una fiesta en la villa de Obiang Jr. en Suazilandia. Si alguien se pregunta, Â¿quÃ© pasa con el castigo de Teodoro Nguema Obiang por exhibir tanta extravagancia y empaÃ±ar la imagen de Guinea Ecuatorial? Bueno, digamos que encaja con el hijo de uno de los dictadores mÃ¡s antiguos de Ãfrica, un grupo de Ã©lite cada vez mÃ¡s reducido. Desde entonces, su padre lo ha nombrado Segundo Vicepresidente de Guinea Ecuatorial. La posiciÃ³n altamente respetada y protegida, protegiÃ©ndolo de cualquier eventual enjuiciamiento internacional.

"Estoy a favor de hacer el bien a los pobres, pero difiero en mi opiniÃ³n sobre los medios. Creo que la mejor manera de hacer el bien a los pobres no es hacerlos fÃ¡ciles en la pobreza, sino guiarlos o sacarlos de ella".- Benjamin Franklin.

Noah era un buen hombre, pero tiene la culpa de haber estropeado la manera Ãºnica de mi infancia de escapar de los abusos en casa. DespuÃ©s del incidente dramÃ¡tico de un niÃ±o vecino en el patio trasero de nuestra casa, me aterroricÃ© al jugar a Rambo acampando solo. Hace tiempo que sospecho que NoÃ© tuvo algo que ver con mi fiasco tÃ¡ctico; el detalle de su hazaÃ±a sacÃ³ a relucir pruebas irrefutables de su culpabilidad. He leÃ­do diferentes versiones de la historia del Arca de NoÃ©, y todo se redujo a los mismos detalles: NoÃ© se salvÃ³ a sÃ­ mismo, a su familia y a un remanente de todos los animales del mundo cuando Dios decidiÃ³ inundar el mundo y destruirlo, debido a las malas acciones de la humanidad. Cuando era niÃ±o, me pareciÃ³ tan reprobable que el NoÃ© sin supervisiÃ³n eligiÃ³ entre otros animales, tambiÃ©n permitir a bordo buitres, ratas, cocodrilos y, en particular, la fuente bÃ­blica de la muerte de AdÃ¡n y Eva y la larga vida enjaulada de mi infancia durante el verano â estoy hablando de serpientes.

Paralelamente a la historia del Arca de NoÃ©, Mandela era un buen hombre. ArruinÃ³ algo tan querido para mÃ­. He soÃ±ado con pasar mi edad de oro en el paÃ­s africano mÃ¡s rico e inspirador, SudÃ¡frica o "SA", una forma plausible de disfrutar de mi jubilaciÃ³n entre los prÃ³speros negros africanos. En el Ãºltimo par de aÃ±os, no pude entender la responsabilidad de Mandela en mi sueÃ±o desvanecedor. Al final, cuando dejÃ© de lado el hecho de que Ã©l pasÃ³ veintisiete aÃ±os en un campo de trabajo por su parte en la lucha contra el apartheid y luego evaluÃ³ crÃ­ticamente su Ãºnico mandato como Presidente de SudÃ¡frica, quedÃ³ muy claro. Me considero un miembro del pequeÃ±o grupo audaz que navega a travÃ©s de territorios inexplorados, y cuyas voces deberÃ­an haber sido preferiblemente mÃ¡s fuertes antes de la muerte de "Madiba". âÂ¿Nos atrevemos a denunciar que las "negociaciones comprometidas perpetuaron los males sociales, polÃ­ticos y econÃ³micos de SudÃ¡frica?â No tengo ninguna duda de que Mandela consiguiÃ³ mucho para sÃ­ mismo, para ANC & Co. y para la pequeÃ±a y acaudalada sociedad blanca cuando F.W. de Klerk, quien, en mi opiniÃ³n, se parece un poco a Dios, y es un anciano blanco y un racista encubierto, fue presionado para poner fin al apartheid por la clase media blanca sudafricana y las grandes empresas en las que florecieron insatisfacciones en la dÃ©cada de 1990.

He sucumbido al mantra de mis abuelos de que la gente debe ser juzgada Ãºnicamente por sus acciones; dos hechos reales ponen en duda la fuerza de carÃ¡cter de Mandela. La incontrolada "Madiba" fue demasiado lejos para acomodar al establishment (establecimiento) del Apartheid al hacer un trato con jueces racistas, algunos de los peores violadores de los derechos humanos, los escuadrones afrikaner de secuestradores y asesinos y exclusivamente los que patrocinaron todo el cruel sistema del Apartheid y que se han convertido en la nueva salvaguarda de la Ã©lite del arco iris. Me refiero a las empresas mineras y financieras. Â¿Y quÃ© decir de un hombre que, en una entrevista con el reportero australiano John Pilger, expresÃ³ su total desprecio por las tres dÃ©cadas de brutal dictadura en Indonesia y por otros pueblos que luchan por igual, y que justificÃ³ la recompensa en 1997 del carnicero de Yakarta, el general Suharto, con la Orden de Buena Esperanza, que es el honor mÃ¡s alto de SudÃ¡frica que se puede otorgar a un extranjero?

No puedo conciliar el hecho de que el Congreso Nacional Africano (CNA), el movimiento de liberaciÃ³n nacional de SudÃ¡frica y sus aliados han ganado todas las elecciones presidenciales sudafricanas desde el final del Apartheid. El apartheid econÃ³mico de facto permanece intacto. Los negros sudafricanos siguen siendo terriblemente pobres en tÃ©rminos absolutos y relativos. A mi juicio, el ANC ha abusado de la confianza de los negros que todavÃ­a viven en barrios marginales como Dimbaza y AlejandrÃ­a, y estos municipios violentos estÃ¡n empezando a soportar la mayor parte de la frustraciÃ³n. En contraste, hay mucha evidencia de que el ANC ha sido bueno para los blancos. A cambio de incluir a unos pocos operativos negros del ANC en su glamoroso cÃ­rculo cerrado (un esquema utilizado para devolver el dinero a los bolsillos de los miembros acaudalados del partido), a los blancos de las SA se les ha permitido disfrutar discretamente detrÃ¡s de enormes barricadas de la riqueza extraÃ­da y acumulada de la explotaciÃ³n inhumana de los negros de las SA durante el Apartheid. Otra manera de decirlo es que cuando el apartheid sudafricano fue asfixiado, sus lÃ­deres se dieron cuenta de que todo lo que tenÃ­an que hacer era llevar a los lÃ­deres negros al negocio de la distribuciÃ³n de la riqueza y el bienestar, y la avaricia explosiva desintegrÃ³ la capacidad de negros e indios de colaborar entre barrios y guetos.

Una vez me preguntÃ© cÃ³mo Mandela & Co. planeaba guiar o sacar a los sudafricanos negros de la pobreza. Uno se darÃ­a cuenta de que el ANC estableciÃ³ un excelente plan cartogrÃ¡fico con ese fin, afirmando inequÃ­vocamente en un segmento de la Carta de la Libertad del Partido:

"La riqueza nacional de nuestro paÃ­s, la herencia de los sudafricanos, serÃ¡ restaurada al pueblo; la riqueza mineral bajo el suelo, los bancos y la industria monopÃ³lica serÃ¡ transferida a la propiedad del pueblo en su conjunto; toda otra industria y comercio serÃ¡ controlada para ayudar al bienestar del pueblo..."

Esta secciÃ³n de la Carta de Libertad del ANC es inconsistente con las concesiones que hicieron, tales como las "clÃ¡usulas de extinciÃ³n" de fines de 1992. PreparÃ³ el camino para un Gobierno de Unidad Nacional (el mÃ©todo favorito de los dictadores para mezclar lobos y corderos y para difundir la demanda popular de un cambio) y para las absurdas garantÃ­as de empleo que protegen a todos los funcionarios de la era del Apartheid.

Si uno se pregunta en la era post-Apartheid, Â¿quÃ© sucede cuando los negros pobres lo asumen y exigen una parte adecuada de la riqueza de la naciÃ³n? La terrible verdad es que la respuesta ha sido la misma que bajo el apartheid: los matan a tiros como a perros rabiosos. Las imÃ¡genes que circulaban de la masacre de mineros de Marikana en 2013 no eran diferentes de las de la masacre de Sharpeville en 1960. SÃ³lo que esta vez, las imÃ¡genes estaban en color y los policÃ­as de color hicieron el trabajo inhumano. Agregando al insulto, el mundo se sorprendiÃ³ al enterarse de que doscientos setenta mineros fueron arrestados y acusados de asesinato por la doctrina del "propÃ³sito comÃºn", la misma doctrina establecida, usada y abusada bajo el Apartheid. Debido a la protesta de los grupos de vigilancia de los derechos humanos y a la presiÃ³n internacional, la extraÃ±a acusaciÃ³n fue retirada y todos los mineros encarcelados fueron liberados.

La vida de Mandela y la ascensiÃ³n al ANC deben ser un cuento de advertencia para los aspirantes a luchadores por la libertad y los individuos perseguidos por la creencia de la igualdad en todo el mundo; el poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente como Lord Acton conjeturÃ³ adecuadamente. Me duele ver en SudÃ¡frica que, con el tiempo, la brecha entre los blancos y los negros que "no tienen nada" ha alcanzado el nivel mÃ¡s alto. De hecho, en 2009, SudÃ¡frica dejÃ³ de lado a Brasil como la sociedad mÃ¡s sesgada del mundo. Sin embargo, tuve el gran placer de ver al Presidente de las SA, Jacob Zuma, siendo humillado frente a dignatarios extranjeros durante nada menos que el memorial de Mandela. La expresiÃ³n de la gente de su descontento con el ANC! Fue tan conmovedor.

En 2013, mi esposa y yo nos mudamos de la soleada parte sur de los Estados Unidos a algÃºn lugar cerca de la helada CanadÃ¡. La mejor descripciÃ³n Ã©tnica de este encantador pueblo: un pueblofantasma negro. Siempre nos sentimos obligados a reconocer, y al mismo tiempo, a regocijarnos en la presencia de otra persona negra asintiendo con la cabeza. Acostumbrado al sur, donde los Negros pueblan una parte considerable del fondo jerÃ¡rquico de la sociedad, ingenuamente pensÃ© que no se podÃ­a encontrar por aquÃ­ ningÃºn olor fuerte y rastreable de la pobreza en decadencia. Luego vino el DÃ­a de AcciÃ³n de Gracias 2013; estÃ¡bamos en camino a la ciudad de Nueva York cuando de repente apareciÃ³ una sombra en medio del camino. AllÃ­, batallando contra la espantosa temperatura de congelaciÃ³n y ligeramente cubierto estaba un hombre blanco sin hogar marcando un gran letrero. Dios, los conductores sin sentido casi lo atropellan. Al acercarnos, bajÃ© la ventanilla para darle un billete de dÃ³lar. Algo se moviÃ³ dentro de mÃ­ porque vi la cara de un hombre humillado y roto. Ese dÃ­a, a partir de ese momento, seguÃ­ viendo la misma expresiÃ³n de un niÃ±o, una mujer u otro hombre en diferentes esquinas.

Las ciudades han descubierto que cambiar la reflexiÃ³n de una palabra es la forma inteligente de expresar el desdÃ©n de un grupo particular. Agregar un giro cÃ­nico a las mendigadas ha permitido a las ciudades castigar a los pobres. Alrededor de este hermoso planeta estÃ¡ prohibido lo que se llama mendigar "agresivamente". Algunos pueblos han llegado incluso a llevar a cabo activamente programas de extensiÃ³n educativa para los residentes, aconsejÃ¡ndoles que no se los den a los mendigos (lo siento, la etiqueta tomada prestada del candidato del Partido Republicano para Presidente de los Estados Unidos en 2012, Mitt Romney), y sus departamentos de policÃ­a han sido instruidos para intimidar a los mendigos, especialmente alrededor de las zonas del centro de la ciudad. Los paÃ­ses en desarrollo son mÃ¡s creativos; han aÃ±adido el elemento sobrenatural o vudÃº a los pretextos. Durante una gira por varios paÃ­ses del tercer mundo, guÃ­as y amigos paranoicos siempre me advirtieron que no diera dinero a los mendigos de la calle, y si alguna vez me atrevÃ­a, supuestamente, el dinero desaparecerÃ­a misteriosamente de mis bolsillos, y me habrÃ­a traÃ­do una maldiciÃ³n de yuyu. Me reÃ­ y rompÃ­ esta ridÃ­cula regla. Puedo testificar que no me convertÃ­ en una cabra o que fui golpeado por un rayo, y que toda la desapariciÃ³n de mi dinero ha sido explicada por mi bÃºsqueda de la felicidad mundana.

Es deplorable que personas de todo el mundo de diferentes formas de vida, raza y antecedentes digan sin rodeos que odian la solicitaciÃ³n activa o la mendigaciÃ³n agresiva. No les importa la mendicidad pasiva, un ejemplo de la cual es abrir puertas en la tienda con una taza en la mano pero sin decir nada. Como para decir, la gente se siente mÃ¡s cÃ³moda para dar cuando los mendigos no molestan a su conciencia y hacen que su presencia sea menos sentida. Me he tomado mi tiempo para ver a los chicos guays corriendo por la salida de la estaciÃ³n central de la ciudad de Nueva York con la Ãºltima lÃ­nea de auriculares sÃºper caros de la marca Dr. Dre cubriendo mÃ¡s que sus oÃ­dos, y a los funcionarios del gobierno corriendo por las carreteras llenas de baches y polvo de Kampala, Uganda, en el nuevo 4x4 Prados teÃ±ido de negro, sin que ninguno de ellos se diera cuenta de los pobres en la esquina. Estos espectÃ¡culos me llevaron a darme cuenta de que la actitud indefendible y despiadada hacia los menos afortunados es verdaderamente un fenÃ³meno global omnipresente. Cuando me encuentro superado en nÃºmero y empezando a perder la esperanza, siempre me encuentro con otro grupo de individuos en este hermoso planeta azul de diversas formas de vida, raza y antecedentes. A diferencia de los famosos charlatanes acadÃ©micos que simplemente ignoran el problema de la pobreza para obtener un grado de notoriedad acadÃ©mica, dedican sus vidas a romper el impulso de la indiferencia hacia los pobres. Encuentro este sentimiento muy conmovedor, y se hace eco de los deseos mÃ¡s profundos de mi propio corazÃ³n; una sociedad decente no ocurre milagrosamente. Como yo (supongo), no pueden dejar de ver a los pobres.




CapÃ­tulo 4

Gangnam Style







"Cada vez que compramos algo, profundizamos nuestra privaciÃ³n emocional y por lo tanto nuestra necesidad de comprar algo."- Philip Slater

Si la primera vez que vio a Psy con un esmoquin brillante y gafas de sol fue en Saturday Night Live, conocido como "SNL", el popular programa de comedia estadounidense, probablemente asumiÃ³ que se trataba de una parodia basada en la pelÃ­cula estadounidense Blues Brothers de los aÃ±os 90. No se sientas mal; le di dos pulgares al productor ejecutivo; no sÃ³lo Psy pareciÃ³ ser una gran adiciÃ³n al talentoso elenco. PensÃ© que Lorne Michaels finalmente se habÃ­a puesto al dÃ­a con los rÃ¡pidos cambios demogrÃ¡ficos y la diversidad racial de Estados Unidos. Poco sabÃ­a en ese momento; el rapero surcoreano ya era una sensaciÃ³n en los medios sociales con el video oficial "Gangnam Style" , con millones de vistas en nuestro querido YouTube y registrando un millÃ³n de ventas de descargas Â¡en sÃ³lo cincuenta y un dÃ­as! Como murciÃ©lagos volando sobre la capa negra de DrÃ¡cula, una mirÃ­ada de diferentes versiones de canciones comenzÃ³ a aparecer por todo el mundo. Incluso el tempo del Tango no estaba exento. Â¡En poco tiempo, me di cuenta de que en ningÃºn lugar de este planeta podrÃ­a estar a salvo de los latidos infecciosos del "Gangnam Style"!

Justo antes de entregar mi alma de rumba al poder demonÃ­aco de Psy como lo hicieron miles de millones de chinos, (por favor no me juzguen), me encontrÃ© con un par de personas, expertos en la cultura surcoreana, y algunos surcoreanos en los medios de comunicaciÃ³n social que tuvieron la gentileza de explicar el mensaje subversivo de "Gangnam Style". Supuestamente, bajo la extraÃ±a danza y lo absurdo del video, habÃ­a algo que decir sobre la sociedad surcoreana. Para mi sorpresa, "Gangnam" es una verdadera zona residencial en SeÃºl, la capital y la ciudad mÃ¡s grande de Corea del Sur. Descrito como el hÃ¡bitat natural de los sÃºper ricos y confiables bebÃ©s de Corea del Sur, es un lugar de consumo mÃ¡s conspicuo. Mucho antes de la nueva tendencia de la aristocracia china, los residentes surcoreanos de "Gangnam" han adquirido un entusiasmo por la mutilaciÃ³n facial y han visitado con frecuencia clÃ­nicas hiperchic, buscando una nariz puntiaguda, una operaciÃ³n de corte de mandÃ­bula (ouch), e incluso ojos redondeados. Estos codiciados rasgos faciales se perciben como elegantes rasgos caucÃ¡sicos que uno con el dinero tiene que tener absolutamente.

El vÃ­deo era una burla a la gente de fuera que perseguÃ­a el sueÃ±o de parecerse a los residentes de "Gangnam" sin los medios para hacerlo, y sin tener ni idea de lo que realmente significa, como bien dijo un blogger. Tiene sentido en un ambiente lleno de presas desilusionadas y depredadores viciosos. Toda una industria ha florecido suministrando a estos aspirantes una panoplia de trucos y herramientas baratas y peligrosas para autodoblar los rasgos faciales en la comodidad de sus propios hogares. Me encontrÃ© con un sinnÃºmero de productos que garantizaban un "look Hollywood". Hay historias de adolescentes que se ponen algunos dispositivos que evitan que sus ojos parpadeen durante horas, una versiÃ³n barata de la cirugÃ­a de doble pÃ¡rpado, y/o apretando herramientas de rodillo para obtener una forma ovalada de la mandÃ­bula. El dolor de estas jÃ³venes desesperadas palidece en comparaciÃ³n con el de una mujer surcoreana que, segÃºn se informÃ³, se habÃ­a inyectado aceite de cocina en la cara; quedÃ³ desfigurada mÃ¡s allÃ¡ de cualquier reparaciÃ³n quirÃºrgica. En este sentido, en mi opiniÃ³n, el incomprensible silencio de los responsables de la formulaciÃ³n de polÃ­ticas sanitarias de Corea del Sur fomenta estos riesgos irrazonables y estas tendencias que ponen en peligro la vida.

SerÃ­a racista e hipÃ³crita si sÃ³lo pusiera el foco de atenciÃ³n en la adicciÃ³n a la alteraciÃ³n de la apariencia de los burgueses y proletarios de Asia Oriental. Los productos mÃ¡s vendidos en la tienda de productos de belleza de mi suegro, situada en un distrito negro americano, caribeÃ±o y africano poblado, siempre han sido cremas blanqueadoras de la piel; Ã©l apenas se mantiene a la altura de la enorme demanda de estos productos tÃ³xicos. Esta tendencia simplemente refleja la estratificaciÃ³n de clase social de sus clientes basada en la patÃ©tica creencia de que la piel negra es inferior y que alguien con piel clara es mÃ¡s atractivo. En 2014, casi dos siglos despuÃ©s de la aboliciÃ³n de la esclavitud, la piel oscura del Dr. Keith Rowley fue citada como el Ãºnico motivo de "objeciÃ³n" a su liderazgo en Trinidad y Tobago, un paÃ­s negro, como Primer Ministro. Todo lo que se necesitarÃ­a para que el Dr. Keith Rowley hiciera es aplicar dos de estos geles radioactivos en su cuerpo para pelar la indeseable piel oscura como una serpiente a la que se le confiarÃ­a la mÃ¡s alta posiciÃ³n gubernamental de Trinidad. PeriÃ³dicamente, este proceso debe repetirse para preservar el falso "brillo" mulato. El hecho mÃ¡s vergonzoso e hilarante es el resultado de un tono de piel desigual. Sin embargo, dejÃ© de reÃ­rme y casi me arranco los pelos del pecho (sÃ­, tengo un par) cuando descubrÃ­ los ingredientes activos en geles que estos dermatÃ³logos aprendices ponen en su piel. Es perturbador que comÃºnmente se encuentre mercurio (puede daÃ±ar el cerebro), hidroquinona (usada para revelar fotografÃ­as), y arsÃ©nico (debe sonar venenoso, que es precisamente lo que es) en estas concociones. No hace falta decir que hay aÃºn mÃ¡s quÃ­micos locos en las permanentes de los negros y en las extensiones de tejido. Aunque he experimentado algunas formas picantes y contundentes de difamaciones raciales, no estoy totalmente convencido de que alguna discapacidad congÃ©nita o enfermedad maligna haya causado mi piel negra y mi cabello rizado. No creo que mi hÃ©roe de la infancia y coronado Rey del Pop, Michael Jackson, me hubiera convencido de lo contrario.

La paradoja es que mientras otras razas estÃ¡n tramando volverse blancas, los caucÃ¡sicos estÃ¡n corriendo en la direcciÃ³n opuesta. La visiÃ³n de gente pÃ¡lida yaciendo como perezosos bajo el castigador sol de Florida solÃ­a asustarme hasta que me sorprendiÃ³ el nÃºmero excesivo de salones de bronceado alrededor de algunas de las Regiones Polares de los Estados Unidos. TodavÃ­a me persiguen hombres franceses e italianos baÃ±ados en aceite para bebÃ©s y vestidos con tangas en la playa. La energÃ­a que algunas chicas blancas ponen en los gimnasios para alcanzar sus sueÃ±os de convertirse en zorras universitarias es bastante impresionante. Aplaudo su tenacidad en cuclillas para conseguir las curvas negras naturales. En cuanto a los ricos y perezosos o ancianos, hay una amalgama de peligrosas opciones de cirugÃ­a plÃ¡stica (labios, glÃºteos e implantes de silicona en los senos) que transforma a cualquier chica con curvas en Sarah Baartman Hottentot Venus. Veo en mi sÃ­ndrome de compadres masculinos caucÃ¡sicos, una caza de Woody Allen por el fÃ­sico infantil de algunas mujeres (y hombres) asiÃ¡ticos, una manÃ­a pedÃ³fila apuntalada. DirÃ© que los riesgos que corren los caucÃ¡sicos para reducir su blancura al menos un par de veces son tan peligrosos como lo que otras razas hacen para volverse blancas.




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