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La Lista De Los Perfiles Psicológicos

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Juan Moisés de la Serna
La Lista De Los Perfiles Psicológicos
La
Lista
de los
Perfiles
Psicológicos

Juan Moisés de la Serna

Editorial Tektime

Copyright © 2019 – Juan Moisés de la Serna

“La Lista de los Perfiles Psicológicos”

Escrito por Juan Moisés de la Serna

1ª edición: junio 2019

© Juan Moisés de la Serna, 2019

© Ediciones Tektime, 2019

Todos los derechos reservados

Distribuido por Tektime

https://www.traduzionelibri.it

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Prólogo

―En el principio no existía nada, salvo la luz. Al menos así me lo había contado, y también que sería eso, precisamente lo que vería en mis últimos momentos. Pero no era aquello tal y como esperaba. Extrañamente me sentía ligero, como si todas las preocupaciones que me estaban aprisionando estos días se hubiesen difuminado.

»Ni siquiera la prisa que me había hecho correr tanto en la carretera, tenía ahora el más mínimo interés para mí. Me sentía tranquilo, ligero, sin cargas ni ataduras. Me parecía ver todo ahora con más claridad y perspectiva. En realidad, había desperdiciado mucho tiempo de mi vida, con tanto esfuerzo baldío, por aparentar, por conseguir, por lograr más que otros, y todo ahora me parecía tan banal.

Dedicado a mis padres


CAPÍTULO 1. LA INVITACIÓN

―En el principio no existía nada, salvo la luz. Al menos así me lo había contado, y también que sería eso, precisamente lo que vería en mis últimos momentos. Pero no era aquello tal y como esperaba. Extrañamente me sentía ligero, como si todas las preocupaciones que me estaban aprisionando estos días se hubiesen difuminado.

»Ni siquiera la prisa que me había hecho correr tanto en la carretera, tenía ahora el más mínimo interés para mí. Me sentía tranquilo, ligero, sin cargas ni ataduras. Me parecía ver todo ahora con más claridad y perspectiva. En realidad, había desperdiciado mucho tiempo de mi vida, con tanto esfuerzo baldío, por aparentar, por conseguir, por lograr más que otros, y todo ahora me parecía tan banal.

»De repente recordé los mejores momentos de mi vida, cuando estaba con mis padres, allá cuando todavía era un crío, en la adolescencia, con mi primer amor, mi matrimonio y mis niños, y en cambio, no había ni rastro de los grandes éxitos personales o al menos esos que yo consideraba, como mi graduación, mi primer empleo o mis ascensos.

»Tampoco vi nada de todo lo que había conseguido alcanzar, mi casa, el chalé, el coche. Sólo veía escenas entrañables, llenas de amor y ternura, que me reconfortaban y me hacían pensar que lo verdaderamente importante era precisamente eso en la vida, y no tanto lo que se alcance o se quiera lograr, como el amor dado y recibido de los demás.

–¡Bien!, vas haciendo progresos, cada vez vas teniendo más conciencia de lo que te sucedió, aunque parece que todavía tienes muchas lagunas.

–Doctor, ¿cree que hablar de esto me ayudará a recordar?

–Es la única forma que sé de hacerlo. Cuando alguien ha pasado por una situación como la tuya, en que ha estado tan cerca de la muerte, y, además, con las consecuencias que te ha dejado, es importante hablar de ello.

–Pero ¿por qué no recuerdo sobre mí?, ¿por qué no sé nada de mi pasado, ni siquiera de mi persona?

–Amor, tienes que centrarte en aquello que sí recuerdas, aunque sean esos momentos posteriores al accidente. Yo podría darte alguna información sobre el informe de los bomberos que intervinieron en tu rescate, pero preferiría que tú mismo fueses recordando –indicó la mujer que estaba sentada a su lado.

–Pero ¿y si no llego nunca a recordar? ―protestó mientras se incorporaba de aquel mullido diván, desgastado por las muchas horas que había pasado escuchando a los cientos de pacientes que antes que él, se habían recostado ―, ¿y si no vuelvo a saber quién soy?